Juan Ángel López Barrionuevo. Enero de 2026
El primer Monumento Nacional
de España es la Catedral de León. Fue declarada como tal en el
siglo XIX, lo que ayudó a su preservación y restauración. Aunque
la Alhambra y la Sagrada Familia son monumentos muy conocidos, la
Catedral de León fue la primera en recibir esta distinción.
Como
todos sabemos, un monumento nacional es un lugar, construcción u
objeto de gran valor histórico, patrimonial o arquitectónico que
está protegido por la ley de un país o comunidad. En España, la
figura de "Monumento Nacional" fue sustituida en 1985 por
la de "Bien de Interés Cultural", pero muchos lugares aún
conservan su antigua denominación.
Catedral de León. Siglo XIX
En el contexto de Úbeda,
aunque no se especifica un monumento nacional específico, la ciudad
alberga varios lugares de gran importancia histórica y patrimonial
que podrían ser considerados monumentos nacionales en el pasado.
En
1926, año en que las iglesias de San Pablo, San Nicolás y Santa
María de los Reales Alcázares, fueron declaradas Monumento
Nacional, la ciudad fue testigo de eventos importantes relacionados
con la construcción de la Remonta. Además, la ciudad vio las
salidas procesionales de dos nuevas hermandades cofrades de Semana
Santa, como La Entrada de Jesús en Jerusalén y La Columna.
. Curiosa foto durante la
puesta de la primera piedra en el inicio de las obras del
ferrocarril BaezaUtiel, Úbeda año 1926. (FOTO VENTURA)
Como acabo de decir, en 1926,
se formalizó la escritura para la creación de la Remonta de Úbeda,
un proyecto que buscaba establecer un centro de cría caballar. Sin
embargo, pronto surgieron problemas económicos que obligaron a
suspender las obras y pusieron en peligro la permanencia de la
Remonta en la ciudad. Además, ese mismo año, el rey Alfonso XIII
visitó Úbeda y otros lugares de Jaén, como parte de una gira por
los olivares de la provincia. Durante su visita, solicitó un decreto
para proteger la producción nacional de aceite de oliva puro, el
cual se publicó el 8 de junio de 1926. En el periódico local "La
Provincia" del día siguiente, donde viene una amplia reseña de
dicha histórica visita.
La
comida ofrecida al Rey se celebró en el Palacio Marqués de la
Rambla. En la misma estuvo presente el General Saro y muchas
autoridades de nuestra ciudad, junto a la anfitriona, Amalia de
Orozco y Loring, la Marquesa de la Rambla.
La
Marquesa le trasladó al Rey la falta de alojamientos con calidad en
Úbeda, para que se alojasen los que querían visitarnos. Cuatro años
más tarde esta idea se hizo realidad, inaugurándose el Parador de
Turismo.
Por
otro lado, en el ámbito cultural, se publicó un libro de memorias
titulado "Como la vida misma", escrito por Luis Juan
Hurtado, un ubetense que vivió en primera persona los
acontecimientos más destacados del siglo XX, incluyendo la Guerra
Civil y la posguerra.
Fotografía de Antonio Linares Arcos. Archivo de Juan Antonio Soria
Arias. visita Alfonso XIII.
En
1926, el proyecto del ferrocarril Baeza-Utiel, que conectaría
Linares- Baeza con Úbeda y Utiel, estaba en marcha, aunque no
completamente definido. Se decidió que la línea pasaría por
Albacete, Casas Ibáñez, y finalmente Utiel, donde se cruzaría con
la vía que va de Cuenca a Valencia. En ese año, se produjo una gran
manifestación en Utiel para celebrar la concesión definitiva del
trazado, con la asistencia de autoridades y representantes de
diferentes localidades, según documentos de la época. Los trabajos
comenzaron en 1927 con un trazado que entonces se consideró óptimo.
El general Leopoldo Saro, ubetense, del directorio de Primo de
Rivera, y hombre influyente en su tiempo, intervino a la hora de
hacer pasar el ferrocarril por La Loma de Úbeda.
En
resumen, 1926 en Úbeda fue un año marcado por el inicio de un
proyecto fallido de la Remonta, la visita real y la solicitud de
protección para el aceite de oliva, la publicación de un libro de
memorias de un ciudadano local y la declaración de tres iglesias
como monumento nacional.
España
tiene un amplio catálogo de monumentos patrimoniales. Muchos de
ellos tienen un “marchamo” que los distingue de los demás, como
puede ser Bien de Interés Cultural, por poner un ejemplo o como Bien
Patrimonio de la Humanidad, de los que en territorio nacional hay una
amplia variedad. Pero dentro de esta categoría está el de Monumento
Nacional una figura que sirve para reconocer un determinado tipo de
realización arquitectónica, de ingeniería o escultural que por su
interés goza de la pertinente protección jurídica.
Actualmente,
el registro General de Bienes de Interés Cultural de España incluye
más de 13.000 monumentos, pero ¿cuál fue el primero que fue
declarado en España como Monumento Nacional? Pues hay que viajar
hasta el año 1844, concretamente el 28 de agosto cuando se produjo
este hito histórico, durante el reinado de Isabel II. Y un honor que
fue concedido a la Catedral de León, debido a su perfecto trazado,
su conjunto de vidrieras y por ser unos de los grandes ejemplos del
estilo gótico, no sólo en España sino en toda Europa.

En Úbeda, tanto el Hospital
de Santiago declarado Monumento Nacional en 1917, como las iglesias
de Santa María de los Reales Alcázares, San Pablo y San Nicolás declarados en 1926,
pertenecen a los monumentos histórico-artísticos de España
declarados antes del decreto de 3 de junio de 1931. Ese decreto
—aprobado por el Gobierno provisional de la República, antes de
celebrarse las elecciones constituyentes, y publicado en la Gaceta de
Madrid, n.° 155, de 4 de junio de 1931— fue, hasta dicho momento,
la principal actuación para proteger el patrimonio
histórico-artístico del país y declaró 789 «monumentos
histórico-artísticos pertenecientes al Tesoro Nacional de España»,
principalmente inmuebles valiosos —en su mayoría religiosos
(catedrales, iglesias y colegiatas, ermitas y capillas, conventos y
monasterios), militares (castillos y murallas) y civiles (palacios,
casas consistoriales y colegios)—, pero también yacimientos y
ruinas, algunas cuevas y varios elementos megalíticos.

Visita del Rey Alfonso XIII,
Enero de 1926.
Hasta
ese momento, la declaración de monumentos nacionales había sido
tomada de forma aislada, sin una orientación clara sobre el tipo de
inmuebles, la época y la importancia artística de los mismos.
Muchos de ellos fueron proclamados para adoptar medidas de
salvaguarda en edificios cuyo deterioro era evidente, detalladas
hasta un total de 19 elementos— y la Real Orden de 25 de abril de
1924 declaró como «monumentos arquitectónico-artísticos» 29
cuevas y abrigos con pinturas o grabados rupestres «como medio de
preservarlas de su destrucción y atender a su conservación y
custodia».
El
próximo día 8 de mayo de 2026, se cumplirán cien años de la
declaración de las Iglesias
de Santa María de los Reales Alcázares, la de San Pablo y la de
San Nicolás, joyas
del gótico y el renacimiento andaluz.
Primera Salida Procesional
Cofradía de la Columna, año 1926.
En
esta ocasión a modo de memoria, voy a hablar de algunos elementos
importantes del patrimonio del mueble desaparecido en la Iglesia de
San Nicolás de Bari de Úbeda.
San Nicolás de Bari en 1926.
Dicha
iglesia, es un templo gótico de mediados del siglo XIV y de
posteriores reformas, de tres naves, el más monumental en su estilo,
en la Alta Andalucía. También en él penetrará el siglo XVI con
gran fuerza, materializándose en una serie de intervenciones
relacionadas tanto con la arquitectura como con el arte del mueble.
Algunas reconstrucciones llevadas a cabo en el siglo XVI, alteraron
en su interior la pureza de su estilo gótico, pero no han restado
belleza al edificio. Una de ellas, precisamente es la Capilla de los
Ortega y Salido. Excelente obra, del más puro renacimiento
italianizante realizada por Vandelvira se cierra con verja de una
belleza inigualable realizada por el rejero Álvarez de Molina.
La
sacristía se construyó en 1550 por mandato de Don Diego de los
Cobos, fundador del Hospital de Santiago. El retablo neogótico de la
Capilla Mayor es obra realizada por Francisco Palma Burgos.
Como
ya dije el 8 de mayo de 1926 San Nicolás fue declarado Monumento
Histórico - Artístico Nacional. En diciembre de 1999, festividad de
San Nicolás de Bari, la iglesia fue reabierta al culto tras un año
y medio de obras de una restauración no muy acertada.
Obras
con polémico resultado ya que a pesar de consolidar la estructura
del edificio y acabar con las humedades de los muros, las ventanas y
la estructura de mármol de los nuevos altares no fueron del gusto de
todo el mundo que discrepa al observar como una iglesia del siglo XIV
podía ser decorada con elementos ajenos a la originalidad del
templo. Incluso su original reloj de sol de la fachada, sufrió
graves daños. Actualmente, bajo las directrices del anterior párroco
don Pedro Ortega Ulloa, la iglesia ha sufrido notables mejoras,
siendo a modo de ejemplo la rehabilitación de la Casa Parroquial.

Desaparecido grupo
escultórico, Capilla del Dean Ortega.
El
retablo del altar mayor, construido en 1.840, es sustituido por el
actual retablo neogótico realizado por Francisco Palma Burgos.
Lamentablemente con esta obra se taparon unas pinturas murales
góticas con escenas de la vida de San Nicolás de Bari.
En
1957, tras la construcción del retablo, se instaló en los laterales
del ábside, restos de escaños y sillería de nogal, salvados del
saqueo de 1936. Esta sillería, que se conservó en su día en el
coro alto de la iglesia, fue realizada en tiempos del obispo Benito
Marín.
En
el citado año de 1957, el antiguo retablo del altar mayor, es
trasladado al segundo tramo de la nave del Evangelio, colateral a la
puerta renacentista de acceso al coro. Dicho retablo es modificado y
mejorado por la mano del escultor Francisco Palma Burgos, para
albergar el grupo escultórico del Señor Resucitado[1], dicho grupo
fue realizado también por Palma Burgos. En la citada restauración
de 1.998, el citado retablo es vendido a una parroquia de Guarromán.
Hoy el grupo escultórico del Resucitado, se sitúa sobre un sencillo
altar, realizado en piedra
En
este citado lugar antes de 1936, estaba la Capilla de Nuestra Señora
del Rosario, cuyo retablo barroco desaparecido en el citado año, era
obra del siglo XVIII.
A
la derecha del altar del Resucitado, se situaba el cuadro del
Santísimo Cristo de Burgos y el altar de las Ánimas, y suplantado
tras la Guerra Civil de 1936, por un nuevo retablo realizado por
Francisco Palma, para albergar la venerada imagen de Nuestra Señora
de la Concepción. El citado retablo también desaparece en 1998.
Desde el año 2.000, este lugar es ocupado por el altar de la imagen
mariana titular de la Cofradía del Resucitado, Nuestra Señora de la
Paz, obra de Bartolomé Alvarado.
Cerrando
la nave del Evangelio y en el testero, estaba antes de 1936, el altar
de nuestro señor de la Vera Cruz. Miguel Ruiz Prieto, en su Historia
de Úbeda, de 1.906, describe la Capilla del señor de la Vera Cruz,
de esta manera: “…diremos que al lado del púlpito, en el testero
de la nave se halla el altar del Señor de la Vera Cruz, hermoso
Crucifijo de talla natural, muy antiguo, que procede de la
antiquísima ermita, destruida en este siglo, de la Vera Cruz. Antes,
este altar estaba destinado a Santa Ana, madre de la Santísima
Virgen. Á los lados se hallan las esculturas de San Antón y Santa
Quiteria, bonita escultura que parece una joven romana y que procede
de la ermita de su nombre…”.
Frontero
al actual altar de la Paz, y en la nave de la epístola, tenemos la
Antigua Capilla Renacentista del Sagrario o Córcoles, desde los años
Cincuenta del siglo XX, lo ocupa el grupo escultórico de la Santa
Cena, obra de Amadeo Ruiz Olmos[2]. Dicha capilla fue construida,
según afirmación de Juan Barranco Delgado, por el obispo de Jaén
don Luis Osorio y Rojas. Luego en 1549 pasó a la familia de los
Córcoles que, según Ginés Torres, también hicieron reformas.
Contigua a esta Capilla tenemos el actual altar del Cristo Caído[3],
cuyo anterior retablo, también de Palma Burgos, desaparece en las
obras de 1.998. Con anterioridad al ya citado año de 1936, este
lugar era ocupado por el Altar de Santa Ana, con retablo barroco del
siglo XVIII.
Al
lado derecho del citado altar, tenemos el acceso principal de la
iglesia, cuyo actual cancel, entre 1848 y 1850 es realizado por el
maestro carpintero Juan María Martínez.
Por
último nos situamos en el presbiterio, de la iglesia, donde se alza
la monumental Capilla Funeraria del Dean Ortega.
San Nicolás. Antes de 1998
La
capilla del deán Ortega
La
proyección de la capilla del deán Ortega se suele atribuir a
Vandelvira, aunque existen algunas dudas sobre ello. La manda erigir
el entonces deán de la Catedral de Málaga, el ubetense Fernando
Ortega Salido. Quien, entre sus altas ocupaciones, ostenta también
la de capellán y apoderado al servicio de otro ilustre ubetense:
Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V. Esta es la
razón por la que existen numerosas obras en San Nicolás respaldadas
por la poderosa familia Cobos.
El
deán desea construir una capilla para el enterramiento de sus padres
y para él mismo en la iglesia de San Nicolás. Y el resultado es
esta obra espléndida, de estilo plateresco, que exhibe un denso
programa iconográfico de carácter mortuorio. Concebida con un gran
arco de triunfo, enmarcado por columnas con anillos de calaveras que
simbolizan la muerte y cabezas de querubines que recuerdan la
esperanza en la resurrección.
Esta
presentación escultórica queda perfeccionada por su extraordinaria
reja , tal vez la más hermosa de la ciudad, y en su interior el
retablo de Julio de Aquilis.
La
reja que -en palabras de Domínguez Cubero- "muy bien podría
servir de prototipo jiennense", consta de dos cuerpos de
balaustres, separados por soportes capitales apeados sobre plintos.
Pero
hablemos del monumental Retablo de este monumental recinto funerario
Nos
explica Miguel Campos Ruiz : “…en el interior de la capilla se
destacan por su mérito artístico la bóveda de nervios y el
retablo…”. Acerca de la fábrica interior de la capilla Lázaro
Gila Medina , nos cuenta: “… su interior, cuya riqueza mobiliaria
hubo de ser excepcional, por los pocos restos que nos quedan, se
cubre con una elegante bóveda estrellada de cuatro puntas –la más
hermosa de toda la zona-, adornada con ricos florones de madera, con
delicados relieves y filigranas…”
El
retablo, según carta de pago firmada por Julio de Aquilis en 1554,
debió haberse labrado a partir de 1545 habida cuenta que cuatro años
más tarde el maestro admite haber recibido el segundo tercio de los
pagos establecidos.
En
su ejecución, desempeñando las tareas de entallador, intervino Juan
de Reolid.
Tras
los graves daños sufridos en la guerra civil de 1936, en la Iglesia
de San Nicolás. Aún conservamos su mesa y estructura: dos pares de
columnas abalaustradas, friso superior de grutescos y un muy volado
entablamento y cornisa, semejante a la composición establecida por
Vandelvira, para la portada de acceso a la sacristía de El Salvador
de Úbeda.
Sin
embargo aún disponemos de las descripciones que nos han dejado
autores como Ruiz Prieto o Romero de Torres.
A
tenor de éstas el retablo debió presentar tres calles, enmarcadas
por pareadas columnas, ocupando la central una hornacina con la
imagen de la Inmaculada Concepción "Tota pulchra", de
talla natural, elevada por los ángeles y coronada por la Santísima
Trinidad. En sus calles laterales, sobre predelas, cuatro cuadros
-dos a cada lado- con la representación de "pasajes de la
historia de María y la de su Santísimo Hijo".
Es
bastante posible que dos de éstos, concretamente una Presentación
en el Templo y la Visita de la Virgen a su prima Santa Isabel, obras
en las que su autor desarrolla un culto lenguaje a través de una
gran escenografía arquitectónica, de gusto plenamente romanista
-depositadas - en la Basílica Menor de Santa María de Úbeda-,
pertenezcan a este retablo. La época y el estilo nos inducen a creer
que estas son ejecutadas por Aquilis.
Referencias:
[1]
En torno a 1949 se estrena en Úbeda el paso del Resucitado.
Ejecutado por Palma Burgos, como tantas imágenes ubetenses, su
originalidad es mediocre. Se trata de un Cristo, en pie sobre el
sepulcro y desprovisto de sudario, que resbala hacia el suelo. En su
base, un potente ángel sirve de contrapunto al cuerpo exiguo y
esbelto de Cristo. El rostro queda dispuesto al recogerse el cabello
a la nuca. Aunque este paso puede resultar muy novedoso por su
iconografía.
[2]
En Úbeda, destaca el grupo que hiciera entre 1954-1958, Amadeo Ruiz
Olmos, para la hermandad eucarística, formada de doce apóstoles y
Cristo. Tallado y policromado, habría que señalar el realismo que
impregna cada una de las figuras, resueltas de forma individual,
identificándose a cada uno de los apóstoles. Realzándose aún más
en la figura de Judas, de espaldas a la mesa, para marchase y con la
bolsa de monedas en la mano. Su rostro hace de un toque de atención
en comparación con el rostro sereno de Jesús. Así el conjunto es
de una resolución realista.
[3]
Primero
en la nave del Evangelio de la desconocida Iglesia de San Nicolás de
Bari, se sitúa el actual Altar de culto de la Cofradía de Semana
Santa de Nuestra Señora de las Lágrimas. En otros tiempos, se
alzaba aquí el altar de Santa Ana, como así lo atestigua Ruiz
Prieto:
“Colateral
a la puerta principal, cuyo cancel se hizo en los años de 1848 al
1850 por el maestro carpintero de Úbeda Juan María Martínez, y que
para colocarlo hubo necesidad de cortar la tribuna del órgano en la
anchura de la primera nave, está el altar de Santa Ana, cuyo retablo
se hizo en 1766, costeado por doña Josefa Rubio, para colocar a
Nuestra Señora de la Paz, cuya antigua imagen ha desaparecido de la
Iglesia”.
Desde
mediados del siglo XX, hasta el año 2012, aquí en este lugar se ha
venerado la imagen de un Cristo Caído.
En
1998, desaparece el retablo que albergaba dicha imagen, ya que este
retablo, es vendido por la Parroquia. Francisco Anguita Gámez fue el
párroco, que vendió el comentado bien mueble, durante las reformas
de la iglesia de los años 1998-1999. Junto a otros dos retablos
realizados por Francisco Palma Burgos, a una parroquia de Guarromán,
En
cuanto a la citada imagen de Jesús Caído, cabe decir que el 11 de
Abril de 1970, la parroquia de San Nicolás de Bari, hace donación a
la Cofradía del Cristo de la Clemencia de Jaén, de un San Juan
Evangelista, (anónimo Siglo XIX) que se veneraba en la iglesia, a
cambio de un Cristo Caído. Esta imagen de San Juan, se vestía de
Ángel, para la procesión del Domingo de Resurrección.
Jesús
Cabaco Y Jesús Abades, nos cuenta acerca de esta imagen:
“La
cofradía jienense del Cristo de la Clemencia fue fundada en 1593;
tras diversos avatares y una primera reorganización en 1850, fue
reorganizada de nuevo en 1945, el mismo año en que la escultora
valenciana Josefina Cuesta realiza una talla de Jesús de la Caída
en madera (cabeza y manos) y escayola (túnica) policromadas, a la
que el también valenciano Rafael Rubio Vernia labró nueva cabeza en
1950 pues la anterior no acababa de satisfacer al donante de la obra
–Francisco González Quero, gobernador de la Cofradía de la Vera
Cruz tal y como narra la prensa de la época-; sin embargo, el
resultado de esta remodelación tampoco fue el esperado, de ahí que
cinco años después se decidiera encargar una obra nueva y completa
al granadino Emilio Navas-Parejo, hijo del afamado artista José
Navas-Parejo Pérez. El primitivo simulacro recibe culto desde el año
1970 en la Parroquia de San Nicolás de Bari del municipio de Úbeda
(Jaén)”.
Gracias
a esta última información acerca del Cristo
Caído de la iglesia de San Nicolás,
sabemos que Úbeda, cuenta con una obra del escultor valenciano
Rafael Rubio Vernia, en su rica y variada imaginería religiosa
contemporánea.
Archivo
Fotografico
Gabriel
Delgado Juan.
Archivo
PEMA.
Archivo
JASA
Bibliografía
Consultada.
Barranco
Delgado Juan. Escudos Heráldicos de Úbeda
Moreno
Mendoza, Arsenio (1993). Úbeda renacentista. Madrid: Electa. ISBN
9788488045973.
Almansa
Moreno, José Manuel (2008). Guía completa de Úbeda y Baeza (2ª
edición). Úbeda: Editorial El Olivo. ISBN 9788496307247.
Juan
Ángel López Barrionuevo. Blog Vbeda Recatada