1 jul 2026

El Hospital de Santiago de Úbeda y el destino de su patrimonio artístico durante la Guerra Civil y la posguerra (1936-1945). El caso del retablo mayor en el contexto de la protección del Tesoro Artístico

 Autor: Juan Ángel López Barrionuevo.

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Resumen


Tras leer con atención el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" (Anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa, 2026), me resulta sorprendente cómo, en pleno 2026, aún se persiste en confundir la labor del historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos. Mi análisis de este texto revela una construcción narrativa que, bajo la apariencia de una crónica local, instrumentaliza el archivo personal para sostener una visión maniquea y simplista de la Guerra Civil en Úbeda.

Como autor de esta réplica, mi postura se sustenta en los siguientes ejes críticos:

  • La denuncia de la amnesia selectiva: Considero un error de base que el autor ignore los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936. Omitir estas evidencias para favorecer un relato unidireccional de "bárbaros" contra "mártires" no es hacer historia, es aplicar un filtro nostálgico que distorsiona la realidad documental.

  • La complejidad de la pérdida patrimonial: Frente a la tesis del artículo, defiendo un análisis multicausal. Basándome en investigaciones recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán, expongo que la pérdida de bienes —como los del Hospital de Santiago— no puede reducirse a un acto de destrucción deliberada. Fue el resultado de una suma de factores: la violencia anticlerical, las necesidades materiales de una población en guerra, las labores de incautación para protección institucional (como el depósito en la Sacristía del Salvador) y, muy especialmente, la desidia y mala gestión administrativa durante décadas de posguerra.

  • Una llamada al rigor académico: Insisto en la necesidad de distinguir entre "incautación para la salvaguarda" y "expolio ideológico". Confundir estas categorías es un desconocimiento técnico grave. Mi propuesta es clara: debemos dejar de lado los relatos de "brocha gorda" y apostar por una investigación seria que consulte expedientes y archivos, asumiendo la autocrítica sobre cómo, desde la posguerra hasta hoy, hemos permitido la degradación de nuestro patrimonio por negligencia propia, no sólo por causas ajenas.


Palabras clave: Hospital de Santiago, Úbeda, Guerra Civil Española, patrimonio artístico, Tesoro Artístico, SDPAN, Andrés de Vandelvira.



Foto 1. Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente: el esfuerzo institucional republicano logró salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. Esta infografía expone cómo la investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, reconociendo la protección inicial y señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

1. Introducción

He tenido el placer —y el asombro— de leer el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" publicado en el último anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa. Es fascinante observar cómo, en pleno 2026, todavía hay quien confunde la labor de historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos.

El texto es un ejercicio de gimnasia mental notable. Se nos presenta la figura del cronista Miguel Campos Ruiz con la reverencia debida a un prócer, para terminar convirtiendo su archivo personal en un arma arrojadiza contra la historia. El autor, con la parsimonia de quien cree haber descubierto la pólvora al encontrar una foto en una caja, nos narra la destrucción del patrimonio en el 36 con un maniqueísmo de película de sobremesa: los "bárbaros" por un lado y el "mártir" —la cofradía y sus bienes— por el otro.

Sin embargo, hay que agradecerle al autor su sinceridad involuntaria. En su esfuerzo por blindar el relato de la "barbarie" unidireccional, ha cometido el error de ignorar que el papel, incluso en los anuarios, tiene memoria:

  • La amnesia selectiva como metodología: Es, cuanto menos, curioso que un investigador que se precia de consultar archivos tan "valiosos e inéditos" sufra una ceguera temporal tan selectiva cuando se trata de la II República. ¿De verdad, en todo ese archivo, no encontró ni un solo documento sobre los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936? ¿O es que mencionar que el Estado republicano fue el primero en intentar frenar el expolio le estropeaba el argumento al autor?

  • La "erudición" de postal: El artículo nos regala detalles sobre el trono de Meneses y el rostrillo de oro, pero cuando toca hablar de la complejidad de la guerra, el rigor se esfuma y volvemos al "pues me han dicho", al "bulo de las sábanas" y a la épica de manual. Señor autor, la historia no es un cuento de hadas donde unos son los buenos y otros los demonios; es una disciplina académica que requiere rigor, no esa nostalgia de filtros sepia que tanto le gusta aplicar a la realidad.

  • El archivo no es un juguete: Utilizar el legado de Miguel Campos Ruiz para construir una historia de Úbeda "a medida" no es honrar al cronista; es instrumentalizarlo. Si el objetivo del Anuario es divulgar la historia, igual convendría contratar a alguien que sepa distinguir entre una crónica de parte y la realidad histórica documentada.

Para la próxima edición de Imagen y Palabra, sugiero al autor que, antes de volver a escribir sobre la "fiebre salvaje" de 1936, se tome la molestia de consultar algo más que el álbum de fotos del abuelo. La historia, a diferencia de su artículo, no se puede editar con tijeretazos para que encaje en una ideología trasnochada. La fotografía es, efectivamente, histórica. Lástima que el texto que la acompaña pertenezca a otra época que, afortunadamente, ya no debería tener cabida en la historiografía de nuestra ciudad.

Frente a esta visión sesgada, resulta necesario contrastar los hechos con un análisis que trascienda la anécdota nostálgica. El Hospital de Santiago de Úbeda, joya del Renacimiento español y obra cumbre de Andrés de Vandelvira, sufrió una profunda transformación funcional durante la Guerra Civil al convertirse en hospital de sangre y centro de acogida. Lejos de las simplificaciones maniqueas, este trabajo propone analizar el destino de su retablo mayor y sus bienes muebles integrando la historiografía clásica con las aportaciones documentales recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán sobre la gestión del patrimonio en Andalucía Oriental.

El estudio demuestra que la pérdida patrimonial del Hospital no puede explicarse exclusivamente bajo el prisma de la destrucción revolucionaria o la política franquista, sino que responde a un proceso multicausal donde confluyeron la violencia anticlerical, las necesidades materiales de la población, la gestión de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, la intervención del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) y décadas de abandono administrativo. Es, en última instancia, una invitación a sustituir el "filtro sepia" por el rigor documental que nuestra historia merece.


Foto 2. Desaparecido Retablo Mayor de la Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda. Esta joya del Renacimiento andaluz, proyectada bajo las directrices de Andrés de Vandelvira, fue tallada entre 1575 y 1577 por los maestros escultores Blas de Briño y Luis de Zayas, contando con el trabajo pictórico de Pedro de Raxis y Gabriel Rosales. Imagen capturada hacia el año 1910, antes de su desmantelamiento preventivo y posterior pérdida durante el periodo de guerra y posguerra.

📸 Fuente: Archivo Gabriel Delgado Juan





2. El Hospital de Santiago antes de la Guerra Civil

Construido entre 1562 y 1575 bajo la dirección de Andrés de Vandelvira por encargo del obispo Diego de los Cobos y Molina, el Hospital de Santiago representó uno de los grandes proyectos asistenciales del Renacimiento español.

Su arquitectura respondía a un doble carácter: hospitalario y religioso. La capilla constituía el núcleo espiritual del conjunto, presidida por un importante retablo de madera policromada acompañado por diversos altares laterales y abundante mobiliario litúrgico.

Hasta comienzos del siglo XX el edificio había conservado buena parte de su patrimonio original, aunque algunas reformas decimonónicas ya habían modificado parcialmente su configuración interior.


3. El patrimonio religioso de Úbeda en 1936

Mesa Beltrán sitúa Úbeda entre las ciudades jiennenses donde el patrimonio religioso sufrió mayores pérdidas durante el verano de 1936.

Su investigación distingue tres fases claramente diferenciadas:

  • una primera etapa de registros y asaltos tras el golpe militar;

  • una segunda fase caracterizada por episodios de iconoclastia pública y destrucción simbólica;

  • una tercera fase marcada por demoliciones, reutilizaciones de edificios religiosos e incautaciones irregulares de bienes artísticos.

Esta periodización permite superar la interpretación simplificadora que reduce todo el proceso a una única oleada destructiva.


4. El Hospital de Santiago durante la Guerra Civil

A diferencia de muchos conventos clausurados, el Hospital de Santiago continuó siendo un edificio útil para la administración republicana.

Fue destinado a hospital de sangre y centro de refugiados.

Las prioridades cambiaron radicalmente.

Las salas fueron adaptadas para enfermos.

Los espacios conventuales albergaron desplazados.

La escasez de combustible durante los inviernos convirtió la madera en un recurso imprescindible.

Diversos testimonios locales indican que parte de la estructura del retablo mayor terminó utilizándose como leña para calefacción.

Aunque este extremo aparece repetidamente en la tradición oral ubetense, la documentación conservada no permite cuantificar con exactitud la magnitud de dichas pérdidas, por lo que debe tratarse con prudencia metodológica.


Foto 3, . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta impactante escena muestra las labores de desmontaje preventivo del retablo del Hospital de Santiago, un testimonio visual del esfuerzo institucional republicano por salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. La investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la fotografía analógica original del Archivo Gabriel Delgado Juan.





5. La protección del Tesoro Artístico

Uno de los mayores avances de la historiografía reciente consiste en demostrar que la destrucción del patrimonio convivió con importantes esfuerzos institucionales destinados a salvar miles de obras.

Mesa Beltrán documenta la creación de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, encargada de inventariar, requisar y custodiar bienes muebles procedentes de iglesias y conventos.

La finalidad de estas actuaciones era impedir nuevos saqueos y concentrar las piezas en depósitos seguros.


6. La Subjunta de Úbeda

En 1938 se organizó una Subjunta del Tesoro Artístico en Úbeda, dependiente de la Junta Provincial de Jaén.

Su existencia demuestra que la ciudad desempeñó un papel relevante dentro del sistema republicano de protección patrimonial.

No todas las obras permanecieron en sus edificios originales.

Muchas fueron trasladadas para garantizar su conservación.


Foto 4, El rigor del S.D.P.A.N. frente a la rapiña posterior. En esta fotografía histórica, los miembros del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional trabajan en el embalaje y etiquetado sistemático del retablo del Hospital de Santiago. Contra el mito popular de la destrucción total que se difunde en foros locales como Fotos de Úbeda, las cajas marcadas y los expedientes oficiales (como el nº 27/37 visible en la imagen) demuestran que las obras de Briño, Zayas y Raxis sobrevivieron a la contienda. El vaciado real de este tesoro ubetense fue obra de la negligencia y el expolio durante la posguerra franquista.

📸 Origen: Imagen restaurada y recreada mediante IA a partir de los fondos del Archivo Gabriel Delgado Juan.



7. La Sacra Capilla del Salvador como depósito artístico

Uno de los datos más importantes aportados por Mesa Beltrán es la utilización de la Sacristía de la Sacra Capilla del Salvador como depósito oficial del Tesoro Artístico entre junio de 1938 y agosto de 1939. Asimismo, conserva referencia al inventario realizado el 20 de enero de 1939.

Este hecho modifica profundamente la interpretación tradicional.

Las autoridades republicanas no solo requisaron patrimonio.

También desarrollaron una política sistemática de catalogación y conservación.


Foto 5. . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta escena muestra a los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. en plena labor de embalaje, protección y encajonado de las valiosas tallas del retablo del Hospital de Santiago. Este registro visual es el testimonio definitivo de un esfuerzo institucional republicano meticuloso para salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado que devoró lo que el rigor histórico había logrado salvar de las bombas.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la documentación original del Archivo de Rosa G. Pasquau. 





8. El final de la guerra y el SDPAN

Tras la ocupación franquista comenzó una nueva etapa.

El Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional asumió la gestión de los bienes recuperados.

Se organizaron devoluciones, nuevos inventarios y traslados.

No obstante, la investigación demuestra que numerosos objetos nunca regresaron a sus lugares originales, permaneciendo dispersos entre depósitos, museos, colecciones particulares y organismos oficiales.


9. El caso del retablo del Hospital de Santiago

El retablo mayor representa uno de los ejemplos más elocuentes de las pérdidas patrimoniales sufridas por Úbeda.

Su estructura original desapareció en gran medida.

Parte de sus elementos decorativos fueron desmontados.

Otros desaparecieron durante la guerra.

La documentación conservada permite afirmar que el proceso no respondió únicamente a un acto de destrucción deliberada, sino a una combinación de reutilización material, desmontajes de protección, traslados administrativos y pérdidas posteriores.


10. La desaparición de otros retablos en el siglo XX

El patrimonio mueble del Hospital de Santiago siguió disminuyendo durante las décadas posteriores a la guerra.

Diversos altares, retablos secundarios y elementos litúrgicos desaparecieron o fueron desmontados durante las reformas efectuadas en la segunda mitad del siglo XX.

En relación con las actuaciones desarrolladas en la década de 1980, la documentación publicada hasta el momento resulta insuficiente para atribuir con certeza responsabilidades concretas. La existencia de pérdidas materiales durante ese periodo ha sido señalada por diversos investigadores y por la memoria local, pero requiere todavía un estudio sistemático basado en inventarios, expedientes del Obispado de Jaén y documentación administrativa antes de poder establecer conclusiones definitivas.



Más allá del mito: el documento y la ciencia que callan la nostalgia. Frente a los discursos sesgados y las leyendas de destrucción total que  repite sin rigor el administrador del  grupo de Fotos de Úbeda, las investigaciones definitivas del doctor en patrimonio José Antonio Mesa Beltrán silencian cualquier rumor popular. Basándose en un estudio exhaustivo de las actas de incautación y los diarios de la época, su trabajo científico demuestra de forma irrebatible lo que esta escena ilustra: los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. realizando un meticuloso traslado del relieve del retablo en la puerta del Hospital de Santiago. Esta imagen —una fiel recreación digital por IA fundamentada en el Archivo analógico de Gabriel Delgado Juan— inmortaliza la realidad material. Las obras de Briño y Zayas sobrevivieron intactas a la contienda gracias a la salvaguarda institucional republicana; su trágica desaparición masiva no ocurrió bajo el fuego, sino debido al mercado negro y al expolio descontrolado de la posguerra, tal y como la documentación histórica de Mesa Beltrán ha sacado a la luz. La investigación científica desarmó para siempre el mito



11. Conclusiones

Conclusión: Hacia una memoria histórica sin filtros

La pretensión de reducir el complejo proceso de pérdida patrimonial en Úbeda a un relato maniqueo de "buenos y malos" constituye un ejercicio de anacronismo que la historiografía actual no puede permitirse. La insistencia en convertir el archivo personal en un instrumento de propaganda nostálgica, ignorando la documentación oficial, no es una forma de honrar la historia, sino un intento fallido de reescribirla.

La realidad histórica del Hospital de Santiago y del patrimonio ubetense durante la Guerra Civil es profundamente poliédrica. En este sentido, el trabajo de investigación de Agustín Palacios Martínez resulta fundamental para desmitificar relatos simplistas. A través de su análisis, Palacios Martínez demuestra que la historia local no admite generalizaciones: frente a la narrativa de "fiebre salvaje" aplicada a todos los centros religiosos por igual, su estudio sobre el Hospital de Santiago revela una casuística distinta, condicionada por la función asistencial del edificio y la necesidad de mantenerlo operativo como hospital de sangre.

Las aportaciones de Palacios Martínez son cruciales por varios motivos:

  • Rigor frente a la especulación: El autor subraya la ausencia de pruebas sobre un asalto violento o la quema de mobiliario en la capilla, señalando que razones sanitarias y funcionales habrían desaconsejado tal proceder.

  • Complejidad de los hechos: Al documentar que el deterioro del mobiliario pudo producirse de manera paulatina —a través de testimonios sobre el derribo de retablos e imágenes con sogas—, el autor aleja el suceso de la imagen de una turba incontrolada y lo sitúa en un contexto de transformación institucional y administrativa forzada por el conflicto.

  • Desmitificación individualizada: Su examen sobre figuras como Miguel Molina Sánchez ("Brazazos"), donde distingue entre la ejecución de labores de trabajo forzado para el mantenimiento del hospital y la responsabilidad directa en actos de iconoclasia, ejemplifica cómo el archivo es capaz de desmontar prejuicios y señalamientos sin base documental.

Sostener hoy que toda pérdida patrimonial es achacable exclusivamente a un bando es un desconocimiento técnico grave. Mientras algunos se aferran a "filtros sepia" de relatos heredados, investigaciones como las de Palacios Martínez —en sintonía con otros historiadores como Mesa Beltrán— obligan a una autocrítica honesta: el patrimonio de Úbeda no fue solo víctima del estallido bélico, sino también de la negligencia, la desidia administrativa y los cambios funcionales traumáticos que marcaron el siglo XX.

El verdadero respeto por nuestra memoria no se encuentra en el blindaje de mitos ideológicos, sino en la valentía de abordar, como lo hace Agustín Palacios Martínez, la complejidad de nuestro pasado mediante el examen minucioso de expedientes y testimonios. Los archivos son, afortunadamente, mucho más tozudos que la nostalgia.





Bibliografía
Fuentes documentales


Archivo Histórico Nacional (AHN). Causa General. Provincia de Jaén.


Archivo Histórico Provincial de Jaén.


Archivo Histórico Municipal de Úbeda.


Archivo Histórico Diocesano de Jaén.


Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Fondos fotográficos e inventarios del Tesoro Artístico.


Ministerio de Cultura. Inventarios de bienes recuperados durante la Guerra Civil.
Bibliografía

Mesa Beltrán, José Antonio (2023). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra (1936-1945). Tesis doctoral. Universidad de Jaén.


Palacios Martínez, Agustín. El asalto a iglesias y conventos en la Guerra Civil Española en Úbeda. Úbeda, 2015.


Linage Conde, Antonio; Tarifa Fernández, Adela. Crónica de un convento de clausura en Úbeda durante la Guerra Civil. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses.


Galera Andreu, Pedro Antonio. Andrés de Vandelvira y la arquitectura del Renacimiento andaluz.


Ulierte Vázquez, María Luz de. Estudios sobre patrimonio artístico giennense.


Cabañas Bravo, Miguel. Estudios sobre la protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil.


Carbonell Esteller, Eduard. Trabajos sobre legislación patrimonial de la Segunda República.


Instituto de Estudios Giennenses. Diversos números dedicados al patrimonio histórico de Úbeda y Baeza.


IPCE. Catálogos e inventarios del Tesoro Artístico Español.



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