16 oct 2026

De la Serliana renacentista al dinamismo barroco: Análisis formal del vano del crucero en la Santísima Trinidad de Úbeda.


 



Juan Ángel López Barrionuevo

Introducción y Contexto Arquitectónico


La ciudad de Úbeda, célebre por su esplendor renacentista impulsado por figuras como Andrés de Vandelvira, alberga también un valioso patrimonio barroco. En la iglesia de la Santísima Trinidad, perteneciente a la orden de los Trinitarios Descalzos, la arquitectura dialoga entre la tradición clasicista del Renacimiento ubetense y la expresividad barroca de los siglos XVII y XVIII. Un ejemplo fascinante de este lenguaje de transición y reinterpretación formal lo constituye el vano monumental o ventana situado en el crucero del templo.


1. La Reinterpretación Barroca del Motivo Serliano


La Serliana Clásica Renacentista


El vano serliano (difundido por Sebastiano Serlio en el siglo XVI) se compone tradicionalmente de tres huecos: un vano central adintelado rematado por un arco de medio punto, flanqueado por dos vanos laterales de menor altura y rematados en dintel recto, sustentados o enmarcados por columnas o pilastras.


La Adaptación en la Santísima Trinidad de Úbeda


En este vano del crucero de la iglesia de la Santísima Trinidad, se observa un ejercicio de reinterpretación y reinterpretación geométrica propio del Barroco:


  • Tripartición e Iluminación: Mantiene la estructura de tres vanos o vano triple (un hueco central más elevado y dos laterales rectangulares más pequeños).


  • Alteración Geométrica: A diferencia de la serliana clásica cuyo vano central se corona con un arco de medio punto perfecto, aquí el dintel central se eleva y se quiebra formando un perfil mixtilíneo u orejón barroco, rematado por molduras adinteladas que rebasan la línea compositiva principal.


  • Articulación de Pilastras: El vano está flanqueado por cuatro pilastras adosadas de orden gigante/corintio con fustes acanalados, que descansan sobre repisas o ménsulas inferiores y sustentan un entablamento quebrado.


2. Análisis Iconográfico, Simbología del Conjunto y Sincretismo Pagano y Budista




Análisis gráfico-icónico: La ventana del crucero de la Santísima Trinidad, Úbeda. La infografía presenta la metamorfosis del vano serliano clásica en el Barroco español y detalla la confluencia de significados religiosos, políticos y culturales en su programa escultórico. Desde el escudo central coronado por el anagrama mariano hasta las famas con trompetas y cornucopias, se evidencia un diálogo entre el clasicismo, la expresividad barroca y un sincretismo cultural que vincula tradiciones occidentales y orientales.



El friso y la cornisa superior del vano están presididos por un sofisticado programa de relieve en piedra que encierra un profundo significado teológico, de propaganda religiosa y de sincretismo cultural:


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                     |    Corona Real/Imperial   |

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                     | Anagrama de María (MARIA)  |

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  | Fama / Ángel     | Escudo con Cruz Trinitaria| Fama / Ángel     |

  | tocando trompeta |   o de la Calatrava       | tocando trompeta |

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1. El Escudo Central: La Cruz

En el centro de la venera o cartela se halla un escudo con una cruz floreteada/patada. Este emblema es característico de las órdenes religiosas (como la Orden de la Santísima Trinidad o las órdenes militares españolas), simbolizando la victoria sobre el pecado y la redención humana.


2. El Anagrama Mariano y la Corona

Inmediatamente sobre el escudo principal se dispone una cartela de menor tamaño con el anagrama entrelazado de María ("MARIA" o "MY"), rematado por una rica Corona Imperial/Real esculpida. Este conjunto simboliza el dogma de la Realeza de María y el amparo de la Virgen sobre la orden y el templo.


3. Las Famas o Ángeles Músicos

A los lados del escudo central se sitúan dos figuras aladas dispuestas en relieve tumbado u horizontal. Ambas figuras sostienen con una mano una trompeta o clarín que llevan a la boca, mientras que con la otra mano sostienen cornucopias o guirnaldas:


  • La Fama Celestina: En la tradición alegórica barroca, la figura de la Fama con trompeta anuncia al mundo la verdad divina, la fe y las virtudes.


  • Anuncio de la Salvación: Dentro de la iconografía del templo, estas figuras proclaman la gloria de Dios y de la Virgen María hacia los cuatro puntos cardinales.


4. Lectura Sincréticocultural: Raíces Paganas y Paralelismos Budistas

En el análisis del arte barroco de los siglos XVII y XVIII, es fundamental reconocer cómo la imaginería cristiana absorbió e integró arquetipos y motivos alegóricos procedentes de la Antigüedad Clásica pagana, así como sus sorprendentes correspondencias en la iconografía del budismo oriental:


Sincretismo Pagano (Alegorías Clásicas):


  • La Fama y la Victoria Alada: Las dos figuras geniecillos o ángeles con trompeta son una derivación directa de la diosa romana Fama (o Pheme en la mitología griega) y de las Victorias aladas (Niké). La Iglesia barroca cristianizó estos genios alados grecorromanos, transformándolos en ángeles o virtudes que ya no proclaman las glorias de los césares o héroes paganos, sino el triunfo de Cristo y la Virgen.


  • Cornucopias y Vegetación: Las guirnaldas y cuernos de la abundancia que acompañan a las figuras hunden sus raíces en el culto pagano a la fertilidad y la abundancia de la Tierra (asociados a Ceres y la imaginería dionisíaca), reinterpretados en el templo cristiano como el fruto espiritual de la Gracia Divina.


Paralelismos y Sincretismo Comparado con el Budismo:


  • Las Apsaras / Gandharvas y las Famas: En la iconografía budista tradicional (presente en relieves de stupas y grutas como las de Ajanta o Dunhuang), es habitual la presencia de seres celestiales alados o flotantes conocidos como Apsaras o Gandharvas (músicos celestiales). Al igual que los ángeles o Famas con trompeta del vano barroco ubetense, estos seres celestiales budistas revolotean alrededor de los símbolos sagrados (como el Budha, la Rueda del Dharma o el árbol Bodhi) sosteniendo instrumentos musicales y guirnaldas florales para proclamar la iluminación y esparcir las bendiciones espirituales al cosmos.


  • Simbología del Loto y las Formas Floreteadas: La cruz floreteada/patada del escudo central muestra remates florales que evocan el despliegue del loto en la tradición budista, donde la flor que emerge del barro simboliza la pureza del espíritu resurgiendo sobre el mundo material.


Conclusión


El vano de la iglesia de la Santísima Trinidad de Úbeda representa un puente estilístico de gran valor. Partiendo del modelo renacentista de la ventana serliana, los maestros barrocos transformaron las líneas serenes y rígidas del clasicismo en una composición dinámica, utilizando molduras quebradas e integrando un denso mensaje propagandístico e iconográfico en la piedra donde convergen la fe cristiana, las alegorías del paganismo grecorromano y los arquetipos universales presentes en tradiciones como el budismo.


Bibliografía Recomendada


  1. Chueca Goitia, Fernando. Historia de la arquitectura española: Edad Antigua y Edad Media / Renacimiento y Barroco. Fundación Dédalo / Dossat.


  1. Muley, José. Arquitectura barroca en el Reino de Jaén: La comarca de La Loma. Universidad de Jaén / Instituto de Estudios Giennenses.


  1. Panofsky, Erwin. Estudios sobre iconología. Alianza Editorial.


  1. Serlio, Sebastiano. Tutte l'opere d'architettura et prospetiva (Tratado de Arquitectura, Libros III y IV). Edición facsímil/crítica.


  1. Sebastián López, Santiago. Iconografía e iconología del arte barroco. Cátedra.



12 oct 2026

Entre el Granizo y la Cruz: El valor apotropaico de la Ermita del Pilar de Úbeda frente a los mitos agrícolas

 




Juan Ángel López Barrionuevo


La festividad litúrgica y la advocación de Nuestra Señora del Pilar constituyen un eje teológico, histórico y antropológico de primer orden en el ámbito hispánico. La tradición oral y escrita relata la manifestación en carne mortal de la Santísima Virgen María en Caesaraugusta (Zaragoza) sobre una columna de jaspe ante el Apóstol Santiago el Mayor, hecho que la historiografía tradicional ha venido señalando como el origen del primer santuario mariano de la cristiandad.


No obstante, desde la perspectiva de la crítica historiográfica moderna, es preciso matizar que las fuentes documentales directas sobre el suceso apostólico presentan un vacío cronológico hasta la aparición de testimonios tardomedievales, como el Códice de las Moralia in Job (siglo XIII). A pesar de ello, la arqueología y la epigrafía cristiana antigua —representadas por vestigios como el sarcófago paleocristiano de Santa Engracia (siglo IV) y diversas crónicas altomedievales— atestiguan una prolongada continuidad del culto mariano y la sacralización ininterrumpida de la ribera del Ebro.







Análisis fenomenológico: Pervivencias paganas e interpretatio christiana


Desde los parámetros de la antropología de la religión y la fenomenología de lo sagrado (en la línea teórica de autores como Mircea Eliade), el fenómeno pilarista constituye un caso paradigmático de cristianización de geografías y sustratos cultuales preexistentes a través del principio de la interpretatio christiana:


  • El pilar como axis mundi: La veneración de la columna de piedra absorbe y resemantiza los cultos litólatras prerromanos y las tradiciones vinculadas a los lapides adorati o béthylos paganos. La piedra primordial deja de ser un objeto telúrico autónomo para convertirse en un símbolo de firmeza espiritual, estabilidad dogmática y eje cósmico que une lo celeste y lo terrenal.


  • Sacralización fluvial y de fertilidad: La localización primigenia del santuario en el entorno inmediato del río Ebro evidencia una clara asimilación de antiguos cultos hídricos y agrarios dedicados a las ninfas, divinidades fluviales y los numina protectores de la naturaleza.


  • Sustitución de deidades locales: El despliegue iconográfico y devocional mariano opera como un mecanismo de continuidad sincretica donde el culto cristiano no erradica violentamente el pasado, sino que lo transfigura, subordinando las antiguas potencias agrarias a la figura mediadora de la Virgen María.



La Ermita del Pilar de Úbeda (Ermita del Paje) y la cristianización del espacio agrario


La proyección meridional de esta advocación aragonesa encuentra en Andalucía, concretamente en la ciudad jiennense de Úbeda, un caso de estudio de excepcional interés etnológico e histórico:


  • Fundación y etimología popular: El templo fue erigido en el año 1709 por iniciativa del presbítero don Francisco de Pagez y Segura, siendo su traza y ejecución material obra del maestro cantero Fernando López. Con el devenir de las décadas, la habitual deriva fonética y la asimilación popular del apellido del fundador (Pagez) consolidaron la denominación tradicional de Ermita del Paje.


  • Dimensión apotropaica y sacralización de las eras de trilla: La ubicación original del santuario se planificó en el espacio periurbano de la ciudad, un sector geográfico ocupado por las eras de trilla. En el marco de las sociedades preindustriales, las eras constituían espacios liminares, expuestos e inestables, fuertemente vinculados a ritos atávicos, supersticiones agrarias y temores ante las inclemencias meteorológicas. El emplazamiento de la ermita dotó a este paisaje laboral de una estricta función apotropaica —protección frente a plagas, tormentas y granizadas—, sacralizando el ciclo agrícola y neutralizando los vestigios del paganismo agrario circundante.


  • Evolución urbana e institucional: A lo largo del siglo XX, el crecimiento demográfico y la consiguiente expansión del entramado urbano ubetense integraron plenamente el edificio en la trama de la ciudad. Como reflejo de su pujanza pastoral, en 1973 fue erigida como sede parroquial, culminando su proceso institucional en 1998 mediante su fusión canónica para constituir la actual Parroquia de Nuestra Señora del Pilar y Santa Teresa.



Conclusión


La expansión devocional de la Virgen del Pilar —desde el remoto pilar zaragozano hasta enclaves andaluces tan singulares como la Ermita del Paje en Úbeda— manifiesta la notable capacidad de adaptación de la religiosidad barroca. Este proceso no se redujo a una simple expansión geográfica de un culto regional, sino que supuso una compleja transformación de los espacios socioeconómicos vulnerables (las eras de trilla) en centros de cohesión y sacralización comunitaria. De este modo, la piedad popular ubetense logró suturar la tradición apostólica aragonesa con las necesidades de protección material y espiritual de su propia tierra, sintetizando en un mismo horizonte simbólico la fe, el poblamiento y el paisaje agrario.



V. Bibliografía aconsejada

  • Alcorlo, R. (1992). La devoción mariana en la España Moderna: orígenes y proyección de la Virgen del Pilar. Madrid: Ediciones Cristiandad.


  • Cazabán Laguna, A. (1915). Ermitas y santuarios de la provincia de Jaén. Jaén: Imprenta de Don Lope de Sosa.


  • Eliade, M. (1981). Lo sagrado y lo profano. Madrid: Guadarrama.


  • Red Jaén / Patrimonio de Úbeda (2005). Ficha histórica e inventario monumental: Ermita de Nuestra Señora del Pilar (del Paje).


  • Ruiz Prieto, M. (1906). Historia de la ciudad de Úbeda. Granada: Imprenta de Leocadio López.


27 sept 2026

La belleza de la traza justa: Alegato defensivo por la integración de la mística carmelita en el pavimento ubetense

 


Juan Ángel López Barrionuevo.


Resumen:

  • El origen de la polémica: Recientemente, la instalación de un nuevo hito físico en el pavimento histórico de Úbeda (junto al Convento de los Carmelitas Descalzos) ha recibido críticas superficiales y desinformadas en redes sociales.


  • Qué es realmente: Se trata de una pieza de mármol blanco esculpida con el diseño de un reloj solar horizontal, integrada en la ruta «Tras las Huellas de Teresa». Forma parte de un conjunto de 10 placas instaladas con motivo de la ruta de San Juan de la Cruz en la ciudad.


  • El estatus de Úbeda: La ciudad se ha incorporado a la Red de Ciudades Teresianas bajo una categoría especial: primera «Ciudad Amiga». Aunque Santa Teresa no fundó un convento allí en vida, Úbeda recibe este honor por su incalculable peso patrimonial y espiritual, al ser el lugar donde falleció y se custodia la memoria de San Juan de la Cruz.


  • El diseño astronómico: Su forma no responde a caprichos modernos, sino que recupera fielmente la estética y la traza científica de los antiguos relojes solares y meridianas que los monjes carmelitas utilizaban para regir sus horas de oración.


  • Contexto de la red: La red oficial agrupa a las 17 ciudades fundacionales históricas de España (desde Ávila en 1562 hasta Burgos en 1582), a las que ahora se suma Úbeda con esta distinción especial y una señalización diferenciada.


Precisión Histórica y Arquitectura del Símbolo



A este respecto, cabe precisar con exactitud: se trata del nuevo hito físico instalado en las ciudades con motivo de la inauguración oficial de la placa «Tras las Huellas de Teresa». Cabe destacar que estas piezas forman parte de un conjunto de 10 placas que se instalarán por motivo de la ruta de San Juan de la Cruz por Úbeda como ciudad teresiana. El diseño geométrico que muestra la imagen analizada es el elemento central de este nuevo indicativo urbano, esculpido en mármol blanco e integrado directamente en el pavimento de la calle.

Contexto de la instalación y fundamentación histórico-patrimonial

  • Ubicación exacta en Úbeda: El elemento se emplaza estratégicamente junto a la entrada del histórico Convento de San Miguel de los Padres Carmelitas Descalzos, Plaza de El Carmen, Arco del Losal,...

  • El motivo institucional: Este distintivo celebra y visibiliza la reciente incorporación de Úbeda a la red nacional como la primera «Ciudad Amiga» del proyecto. Aunque la ciudad no cuenta con una fundación directa de Santa Teresa de Jesús en vida, se le concedió este estatus especial por su incalculable valor patrimonial y espiritual ligado a la expansión del Carmelo Descalzo y, de forma capital, a la figura universal de San Juan de la Cruz.

  • El diseño astronómico y simbólico: Lejos de responder a veleidades estéticas abstractas o minimalistas —como sugieren con sorna algunos detractores desinformados—, la placa recupera fielmente la estética y los trazados científicos de los antiguos relojes solares horizontales y meridianas que los monjes carmelitas utilizaban históricamente en sus monasterios para regir las horas de oración y sincronizar la vida comunitaria con los ciclos de la naturaleza.

Sí, elementos de señalización y marcas identificativas similares forman parte de la iniciativa de la Red de Ciudades Teresianas («Huellas de Teresa») en los distintos municipios que la componen.

Aclarando los Detalles sobre su Implantación en el Conjunto de la Red

  • Las ciudades teresianas principales: La red agrupa a las localidades teresianas históricas de España donde Santa Teresa fundó conventos o dejó su huella directa (como Ávila, Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, entre otras). Estas urbes disponen de señalización patrimonial y placas distintivas en sus cascos históricos vinculadas a los itinerarios culturales de la ruta.

  • El caso particular de Úbeda: Úbeda se ha incorporado recientemente a esta red ostentando una categoría especial: la de primera «Ciudad Amiga». El motivo por el cual recibe este distintivo sin haber albergado una fundación directa de la Santa en vida se debe a su incalculable peso espiritual e histórico ligado al Carmelo Descalzo y, de forma primordial, por ser el lugar donde falleció y se custodia la memoria de San Juan de la Cruz.

  • La placa y su diseño: Mientras que en las ciudades fundacionales el itinerario se ha marcado históricamente con elementos como placas de bronce u otros distintivos alusivos al V Centenario, la intervención en Úbeda introduce este diseño específico integrado en el pavimento con trazas de reloj solar para plasmar físicamente su nombramiento como avanzadilla de esta red cultural y sanjuanista.

1. Las 17 Ciudades Fundacionales de la Red

La Red de Ciudades Teresianas («Huellas de Teresa») está integrada principalmente por los 17 municipios donde Santa Teresa de Jesús fundó conventos a lo largo de sus rutas de reforma espiritual entre 1562 y 1582. A continuación se detalla el listado completo de las localidades que componen la red oficial (ordenadas cronológicamente según el año de su fundación teresiana):

  • Ávila (1562) – Cuna de la Santa y primera fundación (Convento de San José).

  • Medina del Campo (1567) (Valladolid).

  • Malagón (1568) (Ciudad Real).

  • Valladolid (1568).

  • Toledo (1569).

  • Pastrana (1569) (Guadalajara).

  • Salamanca (1570).

  • Alba de Tormes (1571) (Salamanca) – Lugar de fallecimiento y sepultura de la Santa.

  • Segovia (1574).

  • Beas de Segura (1575) (Jaén).

  • Sevilla (1575).

  • Caravaca de la Cruz (1576) (Murcia).

  • Villanueva de la Jara (1580) (Cuenca).

  • Palencia (1580).

  • Soria (1581).

  • Granada (1582) – Última fundación en vida de la Santa.

  • Burgos (fundada también en 1582).

2. La categoría especial de «Ciudad Amiga»

  • Úbeda (Jaén): Se incorpora a este selecto mapa patrimonial estrenando la figura de «Ciudad Amiga». Al no contar con un convento fundado directamente por Teresa de Jesús en vida, pero albergando un patrimonio sanjuanista capital (el lugar donde murió San Juan de la Cruz), recibe esta mención de honor y cuenta con su propia señalización diferenciada en el pavimento.

Réplica Analítica a la Controversia Digital: Desmontando el Juicio Profano

Aquellos comentarios vertidos en las publicaciones digitales que ironizan con expresiones despectivas («se superan cada vez más trogloditas», «es estilo minimalista con algo de ecléctico abstracto», o la simplista y zafia preocupación por que "las rendijas se llenen de colillas") evidencian un profundo desconocimiento de la morfología urbana patrimonial y de la semiótica histórico-religiosa.

Calificar de "barbaridad" o de mero pegote una intervención que entronca directamente con la tradición cronométrica y monástica del Carmelo —utilizando materiales nobles como el mármol blanco e integrándose en los circuitos culturales de excelencia peninsular— revela una alarmante desconexión con los criterios modernos de señalización e interpretación del patrimonio histórico.

Úbeda, como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, no desentona al incorporar marcas de alta alcurnia cultural; lo que desentona es la crítica facilón y tabernaria que confunde la innovación en la lectura de los espacios sagrados y turísticos con la improvisación urbanística. La historia, la mística sanjuanista y la rigorosidad académica superan con creces el ruido digital de quienes critican aquello que se obstinan en no comprender.


Conclusión.

El contraste entre la ligereza de los juicios vertidos en redes sociales y la solidez del análisis patrimonial deja en evidencia un fenómeno recurrente: la tentación de opinar desde el desconocimiento. Etiquetar como improvisación estética lo que en realidad es una pieza de ingeniería cronométrica inspirada en la tradición carmelita no hace sino reflejar una profunda desconexión con los propios códigos de nuestra historia local. Frente al ruido de la crítica precipitada, el rigor académico y la dimensión universal de la mística sanjuanista se imponen por sí solos. En una Ciudad Patrimonio de la Humanidad como Úbeda, el verdadero debate no debería centrarse en descalificar los símbolos que enriquecen nuestro legado, sino en cultivar la formación necesaria para saber interpretarlos. Al final, los datos, la historia y la excelencia cultural siempre disuelven el eco de la superficialidad. 


Bibliografía Consultada

  • Europa Press (2026). Úbeda (Jaén) refuerza su legado teresiano y sanjuanista con la inauguración de la placa 'Tras las Huellas de Teresa'. Publicado el 24 de septiembre de 2026.

  • Red de Ciudades Teresianas. Huellas de Teresa de Jesús (huellasdeteresa.com) — Documentación institucional sobre los objetivos, el estatus de "Ciudad Amiga" y los itinerarios culturales adheridos.

  • Medios de comunicación y crónica comarcal (Úbeda-Baeza, 2026).

25 sept 2026

Entre el incienso y el Nirvana: Lo que la Iglesia de San Pablo de Úbeda comparte con el Budismo

 





Autor: Juan Ángel López Barrionuevo.



En el riguroso terreno de la historiografía crítica y la antropología comparada —ámbitos a menudo refractarios al peso del dogma local y a las inercias de la hagiografía beata—, pocas experiencias humanas comparten un simbolismo tan universal y transformador como el tránsito liminal de la noche al día. La institución histórica de la misa del Alba en la iglesia de San Pablo de Úbeda —fundada formalmente a principios del siglo XVII mediante las disposiciones testamentarias del linaje de los De la Torre— no constituye únicamente un hito archivístico de la religiosidad barroca andaluza que desafía los mitos del folclorismo beato, sino la manifestación occidental de un arquetipo antropológico profundo: la imperiosa necesidad de sacralizar el primer aliento de la jornada al margen de cualquier monopolio eclesial.

Al cruzar esta perspectiva documental y desmitificadora con el pensamiento oriental, se revela un sólido y sugerente paralelismo con la filosofía del budismo y su concepto axial de Bodhi o despertar. Tanto el tañido de la campana con el que el sacristán ubetense arrancaba metódicamente a los fieles de su letargo matutino como la severa práctica meditativa del alba en las tradiciones theravada y zen operan bajo un mismo principio metafísico y soteriológico: la ruptura drástica del sueño ordinario para disipar las sombras de la ignorancia (avidya) y acceder a una lucidez de la conciencia atenta (sati) que subvierte el automatismo dogmático. De este modo, la memoria archivística de Úbeda y la soteriología oriental convergen en un mismo umbral crítico, evidenciando ante el inmovilismo local que consagrar las primeras luces del día responde a una aspiración universal de renovación espiritual que trasciende con creces las estrecheces de la ortodoxia provincial.



De la Capilla de San Ildefonso a la Memoria del Alba


La documentación histórico-artística sitúa este fenómeno con absoluta precisión a comienzos del siglo XVII. En el templo renacentista y gótico de San Pablo existía la capilla de San Ildefonso, patronato estrechamente relacionado con el linaje de los De la Torre. El investigador y historiador del arte Antonio Almagro García, tras una rigurosa labor sobre los fondos del Archivo Histórico Municipal de Úbeda y los archivos parroquiales, identifica esta estancia como el núcleo devocional y familiar de los De la Torre. En la misma línea, el estudio académico de José Miguel Gámez Salas documenta la profunda transformación arquitectónica e iconográfica operada en el espacio a principios del Seiscientos bajo el impulso de Luis de la Torre y Ana de la Torre.


El dato documental definitivo descansa en las disposiciones testamentarias de Luis de la Torre Arredondo. Ginés de la Jara Torres Navarrete, en su monumental obra Historia de Úbeda en sus documentos, rescata el testamento otorgado en la ciudad el 27 de mayo de 1617 ante el escribano Pedro Rodríguez de Córdoba. En dicho documento se instituyó formalmente la celebración de la misa del Alba, obligando al sacristán de San Pablo a madrugar, abrir el templo a primera hora y tañer la campana para convocar a los fieles. No se trataba de un acto esporádico, sino de un rito fundacional diseñado para sacralizar el alba, el primer aliento de la jornada cotidiana.


La denominación arraigó de tal manera en el tejido social que el cronista Miguel Ruiz Prieto, en su Historia de Úbeda (1906), lo explica de forma diáfana al referirse a la capilla de San Ildefonso:


«Esta capilla se llamó del alba, porque a esta hora se decía en ella una misa».


Asimismo, Ruiz Prieto aporta un dato de gran valor cronológico: debido a unas reformas ejecutadas en el coro que redujeron el espacio disponible para los fieles, la celebración fue trasladada en 1759 al altar mayor del templo. Sin embargo, el peso de la tradición nominal sobrevivió al traslado espacial. Documentos del siglo XVIII —como el testamento de Lope Adriano Melgarejo Chirino de la Cueva (1775) o el de Jacinto de la Torre y Flores, regidor y patrono, fechado en 1787— continúan designando el recinto funerario como la «capilla del Alba».


Urbanismo y Tradición: El Tabladillo de San Pablo y los Auroros


Un aspecto fascinante de este enclave es su porosidad con el espacio público. La capilla se hallaba orientada hacia la antigua Plaza del Mercado (hoy Plaza Primero de Mayo). En este frente urbano se erigía el célebre Tabladillo de San Pablo, dotado de un balcón mirador desde el cual el patrono y los capellanes presenciaban los festejos taurinos y regocijos públicos que albergaba la plaza, fundiendo la liturgia privada con la sociabilidad barroca del concejo.


Con el devenir de los siglos, la historiografía contemporánea y el folclorismo comenzaron a utilizar de manera indistinta los nombres de San Ildefonso, de la Aurora y del Alba. Gámez Salas emplea esa doble nomenclatura al estudiar la iconografía musical de los templos ubetenses. Sin embargo, se impone una rigurosa distinción metodológica:


  • Lo históricamente documentado: La existencia de la misa del Alba, promovida por los De la Torre, sin rastro documental en San Pablo de hermandades de "auroros" con cantos callejeros de madrugada o instrumentación específica vinculada a este encargo concreto.


  • La tradición popular: La asimilación de la misa del Alba con las extendidas agrupaciones de auroros y campanilleros andaluces, un fenómeno de religiosidad popular muy vivo en Jaén que popularizó el término "de los Auroros" por el propio carácter matutino de la liturgia.



Una Perspectiva Filosófico-Comparada: La Misa del Alba y la Vía del Despertar (Budismo)





Desde una perspectiva hermenéutica y antropológica, la institución de una «misa del alba» en el amanecer del día guarda profundas y sorprendentes resonancias con las tradiciones orientales, en particular con la filosofía y la práctica del budismo.


En la tradición budista, el concepto de Bodhi (traducido habitualmente como «iluminación» o, de manera más precisa, como «despertar») constituye el núcleo soteriológico de la enseñanza. El inicio del día (el alba) no es meramente un marcador cronológico en Occidente ni un simple cambio de turno en Oriente; representa ontológicamente el tránsito de la oscuridad de la ignorancia (avidya) a la lucidez de la conciencia atenta (sati).


La ruptura del sueño ordinario

Tanto en la liturgia católica ubetense —donde el tañido de la campana del sacristán a primera hora arranca al fiel de su letargo nocturno— como en las prácticas meditativas del alba en los monasterios zen o theravada (pratipaksha / atención matutina), el amanecer funciona como un catalizador metafísico. El madrugar interrumpe el ciclo automático de los condicionamientos mundanos.


El espacio sagrado como mente

Del mismo modo que la capilla de San Ildefonso/del Alba fue esculpida, reformada y dotada de rentas materiales para albergar la presencia de lo trascendente al romper el día, la mente del practicante budista se cultiva en las horas matutinas ("el rocío de la mañana") cuando el mundo externo aún calla y las distracciones conceptuales son menores.


La memoria y la impermanencia

Los testamentos de los miembros de la familia De la Torre buscaban fijar la memoria eterna del alma a través de la plegaria matutina frente a la fugacidad del tiempo y la muerte. En el pensamiento budista, contemplar el alba de cada día es una meditación directa sobre la impermanencia (anicca): cada amanecer es un renacimiento que disuelve el pasado y recuerda la urgencia espiritual del presente.


Así, la misa del Alba de Úbeda y la noción budista del despertar convergen en un arquetipo universal: el tiempo liminal del alba como el momento propicio para reorientar el espíritu humano hacia lo eterno o lo absoluto, despojándose de las sombras del sueño material.


Conclusión

El análisis crítico de los documentos custodiados en los archivos ubetenses nos obliga a matizar el romanticismo de la tradición oral: la denominación rigurosa para la fundación de Luis de la Torre en la iglesia de San Pablo es la misa del Alba, siendo la etiqueta de «los Auroros» una cristalización folclórica posterior y legítima de la religiosidad popular andaluza. Lejos de restar valor al patrimonio inmaterial ubetense, esta precisión documental enriquece nuestra comprensión del siglo XVII jiennense. Al mismo tiempo, contemplar este rito a través del espejo de filosofías universales como el despertar budista nos recuerda que la obsesión humana por consagrar las primeras luces del día responde a una profunda necesidad antropológica: la búsqueda constante de claridad, renovación y trascendencia en el umbral de cada jornada.



Bibliografía y Fuentes Consultadas


  • Almagro García, Antonio: Arte y artistas en la sociedad ubetense del siglo XVII. Investigación basada en fondos del Archivo Histórico Municipal de Úbeda y Archivo Parroquial de San Pablo.


  • Gámez Salas, José Miguel: «La iconografía musical en la Úbeda eclesiástica», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, n.º 218, 2018, pp. 493-526.


  • Ruiz Prieto, Miguel: Historia de Úbeda, tomo II, Noticias y documentos de la historia eclesiástica de la ciudad. 1ª edición de 1906. Edición digital conmemorativa de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna (especialmente p. 64).


  • Torres Navarrete, Ginés de la Jara: Historia de Úbeda en sus documentos. Edición digital de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna (referencias a protocolos notariales y testamentos de Luis de la Torre Arredondo de 1617, Lope Adriano Melgarejo de 1775 y Jacinto de la Torre de 1787).


De la Serliana renacentista al dinamismo barroco: Análisis formal del vano del crucero en la Santísima Trinidad de Úbeda.

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