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Foto núm. 1. Pechina izquierda, de la desaparecida Cúpula del Altar Mayor de Madre de Dios del Campo.Símbolo de Supervivencia. |
y La Supervivencia de su Pechina del Siglo XVIII.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, se
denomina pechina a cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forman el
anillo de la cúpula con los arcos torales sobre que estriba.
Una definición que viene a ser igual que decir que las
pechinas son las superficies triangulares cóncavas que, unidas entre sí por los
vértices, cierran superiormente la base que sirve para el arranque de una
bóveda o cúpula.
Generalmente se ve en las cúpulas de media naranja o
semiesféricas que cubren un espacio de planta cuadrada delimitado por cuatro
columnas o pilares, lo que frecuentemente ocurre en las naves centrales de las
iglesias, delante del presbiterio; y en especial cubriendo el centro de un
crucero. Foto núm. 3
Su utilización se hace patente a partir del Renacimiento, y
al estar ubicadas en un lugar bien visible y preferente de un edificio, suelen
presentarse decoradas; decoración que suele ser a base de escudos o medallones
en la época renacentista, o bien a base de pinturas o yeserías durante el
Barroco, alcanzando su apogeo durante este periodo, volviéndose preferentemente lisas durante el
período Neoclásico.
Las Ruinas Madre de
Dios del Campo de Úbeda y La Supervivencia de Su Pechina Barroca.
Durante la época del barroco las labores de yeserías se
aplicaron sobre todo tipo de superficies: muros, bóvedas, cúpulas, etc. Y aun
cuando la base de la decoración es el mismo tipo de material que en tiempos
anteriores -el yeso-, los temas decorativos en este período son los propios del
arte y la cultura barrocas, predominando los trazados mixtilíneos, los motivos
florales, los estípites, medallones, volutas, frontones y toda clase de formas
rectas y curvas que con frecuencia imitan elementos arquitectónicos.
Su creciente proliferación y uso dio lugar en ocasiones a
superficies totalmente cubiertas de ornamentación en lo que se ha dado por
llamar "horror al vacío": unos paramentos en los cuales la estructura
apenas se puede reconocer bajo la desbordante decoración existente; pero
también a verdaderas obras de arte de composición e imaginación repartidas por
distintos edificios, especialmente iglesias y palacios.
Hay que tener en cuenta que en Úbeda la presencia del
Renacimiento y de la arquitectura de Andrés de Vandelvira será tan fuerte que
los modelos arquitectónicos de esta época se utilizarán en la tradición
constructiva local hasta el siglo XVIII.
De forma que durante el siglo XVIII, los murcianos maestro de obras Pedro del Rio y
Tomás Jiménez, introducen el estilo barroco en Úbeda, en la reedificación de la
iglesia conventual de la Santísima Trinidad, que sigue esquemas de un barroco
puro -y que en opinión de los especialistas recuerda a las iglesias madrileñas
del XVII- constituye, cuanto menos, un novedoso y singular ejemplo en la ciudad,
creándose así una escuela durante el siglo XVIII.
La Iglesia Santísima Trinidad de Úbeda, es uno de los pocos
ejemplares barrocos del Patrimonio de Úbeda, debido al auge durante el
Renacimiento de edificios y palacios con impronta del famoso arquitecto Andrés
de Vandelvira, como ya he expresado. Según nos dice el Historiador José Manuel
Almansa Moreno en su trabajo de investigación, DE YESOS Y PINTURAS. ORNAMENTACIÓN
EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA DE LA COMARCA JIENNENSE DE LA LOMA (JÁEN):
“… una
de las intervenciones más destacables realizadas en la iglesia de la Trinidad
es la realizada en el siglo XVIII, cuando se realiza la capilla mayor y el
crucero, de gran exuberancia ornamental y que creará escuela en la ciudad. Así,
el 17 de noviembre de 1729 se contrata a Tomás Jiménez, maestro de obras de
cantería y albañilería, vecino de la ciudad de Murcia estante en Úbeda...”
“…Sea como fuere, el
modelo de cubierta ejecutado del convento trinitario tuvo gran éxito en la ciudad
y enseguida vemos la rápida difusión en la arquitectura de la zona, tal y como
se aprecian en los restos de la ermita de Madre de Dios del Campo y en la
capilla mayor de la mencionada iglesia de San Lorenzo…”
“…Aún hoy en día se
conservan restos del arranque de la cúpula, así como de dos pechinas, una de
las cuales mantiene la decoración completa (que mantiene la tendencia de la
Trinidad, apreciándose una mayor ornamentación de querubes y figuras fitoformes
entre la rocalla)…”
Con la siguiente descripción de la mencionada cúpula de la ubetense Iglesia de la Trinidad, por el mencionado
historiador Almansa Moreno, nos hacemos la idea de cómo era la cúpula que en su
día cubría el Altar Mayor de la Ermita de Madre de Dios del Campo:
“….
La bóveda del crucero presenta forma de media naranja, dividida en ocho
concavidades a modo de lunetos por la presencia de pilastras de orden compuesto,
con fuste ornamentado con racimos de flores frutos; los lunetos triangulares se
ornamentan con molduras irregulares, que acogen tondos con pinturas de santos
mártires trinitarios. La linterna presenta ocho ventanas. Rematándose con un
cupulín decorado con motivos vegetales. Toda la bóveda está sostenida por cuatro
grandes pechinas, ornamentadas con molduras irregulares y exuberante
ornamentación vegetal, mostrando en el centro una moldura octogonal (donde se
alojan óleos con santos trinitarios), sostenidos por un querube y rematados por
una corona real, igualmente complementada con decoración vegetal…”.
En las fotos núm. 1 y núm. 2; podemos mostrar, la similitud entre pechinas,
del crucero de la Iglesia de la Trinidad, y la única pechina de la capilla Mayor, que aún se conserva en
las Ruinas de Madre de Dios del Campo.
Desde marzo de 2019, dichas Ruinas, del siglo XVIII, están en proceso de reconstrucción para
albergar en unos meses, un complejo Hostelero, proyecto llevado a cabo por
Ermita Madre de Dios S.L. y Catering Delicias.
La ermita de Madre de Dios del Campo -de origen medieval- fue reedificada entre 1738 y 1787, en tiempos del Obispado Fray Benito Marín, demorándose mucho en la ejecución de las obras por la ausencia de donativos. Estaba dotada de un hospedaje, tras las desamortizaciones se enajenan los numerosos bienes ermita, permaneciendo abierta al culto gracias a la devoción del pueblo ubetense. El edificio tras la guerra civil se arruina por su abandono, quedando la iglesia sin techumbre y en 1977, su campanario fue dinamitado por el párroco Manuel Medina para utilizar sus piedras en la ampliación de la Ermita del Paje, y derribándose parte de su hospedería.
En la foto número 4, vemos un aspecto de la cúpula, que hemos descrito, realizada en la década de 1990, sacada del Documental Rutas de Úbeda, de Teleclub ubetense. Donde se observa, la pechina de la derecha, aún en pie y la pechina de la izquierda, que es la que actualmente se conserva.
En la foto número 5, vemos un detalle de el centro del arranque de la cúpula, en el año 2012, último elemento ornamental perdido, en los últimos siete años. Foto de Miguel Merino Laguna..
Y en la foto número 6, detalle de un querubín, de la Pechina del lado izquierdo, único elemento conservado y símbolo de supervivencia de Madre de Dios del Campo. Foto de Miguel Merino Laguna.
La ermita de Madre de Dios del Campo -de origen medieval- fue reedificada entre 1738 y 1787, en tiempos del Obispado Fray Benito Marín, demorándose mucho en la ejecución de las obras por la ausencia de donativos. Estaba dotada de un hospedaje, tras las desamortizaciones se enajenan los numerosos bienes ermita, permaneciendo abierta al culto gracias a la devoción del pueblo ubetense. El edificio tras la guerra civil se arruina por su abandono, quedando la iglesia sin techumbre y en 1977, su campanario fue dinamitado por el párroco Manuel Medina para utilizar sus piedras en la ampliación de la Ermita del Paje, y derribándose parte de su hospedería.
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Foto número 4. Arranque de la Cúpula de Madre de Dios, en la década de 1990. |
En la foto número 4, vemos un aspecto de la cúpula, que hemos descrito, realizada en la década de 1990, sacada del Documental Rutas de Úbeda, de Teleclub ubetense. Donde se observa, la pechina de la derecha, aún en pie y la pechina de la izquierda, que es la que actualmente se conserva.
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Foto número 5, Detalle ornamental perdido, del arranque de la Cúpula de Madre de Dios,a partir de 2012. |
En la foto número 5, vemos un detalle de el centro del arranque de la cúpula, en el año 2012, último elemento ornamental perdido, en los últimos siete años. Foto de Miguel Merino Laguna..
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Foto número 6, detalle querubín. |
Y en la foto número 6, detalle de un querubín, de la Pechina del lado izquierdo, único elemento conservado y símbolo de supervivencia de Madre de Dios del Campo. Foto de Miguel Merino Laguna.
-Juan Ángel Lope de
Barrnuevo: ¿La cúpula del siglo XVIII de la Ermita se va a reconstruir?
-Ermita Madre de Dios
S.L.: Juan Ángel, se reconstruirá la cúpula, sí. No toda la reconstrucción
seguirá la línea de lo que se perdió, pero si se conservará lo que queda.
Referencias
Diccionario de Arte II. Biblioteca de consulta Larousse.
SPES EDITORIAL, S.L., año 2003.
De yesos y pinturas. Ornamentación en la arquitectura
religiosa de la comarca jiennense de la Loma (Jaén). José Manuel Almansa
Moreno. Año 2015.
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