Blog que os recomiendo; Santa María de los Reales Alcázares, Iglesia Mayor de Úbeda

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31 ene. 2010

Puente de Ariza, a punto de desaparecer.

Aguas del Embalse de Giribaile, cubriendo casi del todo, el monumental Puente de Ariza. Sábado 30 de Enero de 2010.

El agua del Giribaile empieza a llegar al Puente Ariza
Publicado por
MMH el 1 enero 2010 19:42.

Puente de Ariza en años de Escasez de Lluvia. Año 2005

El puente renacentista de Ariza, a 17 kilómetros al norte de Úbeda (Jaén), en el kilómetro 35 de la carretera comarcal 3217, proyectado por el arquitecto Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1509-Jaén, 1575), será salvado de las aguas que han empezado a llenar el embalse de Giribaile. El Ministerio de Medio Ambiente ha aprobado el proyecto de traslado, más cerca de Úbeda, con un, presupuesto de 800 millones de pesetas. Los estudiantes de ingenieros de caminos de Granada llaman la atención sobre esta obra de Vandelvira, figura clave del renacimiento español.

Los estudiantes de la asignatura Estética de la construcción, en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Granada, cuyo profesor titular es Ignacio González Tascón, han documentado en un vídeo el puente de Ariza, sobre el río Guadalimar, en la carretera que une Ubeda con La Carolina, construido entre los años 1564 y 1581, como camino alternativo al de Despeñaperros, con proyecto del arquitecto Andrés de Vandelvira, bajo la dirección de obras del cantero Antón Sánchez, de úbeda. Las trazas y documentos del puente Ariza -conocido también por Los Espárragos o La Puente Nueva del Guadalimar- se encuentran en el Archivo de la Chancillería de Granada. Sobre el puente se ha publicado una monografía, y en torno al arquitecto se ha reeditado hace dos años el libro Andrés de Vandelvira (Riquelme y Vargas, Jaén), de Fernando Chueca Goitia, con análisis de sus obras más importantes, como la catedral de Jaén, el hospital de Santiago, en Úbeda, y la iglesia de San Francisco, en Baeza.

“El trabajo de los alumnos es una llamada de atención sobre una joya de la ingeniería que está amenazada por la inundación de un embalse”, declara Ignacio González Tascón. “El peligro es que se trata de un puente poco transitado, importante por ser de Vandelvira, con el tratamiento de los sillares, el tamaño del arco principal y su encaje en el paisaje, que puede acabar con una política de hechos consumados. Las aguas pueden llegar antes al puente y no llegar a tiempo el traslado”, afirma González Tascón.

El puente tiene una longitud de 99,5 metros y una luz libre de 31 metros, formado por cinco bóvedas de cañón muy desiguales, de fábrica de sillería y perfil en lomo de asno. Destaca el gran arco central, construido con doble rosca de dovelas para repartir las cargas. En los documentos figuran los diversos incidentes de su construcción, hasta la reforma de sus tajamares y pretiles de 1868, la cimentación de las pilas centrales, el transporte por el río de la madera para la cimbra y los pleitos del cantero Antón Sánchez contra el concejo. No faltan las historias, como su cruce por san Juan de la Cruz, cuando se retiraba enfermo al convento carmelita de San Miguel, en Úbeda, y donde realizó su ultimo milagro, al encontrase espárragos fuera de temporada. El puente tiene como único elemento decorativo el primitivo escudo de Úbeda.El puente de Ariza tiene abierto desde el 4 de mayo de 1993 un expediente para ser declarado bien de interés cultural y su inclusión en el catálogo del patrimonio histórico andaluz. Su proyecto de traslado ya se planteó siendo ministro de Obras Públicas José Borrell. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Manuel Vizcaíno, ha confirmado que el proyecto sigue adelante, con un presupuesto de 800 millones de pesetas, pendiente de aprobarse la inversión. “Confío en que se decida en las próximas semanas, ya que además la ministra [Isabel Tocino] es muy sensible a estos temas. Aunque la presa de Giribaile está embalsando, el agua no llegará en este año hidrológico, es decir, dentro de dos años”. El Ministerio de Medio Ambiente también ha confirmado la aprobación del traslado. “No hay problema de presupuesto y todavía hay tiempo”.

El traslado piedra a piedra, hasta un emplazamiento rural a 10 kilómetros al norte de Úbeda, de uso peatonal, entre olivos y en las cercanías de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, tiene limitados antecedentes; entre otros, el desmontaje y nuevo montaje del puente romano de Alconetar ante su desaparición bajo las aguas.

El arquitecto Andrés de Vandelvira, autor de proyectos de edificios en Baeza, Úbeda y Jaén, con mucho influencia en el renacimiento andaluz, diseñó también el puente de San Pablo, de Cuenca, y dejó el tratado español de cantería más completo del siglo XVI, cuyo manuscrito fue completado por su hijo, Alonso de Vandelvira, del que se ha publicado una edición facsimilar. “No conozco el puente, pero Vandelvira tiene una importancia capital, por lo que se debe reconstruir en otro lugar”, dice Chueca Goitia.
Publicado en elpais.com en el año 1997

26 ene. 2010

Patrimonio Perdido en la Iglesia De La Santísima Trinidad de Úbeda.

En la actualidad, la desnudez del testero del altar mayor, discrepa el conjunto barroco de la fábrica. Desde 1963, la monumental imagen del Cristo de la Expiración, obra de Juan Luis Vasallo, adorna la escasez artística del altar mayor. Interior del templo tras la restauración de 2.009. Foto Baldo Padilla.


Dicho edificio se alza en uno de los extremos de la plaza de Andalucía, situada entre las calles Corredera de San Fernando y Trinidad. Todo el conjunto responde a reedificaciones de la primitiva fundación conventual del siglo XIII que sufre varios hundimientos a partir del siglo XV.
La iglesia es uno de los escasos ejemplos de arquitectura barroca en Úbeda, cuya singularidad estriba en la utilización de un planteamiento formal y decorativo novedoso, incluso a nivel provincial, en unos momentos en que los modelos renacentistas continúan estando muy presentes en la arquitectura de la ciudad. La actual iglesia data del siglo XVIII, y sustituye a un anterior templo, destruido por un fuerte seísmo, que asoló la población de Úbeda, en el citado siglo.


En el interior, de planta rectangular de tres naves, destaca la profusión de estucos y yeserías decorando la nave central y la cúpula del crucero. Al exterior, la ornamentación se concentra en ambas portadas, organizadas a base de grandes molduras y líneas quebradas de gran relieve. De ambas portadas, sobresale el grupo escultórico de la representación de la Santísima Trinidad. A los pies del templo aparece una tribuna, en donde destaca la aparición de la estrella de David combinada con la cruz de los Trinitarios.


Hoy en día, la Barroca Iglesia de la Santísima Trinidad, está falta de artísticos altares, ya que su rico patrimonio fue devastado por la barbarie humana, en los aciagos acontecimientos de la Guerra Civil de 1936. Como ya he dicho, tras la guerra civil que asoló España entre 1936-1939, el patrimonio artístico de Úbeda, quedó mermado notablemente por la barbarie y la incultura de quienes, nos retrotrajeron a los periodos más oscuros de nuestra historia en los que en base a una idea otra era arrasada.


El tesoro artístico de bienes de mueble que guardaban las iglesias de Úbeda al igual que la centenaria Semana Santa de la ciudad, de sabor peculiar e intensa personalidad entre lo castellano y andaluz, no escapó a este deicidio incontrolado de quema de imágenes, de saqueo y destrucción masiva de su tesoro artístico cofrade. Como otras ciudades de su entorno, de Andalucía y del resto del territorio nacional, pasado el periodo bélico, Úbeda -sus cofrades mecenas- hubo de recomponer el legado recibido siglos atrás que en este tiempo de aciago recuerdo fue indignamente arrasado. Aunque desgraciadamente, habiendo buenos escultores en Úbeda en tiempos de la Posguerra, renovando el tesoro artístico cofrade de la ciudad, la fábrica de la iglesia no fue atiborrada de retablos, que ocultasen las paredes frías de un templo barroco, como es el caso de la iglesia trinitaria ubetense.
El elemento de bien de mueble perdido más importante, fue el retablo del altar mayor trinitario. Miguel Ruiz Prieto, los describía de la siguiente manera: “…es amplio y elevado; su altar es grandioso, de excelente construcción, hecho en 1764, según se consigna en un medallón que hay encima del tabernáculo, sobre el que se abre un nicho que ocupa una imagen de la Inmaculada Concepción. Sobre este nicho, hay otro con una buena imagen del Santo Rey conquistador y fundador de este convento y la Santísima Trinidad. Su lado derecho está adornado con las efigies de San Juan de Mata y San Jacinto, y en el izquierdo se veneran las efigies de San Félix de Valois, rey de Francia. Todo el conjunto es de estilo barroco…”. En la actualidad, la desnudez del testero del altar mayor, discrepa el conjunto barroco de la fábrica. Desde 1963, la monumental imagen del Cristo de la Expiración, obra de Juan Luis Vasallo, adorna la escasez artística del altar mayor.

Otros elementos patrimoniales, perdidos en el siglo XX, en la iglesia, fueron el monumental pavimento a base de losas de cerámica a cuerda seca y lápidas sepulcrales de antiguos enterramientos trinitarios. Dicho pavimento que fue sustituido en 1963 por el actual de mármol, fue costeado por la Cofradía de la Expiración y la Parroquia de San Nicolás. interior del templo en 1967, foto Barass; gentileza Archivo Municipal de Úbeda.


Otros elementos patrimoniales, perdidos en el siglo XX, en la iglesia, fueron el monumental pavimento a base de losas de cerámica a cuerda seca y lápidas sepulcrales de antiguos enterramientos trinitarios. Dicho pavimento que fue sustituido en 1963 por el actual de mármol, fue costeado por la Cofradía de la Expiración y la Parroquia de San Nicolás.




En la actual restauración de 2.009 (¿restauración? o mejor dicho, lavado de cara), llevada a cabo, en el interior de la iglesia trinitaria, han desaparecido, junto a otros elementos, como la policromía de la bóveda de la Capilla de la Virgen de los Dolores o dos escudos heráldicos pertenecientes a la antigua capilla de Nuestra Señora de los Remedios (foto Baldo Padilla).



Patrimonio perdido, en la restauración de los años 2.008-2.009.

En el interior de la ubetense Iglesia de la Stma. Trinidad, en el lado del Evangelio, empezando por los pies, se alza la capilla De la Virgen del Amor. Esta Capilla, antaño era el altar de San Blas, cuya imagen desaparecida en 1936, era de bastante mérito.Desde 1987, es la capilla de la Virgen del Amor, la misma pertenece a la Hermandad Ubetense, de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora del Amor.

Curiosidades: La imagen titular la Cofradía, es obra realizada por José María Palma Burgos. La portada de piedra de la Capilla, de estilo grecorromano, es obra realizada en los talleres de los Hermanos Cuadra Moreno. En la actual restauración de 2.009 (¿restauración? o mejor dicho, lavado de cara), llevada a cabo, en el interior de la iglesia trinitaria, han desaparecido, dicha portada, junto a otros elementos, como la policromía de la bóveda de la Capilla de la Virgen de los Dolores o dos escudos heráldicos pertenecientes a la antigua capilla de Nuestra Señora de los Remedios, según Juan Barranco Delgado: …esta capilla fue conocida como de los Remedios hasta 1641. A partir de esa fecha su patronato correspondió a don Simón Gutiérrez Azcue del Castillo quien la puso bajo la advocación de San Simón de Rojas. Un nieto de don Simón Gutiérrez llamado don Alonso Gutiérrez y Contreras, fundador del palacio conocido hoy por el del Marqués del Contadero, embelleció este altar y puso los dos escudos que adornan su portada,… Que mención cabe decir, que los Caballeros 24, denunciaron en las páginas del Semanario Úbeda Información, la misteriosa desaparición de ambos escudos.

Patrimonio Cultural Perdido en La Iglesia de San Nicolás de Bari de Úbeda.


Desaparecido grupo escultórico del Retablo del Deán Ortega. ( Foto José L. Latorre).

En la iglesia de San Nicolás de Bari, construida entre los siglos XV y XVI, alternan el purismo gótico con el renacentista. Su planta, de tres naves, la cubren bóvedas de crucería sobre pilares de haces de columnas con capiteles de decoración vegetal; su cabeza es poligonal.

Aspecto actual del interior de la Capilla del Deán Ortega. ( Foto J. Almansa Moreno).


Por último nos situamos en el prebisterio, de la iglesia, dónde nos encontramos con un enterramiento, de una extraordinaria categoría y belleza, me refiero a la Monumental Capilla del Deán. Situada inmediata al prebisterio, en el lado del evangelio.



Una obra única, tanto por lo temprano de su ejecución, como por la suntuosidad iconográfica y monumental de su fábrica, es la capilla mandada levantar por el deán de la Catedral de Málaga; don Fernando Ortega Salido hacia 1530 en la parroquia de San Nicolás De Bari .

Es muy posible que, nada más tomado posesión Fernando Ortega del deanato de Málaga, en torno 1527, ideara la creación de esta capilla, que adoptaría el título de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, en homenaje a sus padres y como enterramiento -ya en sí lo era- de él mismo y sus antepasados. Esta voluntad inicial, su primitivo deseo de honra filial, es fundamental para comprender el verdadero significado de la fundación y todo el programa ideológico que ésta conlleva. Por ello sería oportuno no olvidar la personalidad y carácter de los padres de nuestro patrono, Bartolomé Ortega Cabrio y San Millán y doña Elena Salido de Ortega hija natural legitimada de don Juan de Ortega Salido, Armero Mayor de Carlos I.

En 1537 Paulo III proporciona al fundador de una bula para poder nombrar patrono abasteciéndola de capellanes y ordenanzas, unidad que cumple en 1550.

En estas constituciones se establece un número de seis sacerdotes capellanes para el servicio divino, auxiliados por un sacristán tonsurado y dos acólitos; encargándose de la visita anual preceptiva el capellán mayor del Salvador y dos dignidades de la Colegial. Y, lo que tal vez sea más interesante, un ritual "de moribus" muy semejante al de la Sacra Capilla de El Salvador, con liturgias conmemorativas del nacimiento del Emperador, día de San Matías, misa cantada de difuntos por su alma; así como la celebración solemne de la fiesta de Todos los Santos, y día de los Difuntos, Pascuas, Viernes Santos, Ascensión de Nuestra Señora, Corpus Christi. Transfiguración del Señor, Epifanía y fiesta del Nombre de Jesús.

Por lo demás, el número de mandas, censos, rentas y juros, dejados como donación es ciertamente cuantioso; también la riqueza de su ajuar litúrgico, entre el que debía encontrarse un célebre cáliz labrado -según el parecer de Ruiz Prieto, aunque ignoramos su fundamento- por Benvenutto Cellini.


La portada , por su verticalidad, ofrece una doble lectura ascendente y descendente. La traza de la gran portada funeraria refleja ya un completo conocimiento del lenguaje clasicista, cuya estructura de arco triunfal manifiesta diseños plenamente renacentistas . Tampoco debemos perder de vista la presencia activa de Aquilis, a quien -documentalmente comprobado- se había encomendado la ejecución de su retablo, simultaneando por aquellos años su actividad en Granada y Úbeda.
Su composición, ya se ha indicado, es de arco triunfal con coronamiento profusamente animado. Y en torno a éste el deán articulará un doble discurso iconográfico: uno cristiano, propiamente eclesiástico; otro referido al tiempo mítico de resonancias paganizantes y fuentes clásicas. En ambos registros, un único motivo de reflexión: la salvación del alma por la mediación divina.

La portada, por su composición vertical, ofrece una doble lectura ascendente y descendente, bien partiendo de los relieves del intradós y su arquivolta, bien descendiendo desde las figuras que coronan la cornisa.

No obstante un motivo capital, si pensamos que el recinto funerario está dedicado a los padres del fundador, saltará inmediatamente a nuestra vista. Son las figuras que con cierta habilidad compositiva se adaptan a sus enjutas: las imágenes de Sansón y Hércules, o lo que es similar, la representación sacralizada de la Fortaleza pagana y la Fortaleza cristiana. Ambos personajes, uno procedente del Antiguo Testamento, otro de la cultura clásica y la mejor tradición erasmista, vienen a sintetizar un mismo concepto de virtud, en el seno de un discurso donde quedan reconciliadas ambas visiones del mundo. Y qué mejor que la fortaleza, simbolizada en ambos héroes, para alabar la perpetua memoria de un hombre de armas, don Bartolomé Ortega Cabrio, cuya virtuosa vida, esfuerzo y valor, son ejemplos de un universo medieval va legendario


Los símbolos cristianos, como los de tantas otras culturas y religiones, beben de símbolos paganos, absorbidos e integrados en una hábil operación ante la resistencia de los ciudadanos a abandonar sus referencias de siempre.

Dos hermosas columnas corintias de fuste rayado, interrumpido por argollas de calaveras y cabezas de ángeles, muerte y resurrección del alma. Pero la portada entraña en sí también un mensaje referido al tránsito del espíritu hacia el más allá. Es el alma que, en forma de pequeño querubín volátil, ofrece su rostro de angustia y sufrimiento en las basas de las pilastras, alegoría del campo virulento. Y es esta misma alma la que, a través de los relieves de las jambas, emprende su viaje de emancipación ascendente. En la jamba derecha son delfines los encargados de ayudar en esta misión. En la jamba izquierda las figuras, de sirenas, esta vez en su representación original Éste tiene su representación a la derecha en forma de pelícanos místicos : la gran ave se abre el pecho para alimentar con su sangre a sus polluelos. El uno alimenta a los tres. Cristo vive en nosotros. La imagen corresponde a Cristo saliendo del ataúd. Cuando en misa el cura bebe el cáliz con vino, está bebiendo simbólicamente la sangre de Cristo, recibiendo la vida de él.


. Al otro lado, a su vez, el amor estaría presente en los relieves de la jamba izquierda por medio de cornucopias llameantes con antorchas. Estas son emblema del Amor divino, '`llama de amor viva" que inflaman el corazón del creyente tras haber recibido la gracia de la fe, luz que ilumina el camino de la Salvación.

Enmarca esta puerta dos hermosas columnas corintias de fuste estriado, interrumpido por argollas de calaveras y querubines. Y. sobre ellas el remate. Éste, en la cúspide lateral simboliza a dos personajes desnudos portando el de la izquierda un vaso o jarra, mientras que el de la derecha sostiene en sus manos una máscara. Emblemas adversos de la virtud y el pecado


No sucederá así con otras máscaras, esta vez representadas en el friso -afrontadas a sus extremos-, que son sujetas por ángeles alados. Éstas, por contra, son máscaras de los vientos, símbolo ya convencional en el arte funerario romano (propio del Bajo Imperio y de las religiones mistéricas), cuya función es propulsar con su soplo el alma de los difuntos.

Completa el friso los relieves de tres bustos masculinos, posible alusión a los patrocinadores de esta obra, o tal vez representación figurada de profetas o filósofos de la Antigüedad. Mas la misiva de salvación, para un cristiano y más si éste es clérigo, estaría incompleta sin la presencia de un programa redentorista netamente religioso.

Éste surgirá en la parte más elevada de la portada, sobre su cornisa, donde podemos contemplar las imágenes en bulto redondo del Arcángel San Gabriel y la Virgen María, representando el pasaje evangélico de la Anunciación. Y es que, en definitiva, era este episodio con el que había dado comienzo el misterio de la Redención de Cristo, el principio del fin de la salvación humana.

Sobre el arquitrabe, y en la misma cornisa corrida, se apoya en el centro un tarjetón en el que se puede leer: "Ab espectacione mea". Rematándose con un hermoso blasón que se halla soportado por niños y esta dentro de un tondo que esta sostenido a su vez por dos seres mitológicos que soportan hacheros. A ambos lados dos nuevas cartelas. Es el mensaje clarificador de los Salmos escogido por el deán: "Para mi salvación. No me confundas, Señor. Ayúdame y seré salvo". Curiosa es también la representación superior del tondo; una mujer a punto de concebir, ¿para luego abortar?, ya que tiene en sus manos unas tijeras; lo que simboliza confusamente el nacimiento o la muerte.

Esta presentación escultórica queda perfeccionada por su extraordinaria reja , tal vez la más hermosa de la ciudad, y en su interior el retablo de Julio de Aquilis.

La reja que -en palabras de Domínguez Cubero- "muy bien podría servir de prototipo jiennense", consta de dos cuerpos de balaustres, separados por soportes capitales apeados sobre plintos.

Estos plintos, o basamentos, ofrecen unos relieves cincelados con las figuras de un joven recostado sobre un león y un niño que estrangula unas serpientes. Son, nuevamente, representaciones de Hércules que es en suma, una clara referencia al pecado vencido por la obra redentora de Cristo, que nos alude al motivo central de la reja: la Virgen Inmaculada, nueva Eva y corredentora de la Humanidad, que aplasta el pecado simbolizado en la iconografía concepcionista por un reptil.

La calle central, donde se abre la puerta, presenta sobrepuerta con heráldica sostenidas por elegantes y manieristas tenantes desnudos y grifos, los ya familiares y míticos monstruos, híbridos de águila y león, consagrados en la tradición griega a Apolo Sauróctono para la guarda de los tesoros.

Más es en su medio punto donde ha de proseguir el mensaje doctrinal del "monumentum", toda vez que nos hallamos ante un auténtico retablo que se inserta en el vacío de la puerta. Y este retablo, al igual que la advocación de la capilla, está consagrado a la Asunción de María, cuya figura, coronada por Dios Padre, preside el frontis.

La imagen de la Virgen está rodeada de cuatro ángeles que la elevan al Cielo, en tanto que los angelotes hacen sonar instrumentos musicales. En los copetes laterales dos broqueles con las imágenes de San Bartolomé y San Francisco son sostenidos por atlantes.

Según nos dice Arsenio Moreno Mendoza “…San Bartolomé, con los atributos de su martirio, es un homenaje al padre del fundador, su santo patrón. San Francisco, a su vez, debía de gozar de la devoción familiar de los Ortega pues, en el convento de San Francisco de Asís en Úbeda, donde en 1561 se había hallado una imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, "la cual por inmemorial de gentes estaba aquí escondida" Cristóbal de Ortega había fundado patronato y capilla en tiempos del Emperador…”

En agosto de 1592, fue efectuado el dorado y la policromía de la reja por Antonio de Aquilis, hijo de Julio.

Nos explica Miguel Campos Ruiz : “…en el interior de la capilla se destacan por su mérito artístico la bóveda de nervios y el retablo…”. Acerca de la fábrica interior de la capilla Lázaro Gila Medina , nos cuenta: “… su interior, cuya riqueza mobiliaria hubo de se excepcional, por los pocos restos que nos quedan, se cubre con una elegante bóveda estrellada de cuatro puntas –la más hermosa de toda la zona-, adornada con ricos florones de madera, con delicados relieves y filigranas…”

El retablo desmantelado en la Guerra Civil, debió haberse labrado a partir de 1545 habiendo desempeñando las tareas de entallador Juan de Reolid, un tal Tálamo y Julio de Aquilis. Aún disponemos de las descripciones que nos han dejado autores como Ruiz Prieto o Romero de Torres y fotografías de su anterior estado a 1936 . De él, en la actualidad, conservamos su mesa y estructura: dos pares de columnas abalaustradas, friso superior de grutescos y un muy volado entablamento y cornisa.

A tenor de éstas el retablo, presentaba, tres calles, enmarcadas por pareadas columnas, ocupando la central una hornacina con la imagen de la "Tota Pulchra", de talla natural, elevada por los ángeles y coronada por la Santísima Trinidad. En sus calles laterales, sobre predelas, cuatro cuadros -dos a cada lado- con la representación de "pasajes de la historia de María y la de su Santísimo Hijo".

Es bastante posible que dos de éstos, concretamente una Presentación en el Templo y la Visita de la Virgen a su prima Santa Isabel, -depositadas en la iglesia de San Pedro- nos inducen a creer que estas obras fueron ejecutadas por Aquilis, autor del cual apenas conocemos otras muestras salvo las pinturas murales del Tocador de la Reina en la Alhambra.


Junto a la Capilla del Deán, se encuentra el púlpito de forja, del siglo XVI. Enfrente nos encontramos con la monumental puerta de acceso a la sacristía. Esta puerta en estilo manierista, mandada hacer por el obispo don Diego de los Cobos, obra de Vandelvira, es de gran belleza, al igual que la sacristía y antesacristía.

3 ene. 2010

Patrimonio Cultural Perdido en La Iglesia de San Nicolás de Bari de Úbeda (Parte 1…).

Aspecto del Interior de San Nicolas de Bari, Observese el Antiguo ALltar del Cristo de la Vera Cruz. Foto Gentileza Universidad de Sevilla.

Una popular barriada tiene Úbeda, que ofrece al visitante un tranquilo ambiente urbano compuesto por viviendas con sencillas portadas de rica sillería. Este barrio es el de San Nicolás.

En el se levanta la Popular Iglesia que da nombre. La Iglesia, pudo ser con anterioridad mezquita o sinagoga. Declarada monumento nacional en 1926 por Real Decreto, la iglesia de San Nicolás es conocida popularmente desde antaño como “La de los Desabrochados”.

Es un templo gótico de mediados del siglo XIV y de posteriores reformas, de tres naves, el más monumental en su estilo, en la Alta Andalucía. También en él penetrará el siglo XVI con gran fuerza, materializándose en una serie de intervenciones relacionadas tanto con la arquitectura como con el arte del mueble. Algunas reconstrucciones llevadas a cabo en el siglo XVI, adulteraron en su interior la pureza de su estilo gótico, pero no han restado belleza al edificio. Una de ellas, precisamente es la Capilla de los Ortega y Salido. Excelente obra, del más puro renacimiento italianizante realizada por Vandelvira se cierra con verja de una belleza inigualable realizada por el rejero Álvarez de Molina.

La sacristía se construyó en 1550 por mandato de Don Diego de los Cobos, fundador del Hospital de Santiago. El retablo neogótico de la Capilla Mayor es obra realizada por Francisco Palma Burgos.

Como ya dije el 8 de marzo de 1926 San Nicolás fue declarado Monumento Histórico - Artístico Nacional. En Diciembre de 1999, festividad de San Nicolás de Bari, la iglesia fue reabierta al culto tras un año y medio de obras de una restauración no muy acertada.

Obras con polémico resultado ya que a pesar de consolidar la estructura del edificio y acabar con las humedades de los muros, las ventanas y la estructura de mármol de los nuevos altares no fueron del gusto de todo el mundo que discrepaba al observar como una iglesia del siglo XIV podía ser decorada con elementos ajenos a la originalidad del templo. Incluso su original reloj de sol de la fachada, sufrió graves daños. Actualmente, bajo las directrices del anterior párroco don Pedro Ortega Ulloa, la iglesia ha sufrido notables mejoras, siendo a modo de ejemplo la rehabilitación de la Casa Parroquial.

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Patrimonio Cultural Perdido en la Iglesia.
El retablo del altar mayor, construido en 1.840, es sustituido por el actual retablo neo-gótico realizado por Francisco Palma Burgos. Lamentablemente con esta obra se taparon unas pinturas murales góticas con escenas de la vida de San Nicolás de Bari.

En 1957, tras la construcción del retablo, se instaló en los laterales del ábside, restos de escaños y sillería de nogal, salvados del saqueo de 1936. Esta sillería, que se conservó en su día en el coro alto de la iglesia, fue realizada en tiempos del obispo Benito Marín.

En el citado año de 1957, el antiguo retablo del altar mayor, es trasladado al segundo tramo de la nave del Evangelio, colateral a la puerta renacentista de acceso al coro. Dicho retablo es modificado y mejorado por la mano del escultor Francisco Palma Burgos, para albergar el grupo escultórico del Señor Resucitado[1], dicho grupo fue realizado también por Palma Burgos. En la citada restauración de 1.998, el citado retablo es vendido a una parroquia de una localidad de Jaén. Hoy el grupo escultórico del Resucitado, se sitúa sobre un sencillo altar, realizado en piedra artificial.
En este citado lugar antes de 1936, estaba la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, cuyo retablo barroco desaparecido en el citado año, era obra del siglo XVIII.

A la derecha del altar del Resucitado, se situaba el cuadro del Santísimo Cristo de Burgos y el altar de las Ánimas, y suplantado tras la Guerra Civil de 1936, por un nuevo retablo realizado por Francisco Palma, para albergar la venerada imagen de Nuestra Señora de la Concepción. El citado retablo también desaparece en 1998. Desde el año 2.000, este lugar es ocupado por el altar de la imagen mariana titular de la Cofradía del Resucitado, Nuestra Señora de la Paz, obra de Bartolomé Alvarado.

Cerrando la nave del Evangelio y en el testero, estaba antes de 1936, el altar de nuestro señor de la Vera Cruz. Miguel Ruiz Prieto, en su Historia de Úbeda, de 1.906, describe la Capilla del señor de la Vera Cruz, de esta manera: “…diremos que al lado del púlpito, en el testero de la nave se halla el altar del Señor de la Vera Cruz, hermoso Crucifijo de talla natural, muy antiguo, que procede de la antiquísima ermita, destruida en este siglo, de la Vera Cruz. Antes, este altar estaba destinado á Santa Ana, madre de la Santísima Virgen. Á los lados se hallan las esculturas de San Antón y Santa Quiteria, bonita escultura que parece una joven romana y que procede de la ermita de su nombre…”.

Frontero al actual altar de la Paz, y en la nave de la epístola, tenemos la Antigua Capilla Renacentista del Sagrario o Córcoles, desde los años Cincuenta del siglo XX, lo ocupa el grupo escultórico de la Santa Cena, obra de Amadeo Ruiz Olmos[2]. Dicha capilla fue construida, según afirmación de Juan Barranco Delgado, por el obispo de Jaén don Luis Osorio y Rojas. Luego en 1549 pasó a la familia de los Córcoles que, según Ginés Torres, también hicieron reformas. Contigua a esta Capilla tenemos el actual altar del Cristo Caído[3], cuyo anterior retablo, también de Palma Burgos, desaparece en las obras de 1.998. Con anterioridad al ya citado año de 1936, este lugar era ocupado por el Altar de Santa Ana, con retablo barroco del siglo XVIII.

Al lado derecho del citado altar, tenemos el acceso principal de la iglesia, cuyo actual cancel, entre 1848 y 1850 es realizado por el maestro carpintero Juan María Martínez.

Por último nos situamos en el prebisterio, de la iglesia…
(Continúa…)
Referencias:
[1] En torno a 1949 se estrena en Úbeda el paso del Resucitado. Ejecutado por Palma Burgos, como tantas imágenes ubetenses, su originalidad es mediocre. Se trata de un Cristo, en pie sobre el sepulcro y desprovisto de sudario, que resbala hacia el suelo. En su base, un potente ángel sirve de contrapunto al cuerpo exiguo y esbelto de Cristo. El rostro queda dispuesto al recogerse el cabello a la nuca. Aunque este paso puede resultar muy novedoso por su iconografía.

[2] En Úbeda, destaca el grupo que hiciera entre 1954-1958, Amadeo Ruiz Olmos, para la hermandad eucarística, formada de doce apóstoles y Cristo. Tallado y policromado, habría que señalar el realismo que impregna cada una de las figuras, resueltas de forma individual, identificándose a cada uno de los apóstoles. Realzándose aún más en la figura de Judas, de espaldas a la mesa, para marchase y con la bolsa de monedas en la mano. Su rostro hace de un toque de atención en comparación con el rostro sereno de Jesús. Así el conjunto es de una resolución realista.

[3] El 11 de Abril de 1970, la parroquia de San Nicolás de Bari, hace donación a la Cofradía del Cristo de la Clemencia de Jaén, de un San Juan Evangelista que se veneraba en la iglesia, a cambio de la citada imagen del Cristo Caído. Esta imagen de San Juan, se vestía de Ángel, para la procesión del Domingo de Resurrección.

1 ene. 2010

Úbeda, El Mejor Renacimiento De España Por Livingspain.es


Opinión sobre Úbeda (Patrimonio de la Humanidad) publicado en el blog de turismo livingspain.es.


Reconozco que Úbeda contiene uno de los mejores ejemplos de edificios renacentistas de toda España. Blancas y hermosas fachadas de piedra que nos transportan en el tiempo, Úbeda es un paraíso de historia y naturaleza, rodeada por la Sierra de Cazorla y Segura, así como la Sierra Mágina.


Paseando por la ciudad encontramos la antigua muralla musulmana, construida en el siglo IX, y modificada posteriormente. Se conserva algo más de la mitad de la muralla original, es decir, unos dos kilómetros, junto con puertas que nos conducen a la zona moderna de Úbeda.


Precisamente recorriendo la muralla, llegamos hasta la Plaza Vázquez de Molina, quizás una de las plazas renacentistas más bellas de España. Aparece rodeada de impresionantes edificios de la época, como la Iglesia de Santa María, con su claustro gótico, la Capilla del Salvador, el templo funerario de Francisco de los Cobos, y los Palacios de Vázquez de Molina y Deán, todos ellos diseñados por Andrés de Salvador, el arquitecto renacentista más importante de Andalucía.
Seguimos nuestro recorrido por Úbeda, y nos encontramos con el Hospital de Santiago, otro importante edificio renacentista que hoy alberga salas de exposiciones, un auditorio, una escuela de danza, la biblioteca y es la sede actual de la Joven Orquesta de Andalucía. Un poco más adelante veremos la Iglesia de San Pablo, de época gótica, y un interesante ejemplo de casa mudéjar del siglo XIII.


Úbeda, al igual que las ciudades de las provincias de Almería y Granada, han conservado esa costumbre tan buena, sobre todo en tiempos de crisis, de servir una tapa cada vez que pedimos una bebida. Un momento interesante podría ser el mes de septiembre, donde Úbeda celebra la Feria de la Tapa. Las principales tapas llevan casi todas el célebre aceite de oliva de la zona.
Estas tapas las podéis consumir en cualquiera de los bares de la ciudad, que también cuenta con excelentes restaurantes, donde se alternan los productos locales y los mediterráneos. La cocina renacentista, como no podía ser menos en Úbeda, también tiene un lugar especial sobre los meses de enero y marzo, cuando se celebra el Festival de Cocina del Renacimiento, con almuerzos y cenas en restaurantes emblemáticos, acompañados en ocasiones por espectáculos.

Tiempo para el ocio en Úbeda lo podemos encontrar en sus cines, teatros, salas de exposiciones, museos y conciertos que se celebran a lo largo del año. De particular importancia es la programación cultural que ofrece el Hospital de Santiago. Os recomendamos que asistáis aquí a algún concierto de música clásica o algún espectáculo de flamenco, ya que la acústica es maravillosa.