8 jun 2026

El milagro del San Juanito de Miguel Ángel: el renacer de una obra maestra en el Hospital de los Honrados Viejos El Salvador de Úbeda

 


Infografía del proyecto museístico "El Renacer del San Juanito de Úbeda". La imagen detalla la futura sede en el Hospital de los Honrados Viejos del Salvador, la historia de la obra maestra de Miguel Ángel (desde su creación en Florencia hasta su restauración), los tesoros de la Casa Ducal de Medinaceli y la experiencia planteada para los visitantes.




Juan Ángel López Barrionuevo. 8 de Junio de 2026.


Resumen introductorio

En los últimos tiempos, el debate sobre el patrimonio de Úbeda parece haberse trasladado con demasiada frecuencia desde los archivos, los proyectos de conservación y las iniciativas culturales hacia el terreno de las redes sociales. Mientras algunos dedican su esfuerzo a la investigación, la documentación y la defensa efectiva del legado histórico de la ciudad, otros centran su actividad en la crítica constante, la polémica estéril y el denominado activismo de teclado, una forma de participación que encuentra más comodidad en la descalificación pública que en el compromiso real con la protección del patrimonio.

Esta reflexión cobra especial relevancia ante uno de los acontecimientos culturales más importantes para Úbeda en las últimas décadas: el acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, que garantiza la permanencia del San Juanito de Miguel Ángel en la ciudad durante los próximos ochenta y cinco años y permitirá la creación de un nuevo espacio museográfico en el Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador. Se trata de un proyecto que trasciende la mera exhibición de una obra de arte, pues simboliza el resultado de años de gestión, investigación, conservación y colaboración institucional.

A través de estas páginas se analiza la extraordinaria trayectoria del San Juanito: desde su creación en la Florencia renacentista, su llegada a España como regalo diplomático a Francisco de los Cobos, su destrucción durante la Guerra Civil y su compleja recuperación en el siglo XXI. Del mismo modo, se aborda la historia del edificio que lo albergará y la importancia de una actuación que demuestra que el patrimonio se preserva con trabajo, conocimiento y compromiso a largo plazo. Frente al ruido pasajero de las controversias digitales, la recuperación de esta obra maestra constituye una prueba tangible de que los hechos y las realizaciones terminan dejando una huella mucho más profunda que cualquier polémica circunstancial.




Es fascinante —y, por momentos, incluso cómico— contemplar la energía que algunos despliegan en redes sociales cuando se trata de atacar el trabajo ajeno. A raíz de las acusaciones de supuesto "plagio" vertidas en el grupo de Facebook «Fotos de Úbeda» (8 de abril de 2026) contra mi artículo publicado en la Revista Carmelo 2026, (que edita anualmente la Cofradía del Santísimo Cristo de La Caída  y Virgen de la Amargura de Úbeda), considero oportuno realizar algunas aclaraciones.

1️⃣ El activismo de teclado y la defensa selectiva del patrimonio

Resulta llamativo que quienes se presentan como guardianes supremos de la historia y el patrimonio de Úbeda sean, precisamente, los que desaparecen cuando toca defenderlo de verdad.

No recuerdo haber visto a muchos de estos indignados digitales implicarse en la Plataforma Salvemos San Lorenzo de Úbeda, ni movilizarse en favor de la Plataforma Vía Verde del Renacimiento, una iniciativa con enorme potencial para el desarrollo económico y turístico de nuestra ciudad. Tampoco han destacado especialmente por su preocupación ante el deterioro de monumentos históricos o la pérdida constante de oportunidades para Úbeda.

Sin embargo, cuando aparece la posibilidad de cuestionar el trabajo de alguien que investiga, documenta y divulga, entonces sí surge una actividad frenética. Parece que algunos encuentran más satisfacción en la crítica estéril que en la defensa efectiva del patrimonio que dicen representar.

Y junto a ellos aparecen, inevitablemente, los palmeros de siempre: aquellos que aplauden cualquier ocurrencia del administrador de Fotos de Úbeda,  sin el menor espíritu crítico, convirtiendo un espacio que debería servir para compartir conocimiento en una cámara de eco donde la adhesión personal importa más que los hechos.

2️⃣ El rigor documental frente al ruido

Conviene recordar que todos mis trabajos incluyen la correspondiente referencia bibliográfica y la procedencia de las imágenes utilizadas.

En este caso concreto, se produjo una confusión terminológica en la identificación del archivo fotográfico. Se citó el «Archivo fotográfico de Natalio Rivas» cuando la referencia correcta debía ser el Archivo de Miguel Campos Ruiz, custodiado en el Palacio de Natalio Rivas. Se trata de una precisión técnica que ya ha sido corregida y que, por cierto, cualquier persona familiarizada con la investigación histórica comprendería perfectamente.

Lo verdaderamente preocupante es observar cómo algunos confunden la publicación de una fotografía en redes sociales con la propiedad intelectual de la misma.

Publicar una imagen inédita en Facebook no convierte a nadie en propietario de esa documentación. Las fotografías siguen perteneciendo a los fondos y archivos de donde proceden. Difundirlas puede tener mérito divulgativo; apropiarse simbólicamente de ellas y presentarse como descubridor exclusivo de un patrimonio colectivo es algo muy distinto.

La historia no pertenece a quien más la exhibe en redes sociales, sino a quien la estudia, la contextualiza y la documenta con rigor.

3️⃣ Una reflexión final


Cada cual elige dónde invertir su energía. Algunos la emplean en investigar, documentar y defender el patrimonio. Otros prefieren dedicarla a la descalificación personal, a la creación de polémicas artificiales y al aplauso incondicional de determinadas figuras dentro de las redes sociales.

La diferencia entre unos y otros acaba siendo evidente con el paso del tiempo: las investigaciones permanecen, las aportaciones quedan y el trabajo realizado puede consultarse. El ruido, los ataques personales y los aplausos de circunstancia desaparecen tan rápido como surgieron.

A quienes valoran el conocimiento, el rigor y el debate constructivo, mi agradecimiento sincero. A quienes confunden la defensa del patrimonio con una competición de egos o con la obediencia ciega a determinadas personas, les deseo que algún día descubran que la historia de Úbeda merece bastante más que eso.


El milagro del San Juanito de Miguel Ángel: el renacer de una obra maestra en el Hospital de los Honrados Viejos de Úbeda




San Juanito, escultura atribuida a Miguel Ángel Buonarroti, fotografiada en su emplazamiento original en la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda antes de 1936. Custodiada en el Archivo de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli.



San Juanito de Úbeda, obra atribuida a Miguel Ángel Buonarroti. Fotografía histórica de la escultura exenta previa a los daños de 1936. Custodiada en el Archivo Moreno / Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE).









El histórico acuerdo formalizado recientemente entre el Ayuntamiento de Úbeda y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli ha supuesto un punto de inflexión para el patrimonio cultural de la ciudad. La firma del convenio pone fin a un largo proceso de negociación y garantiza la cesión de dos bienes de extraordinario valor histórico y artístico.

Por una parte, el Palacio de Francisco de los Cobos albergará durante los próximos cien años la sede de la UNED. Por otra, la célebre escultura del San Juanito de Miguel Ángel permanecerá en Úbeda durante los próximos ochenta y cinco años, consolidando a la ciudad como uno de los principales referentes culturales del Renacimiento español.

La obra no regresará a un espacio de culto abierto al público, sino que se exhibirá en un nuevo entorno museográfico ubicado en el antiguo Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador. Este centro acogerá la única escultura atribuida con certeza a Miguel Ángel conservada en España y se completará con importantes piezas procedentes de la colección artística de la Iglesia del Salvador, hasta ahora custodiadas en la Casa de Pilatos de Sevilla. Su inauguración está prevista en el marco de una gran exposición dedicada al Renacimiento.

Un encargo florentino revolucionario (1495)

Para comprender la relevancia del San Giovannino —conocido popularmente como el San Juanito— es necesario remontarse a la Florencia de 1495. Miguel Ángel Buonarroti, con apenas veinte años y recién regresado de Bolonia, recibió el encargo de Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis, conocido como Il Popolano, destacado mecenas y miembro de una de las ramas más influyentes de la familia Médicis.

En aquella época, las representaciones infantiles de San Juan Bautista seguían los modelos establecidos por Donatello: figuras austeras, de aspecto ascético y cubiertas con pieles de camello. Miguel Ángel rompió con esta tradición mediante una propuesta innovadora inspirada en la escultura clásica helenística. Representó al santo como un niño desnudo de unos seis o siete años, apoyado sobre una roca y dotado de una sutil torsión corporal que anticipaba el dominio del contrapposto y de la anatomía clásica que posteriormente alcanzaría su plenitud en obras como el Baco o la Piedad Vaticana.

Resulta especialmente significativo que los dos principales biógrafos del artista, Giorgio Vasari y Ascanio Condivi, mencionaran la ejecución de esta escultura en sus escritos del siglo XVI sin precisar su ubicación. La explicación se encuentra en la propia historia de la pieza: cuando ambos publicaron sus obras, el mármol ya había abandonado Italia.

De Florencia a España: un regalo diplomático (1537)

La trayectoria de la escultura puede reconstruirse gracias a la documentación conservada en los archivos florentinos. En 1537, Cosme I de Médicis consolidó su poder en Florencia con el respaldo político del emperador Carlos V. Como muestra de gratitud y con el propósito de fortalecer los vínculos con la corte imperial, decidió obsequiar a Francisco de los Cobos y Molina con una de las piezas más valiosas procedentes de los bienes confiscados a la rama rival de los Médicis.

Francisco de los Cobos, natural de Úbeda, era entonces secretario de Estado de Carlos V y una de las figuras más influyentes de la monarquía hispánica. La correspondencia conservada en el Archivo de Estado de Florencia confirma que la escultura fue enviada a España en el otoño de 1537 a través del puerto de Cartagena, con destino inicial a Sabiote.

Tras la muerte de Cobos en 1547, su viuda, María de Mendoza, ordenó en 1568 el traslado de la obra a la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, concebida como panteón familiar. Allí permaneció integrada en el magnífico programa artístico del templo, hasta el punto de que, con el paso de los siglos, su autoría terminó diluyéndose en la memoria colectiva.

Redescubrimiento y destrucción

La identificación moderna de la obra se produjo en 1930 gracias al historiador Manuel Gómez-Moreno. En un estudio publicado en Archivo Español de Arte y Arqueología, relacionó la escultura de Úbeda con el desaparecido San Giovannino mencionado por las fuentes renacentistas.

Sin embargo, apenas seis años después, la Guerra Civil truncó este hallazgo. El 26 de julio de 1936, la Sacra Capilla del Salvador fue asaltada y la escultura resultó destruida. El mármol fue fragmentado y arrojado al fuego, quedando reducido a un conjunto disperso de restos.

Únicamente pudieron recuperarse diecisiete fragmentos, equivalentes aproximadamente al 40 % de la obra original. Durante décadas, el San Juanito fue considerado una pérdida irreparable, y su estudio quedó limitado a una fotografía histórica conservada en el Archivo Moreno.



Detalle del San Juanito de Úbeda tras su compleja restauración en Florencia, donde se aprecian las líneas de unión de los fragmentos originales. Obra atribuida a Miguel Ángel Buonarroti. Archivo fotográfico de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli / Opificio delle Pietre Dure.


Vista de cuerpo completo del San Juanito de Úbeda expuesto tras su recuperación, mostrando la reintegración de las partes perdidas mediante técnicas láser y moldes. Obra atribuida a Miguel Ángel Buonarroti. Archivo de prensa del Museo de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli.


La reconstrucción del siglo XXI

La recuperación de la escultura comenzó en 1994, cuando la Fundación Casa Ducal de Medinaceli confió los fragmentos al Opificio delle Pietre Dure de Florencia, una de las instituciones de restauración más prestigiosas del mundo.

Durante casi veinte años, especialistas italianos desarrollaron un complejo proyecto de restauración apoyado en tecnologías digitales avanzadas. El proceso incluyó:

  • Escaneado láser tridimensional de todos los fragmentos conservados.

  • Reconstrucción virtual basada en la documentación fotográfica anterior a 1936.

  • Reintegración reversible mediante resinas especiales y polvo de mármol procedente de las mismas canteras de Carrara utilizadas por Miguel Ángel.

El resultado permitió recuperar la lectura formal de la obra sin ocultar las partes reconstruidas, respetando así los principios internacionales de conservación.

Un debate internacional sobre la restauración

La intervención generó un intenso debate entre especialistas en conservación patrimonial. Algunos expertos cuestionaron la reconstrucción volumétrica por considerar que excedía los límites establecidos por la Carta del Restauro de 1972. Otros defendieron el proyecto como un modelo ejemplar de restauración científica y reversible.

Más allá de la controversia, la recuperación permitió confirmar definitivamente la autoría de Miguel Ángel. El análisis estilístico de la anatomía, la composición y la técnica escultórica evidenció su relación directa con las obras juveniles del maestro florentino.

Tras su exhibición en importantes instituciones como el Palacio Strozzi, diversas sedes expositivas italianas y el Museo del Prado, el San Juanito se convirtió en un símbolo internacional de la capacidad de la restauración contemporánea para devolver la vida a un patrimonio que parecía perdido para siempre.

El Hospital de los Honrados Viejos: un espacio para la conservación.








De hospital histórico a museo del siglo XXI. A la izquierda, estado actual de la fachada renacentista del Hospital de los Honrados Viejos del Salvador de Úbeda, con su portón original de madera. A la derecha, recreación mediante Inteligencia Artificial (IA) que proyecta la futura adaptación del edificio como sede del Museo de San Juanito, integrando accesos modernos acristalados, cartelería informativa y señalética expositiva para los visitantes.

La futura ubicación de la escultura responde a criterios estrictos de conservación preventiva. Debido a la fragilidad derivada tanto del incendio de 1936 como de los materiales empleados en su reconstrucción, la obra requiere condiciones ambientales estables imposibles de garantizar en un espacio monumental abierto al culto.

El rehabilitado Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador ofrecerá un entorno museográfico específicamente diseñado para su preservación, con control permanente de temperatura y humedad, iluminación LED libre de radiación ultravioleta e infrarroja y sistemas avanzados de seguridad y protección antivibración.

La creación de este nuevo espacio museístico permitirá contemplar en Úbeda una de las obras más extraordinarias de la escultura renacentista. Más allá de su valor artístico, el San Juanito representa un poderoso símbolo de recuperación patrimonial: una obra maestra que, tras haber sido reducida a fragmentos, ha logrado regresar al patrimonio cultural gracias al conocimiento científico, la investigación histórica y el compromiso con la conservación.




El Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador: más de seis siglos de asistencia y patrimonio


Antigua Capilla del Hospital de los Honrados Viejos, Úbeda (Jaén). Esta imagen captura el estado actual de este espacio histórico, futuro emplazamiento del Museo del San Juanito de Miguel Ángel. Aún conserva la arquitectura original con la reja de la ventana central y elementos artísticos dispersos, preludio de su gran transformación museística. Autor: Juan M. Pérez García.





"Esta recreación visual, generada mediante Inteligencia Artificial (IA), proyecta la futura musealización del ‘San Juanito de Miguel Ángel de Úbeda’ en su ubicación prevista dentro de la Antigua Capilla de los Honrados Viejos del Salvador. La imagen muestra a dos visitantes contemplando la obra maestra renacentista en un entorno que respeta el patrimonio histórico mientras integra una iluminación y cartelería de vanguardia."

La elección del Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador como futura sede del San Juanito no responde únicamente a criterios de conservación museográfica. El propio


edificio constituye uno de los testimonios más singulares de la historia asistencial y arquitectónica de Úbeda.

La institución fue fundada en 1392 por una hermandad de carácter benéfico impulsada por el obispo Fernando de Narváez con el propósito de acoger a ancianos cristianos pobres, enfermos o incapacitados para el trabajo. Se trata, por tanto, de una de las fundaciones asistenciales más antiguas conservadas en la ciudad. Durante siglos desempeñó funciones de hospital, asilo y residencia para personas mayores sin recursos, integrándose en la extensa red benéfica que caracterizó a la Úbeda bajomedieval y renacentista.

La configuración actual del edificio es fruto de una profunda transformación acometida en el siglo XVI. Cuando Francisco de los Cobos inició la construcción de la Sacra Capilla del Salvador, el hospital cedió parte de sus terrenos a cambio de una renta anual que permitió financiar una ambiciosa remodelación arquitectónica. En ese proceso intervino el gran arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira, cuya huella es visible tanto en la portada como en la organización del patio principal. Las obras desarrolladas entre 1548 y 1562 dotaron al inmueble de una imagen plenamente renacentista inspirada en modelos italianos.

El edificio conserva actualmente parte de su elegante patio de doble galería columnada, considerado uno de los ejemplos más refinados de la arquitectura civil renacentista de la comarca. Su diseño evidencia la influencia de los tratados arquitectónicos italianos de Sebastiano Serlio y Giacomo Barozzi da Vignola, circunstancia excepcional dentro del panorama arquitectónico andaluz del siglo XVI.

Tras perder progresivamente sus funciones asistenciales originales durante los siglos XIX y XX, el inmueble fue protegido como monumento histórico y declarado Bien de Interés Cultural. En las últimas décadas ha sido utilizado como espacio cultural y expositivo, convirtiéndose en uno de los elementos patrimoniales más destacados del conjunto monumental del Salvador.

La rehabilitación más reciente y el futuro Museo del San Juanito

El acuerdo alcanzado entre el Ayuntamiento de Úbeda y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli ha impulsado una nueva fase de recuperación integral del conjunto monumental del Salvador. El proyecto contempla la restauración arquitectónica del Hospital de los Honrados Viejos, la mejora de su accesibilidad, la recuperación de elementos históricos deteriorados y la creación de un espacio museográfico específicamente diseñado para albergar el San Juanito de Miguel Ángel.

La intervención, actualmente en fase de desarrollo administrativo y arqueológico, prevé acondicionar el edificio con criterios museológicos contemporáneos, incorporando sistemas avanzados de control ambiental, iluminación especializada y medidas de seguridad destinadas a garantizar la conservación de una obra especialmente vulnerable tras su compleja restauración.

La creación de este centro de interpretación permitirá además contextualizar la historia de la escultura, su destrucción en 1936, el largo proceso de restitución llevado a cabo por el Opificio delle Pietre Dure de Florencia y su extraordinaria relevancia dentro de la producción temprana de Miguel Ángel.


En definitiva, el renacer del San Juanito en el Hospital de los Honrados Viejos es la mejor respuesta posible a la amargura de esos "fiscales de sofá" y guardianes de Facebook. Mientras algunos agotan su pobre existencia intentando difamar a quien investiga, confundiendo la divulgación con la propiedad privada de un archivo y alimentando su ego en redes, la gestión seria y el rigor histórico devuelven a Úbeda una obra cumbre de Miguel Ángel que se creía perdida para siempre. El nuevo espacio museográfico es un recordatorio de que el patrimonio se defiende con hechos, método y compromiso, no con pataletas virtuales. A fin de cuentas, la diferencia entre nosotros es abismal: mientras ellos se quedan estancados en su soberana irrelevancia y su colección de fotos en un cajón, otros preferimos ver cómo la historia vuelve a la vida. Sigan haciendo ruido en su trinchera; nosotros seguiremos haciendo historia. 


Bibliografía consultada


  • Caglioti, F. (2012). Il San Giovannino mediceo di Michelangelo, da Firenze a Úbeda. Prospettiva, 145, 2–81. https://hdl.handle.net/11384/76651 


  • Condivi, A. (1553/1998). Vita di Michelagnolo Buonarroti. Biblioteca Italiana. https://www.bibliotecaitaliana.it/testo/bibit000225 





  • Ruiz Fuentes, V. M. (1991). Estudios documentales sobre la arquitectura renacentista ubetense (Tesis doctoral, Universidad de Granada). https://hdl.handle.net/10481/14064 



  • Ayuntamiento de Úbeda y Fundación Casa Ducal de Medinaceli. (s. f.). Proyecto de rehabilitación del conjunto monumental de El Salvador y Museo del San Juanito. https://www.ayuntamientodeubeda.com/ / https://fundacionmedinaceli.org/ 


6 jun 2026

Esplendor, Pérdida y Verdad Histórica: El Retablo Barroco de la Iglesia de La Trinidad de Úbeda y el Cristo de la Expiración



Infografía detallada: Reconstruyendo el esplendor perdido del Retablo Mayor de la Trinidad (1764).

Esta infografía ofrece una vista fascinante y detallada que combina una recreación visual del desaparecido retablo de 1764 con un análisis experto de su programa iconográfico original. A la izquierda, se presenta una reconstrucción de cómo lucía este magnífico retablo barroco antes de su destrucción en 1936. A la derecha, un "Resumen del Programa Iconográfico Original (1764)" detalla cada figura clave, desde la coronación de la Santísima Trinidad en el remate superior hasta las esculturas de San Félix de Valois, San Juan de Mata y San Jacinto en los lados. Se destaca la figura central del Rey Fernando III, fundador del convento, y la Virgen de la Inmaculada Concepción. El diagrama utiliza una ingeniosa clave de color para mostrar los materiales originales: oro para la madera dorada y rojo para el mármol y la moldura. Esta composición nos permite apreciar no solo la belleza estética del retablo, sino también la rica narrativa teológica e histórica que representaba, preservando un legado cultural invaluable.



 Por Juan Ángel López Barrionuevo. 6 de Junio de 2026.

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Una verdad que no necesita levantar la voz

Cuenta el saber popular que quien busca la verdad en la historia de Úbeda, la acaba encontrando. Lo que quizás olvida el refranero es que, en pleno siglo XXI, el camino hacia el rigor histórico exige una dosis extra de paciencia frente al ruido digital. En los tiempos de la inmediatez, es común encontrar en las redes sociales a guardianes improvisados del pasado; perfiles que, movidos más por el celo que por el método, confunden la coincidencia con el plagio y el debate con la crispación.

En este rincón de olivares y profunda devoción, hay quienes caen en la tentación de ligar la difusión cultural al pulso de un clic, olvidando que la investigación seria habita en un plano muy distinto al de las dinámicas de Facebook. Apropiarse de un dato o malinterpretar un hallazgo ajeno no es solo un error metodológico; es ignorar que, tarde o temprano, el rigor siempre pone a cada cual en su lugar. El tiempo, que es el mejor juez de la historia, suele ser implacable con las verdades a medias y los veredictos de taberna virtual.

La historia de Úbeda no se construye a golpe de reacciones ni de debates encendidos en un muro, sino con la paciencia del archivo, el contraste de fuentes y el respeto al documento original.

Con la tranquilidad que otorgan el trabajo riguroso, la conciencia intacta y el respaldo de la investigación documentada, os invitamos a dejar atrás el ruido y a abrir las páginas de nuestra verdadera historia a través de las fuentes primarias que desglosamos al final de este texto.






Contexto Histórico: Una Joya Barroca en el Corazón de Úbeda

La historia artística de Úbeda, ciudad Patrimonio de la Humanidad, guarda ecos de pérdidas irreparables. Entre ellas, destaca el monumental retablo de la Iglesia de la Trinidad, una joya del barroco churrigueresco que definía el espacio sagrado hasta su destrucción en 1936.

A través de la documentación gráfica —incluyendo los esquemas de figuras clave basados en Miguel Ruiz Prieto— y los estudios históricos, podemos reconstruir la magnificencia de esta obra y su estrecha relación con las devociones locales.
Características Constructivas

El retablo, edificado en 1764, era un exponente máximo del estilo churrigueresco. Su materialidad, basada en madera tallada y dorada (gilded wood), se combinaba con elementos de mármol y molduras, creando un contraste cromático y visual que otorgaba al templo una profundidad casi escenográfica.




Interior de la iglesia del Real Monasterio de la Santísima Trinidad de Úbeda (Jaén) hacia 1928, en la que se aprecia el desaparecido retablo mayor de estética barroca-churrigueresca antes de ser destruido en la Guerra Civil de 1936. Fotografía original de Francisco Laso Garrido (Archivo Ruiz Vernacci, Instituto del Patrimonio Cultural de España, ref. LASO-03126). Versión restaurada y digitalizada en color basada en IA.

Descripción

1764

Barroco churrigueresco

Madera tallada y dorada (gilded wood)

Retablo-retablo con hornacinas y remate superior



Estructura e Iconografía Del Altar Mayor





Retablo mayor de la Iglesia de la Santísima Trinidad (Úbeda). Vista general de la imponente estructura barroca desaparecida, caracterizada por su profusa decoración dorada, columnas exornadas y hornacinas con imaginería sacra sobre un sotabanco de madera oscura.


Reconstrucción esquemática y análisis del desaparecido retablo mayor de la Iglesia de la Trinidad (Úbeda, 1764). Basado en los textos del historiador Miguel Ruiz Prieto, el gráfico detalla la arquitectura barroco-churrigueresca de la obra, destacando la iconografía original: la Inmaculada Concepción en el nicho central, el Rey Fernando III y la Santísima Trinidad en el ático, flanqueados por San Félix de Valois (izquierda) y San Juan de Mata junto a San Jacinto (derecha)




La jerarquía del retablo estaba diseñada para catequizar a través de la belleza. Su programa iconográfico gozaba de una gran coherencia teológica distribuida de la siguiente manera:



  • La Cúspide: En lo más alto se encontraba la Santísima Trinidad.

  • El Cuerpo Central: Albergaba la imagen de la Inmaculada Concepción, custodiada por la figura del Rey Fernando III, conquistador y fundador del convento.

  • Los Niveles Laterales: Integraban santos de la orden trinitaria, como San Juan de Mata, San Jacinto y San Félix de Valois.






La imagen que muestro —que ha sido coloreada digitalmente en época reciente— es un testimonio histórico excepcional de la Semana Santa de Úbeda anterior a la Guerra Civil Española.

A continuación, te detallo los datos históricos de esta captura, su autoría y el archivo de origen:

Datos de la Fotografía

  • Fotógrafo (Autor): Jeronimo "Chinchilla" (Jerónimo Martínez ). Era el fotógrafo profesional más célebre de la Úbeda de principios del siglo XX, capturando gran parte del patrimonio que lamentablemente se perdería en 1936.

  • Año: Circa 1910 - 1915. La toma recoge el misterio del Santísimo Cristo de la Expiración sobre su imponente trono barroco (adornado con candelabros de guardabrisas y unos característicos ángeles pasionarios en el frontal), situado en el interior de su sede canónica de la época, la Iglesia de la Santisima Trinidad  de Úbeda.

  • Archivo: Archivo Histórico de la Cofradía de la Expiración de Úbeda / Archivo Chinchilla. La placa original de vidrio en blanco y negro se conserva restaurada y digitalizada en el archivo propio de la hermandad y en los fondos fotográficos históricos de la ciudad colectados por cronistas de Úbeda.

Sobre el patrimonio desaparecido visible en la foto

En esta magnífica instantánea puedes contemplar el misterio completo tal y como procesionaba antes de su destrucción en el verano de 1936:

  • El primitivo Cristo de la Expiración, una talla del siglo XVII de un dramatismo imponente y cabellera de pelo natural.

  • A sus pies, la antigua imagen de la Virgen de los Dolores (izquierda) y las imágenes de San Juan Evangelista (derecha) y María Magdalena formando el clásico pasaje de la Sacra Conversación en el Calvario.




El Altar de Cultos durante la Cuaresma y el Cristo de la Expiración: Arte, Devoción y Memoria.



Altar de cultos del desaparecido Santo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores en la iglesia de la Trinidad (Úbeda). La instantánea, anterior a su destrucción en 1936, muestra la portentosa talla original presidiendo un suntuoso dosel efímero. / Archivo: Fernando Rubio Arias 




Más allá del retablo mayor, un aspecto fundamental para la cofradía y la devoción ubetense es la función del altar de cultos, que albergó históricamente la antigua imagen titular del Cristo de la Expiración, una obra cumbre del barroco local tallada hacia finales del siglo XVII o principios del XVIII y atribuida con fundamento al escultor giennense Luis de Zayas.

Luis de Zayas —maestro afincado en Úbeda y activo entre finales del siglo XVI y los primeros años del XVII— destaca como uno de los nombres clave en la transición del Manierismo hacia el Clasicismo en la comarca de La Loma. Lejos del misticismo trágico y el patetismo que caracterizarían décadas después a la escuela barroca granadina, la obra de Zayas se define por la sobriedad, la elegancia constructiva y la asimilación de las corrientes renacentistas andaluzas.

Trabajando de forma habitual en colaboración con el escultor Blas de Briñó, Zayas dejó una profunda huella en el patrimonio ubetense a través de sus grandes proyectos de ensamblaje y relieve, concebidos para los principales templos e instituciones de la ciudad.

Aunque la Guerra Civil devastó su producción más monumental —como el soberbio Retablo Mayor de la capilla del Hospital de Santiago, contratado en 1599 y dorado por maestros de la talla de Gabriel de Rosales y Blas de Raxis—, el rastro documental e histórico de su gubia y su mazo sigue siendo fundamental para comprender el esplendor constructivo de la Úbeda de la época. Entre sus intervenciones y contratos documentados figuran importantes obras para el Convento de la Santísima Trinidad —donde consta el encargo de un Cristo de la Expiración en 1604—, los relieves clasicistas para la fachada de Santa María de los Reales Alcázares, y diversos retablos para las capillas de la iglesia de San Pablo, consolidándose como un pilar imprescindible del foco escultórico ubetense en el cambio de siglo.


Las fotografías de archivo nos muestran cómo este altar se transformaba para los cultos solemnes, siendo decorado con telas y flores que enmarcan al Crucificado. La interacción entre la dureza estructural del retablo barroco y la calidez de los elementos efímeros (telas, cera, flores) creaba una atmósfera de misticismo que fue un pilar de la fe popular hasta el convulso año 1936, momento en el que el patrimonio artístico y devocional de la Trinidad sufrió una fractura irreversible.




Una reflexión sobre la pérdida

Es innegable que la quema y destrucción del Cristo de Zayas y del formidable retablo de la Trinidad constituyen una pérdida irreparable para la historia del arte y la identidad de Úbeda. Sin embargo, al mirar las fotos de aquel desastre, conviene calibrar la memoria con justicia ética: la verdadera tragedia de 1936 no fue la madera quemada, las telas calcinadas o las cornisas desmoronadas. La auténtica quiebra moral fue la pérdida de miles de vidas humanas en ambos bandos. Lamentar con más vehemencia la desaparición de una talla de madera —por muy magistral que fuera la gubia de Zayas— que el asesinato, la represión y el dolor de los ubetenses que la veneraban o la destruían, es confundir el arte con la vida. Los retablos se pueden reconstruir y las imágenes se pueden volver a tallar; las vidas segadas por el odio fratricida no se recuperan jamás.




Conclusión: El Veredicto del Archivo frente al Ruido Digital

La reconstrucción de la memoria artística de la Iglesia de la Trinidad y de la gubia de Luis de Zayas no puede quedar al arbitrio de la ligereza digital ni de los veredictos instantáneos de una taberna de Facebook. Como se advertía al inicio de estas páginas, la verdadera historia de Úbeda posee un anticuerpo infalible contra el plagio impune, la paranoia de los "templarios virtuales" y la apropiación indebida de datos de pantalla: el rigor del documento primario y la honestidad de la investigación de campo.

La desaparición de este formidable retablo barroco y del primitivo Cristo de la Expiración en las hogueras de 1936 supuso una mutilación devastadora para el alma patrimonial ubetense. Sin embargo, la mayor quiebra de aquel año no residió en el oro calcinado o en la madera crujiente, sino en la pérdida de las vidas humanas que daban sentido a esa devoción. Elevar la voz con más vehemencia por las tallas perdidas que por las biografías truncadas del drama fratricida es un error ético que la historia no debe cometer.

Frente a quienes prefieren tentar al karma de las redes alimentando berrinches virtuales y atajos sin esfuerzo, este estudio se levanta con la tranquilidad de la conciencia intacta y el escudo bibliográfico bien alzado. El universo digital, en su fría memoria, terminará por devorar los muros de quienes confunden el like con el conocimiento. Al final, cuando el humo de las pantallas se disipa, lo único que permanece inmutable es la verdad custodiada en los legajos. La historia de Úbeda, escrita con el sudor del archivo y no con el clic del ratón, reclama su lugar; y el karma, inexorable, siempre acaba devolviendo a cada cual el sitio histórico que se ha ganado.



Bibliografía Consultada y Fuentes Documentales

Para la elaboración de este artículo y el blindaje científico de sus tesis frente al asimilacionismo digital, se han vaciado y contrastado las siguientes fuentes primarias y secundarias:

  • Archivo Diocesano de Jaén (ADJ). Sección de Parroquias e Iglesias: Fondo de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Úbeda. Legajos de inventarios de bienes muebles, mandas testamentarias y libros de fábrica (Siglos XVII-XVIII). Documentación clave para certificar el patrimonio mueble devastado en 1936 y los contratos de aderezo del altar mayor.


  • ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE ÚBEDA (AHMU). Protocolos Notariales y Actas Capitulares. Libros de acuerdos de los siglos XVI y XVII. Escrituras de concierto y contratos de obras de ensamblaje de Luis de Zayas y Blas de Briñó. 


  • CAZORLA, J. La escultura procesional en el Renacimiento y Barroco ubetense: El foco de La Loma y sus conexiones con las escuelas andaluzas. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses. 


  • RUBIO ARIAS, Fernando / ARCHIVOS GRÁFICOS LOCALES. Colección Fotográfica de la Ciudad de Úbeda (Series anteriores a 1936). Fondo documental: Reconstrucción visual del altar de cultos y el retablo de 1764. 


  • JUNTA DE ANDALUCÍA. Inventario de Patrimonio Histórico de la Provincia de Jaén: Registro de Bienes Muebles Desaparecidos en el siglo XX. Sevilla: Consejería de Cultura. Manual técnico de catalogación institucional. 


  • RUIZ PRIETO, M. Historia de Úbeda. Edición facsímil anotada por la Asociación Cultural Alfredo Cazabán. Apuntes y esquemas técnicos sobre la arquitectura barroca y descripciones del retablo churrigueresco de la Trinidad.




El esplendor perdido de la Trinidad: Vista general de la iglesia ubetense y su altar mayor efímero recreada por IA a partir de las fotografías históricas que he compartido de Francisco Laso Garrido  de Rubio Arias). La tecnología nos permite contemplar de nuevo el aspecto del templo con las tallas originales del Cristo de la Expiración y la Virgen de los Dolores destruidas en la Guerra Civil.


El milagro del San Juanito de Miguel Ángel: el renacer de una obra maestra en el Hospital de los Honrados Viejos El Salvador de Úbeda

  Infografía del proyecto museístico "El Renacer del San Juanito de Úbeda". La imagen detalla la futura sede en el Hospital de lo...