20 jun 2023

El Plateresco Palacio De Los Dávalos

 

 

 

 

 

Detalles de la Fachada Principal de la Casa de Las Torres

           

En la antes recatada y romántica placita de San Lorenzo, se levanta este hermoso palacio, popularmente llamado Casa de las Torres, debido a sus dos altas torres que enmarcan una portada plateresca dividida en tres alturas. Sus fundadores fueron Andrés Dávalos y de la Cueva, Caballero de Santiago, Regido de Úbeda y Corregidor de Murcia y Guadix y su esposa Antonia de Orozco y Afán de Rivera.

 

             Como en muchos otros edificios, esta mansión suscita misteriosas historias de fantasmas y apariciones, cargadas de significaciones místicas para los ciudadanos. En torno al antiguo palacio de los Dávalos (Casa de las Torres) existe una historia impregnada de matices legendarios que nos habla del hallazgo de una emparedada, hecho que ha propiciado varias versiones, como la que se recoge en la novela de Antonio Muñoz Molina “El Jinete Polaco”.

Aspecto antiguo del Patio interior. Foto gentileza Gabriel Delgado Juan


 

            Declarado Monumento por Real Orden el 25 de Mayo de 1921, es un edificio construido durante las dos primeras décadas del siglo XVI por mandato de Andrés Dávalos de la Cueva, siendo la primera mansión palaciega que se levanta en la ciudad. Es exponente de una época de transición en la que se sintetizan elementos ideológicos y estilísticos a caballo entre los períodos medievales y renacimiento. Su fachada, a modo de gran telón ornamental, combina elementos novedosos con los de más pura tradición gótica, como las gárgolas del remate superior, o las representaciones heráldicas de origen caballeresco. Como anécdota, estuvo a punto de ser vendida esta fachada en los años veinte del siglo XX, pero esto es otra historia…

           

            El patio que representa medio siglo de retraso con relación a la fachada; a primera vista se aprecian esculturas semejantes a las de la Sacra Capilla del Salvador en los medallones del segundo cuerpo y en las gárgolas; y tanto por las arquerías, de sabor italiano, como por estar los capiteles embellecidos con el doble ábaco y los cuarteles del condestable, dan la sensación de una gran semejanza entre éstos y los del reconstruido palacio de Francisco de los Cobos. Es uno de los primeros patios de este estilo construidos en la ciudad.

 

            La escalera muy modificada en su estructura, conservaba un artesonado de rico estilo mudéjar, y que en la restauración del palacio de los años cuarenta del siglo XX, fue desmontado y puesto en las cubiertas del patio de la Casa-Museo Mudéjar. Como ya he dicho, a partir de la década de los años 1940 se comienza con la reconstrucción y consolidación de la fachada y de las galerías del patio. Finalizando en 1966 las obras, con la reedificación de las torres principales de la fachada y con la construcción de nueva planta en las crujías que lo rodean. Desapareciendo en dicha intervención numerosos salones con buenos artesonados de pequeñas artesas hexagonales, su capilla. Etc. 

El encargado del proyecto fue Francisco Prieto Moreno. Aunque las cubiertas del patio necesitan de una urgente restauración y mejora del edificio con instalaciones más modernas, hoy el palacio presenta un buen estado de conservación, Este palacio que fue cedido en 1954 por el Ayuntamiento al Estado como futuro centro de enseñanza, es hoy su actual arrendatario la Conserjería de Educación de la Junta de Andalucía. En 1968, comienza en este edificio un nuevo curso la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Cabe además citar la conferencia pronunciada por Don Juan Pasquau Guerrero; con motivo de la apertura del curso en 1973 -74, titulada las Bellas Artes en Busca del Hombre Perdido. Hoy es un edificio casi desconocido por los turistas que visitan la ciudad, ya que todas las tardes y los fines de semana permanece cerrado.

 

            Además de este palacio, frente a la Casa de las Torres en el lado izquierdo de la plaza, se alzó en otros tiempos la Casa del Capitán Don Luis de Medina, ya que sin saberse el motivo fue desmontada, sus sillares adquiridos por Bellas Artes, fue montada en 1966, en su actual emplazamiento de la Plaza Vázquez de Molina.

 

          Recordar que en el año 2004, con motivo de unas polémicas obras de urbanismo que se desarrollaron en este enclave, que algunos le gustan y a otros no, se ha creó una plataforma en defensa de la Plaza de San Lorenzo y cuyo principal objetivo es que se cree una comisión o una concejalía  en defensa del Patrimonio Cultural de esta bella Ciudad. Así, la emblemática iglesia que da nombre a la plaza, necesita ya de una urgente intervención, para que pueda ser usada por la cultura.

 

            Concluyo con un pequeño párrafo de la carta abierta de Antonio Muñoz Molina, a sus vecinos de San Lorenzo, por motivo de las citadas



obras… ahora en  el colmo de la barbarie y del absurdo, la plaza de San Lorenzo, mi plazuela de la infancia, está siendo destrozada igual que lo han sido a lo largo de los años tantas plazas memorables, tantos rincones de una ciudad que ya no existe. Árboles que han dado sombra a varias generaciones han sido cortados en unas pocas horas. El sabio empedrado, el testimonio de tantas destrezas artesanales perdidas, el espacio del trabajo y de las vidas cotidianas de tanta gente, todo está siendo destrozado por una autoridad que parece carecer igual de respeto a la memoria que de conciencia de las necesidades presentes…        

 

17 jun 2023

Agustín Palacios Martínez, en la Exposición ‘La memoria compartida’ del Instituto Estudios Giennenses.


Agustín Palacios Martínez, dando una conferencia sobre La Guerra Civil en Úbeda

Juan Ángel López Barrionuevo


El Instituto de Estudios Giennenses homenajeó a sus donantes. El pasado jueves 9 de marzo de 2023 por la tarde, en el Antiguo Hospital de San Juan de Dios de Jaén[1], se ha desarrolló un acto de reconocimiento a las personas e instituciones que han donado sus bibliotecas y archivos al IEG. También se aprovechaba para inaugurar la exposición ‘La memoria compartida’ que se exhibe en este mismo lugar.



Adela Tarifa como consejera directora del IEG (Instituto de Estudios Gienenses) expresaba su agradecimiento a todos los donantes. “Es una jornada histórica, cuando se reescriba la historia de nuestro centro este día será parte ya de nuestra historia. Hoy aprobamos una asignatura pendiente, ya que le debíamos un homenaje a todos los donantes”. Insistía “en la riqueza patrimonial y documental que tenemos. Es inmensa, en parte por adquisiciones debidas al esfuerzo de la Diputación apoyando todo lo que supone la cultura de la provincia y la investigación. Pero una parte importante son legados y donaciones que recibimos”.

Uno de sus donantes al IEG es el conocido ubetense Agustín Palacios Martínez.



-Que decir de Agustín Palacios Martínez- Aparte de la amistad que me une a él, , nace en Úbeda, el 14 de marzo de 1962.  Ha trabajado en el Ayuntamiento de Úbeda, bibliófilo e investigador autodidacta, cuenta con una de las mejores bibliotecas sobre temas ubetenses de la provincia de Jaén.

Ha colaborado en los periódicos de La Loma; Úbeda 30 Días; La Voz de Jaén; Úbeda Información; Ibiut y en diversas revistas sobre Semana Santa. Colaboró también en Gavellar, de la Casa de Úbeda en Madrid, de quien fue galardonado en 1998 con un premio.

Además pertenece a la Asociación de Úbeda, Caballeros 24 que luchan por proteger el patrimonio de la ciudad,...




Varios Aspectos del Hospital de San Juan de Dios de Jaén, hoy sede del Instituto de Estudios Giennenses



Fuente: https://cadenaser.com/andalucia/2023/03/09/el-instituto-de-estudios-giennenses-homenajea-a-sus-donantes-radio-jaen/?fbclid=IwAR15ITgc6bg06ttO9QSIOMOnCFMRkloFECM6z9TbloyvzIRWzJ7dzZ2Y63w



[1] Tiene su origen en la unión de los antiguos hospitales de la Santa Misericordia y de San Lázaro, que fueron entregados a la Orden de San Juan de Dios en el año 1619.

El complejo estaba formado por dos patios, una iglesia y el propio hospital, que fue ampliado en múltiples ocasiones.

Con las últimas remodelaciones, que finalizaron en 1957, llegó a ocupar una superficie de 12.000 metros cuadrados.

Tuvo actividad hasta octubre de 1973, fecha en la que transfirió sus competencias al recién inaugurado Centro Hospitalario Princesa Sofía de Jaén.

En los años posteriores el edificio quedó en un lamentable estado de abandono, hasta que en 1992 se rehabilitó como sede del Instituto de Estudios Giennenses.

 

  • En los años posteriores el edificio quedó en un lamentable estado de abandono, hasta que en 1992 se rehabilitó como sede del Instituto de Estudios Giennenses.

  

14 jun 2023

A la memoria de Alfredo Cazaban Laguna "el gran cronista oficial" de la historia del Santo Reino de Jaén.

 

En el Paseo del Mercado, 24 de marzo de 1935. Inauguración del busto en homenaje a D. Alfredo Cazabán Laguna ..., del archivo de D. Rafael Laínez Alcalá en la Diputación Provincial. Foto Archivo Gabriel Delgado Juan


Eran las once de la mañana del 13 de abril de 1870 cuando en una casa de la ubetense calle Mesones veía la luz primera Alfredo Cazabán Laguna, segundo hijo del matrimonio formado por el comerciante de origen francés Adolfo Cazabán Tajadet y Elvira Laguna Corral, natural de Úbeda. Un niño que, andando el tiempo y sin pasar por las aulas de la Universidad, se convertiría en el gran maestro de cronistas[1]. Cursó bachillerato en el colegio de los Escolapios de Úbeda, completando su formación con estudios de Magisterio.




El 24 de Marzo de 1935 a iniciativa del cronista de entonces, Rafael Gallego Díaz y por suscripción popular se inauguró este monumento-reconocimiento a nuestro paisano..( Fotos Archivo Gabriel Delgado Juan).



 

En estos años ya destacó por sus aficiones a la literatura, colaborando en periódicos locales como El Látigo y El Morcardón y publicó sus primeros versos.

La ruina de los negocios familiares y la prematura muerte del padre le llevan a Jaén en 1888. Allí, al amparo de personas influyentes, se abrió camino profesional, empleado en la Banca Montilla y contratado como auxiliar administrativo en la Diputación Provincial.

Sucesivos puestos en la administración y la docencia le dieron una buena posición económica.

Ello le permitió dedicar gran parte de su tiempo a cultivar la amistad de personas relevantes de la política y la intelectualidad, dada su facilidad para las relaciones sociales, y a volcarse en el periodismo y la literatura, campos en los que también tuvo éxito económico.

Fue hombre polifacético. Redactor de El Industrial de Jaén, El Pueblo Católico, La Unión, La Lealtad, La Regeneración y fundador y propietario y asiduo colaborador de la revista Don Lope de Sosa (1913-1931) de Jaén, Con 216 números editados y distribuidos a lo largo de sus dieciocho años de existencia en toda la geografía provincial, constituyen una base imprescindible para conocer el panorama cultural, artístico y literario de la provincia de Jaén en el primer tercio del siglo XX. Colaboró en periódicos locales y nacionales, caso de Blanco y Negro y La Vanguardia. Ejerció un relevante papel de animador cultural en la provincia.

Como escritor, destacó su producción poética. Su prosa, ajena al ejercicio de la crítica, tiende a ensalzar los meritos de la elite de su tiempo. Fue una persona apreciada en la provincia y recibió en vida infinidad de títulos y honores: miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén; cronista oficial de la provincia; académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando; director del Museo de Bellas Artes de Jaén[2]; comisario regio provincial de Turismo; caballero de la Legión de Honor de Francia; presidente de la Comisión Provincial de Monumentos; hijo adoptivo de Jaén e hijo ilustre de Úbeda, se puso su nombre a una plaza en 1927. Tras su muerte, el Instituto de Estudios Giennenses dio su nombre a los premios anuales de investigación.

Su vida privada estuvo llena de adversidades. En 1897 enviudó de María Tremedad Serrano y de Cello, quien le dio dos hijos, fallecidos prematuramente.

En su segundo matrimonio, con Rosa Náger, en 1900, también murió el primer hijo, aunque sobrevivieron los otros tres (Alfredo, Elvira y Trinidad). Alfredo Cazaban murió en Jaén el 14 de enero de 1931. Sus restos descansan en el cementerio de San Ginés de Úbeda.

 

Años después de su muerte, en su memoria, destacó la inauguración del monumento en el Paseo del Mercado en 1935. Este monumento obra de D. Jacinto Higueras Fuentes duró poco tiempo, ya que un año después fue destrozado al comienzo de la guerra civil. Pasada la guerra el escultor D. Juan Luis Vasallo, realizo una placa en bronce adosada a un bajorrelieve de piedra puesto en el mismo lugar de la plaza y que en 1959 en las obras de reforma de este espacio, dicho monumento fue trasladado a unos jardines de la calle Corredera junto a la iglesia de la Trinidad, en marzo de 2021 mediante las obras de urbanización realizadas, en dicha vía urbana no exentas de polémica, es sustituido por el monumento a la Semana Santa de Úbeda, siendo trasladado el monumento a Cazaban, mas abajo junto a los monumentos de los Cronistas Locales.  

 

En 1959 en las obras de reforma de la Plaza 1 de Mayo, dicho monumento fue trasladado a unos jardines de la calle Corredera junto a la iglesia de la Trinidad, en marzo de 2021 mediante las obras de urbanización realizadas, en dicha vía urbana no exentas de polémica, es sustituido por el monumento a la Semana Santa de Úbeda, siendo trasladado el monumento a Cazaban, mas abajo junto a los monumentos de los Cronistas Locales. Fotos de Marcos Expósito. 




 


Alfredo Cazabán Laguna (Úbeda, 13 de abril de 1870-Jaén, 14 de enero de 1931)​ fue un escritor y periodista español. Se le considera «el gran cronista oficial» de la historia del Santo Reino.




[1] "No era universitario, pero en aquellos tiempos era normal. Muchos de los arqueólogos de aquella época tampoco procedían de la Universidad, sino de asociaciones y foros culturales, de sus ganas de dar a conocer el patrimonio. Cazaban es una muestra importante de esa formación humanista", asegura Juan Carlos Castillo Armenteros, cronista oficial de Torredelcampo y presidente de la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales Reino de Jaén

[2] "En cualquier rincón de la provincia, ahí estaba Cazaban y dejaba sus estupendas crónicas, que denotan su gran formación, esa pasión tan enorme que tenía por el patrimonio de la provincia de Jaén. Su palabra sentaba cátedra, de hecho, él es uno de los principales valedores del IEG y de los museos arqueológico y provincial, a Cazaban le debemos muchas cosas", celebra Juan Carlos Castillo.

Calles en numerosos pueblos del Santo Reino y en su capital, bustos, monumentos, colegios rotulados con su nombre y hasta un premio anual convocado por la Diputación (su casa) le rinden tributo casi noventa años después de su partida al único jiennense distinguido con la codiciada Legión de Honor francesa. 

Su vida, entrañablemente narrada por Moreno Bravo, acabó a primeros de 1931 fresca aún la última edición de Don Lope, en su casa de la calle Ancha esquina Ramón y Cajal de la Capital Jienense, donde una placa colocada hace cincuenta años recuerda el lugar donde Alfredo Cazaban 'laboró por la cultura'.

 Fuente;

Wikipedia.

https://lacontradejaen.com/cazaban-aniversario-jaen/

12 jun 2023

La Letanía Mariana de Benissa (Valencia); Una Herencia De Nuestro Patrimonio Artesanal de Úbeda;

 

En Úbeda, José Muñoz Moreno “Muros”, desde hace muchos años se dedica a este oficio y realiza, en arenisca local o piedra de sillería, la talla de cualquier tipo de piezas decorativas desde fuentes o columnas, hasta chimeneas o esculturas

La cantería, que cuenta con una gran tradición histórica tanto en Úbeda y Baeza, en las últimas décadas ha experimentado un resurgir motivado por la restauración y rehabilitación de edificios históricos.

Patrona de Benissa (Valencia)


 

En Úbeda, José Muñoz Moreno “Muros”, desde hace muchos años se dedica a este oficio y realiza, en arenisca local o piedra de sillería, la talla de cualquier tipo de piezas decorativas desde fuentes o columnas, hasta chimeneas o esculturas.  Gracias al buen hacer   de este artesano ha llegado hasta nuestros días esta maravillosa herencia del maestro cantero, dentro y fuera de Úbeda.

Ya que, este artista ubetense realizó a finales del año 2005, una obra en altorrelieve representando la “Letanía Lauretana”. Dicha obra es para la Catedral Neogótica de la Puríssima Xiqueta de Benissa (Valencia), lugar donde se venera la patrona de la Villa.

 

Con una población de 9.821 habitantes, Benissa es una villa turística perteneciente a la provincia de Alicante, en la Comunidad Valenciana, a unos 70 Km. al noreste de la capital provincial. Destaca su Lonja de la Contratación (gótica, S. XV), un convento franciscano (S. XVI), el ayuntamiento (S. XVIII), la iglesia de San Pedro Apóstol. E Iglesia de la Puríssima Xiqueta. De estilo neogótico. Se conoce también como la "Catedral de la Marina" debido a la magnitud de sus dimensiones. Acabó su construcción en el año 1929 y contó, en todo momento, con la colaboración y esfuerzo de todos los benisseros. Benissa se asienta en una sierra costera, posee playas y calas.

         

José Muñoz “Muros”; para cometer dicho altorrelieve, ha utilizado la técnica “talla directa”; apoyándose en la particular pintura sobre la Letanía, realizada por Juan de Juanes en el S. XVI

José Muñoz “Muros”; para cometer dicho altorrelieve, ha utilizado la técnica “talla directa”; apoyándose en la particular pintura sobre la Letanía, realizada por Juan de Juanes en el S. XVI; dicha obra pictórica representa a la patrona de Benissa. “Muros” con esta obra ha demostrado con su técnica y agudeza que la artesanía entalladora ubedí, aún perdura en nuestra ciudad, con la misma habilidad y maestría de nuestros antepasados.

         

Este legado implantado en Úbeda, por artistas como Esteban Jamete. Convendría ser explotado por los organismos competentes; para recuperar y mantener todo el rico patrimonio escultórico que ennoblecen las innumerables fachadas de los monumentales inmuebles que se alzan en el Casco histórico de la ciudad.   

Los principios de las letanías en general se remontan a los primeros siglos de la cristiandad. Las letanías eran súplicas dialogadas entre los sacerdotes y los fieles y que se rezaban sobre todo en procesiones. Si bien al umbral, eran dirigidas sólo a Dios (en súplicas) se añadieron con el tiempo invocaciones a santos y sobre todo a la Virgen María (en intercesiones) usadas a partir del S. VII.





En la liturgia oriental se usaron desde el S. III. La composición de letanías marianas se hicieron en base a las generales y a la de las letanías de los Santos, en éstas se invocaba a María de 3 modos: Sancta María, Santa Dei Genetrix y Santa Virgo Virginum. A lo cual siguió una serie de reflexiones y elogios de los santos padres orientales que constituyen el germen de las futuras letanías marianas.

El origen halló ambiente en la popularidad del Oficio de la Virgen Santísima que se cantaba en algunos monasterios. Este "Oficio" no era fijo y tenía variaciones según la orden religiosa que lo cantaba; estas variaciones fueron abolidas por Pío V cuando estableció el "Oficio Parvo de la Virgen" reformado. Lo cierto es que entre las variantes que existían habían ciertas letanías que se parecían a las futuras Lauretanas.

Las más antiguas letanías a María propiamente dichas se encuentran en un códice de Maguncia del S. XII titulado Letanía de Domina Nostra Dei genenetrice Virgine Maria. Ora valde bona, cotidie pro quacumque tribulatione dicenda est, con alabanzas largas y en cada verso repitiendo el Sancta María.

En el siglo XV y XVI las letanías marianas empezaron a multiplicarse. Por el año 1500 fueron creadas una serie de letanías en el santuario de Loreto hechas para el lugar. Hacia 1575 surgen unas nuevas letanías lauretanas conocidas como "modernas" con alabanzas puramente bíblicas, que se hicieron tan populares que las primeras versiones fueron pasadas a segundo plano. Sixto V las aprobó en 1587 e incluso les dio indulgencias. Hacia el S. XVII la situación se hizo exagerada, en Loreto se tenía una letanía para cada día de la semana y no era el único caso. En 1601, con el decreto Quoniuam multi del 6 de septiembre, el Papa Clemente VIII prohibió todas las letanías que existían con excepción de las incluidas en el Misal y el Breviario y también las del santuario de Loreto, aquellas letanías ya eran llamadas como lauretanas. Paulo V, en 1503, ordenó que se cantasen en la basílica romana de Santa María La Mayor en festividades de la Virgen María. Los dominicos en 1615 ordenaron que se recite en todos sus conventos después de sus oraciones de los sábados.

Con el tiempo se han ido añadiendo más títulos a ellas, como León XIII quien añadió "Reina del Santo Rosario", y "Madre del Buen Consejo", Benedicto XV añadió "Reina de la paz", Pío IX el "Reina concebida sin pecado original", Pío XII en 1951 "Reina asunta al cielo", Pablo VI el "Madre de la Iglesia" y "Rosa Mística" y Juan Pablo II “El Grande” incluyó el "Reina de las Familias".

          El uso de los símbolos ha sido muy fecundo en las Bellas Artes, sobre todo en los temas religiosos como recurso para expresar la espiritualidad por medio de la materia, acercando a la sensibilidad humana determinados conceptos o ideas.

 

          En cuanto a la pintura, el ejemplo más antiguo de Inmaculada rodeada de emblemas marianos se encuentra en la iglesia de Artajona (Navarra) y es de 1.497. Así la pintaron posteriormente, entre otros muchos, Pacheco y Zurbarán rodeada de numerosos símbolos, que así es como gusta mostrarla nuestros artitas. Otros símbolos frecuentes en la Letanía Lauretana, a saber: Estrella del Mar, Puerta del Cielo, Espejo sin mancha, Torre de David, Huerto Sagrado, Escalera de Jacob, Pozo de Sabiduría ......

         

                    A excepción de esta reciente obra que tratamos del ubetense entallador José Muñoz “Muros”; sobre los motivos que podemos ver en las Letanías, el espejo, la rosa, la torre, la casa, el arca y la estrella son, al mismo tiempo, invocaciones de la Letanía Lauretana y emblemas que se encuentran en los cuadros de la Inmaculada; la fuente, la palmera, el pozo y las azucenas, sólo lo hemos visto figurar en las pinturas.

         

          La Puerta que expresaría el papel mediador de María en la Salvación, como escalera de Jacob y puerta del cielo, o antesala de la ciudad de Dios. Iconografía preconcepcionista, en donde el arco de medio punto evoca la puerta de Jerusalén. Los dos acuáticos (la Fuente y el Pozo de aguas vivas, atributos de la virginidad y de notorias connotaciones con la sabiduría).  La Torre es otra de las invocaciones marianas, "Torre de David", Turris Davidica, metáfora aplicada a la Esposa y también con implicaciones sobre la virtud de la fortaleza.

         

El Espejo, "Espejo de Justicia", Speculum Iustitiae, es una invocación de la Letanía Lauretana. En la encíclica Redemptoris Mater hallamos esta expresiva afirmación acerca de la Virgen: "Entre todos los creyentes es como un espejo, donde se reflejan las maravillas de Dios", basada en el Libro de la Sabiduría 7, 26: "La sabiduría es el resplandor de la luz eterna y espejo inmaculado de la actividad de Dios y una imagen de su bondad". Cuando se la invoca como espejo de justicia queremos expresar que en ella se refleja la santidad divina, es decir, la perfección, pues el lenguaje bíblico identifica justicia con perfección. Y un objeto simbólico: el Espejo, espéculum sine mácula, alusivo a la larga vida, con formato oval de elegante diseño.

 

 

          La Palmera aparece citada en el Eclesiástico 24,14, junto con otras variedades de árboles, como elogio de la Sabiduría: "Crecí como cedro en el Líbano y como ciprés en las montañas del Hermón. Crecí como palmera en Engad, como magnífico olivo en la llanura…". Los árboles, siempre verdes y con vida, proporcionan un toque de esperanza de salvación. La liturgia aplica este pasaje a la Virgen María y así encontramos la palmera en el repertorio iconográfico en torno a la Inmaculada. Un arbóreo –si prescindimos de la Palmera como antes he explicado- que es el Ciprés, expresivo de las nociones de triunfo y de victoria, aparte de ser distintivo en la época medieval de la castidad. Se encuentran asimismo floreros y otros motivos florales. Las Azucenas, por su nítida blancura, son alusivas a la condición virginal de la Madre de Dios y a su concepción libre de toda mancha. Las azucenas y otras flores, sobre todo los lirios, por su belleza son figuras de la belleza espiritual de María.

 

          La Rosa como emblema mariano fue arraigando especialmente en la Edad Media, aunque ya antes, a partir de los textos bíblicos, se acude a la mención de esta flor para expresar diversos conceptos de orden espiritual. Así, en el Eclesiástico 24,14, la Sabiduría, imagen de María, se refiere a sí misma con la siguiente expresión: “Crecí cual brote de rosa en Jericó...” San Buenaventura, en su obra La vid mística, presenta la rosa como figura de la caridad. La rosa suela llamarse “la reina de las flores”, y es símbolo de la caridad porque ésta es la reina de las virtudes. En la Letanía Lauretana se invoca a la Virgen como "Rosa Mística". Por otro lado, MARIA -obra maestra de la creación- lleva un manto azul que es como la vela de una nave, y simboliza el viento del Espíritu Divino. Se la rodea de distintas flores: rosas como símbolo de maternidad, y azucenas como símbolo de pureza.

          El Arca de la Alianza, Foederis Arca, era el más sagrado tesoro del pueblo de Israel. Contenía recuerdos tan significativos como las Tablas de la Ley, la urna del maná y la vara de Aarón, hermano de Moisés, que había florecido de forma maravillosa; era, asimismo, memorial de la alianza de Dios con el pueblo de Israel. Máximo, obispo de Turín, establece a finales del siglo IV el paralelismo entre el Arca de la Alianza y la Virgen María: "Pero, ¿qué es el arca sino Santa María?, pues si el arca contenía las Tablas del Testamento, María llevó en su seno al heredero del Antiguo Testamento. Aquélla tenía la palabra de Dios, ésta, el Verbo mismo". El patriarca Modesto de Jerusalén, restaurador de la iglesia de Monte-Sión y de otros santuarios de la Ciudad Santa que habían sido destruidos por los persas, compara el arca, fabricada de madera incorruptible, con María, preservada de la corrupción del sepulcro.

 

          La Estrella, en la Letanía Lauretana "Estrella de la Mañana", Stella Matutina, expresa simbólicamente la esperanza de quien aguarda la llegada del día después de las tinieblas de la noche. Diversos pasajes de la Biblia presentan a las estrellas como guías. El más conocido de todos es el de los Reyes Magos que fueron a adorar a Jesús guiados por una estrella. San Buenaventura nos dice: "La estrella superior, que es la bienaventurada Virgen, nos conduce a Cristo". Muchos otros textos de escritores eclesiásticos se refieren a María como "Estrella del Mar" y así se manifiesta también en el repertorio iconográfico en torno a la Inmaculada. En ambas advocaciones el significado es el mismo.

 

          El sol y la luna se corresponden con dos de los tres símbolos (el otro es la corona de doce estrellas) con que San Juan describe la terrible visión de la nueva Eva. La verdad es que solo sería apocalíptico el Sol –resplandeciente en parangón con la belleza de la Virgen- , pues la luna no se corresponde exactamente con el de la luna creciente –normalmente como peana de sus pies-  que aparece en el altorrelieve sería análoga a las que más tarde aparece en las figuras de la Pulcra, junto a los restantes símbolos que evocan la pureza de María, basados en el Cantar de los Cantares y que en el siglo XVI se convertirían en la Letanía Lauretana, en la que coinciden asimismo los símbolos celestes. Esta media luna simboliza también la sucesión de los días, las estaciones y apocalípticos.

 

          La mayoría de estos elogios son bellas expresiones tomadas del Eclesiástico, Cantar de los Cantares, Sabiduría, y otros libros del Antiguo Testamento, si bien, en los libros citados, no se refieren a la Virgen. Con el paso de los tiempos, la liturgia o la tradición se los han ido aplicando a la Madre de Dios, en estos repertorios de alabanzas y plasmados por los pintores en las representaciones iconográficas de la Inmaculada. Todos los demás son emblemas marianos, representaciones plásticas, a manera de metáforas visuales, advocaciones de la Virgen María, como homenaje a su belleza espiritual y compendio de todas las virtudes.

 

 

 



[1] La pintura inmaculista de Juan de Juanes, y la más famosa (fig. 5), fue realizada para el colegio jesuita de San Pablo en Valencia, después de la aparición de la Virgen al padre Martín Alberro (muerto circa 1576-77). Muestra a la Virgen rodeada de nubes y de pie sobre la luna creciente en una actitud no semejante al cuadro de su padre, sino que, a diferencia de éste, la Virgen mira al espectador. Los atributos son iguales, y su repartición parece seguir argumentos estéticos relativos a la composición del cuadro. La técnica utilizada por Juan de Juanes es la del sfumato, que revela la influencia que recibió cuando estudio en Italia, más probablemente en Venecia

6 jun 2023

LOS DRAGONES EN LA BÓVEDA GÓTICA DE LA IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE ÚBEDA.

 

Juan Ángel López Barrionuevo.


Dragones en los nervios de la bóveda de San Nicolás. Fuente propia


La iglesia de San Nicolás de Bari de Úbeda es un magnífico templo gótico de la segunda mitad del siglo XIV, aunque con infinidad de reformas renacentistas. Al levantarse extramuros -Situada al norte del casco urbano- y fuera de los principales circuitos turísticos hacen de ella una de las iglesias ubetenses menos conocidas.

Fue probablemente erigida hacia el tercer cuarto del siglo XIV, siendo posteriormente sometida a obras de remodelación en los siglos XV y XVI coincidiendo con el momento de mayor esplendor y bonanza económica de la ciudad.

Dispone de planta de tres naves separadas por arcos apuntados apoyados sobre pilares compuestos en los que descansan sus elegantes bóvedas de crucería nervadas. La cabecera, de planta poligonal, es la parte más antigua del templo. Abiertas a las naves laterales, cuenta con varias capillas adosadas durante La decimoquinta y decimosexta centuria, entre las que cabe ser destacada la del Dean Ortega, protegida por una excelente reja de forja de la escuela toledana obra de Juan Álvarez de Molina.

Los elementos más interesantes del templo son sus dos portadas, a través de las cuales, se aprecia perfectamente esa evolución de los últimos retazos del gótico final hacia un lenguaje ya plenamente clasicista.

Nave lateral izquierda, donde se sitúa los dragones. Foto de Diego J. Sola


La portada meridional, encargada por el Obispo Alonso Suárez en 1509, exhibe un refinado estilo gótico flamígero configurado a base de arquivoltas apuntadas y abocinadas entre pináculos y decoración de crestería. La occidental, sin embargo, mandada realizar tan solo medio siglo después (1564) a Pedro de Gorostiaga siguiendo planos de Andrés de Vandelvira, responde a un modelo ya plenamente renacentista.

 

Resulta que en una de las bóvedas de la iglesia de San Nicolás de Úbeda, se encuentra un secreto desconocido por el público que a diario la visita, me refiero a los dragones que hay pintados en los nervios de la bóveda, estos se sitúan sobre el actual altar de la Virgen de la Paz, en el primer tramo de la nave lateral izquierdo. Se trata de unas pinturas del siglo XV, muy poco usuales en iglesias. Por su aspecto fiero, estos personajes mitológicos han producido temor, pero también fascinación, ya que: …“Los dragones tienen que tener dos sentidos. Uno, decorativo, con la cual el difunto muestra su poderío. Era una decoración muy típica en los siglos XIII y XIV, lo que ocurre es que se han perdido casi todos. Por otro lado, ya desde un punto de vista más simbólico, pueden tener una interpretación de fuerzas defensoras, bien de la iglesia, bien de los fieles, bien del difunto. Es decir, los dragones como una especie de animales protectores. Lo que indudablemente hay que descartar es que sean identificados como fuerzas del mal, entre otras razones porque ocupan la parte más noble de la iglesia y no pintan nada a finales del siglo XV. Aunque todavía queda por investigar”

 


La figura del dragón no precisa tesis. Su palabra universal, “draco”, es entendida en todos los idiomas, y significa lo mismo siempre: esencia de “lo animal” como enemigo eterno del hombre. Los antiguos decían que era “el camino a través de todas las cosas”. Relacionado con el sentido de caos y disolución, todos los héroes clásicos y santos cristianos “vencen al dragón”. Cirlot en su “Diccionario de símbolos” le dedica varias páginas abundando en los muchos significados que sobre todo en Oriente, y en la China especialmente, tiene.

En Occidente fue siempre conocido y usado, como símbolo del mal, aunque con los siglos ese sentido fue cambiando. Decía de él San Isidoro, en sus “Etimologías”, que “El dragón es la mayor de todas las serpientes, e incluso de todos los animales que habitan la tierra” y aún añade para definirle que “está dotado de cresta, tiene la boca pequeña, y unos estrechos conductos por lo que respira y saca la lengua…”, aunque es evidente que nunca vió ninguno, porque decía de él que habitaba en Etiopía y en la India, viviendo al calor de los incendios que provoca.

La misión del dragón, en las culturas antiguas, era la de “guardar tesoros” (las manzanas de oro de las islas Hespérides, por ejemplo) y su poder letal y terrible venía de su omnipresencia, pues moraba tan pronto sobre la tierra, como en el aire, o en las aguas del mar. Con sus cola causaba tifones y tempestades. En suma, era la explicación de los sofocos y violencias de la Naturaleza.

El “Fisiólogo” (un bestiario primitivo del siglo II d. de C.) le consideraba el enemigo de los animales benéficos. Era el símbolo viviente, sobre la tierra, de las fuerzas animales del planeta, con las que debe enfrentarse el espíritu humano, para finalmente hallar el Tesoro del Bien, y la Salvación.

Fue muy utilizado como elemento decorativo en la Antigüedad, en la Edad Media europea (especialmente en el mundo anglosajón) y llega a ser figura habitual del arte románico, apareciendo en códices, esculturas de capiteles, pinturas murales… casi siempre en relación con la Bestia Apocalíptica del Evangelio de San Juan. De ese monstruo tenemos una interesante representación en la viga del coro de la iglesia alcarreña de Valdeavellano.

Pero a lo largo de los siglos le vemos evolucionar, al menos en el significado de sus manifestaciones gráficas, y alcanza a ser, en la Baja Edad Media e inicios del Renacimiento, un elemento claramente apotropaico, protector del templo en que se representa, y de los fieles que en él se refugian. Existen numerosos lugares, en la Europa occidental y área del Mediterráneo, en los que el dragón es profusamente representado pictóricamente en las bóvedas de capillas y templos. Adquiriendo un sentido protector, similar al que los hombres salvajes tienen, de espacios, emblemas, templos incluso.

Si se nos pregunta por el significado principal de tales representaciones podemos decir que, a juicio de los autores, el mensaje primordial de estas pinturas es transmitir la inquebrantable firmeza y solidez de los edificios protegidos con esta invocación representativa a estos seres que sostienen el templo cósmico de Dios en los Cielos y que aquí, en las distintas iglesias constituyen una garantía de subsistencia y de estabilidad.

 

Dragones en la bóveda de San Nicolás. Foto de Juan Moreno Balboa

Fuentes:

 

https://www.cronistasoficiales.com/?p=189981&fbclid=IwAR17hTTXsJS52c3fhANv9n468OlAOZ7CoV2Kkfv4RzdpMSrccafMecFZ2iM

Arteguias.com Úbeda

30 may 2023

Curiosidades Acerca de la Torre del Reloj, de Úbeda.

 Juan Ángel López Barrionuevo.

Hornacina Virgen de los Remedios. Foto Javier Ortal.


La Torre del Reloj, forma uno de los elementos más simbólicos de la ciudad de Úbeda. En su origen era un torreón perteneciente a la muralla medieval, construido en el siglo XIII. 

Torreón de planta cuadrada que formaba parte del recinto amurallado y que defendía la entrada a la ciudad por la desaparecida Puerta de Toledo. En la segunda mitad del siglo XVI el Concejo de la ciudad acomete una serie de obras de embellecimiento en este lugar, ordenando la construcción de un reloj y un campanario sobre la torre (pues, hasta el momento, sólo existía un reloj en la ciudad, localizado en la desaparecida torre de la hoy Basílica Menor de Santa María), símbolo de modernidad en la plaza que se configura como un nuevo espacio urbano delante de lo que fue un acceso medieval a la ciudad. Como ya he dicho, a la antigua torre se le añade un segundo cuerpo donde se instala la maquinaria del reloj, obra del rejero local Juan Álvarez de Molina, y un templete ochavado para albergar el campanario. El exterior se decora con el escudo de armas de Úbeda y de los Austrias.

Situada en la Plaza de Andalucía, una de las plazas más transcurridas tanto por los propios vecinos de la ciudad, como por los turistas que cada día se acercan a Úbeda deseosos de adentrarse en la cultura del Renacimiento, Medieval, y Mudéjar, su templete está formado por arcos de medio punto en sus lados mayores y vanos adintelados en los menores, decorado en las esquinas con grandes floreros. Su TIPOLOGÍA pertenece a la Arquitectura militar-defensiva.

La torre alberga la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, muy vinculada a la historia de la ciudad, pues ante ella el Emperador Carlos V y posteriormente su hijo Felipe II juraron guardar sus fueros y privilegios. Esta imagen fue sustituida por una copia; la original se encuentra en el Palacio de las Cadenas.

Declarado monumento (D. 22/4/49). B.I.C. (22/6/93). Grado I, Plan Especial de Protección...3.3.1, es de propiedad Municipal, y ostenta un buen estado de conservación extendido.  Ya que en 1972 obras generales de consolidación, así nos lo describe José Manuel Almansa Moreno, en su obra  de investigación “Reconstrucción y restauración monumental en la provincia de Jaén durante el Franquismo” : 

Torre del Reloj, antes de su reconstrucción. 1970, Foto de Almansa Moreno.


,… en 1972 la Torre del Reloj presentaba se encontraba en grave estado de conservación como consecuencia de movimientos sísmicos y de la climatología adversa, por lo que se decide intervenir en ella de forma urgente debido al emplazamiento céntrico del monumento en la ciudad y por la amenaza de ruina. Ante la falta total de traba en las fábricas superpuestas y el estado general de ruina, el arquitecto se ve obligado a desmontar totalmente el cuerpo de campanas para volver a recomponerlo una vez reforzado adecuadamente su apoyo, es decir, la cubierta del torreón. El torreón propiamente dicho no necesitaba consolidación alguna por lo que tan solo se realiza una actuación superficial de rejuntado de sillares. Se aprovecharía la obra para reponer tres de los cuatro jarrones desaparecidos de las esquinas y que complementaban el conjunto, copiando para ello el único testigo existente…


La Torre del Reloj y su entorno en 1913, fotografía de Enrique Romero de Torres.


Merece la pena destacar su gigantesca campana de bronce, la más antigua de la ciudad, data de 1574 y pesa 123 arrobas y 14 libras, o sea, 1422 kilos. 

La Torre del Reloj ha sido testigo de momentos cotidianos de los ubetenses, así como históricos que han ido aconteciendo en esta bella localidad.

 

Uno de los momentos más importantes ocurridos a faldas de la torre, se trata cuando Carlos V y Felipe II juraron guardar los fueros y privilegios de la ciudad ante una hornacina con la imagen de Nuestra Señora de los Remedios que alberga dicha Torre. Desde entonces, la imagen de esta Virgen está muy ligada a la ciudad.

 

Bibliografía Consultada:

Reconstrucción y restauración monumental en la provincia de Jaén durante el Franquismo- José Manuel Almansa Moreno. Año 2021.

Historia de Úbeda en Sus Documentos… Ginés Torres Navarrete.

Fotos Gabriel Delgado Juan, Almansa Moreno.

El patrimonio sacro de Úbeda en la exposición En la Tierra del Santo Rostro (año 2000): arte, devoción e identidad cofrade en torno al Santísimo Cristo de la Humildad

Cristo de la Humildad de Úbeda. Tras Finalizar la Exposicion “En La Tierra del Santo Rostro”.  Diciembre del Año 2000. Dentro del Coro  de L...