Juan Ángel López
Barrionuevo
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Monumento Al General Saro, año 1982. Foto Gentileza de Gabriel Delgado Juan |
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Monumento al General Saro. año 2015. Foto de Francisco Miguel Merino Laguna |
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Monumento al General Saro. Monumento al General Saro. Postal de Ediciones García Garrabella.(1968) Gabriel Delgado Juan |
El 30 de marzo de 2007 pasó a
la historia como el día en que finalizaron las obras del parking de la Plaza de
Andalucía ya que, tras 7 años en el exilio necesario, el monumento al General
Saro ha volvió a su plaza.
En cuanto a Don Leopoldo Saro Marín[1], fue un gran benefactor
hacia el pueblo de Úbeda, que bajo sus auspicios en la década de los años
veinte, realizó numerosas obras de gran envergadura en nuestra ciudad: la
Explanada, el Alcázar o Cristo del Gallo entre otras, hizo el Cuartel de la
Remonta (hoy Academia de la Guardia Civil), Parador Nacional de Turismo e
inició el ferrocarril de Baeza-Utiel, etc.
Como gratitud, el pueblo
decide en Julio de 1928, la erección de un monumento a este personaje
histórico. De su ejecución se encarga el escultor de Santisteban del Puerto,
Jacinto Higueras, el arquitecto municipal don Eduardo de Garay y al arquitecto
auxiliar, Antonio Flores Urdapilleta.
Esta figura del General Saro, en bronce, está sobre plinto de poca altura en
forma piramidal, con base rectangular en piedra. Representa en la cara anterior
de unos soldados protegidos por el Ángel de la Victoria, y en la parte
posterior, diversos grupos de trabajadores guardados por alado de la Paz. El
basamento en piedra, se encuentra en unas condiciones muy desfavorables.
La escultura, una de las más logradas del imaginero santistebeño, está de pie y
su parte es apuesto.
La historia de esta obra no
puede ser más rocambolesca[2]. Realizada a instancia del
ayuntamiento de Úbeda en reconocimiento a la figura del general y sufragada por
el propio ayuntamiento y por suscripción popular, se instala en 1930.
Desmontada[3] en varias ocasiones, la
última con motivo de la creación de un aparcamiento subterráneo comenzada en el
2000, el monumento estuvo durante siete años guardado en dependencias
municipales.
La figurada del general fue blanco de los disparos y la peana, también tallada
por Jacinto Higueras, sufrió importantes desperfectos. La obra, restaurada por
el escultor Alfonso Cobo, como ya he citado en el 2007 este monumento ha vuelto
a erguirse en la plaza de Andalucía, en cuanto a Alfonso Cobo, este nació
en Úbeda el día 10 de julio de 1977. Cuando abandona los estudios se pone bajo
el magisterio de Ramón Cuadra para iniciar su carrera artística. De su contacto
con el veterano escultor le queda su principal filiación artística de hoy, la
restauración de escultura e imaginería religiosa. Actualmente, Alfonso ejerce
como empresario en la Taberna Calle Melancolía, local hostelero dedicado al
cantautor ubetense Joaquín Sabina.
Sobre el basamento del
monumento, esta formado de
troncopiramidal, desarrolla en sus dos caras un programa simbólico cuyos
precedentes se pueden rastrear en otros monumentos del autor. Por un lado,
realiza un homenaje al trabajo duro y esforzado del mundo rural; por otro lado,
ensalza a los héroes que luchan por la defensa de su patria. Pero procedamos a
un análisis más exhaustivo.
Los relieves de la cara posterior están presididos por la diosa Minerva,
divinidad griega que simboliza las artes y la sabiduría, así como el concepto
de la ciudad y sus integrantes. La diosa aparece representada de cuerpo entero,
siguiendo su iconografía tradicional, vestida con túnica, coronada con un
casco, y portando lanza y escudo. A los lados encontramos otras dos figuras
mitológicas arrodilladas: Mercurio, el dios del comercio, identificado con su
pétaso (sombrero con alas), y portando una bolsa llena de dinero. Como
complemento a este dios mercantil encontramos a la Abundancia, mujer dispuesta
en posición similar, portando la cornucopia o cuerno de la abundancia.
A este núcleo divino se unen otros personajes que muestran el ambiente rural
propio en el que se crio el escultor, y a la vez alegato de clases humildes y
trabajadoras, en su lucha diaria y constante. Así, junto a Mercurio hallamos
dos hombres cargando sacos, así como una mujer portando una cesta sobre sus
hombros, y un tercer hombre arrastrando una carretilla. Por el otro lado, junto
a la Abundancia, se dispone un hombre y dos mujeres vareando aceituna,
cerrándose el conjunto con una pareja de campesinos que recogen los frutos en
un canasto.
Sin duda, un bello homenaje al
mundo agrícola, base de la economía y la prosperidad de las ciudades,
especialmente indicado en el momento y lugar para el que se labraron estos
relieves, como era la Úbeda de comienzos del siglo XX.
Vicisitudes acerca del
monumento a Saro escrito por Manuel Madrid Delgado.
General Saro. 2007, tras su restauración, fotos de José Manuel Almansa Moreno |
Higueras realiza un
extraordinario monumento para el General Saro, uno de los mejores que hay hoy
en día en la provincia. En el magnífico basamento de piedra se aprecia, de un
lado, la Victoria rodeada de soldados con gestos aguerridos y en ademán de
lucha, empujando combativos hacia adelante; en el otro lado el sereno ángel de
la Paz -de un clasicismo extraordinario y tocado con elementos militares, para
destacar el mensaje, tan propio del momento, de que la paz fructífera es
consecuencia de la lucha-, rodeado de obreros, jornaleros... (Todo este basamento,
sobre todo en el lado de la Paz, se encuentra muy deteriorado por los distintos
traslados que ha sufrido el monumento y especialmente por el trato a que fue
sometido desde junio de 2000). Sobre esta mole de piedra se levanta la estatua
en bronce del general, inclinado hacia delante, con el capote militar casi
arrastrando y caído de uno de los hombros, y con la mano derecha sosteniendo
los prismáticos con los que parece otear el horizonte, en plena dirección de
una batalla. Fue inaugurado en 1930, pero pocos meses después, instaurada la
República y abierto el torpe proceso de responsabilidades por colaboración con
la Dictadura, el Ayuntamiento pide a la familia -así lo acuerda el 13 de mayo
de 1931- que desmonte el monumento y se haga cargo de él. Los Saro así lo hacen
y el monumento es instalado en la finca de 'El Teatino'.
En
'El Teatino' -mientras las milicias buscan por Madrid a Saro para fusilarlo-
los anarquistas fusilan la estatua en el verano de 1936 y la arrancan del
pedestal para arrojarla a la alberca en la que pasaría los tres años de guerra:
todavía son visibles esas míticas 'heridas' de bala en la efigie de Saro,
todavía están visibles en el bronce las manchas del agua verdosa. Nada más
terminar la guerra, la estatua es rescatada y el monumento completo se instala
en la Plaza del Mercado -bautizada por entonces como "Plaza del
Generalísimo"- y el 17 de agosto la ciudad celebra un funeral en memoria
de Leopoldo Saro en una abarrotada iglesia de Santa María. Y se le encarga a
José María Tamayo que pinte un nuevo retrato del general -el anterior también
había sido pasado por las armas-, ya con los atributos de general de división,
que es el que hoy cuelga en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
Avanzada
la dictadura franquista, el monumento del general Saro vuelve a trasladarse de
sitio. Si somos maliciosos, debemos pensar que no debía hacer gracia a las
autoridades franquistas que un general tuviese un monumento en una plaza del
Generalísimo, porque eso podía hacer pensar a los menos duchos en los entresijos
de la tiranía que el 'generalísimo' era Saro y no Franco. Así que a finales de
la década de los 50, y con la excusa de poner en el centro de la Plaza del
Mercado una estatua a San Juan de la Cruz, el monumento de Saro se vuelve a
desmontar y se traslada a la Plaza del General Saro, hoy Plaza de Andalucía.
Allí la conocería el niño y adolescente y joven que fue Muñoz Molina, y el
General Orduña y su estatua fusilada y su plaza llena de personajes, forman
parte imprescindible del universo literario de Mágina. Allí sigue hoy en día el
monumento, aunque estuvo a punto de desaparecer fusilado y ahogado por la
estrechez de miras y la ignorancia políticas.
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Fuentes consultadas
https://www.ideal.es/jaen/v/20100410/ubeda-baeza/estatua-fusilada-20100410.html
http://civycultura.denison.edu/artes/sXX_1/galeria/pages/escultura/01.html
https://esculturaurbana.com/podescultura/general-saro-monumento-al/
[1] Según Ginés Torres, en su
volumen II, de su exaltada obra Historia de Úbeda en Sus Documentos, acerca de
Leopoldo Saro y Marín, nos dice: <“…Es vieja la vinculación de este ilustre
cubano a la ciudad de Úbeda. Fue el concejal don Cesáreo Pérez Almagro quien
propone al ayuntamiento el nombramiento de Saro en su categoría de “Hijo
Adoptivo” de Úbeda, por su brillante actuación en la campaña del Rif, acciones
militares que le valen a don Leopoldo su ascenso a Comandante.
Dice la propuesta de Pérez Almagro: “…que aunque no ha nacido en nuestra
tierra, pues vio la luz bajo el hermoso cielo cubano, es ubetense de corazón y
por muchos motivos profesa a este país muy hondo afecto…”>
< Es en 1927 cuando Úbeda da el nombre de don Leopoldo a la antigua Plaza de
Toledo y este mismo año se le rinde un caluroso homenaje del ayuntamiento al
General Saro en reconocimiento a este ilustre bienhechor… este homenaje bien
pudiera consistir en la erección de una estatua instalada en una plaza o paseo
el cual llevaría su nombre…
En 1928 el Ayuntamiento acuerda librar cinco mil pesetas para la estatua de
Saro que fue inaugurada en 1930 >
[3] En los primeros meses de 2003,
bajo la Alcaldía de Marcelino Sánchez Ruiz, se acuerda en comisión, montar otra
vez el monumento. Así, en el año 2006 un grupo de ciudadanos preocupados por
su patrimonio, están recogiendo miles de firmas, para que vuelva a montarse tan
singular monumento, ante la negativa del área de Urbanismo, del entonces gobierno local de Juan Pizarro (D.E.P).