Recreación mediante Inteligencia Artificial de la antigua Capilla de San Blas, ubicada originalmente en la nave lateral del Evangelio. El espacio albergaba un retablo barroco con pinturas de santos y la devota imagen central de San Blas con su reliquia, patrimonio completamente destruido en 1936 al inicio de la Guerra Civil Española. En 1987, este enclave histórico fue cedido a la Hermandad de la "Borriquilla" para convertirse en la actual Capilla de Nuestra Señora del Amor, presidida por la imagen obra de José María Palma Burgos.
Juan Ángel López Barrionuevo.
Cuando la historia se reduce a un eslogan (Foto 2).
Las redes sociales han democratizado la difusión del conocimiento, pero también han multiplicado la circulación de relatos simplificados que, repetidos una y otra vez, terminan sustituyendo a la propia investigación histórica. En Úbeda, uno de los ejemplos más evidentes de este fenómeno puede encontrarse en determinadas publicaciones del grupo "Fotos de Úbeda", donde con frecuencia se comparten imágenes antiguas acompañadas de interpretaciones que reducen episodios complejos de nuestra historia patrimonial a una única explicación ideológica.
Recientemente, la difusión de una fotografía histórica del desaparecido Cristo de la Caída iba acompañada de la afirmación de que la imagen fue destruida durante la Guerra Civil por "salvajes que odiaban todo lo religioso". Se trata de una interpretación tan emocional como insuficiente. Nadie puede negar la destrucción patrimonial que tuvo lugar durante aquellos años de violencia política y social, pero convertir ese episodio en la explicación universal de todas las pérdidas artísticas sufridas por Úbeda constituye una simplificación incompatible con el rigor histórico.
Resulta llamativo que algunos administradores y divulgadores aficionados muestren una enorme sensibilidad hacia los daños producidos en 1936, mientras guardan un silencio absoluto ante otros procesos de expolio, dispersión y destrucción patrimonial ocurridos antes y después de la Guerra Civil. La historia de la Capilla de la Virgen del Amor, en la Iglesia de la Santísima Trinidad, constituye un magnífico ejemplo para desmontar esa visión parcial.
Una capilla que cuenta una historia incómoda
Las fotografías conservadas de este espacio permiten reconstruir con notable precisión la evolución de uno de los rincones más representativos del templo.
El altar original hacia 1910. (Foto 1).
Nos encontramos, por tanto, ante un conjunto artístico y devocional de notable coherencia, cuya evolución puede reconstruirse gracias a la fotografía histórica y, en la actualidad, mediante el empleo de herramientas de inteligencia artificial, que facilitan el análisis, la interpretación y la recreación virtual de sus elementos originales.
La documentación gráfica más antigua conservada revela un conjunto de gran interés artístico. La capilla estaba presidida por una elegante estructura de carácter clasicista, próxima a los modelos neoclásicos. Dos columnas de orden compuesto sostenían un entablamento coronado por un frontón curvo partido, rematado a su vez por una cruz central, configuración que confería monumentalidad, armonía y equilibrio al espacio litúrgico.
En el interior de la hornacina se desarrollaba una rica decoración de inspiración barroca, compuesta por motivos vegetales y elementos ornamentales que contrastaban con la sobriedad arquitectónica del conjunto exterior. La imagen titular representaba probablemente a un santo vinculado a una orden mendicante, mientras que el frontal del altar exhibía de forma inequívoca el escudo de la Orden Trinitaria, constituyendo un valioso testimonio de la identidad histórica del templo.
En consecuencia, las fotografías antiguas no solo documentan la apariencia original de la capilla, sino que permiten seguir las transformaciones experimentadas por el conjunto a lo largo del tiempo. Su estudio, complementado hoy por técnicas digitales de reconstrucción asistida por inteligencia artificial, abre nuevas posibilidades para comprender y recuperar virtualmente su configuración primitiva.
La adaptación para Nuestra Señora del Amor (Foto 3).
Adaptación para Nuestra Señora del Amor. Décadas más tarde, este espacio fue adaptado para albergar la imagen de la Virgen, modificando la decoración interior de la hornacina y simplificando sus elementos ornamentales. A pesar de la transformación en su función devocional, la estructura arquitectónica principal permaneció intacta: las columnas, el entablamento y el frontón continuaron ocupando su lugar original, logrando así que el conjunto histórico sobreviviera.
Décadas más tarde, el espacio fue adaptado para albergar la imagen de Nuestra Señora del Amor, obra de José María Palma Burgos.
La intervención modificó la decoración interior de la hornacina, simplificando parte de sus elementos ornamentales. Sin embargo, resulta fundamental señalar que toda la estructura arquitectónica principal permaneció intacta. Las columnas, el entablamento y el frontón continuaban ocupando su lugar original.
La transformación afectó a la función devocional del espacio, pero no supuso la destrucción de sus elementos más significativos.
En otras palabras: el conjunto histórico sobrevivió.
El estado actual desde el año 2009. (Foto 4).
Foto 4. Patrimonio mutilado. Estado actual de la Capilla de la Virgen del Amor. La desaparición de la portada neoclásica —una pieza clave de la estética interior de la Trinidad desde finales del siglo XIX hasta su desmontaje en 2009— representa una alteración irreversible de la lectura histórica del templo. Donde antes existía un conjunto arquitectónico completo, hoy el muro queda reducido a una simple hornacina desnudada de su identidad. ¿Evolución o destrucción?
La comparación con fotografías contemporáneas arroja una conclusión mucho más preocupante.
La totalidad de la portada neoclásica desapareció.
Las columnas fueron desmontadas.
El entablamento fue eliminado.
El frontón desapareció.
El conjunto quedó reducido a una simple hornacina de medio punto encastrada en el muro.
La intervención alteró de manera irreversible la lectura histórica de la capilla y eliminó un elemento que había formado parte de la imagen interior de la Trinidad durante más de un siglo.
Y aquí aparece la pregunta incómoda:
¿Quién destruyó realmente este patrimonio?
El problema de la memoria selectiva
REFLEXIÓN FINAL: Frente a la "amnesia selectiva" de quienes reducen nuestra historia a consignas virales, la documentación es contundente. El expolio de la Trinidad no fue obra de "salvajes" en el 36, sino de decisiones unilaterales décadas después. Defender el patrimonio exige memoria completa e investigación rigurosa, no relatos de Facebook diseñados para confirmar prejuicios. Mirar toda la línea del tiempo es el único camino para la verdad.
Cuando determinados perfiles de redes sociales hablan de patrimonio suelen construir un relato extremadamente sencillo:
Todo lo que desapareció fue culpa de la Guerra Civil.
Todo lo anterior queda olvidado.
Todo lo posterior también.
Pero la realidad histórica es bastante más compleja.
La gran sangría del siglo XIX
Mucho antes de 1936, Úbeda ya había sufrido pérdidas patrimoniales de enorme magnitud.
La Desamortización del siglo XIX provocó el cierre de conventos, la dispersión de bibliotecas, la venta de bienes artísticos y el abandono de numerosos inmuebles religiosos.
Numerosas piezas desaparecieron sin dejar rastro.
Otras fueron vendidas.
Muchas acabaron destruidas por simple abandono.
Sin embargo, este proceso raramente aparece en los discursos simplificados que circulan por internet.
La protección del patrimonio durante la guerra
La investigación histórica desarrollada durante las últimas décadas ha permitido comprender que la realidad de la Guerra Civil fue mucho más compleja de lo que sugieren ciertos relatos militantes.
Junto a episodios de destrucción existieron también importantes esfuerzos de salvaguarda patrimonial impulsados desde organismos especializados. La labor de catalogación, incautación preventiva y protección de obras de arte permitió preservar miles de piezas que, de otro modo, se habrían perdido para siempre.
Las investigaciones del historiador del arte José Antonio Mesa Beltrán han contribuido de manera decisiva a documentar estos procesos en Andalucía Oriental, mostrando cómo tanto las actuaciones de protección como las pérdidas patrimoniales deben analizarse desde la documentación archivística y no desde los tópicos ideológicos.
Las pérdidas de la posguerra y del siglo XX
La historia tampoco terminó en 1939.
Durante décadas se produjeron reformas, sustituciones, ventas, traslados y desmontajes que alteraron significativamente el patrimonio religioso de numerosas localidades españolas.
Muchas actuaciones respondieron a criterios estéticos propios de cada época.
Otras obedecieron a necesidades litúrgicas.
Y algunas supusieron pérdidas patrimoniales cuya valoración crítica continúa abierta hoy en día.
Lo relevante es comprender que la desaparición de bienes históricos no fue un fenómeno exclusivo de la violencia revolucionaria ni de la guerra.
El caso de la Virgen del Amor: una cronología reveladora
La cronología de esta capilla resulta especialmente significativa.
La estructura neoclásica sobrevivió a la Guerra Civil.
Sobrevivió a la inmediata posguerra.
Sobrevivió al desarrollismo.
Sobrevivió a las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II.
Sobrevivió durante décadas.
Sin embargo, terminó desapareciendo en pleno siglo XXI.
Esta realidad desmonta cualquier intento de atribuir automáticamente toda pérdida patrimonial a los sucesos de 1936.
La evidencia fotográfica demuestra que el elemento histórico permaneció intacto durante generaciones para desaparecer en un contexto democrático y de plena normalidad institucional.
Por ello, la cuestión fundamental ya no es quién destruyó una imagen durante la guerra, sino por qué seguimos ignorando otras pérdidas patrimoniales mucho más recientes, perfectamente documentadas y ejecutadas ante la indiferencia general.
La importancia del rigor documental
El verdadero debate no debería girar en torno a consignas ideológicas ni a enfrentamientos heredados del pasado.
La cuestión esencial es otra: ¿estamos dispuestos a analizar nuestro patrimonio con criterios científicos?
Para ello resulta imprescindible acudir a archivos, inventarios, fotografías históricas, expedientes de restauración y estudios académicos.
En este sentido, las investigaciones del Dr. José Antonio Mesa Beltrán constituyen una referencia obligada para comprender los procesos de destrucción, protección, dispersión y conservación del patrimonio histórico-artístico andaluz durante la Guerra Civil y la posguerra. Su tesis doctoral demuestra que la realidad histórica fue mucho más compleja que los relatos simplificados que todavía circulan en determinados espacios de internet.
Conclusión
La Capilla de la Virgen del Amor es mucho más que un rincón devocional de la Trinidad. Es un caso de estudio que ilustra cómo el patrimonio puede desaparecer por causas muy diversas: guerras, desamortizaciones, reformas arquitectónicas, cambios de sensibilidad estética o decisiones adoptadas décadas después de los conflictos que suelen acaparar toda la atención.
Las fotografías históricas son contundentes. La portada neoclásica no desapareció en 1936. Permaneció en pie durante generaciones y fue eliminada mucho tiempo después.
Por eso conviene desconfiar de quienes reducen toda la historia a un eslogan. La defensa del patrimonio exige memoria completa, no memoria selectiva; investigación rigurosa, no consignas; documentación archivística, no relatos construidos para confirmar prejuicios ideológicos.
Porque el patrimonio histórico no pertenece a una ideología ni a una generación concreta. Pertenece a la sociedad en su conjunto. Y su conservación exige mirar toda la línea del tiempo, no únicamente aquellos episodios que resultan útiles para reforzar un determinado relato.
Bibliografía
- Álvarez Lopera, José (1982). La política de bienes culturales de la Segunda República Española (1931-1939). Madrid: Ministerio de Cultura.
- Merlos Romero, María del Mar (2003). «Efectos de la Desamortización de Mendizábal en el patrimonio de la provincia de Jaén». Senda de los Huertos, nº 24.
- Mesa Beltrán, José Antonio (2024). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra. Tesis doctoral. Universidad de Jaén. Disponible en el Repositorio Institucional RUJA.
- Mesa Beltrán, José Antonio. Diversos estudios sobre la salvaguarda, gestión y dispersión del patrimonio histórico-artístico de Jaén y Andalucía Oriental durante los siglos XIX y XX.
Nota: La tesis de Mesa Beltrán figura en los repositorios académicos de la Universidad de Jaén con fecha de defensa de 26 de abril de 2024, aunque su difusión y repercusión académica se ha consolidado durante 2025.






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