Infografía detallada: Reconstruyendo el esplendor perdido del Retablo Mayor de la Trinidad (1764).
Esta infografía ofrece una vista fascinante y detallada que combina una recreación visual del desaparecido retablo de 1764 con un análisis experto de su programa iconográfico original. A la izquierda, se presenta una reconstrucción de cómo lucía este magnífico retablo barroco antes de su destrucción en 1936. A la derecha, un "Resumen del Programa Iconográfico Original (1764)" detalla cada figura clave, desde la coronación de la Santísima Trinidad en el remate superior hasta las esculturas de San Félix de Valois, San Juan de Mata y San Jacinto en los lados. Se destaca la figura central del Rey Fernando III, fundador del convento, y la Virgen de la Inmaculada Concepción. El diagrama utiliza una ingeniosa clave de color para mostrar los materiales originales: oro para la madera dorada y rojo para el mármol y la moldura. Esta composición nos permite apreciar no solo la belleza estética del retablo, sino también la rica narrativa teológica e histórica que representaba, preservando un legado cultural invaluable.
Por Juan Ángel López Barrionuevo. 6 de Junio de 2026.
Estructura e Iconografía Del Altar Mayor
La jerarquía del retablo estaba diseñada para catequizar a través de la belleza. Su programa iconográfico gozaba de una gran coherencia teológica distribuida de la siguiente manera:
La Cúspide: En lo más alto se encontraba la Santísima Trinidad.
El Cuerpo Central: Albergaba la imagen de la Inmaculada Concepción, custodiada por la figura del Rey Fernando III, conquistador y fundador del convento.
Los Niveles Laterales: Integraban santos de la orden trinitaria, como San Juan de Mata, San Jacinto y San Félix de Valois.
La imagen que muestro —que ha sido coloreada digitalmente en época reciente— es un testimonio histórico excepcional de la Semana Santa de Úbeda anterior a la Guerra Civil Española.
A continuación, te detallo los datos históricos de esta captura, su autoría y el archivo de origen:
Datos de la Fotografía
Fotógrafo (Autor): Jeronimo "Chinchilla" (Jerónimo Martínez ). Era el fotógrafo profesional más célebre de la Úbeda de principios del siglo XX, capturando gran parte del patrimonio que lamentablemente se perdería en 1936.
Año: Circa 1910 - 1915. La toma recoge el misterio del Santísimo Cristo de la Expiración sobre su imponente trono barroco (adornado con candelabros de guardabrisas y unos característicos ángeles pasionarios en el frontal), situado en el interior de su sede canónica de la época, la Iglesia de la Santisima Trinidad de Úbeda.
Archivo: Archivo Histórico de la Cofradía de la Expiración de Úbeda / Archivo Chinchilla. La placa original de vidrio en blanco y negro se conserva restaurada y digitalizada en el archivo propio de la hermandad y en los fondos fotográficos históricos de la ciudad colectados por cronistas de Úbeda.
Sobre el patrimonio desaparecido visible en la foto
En esta magnífica instantánea puedes contemplar el misterio completo tal y como procesionaba antes de su destrucción en el verano de 1936:
El primitivo Cristo de la Expiración, una talla del siglo XVII de un dramatismo imponente y cabellera de pelo natural.
A sus pies, la antigua imagen de la Virgen de los Dolores (izquierda) y las imágenes de San Juan Evangelista (derecha) y María Magdalena formando el clásico pasaje de la Sacra Conversación en el Calvario.
El Altar de Cultos durante la Cuaresma y el Cristo de la Expiración: Arte, Devoción y Memoria.
Más allá del retablo mayor, un aspecto fundamental para la cofradía y la devoción ubetense es la función del altar de cultos, que albergó históricamente la antigua imagen titular del Cristo de la Expiración, una obra cumbre del barroco local tallada hacia finales del siglo XVII o principios del XVIII y atribuida con fundamento al escultor giennense Luis de Zayas.
Luis de Zayas —maestro afincado en Úbeda y activo entre finales del siglo XVI y los primeros años del XVII— destaca como uno de los nombres clave en la transición del Manierismo hacia el Clasicismo en la comarca de La Loma. Lejos del misticismo trágico y el patetismo que caracterizarían décadas después a la escuela barroca granadina, la obra de Zayas se define por la sobriedad, la elegancia constructiva y la asimilación de las corrientes renacentistas andaluzas.
Trabajando de forma habitual en colaboración con el escultor Blas de Briñó, Zayas dejó una profunda huella en el patrimonio ubetense a través de sus grandes proyectos de ensamblaje y relieve, concebidos para los principales templos e instituciones de la ciudad.
Aunque la Guerra Civil devastó su producción más monumental —como el soberbio Retablo Mayor de la capilla del Hospital de Santiago, contratado en 1599 y dorado por maestros de la talla de Gabriel de Rosales y Blas de Raxis—, el rastro documental e histórico de su gubia y su mazo sigue siendo fundamental para comprender el esplendor constructivo de la Úbeda de la época. Entre sus intervenciones y contratos documentados figuran importantes obras para el Convento de la Santísima Trinidad —donde consta el encargo de un Cristo de la Expiración en 1604—, los relieves clasicistas para la fachada de Santa María de los Reales Alcázares, y diversos retablos para las capillas de la iglesia de San Pablo, consolidándose como un pilar imprescindible del foco escultórico ubetense en el cambio de siglo.
Las fotografías de archivo nos muestran cómo este altar se transformaba para los cultos solemnes, siendo decorado con telas y flores que enmarcan al Crucificado. La interacción entre la dureza estructural del retablo barroco y la calidez de los elementos efímeros (telas, cera, flores) creaba una atmósfera de misticismo que fue un pilar de la fe popular hasta el convulso año 1936, momento en el que el patrimonio artístico y devocional de la Trinidad sufrió una fractura irreversible.
Una reflexión sobre la pérdida
Es innegable que la quema y destrucción del Cristo de Zayas y del formidable retablo de la Trinidad constituyen una pérdida irreparable para la historia del arte y la identidad de Úbeda. Sin embargo, al mirar las fotos de aquel desastre, conviene calibrar la memoria con justicia ética: la verdadera tragedia de 1936 no fue la madera quemada, las telas calcinadas o las cornisas desmoronadas. La auténtica quiebra moral fue la pérdida de miles de vidas humanas en ambos bandos. Lamentar con más vehemencia la desaparición de una talla de madera —por muy magistral que fuera la gubia de Zayas— que el asesinato, la represión y el dolor de los ubetenses que la veneraban o la destruían, es confundir el arte con la vida. Los retablos se pueden reconstruir y las imágenes se pueden volver a tallar; las vidas segadas por el odio fratricida no se recuperan jamás.
Conclusión: El Veredicto del Archivo frente al Ruido Digital
La reconstrucción de la memoria artística de la Iglesia de la Trinidad y de la gubia de Luis de Zayas no puede quedar al arbitrio de la ligereza digital ni de los veredictos instantáneos de una taberna de Facebook. Como se advertía al inicio de estas páginas, la verdadera historia de Úbeda posee un anticuerpo infalible contra el plagio impune, la paranoia de los "templarios virtuales" y la apropiación indebida de datos de pantalla: el rigor del documento primario y la honestidad de la investigación de campo.
La desaparición de este formidable retablo barroco y del primitivo Cristo de la Expiración en las hogueras de 1936 supuso una mutilación devastadora para el alma patrimonial ubetense. Sin embargo, la mayor quiebra de aquel año no residió en el oro calcinado o en la madera crujiente, sino en la pérdida de las vidas humanas que daban sentido a esa devoción. Elevar la voz con más vehemencia por las tallas perdidas que por las biografías truncadas del drama fratricida es un error ético que la historia no debe cometer.
Frente a quienes prefieren tentar al karma de las redes alimentando berrinches virtuales y atajos sin esfuerzo, este estudio se levanta con la tranquilidad de la conciencia intacta y el escudo bibliográfico bien alzado. El universo digital, en su fría memoria, terminará por devorar los muros de quienes confunden el like con el conocimiento. Al final, cuando el humo de las pantallas se disipa, lo único que permanece inmutable es la verdad custodiada en los legajos. La historia de Úbeda, escrita con el sudor del archivo y no con el clic del ratón, reclama su lugar; y el karma, inexorable, siempre acaba devolviendo a cada cual el sitio histórico que se ha ganado.
Bibliografía Consultada y Fuentes Documentales
Para la elaboración de este artículo y el blindaje científico de sus tesis frente al asimilacionismo digital, se han vaciado y contrastado las siguientes fuentes primarias y secundarias:
Archivo Diocesano de Jaén (ADJ). Sección de Parroquias e Iglesias: Fondo de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Úbeda. Legajos de inventarios de bienes muebles, mandas testamentarias y libros de fábrica (Siglos XVII-XVIII). Documentación clave para certificar el patrimonio mueble devastado en 1936 y los contratos de aderezo del altar mayor.
ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE ÚBEDA (AHMU). Protocolos Notariales y Actas Capitulares. Libros de acuerdos de los siglos XVI y XVII. Escrituras de concierto y contratos de obras de ensamblaje de Luis de Zayas y Blas de Briñó.
CAZORLA, J. La escultura procesional en el Renacimiento y Barroco ubetense: El foco de La Loma y sus conexiones con las escuelas andaluzas. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.
RUBIO ARIAS, Fernando / ARCHIVOS GRÁFICOS LOCALES. Colección Fotográfica de la Ciudad de Úbeda (Series anteriores a 1936). Fondo documental: Reconstrucción visual del altar de cultos y el retablo de 1764.
JUNTA DE ANDALUCÍA. Inventario de Patrimonio Histórico de la Provincia de Jaén: Registro de Bienes Muebles Desaparecidos en el siglo XX. Sevilla: Consejería de Cultura. Manual técnico de catalogación institucional.
RUIZ PRIETO, M. Historia de Úbeda. Edición facsímil anotada por la Asociación Cultural Alfredo Cazabán. Apuntes y esquemas técnicos sobre la arquitectura barroca y descripciones del retablo churrigueresco de la Trinidad.







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