3 jun 2026

El Retablo Desaparecido de la Capilla Mayor de la Iglesia de San Pablo de Úbeda


Infografía reconstructiva del desaparecido retablo mayor de la Iglesia de San Pablo (Úbeda). Este documento gráfico detalla la evolución y estructura de la pieza monumental antes de su destrucción en la Guerra Civil Española (1936), basada en descripciones históricas de los siglos XVI al XVIII y registros fotográficos conservados (como los del Archivo CTI-UMA). El esquema muestra la composición original en tres secciones: la parte central (anterior a 1520), que albergaba tallas de San Pablo y Santo Tomás, y las ampliaciones laterales izquierda y derecha (realizadas entre 1665 y 1669), que integraban nichos con la Purísima y Nuestra Señora del Rosario, respectivamente. En la parte inferior se detalla el destino del retablo tras las reformas de 1856, su esquema estructural por cuerpos (predela, primer, segundo, tercer cuerpo y remate) y elementos históricos adyacentes de la capilla, como la lauda sepulcral de los fundadores y obras pictóricas donadas por D. Juan de Chaves.







 Juan Ángel López Barrionuevo 4 de Junio de 2026.

La Capilla Mayor de la Iglesia de San Pablo de Úbeda albergó, hasta 1936, uno de los conjuntos artísticos más notables del patrimonio religioso ubetense. Su fisonomía y la riqueza ornamental del desaparecido retablo se conocen gracias a las descripciones del historiador Ruiz Prieto y a valiosos testimonios gráficos como la fotografía conservada en el Archivo CTI-UMA (gentileza de José Manuel Almansa), que permite contemplar la imponente perspectiva de la capilla antes de su destrucción durante la Guerra Civil Española.


Interior de la Iglesia de San Pablo de Úbeda antes de 1936. La fotografía, conservada en el Archivo CTI-UMA (gentileza de José Manuel Almansa Moreno), muestra la imponente perspectiva de la Capilla Mayor y la riqueza ornamental de su desaparecido retablo antes de su destrucción durante la Guerra Civil Española.





1. Arquitectura y Estructura del Retablo Central

La capilla destacaba por sus amplias dimensiones y su elegante estilo ojival. Presidiendo el espacio se encontraba el altar mayor, cuyo retablo constituía una compleja obra formada por tres secciones construidas en diferentes épocas:

  • Primer Cuerpo: Albergaba una antigua imagen de Santo Tomás, procedente de su ya desaparecida parroquia.

  • Segundo Cuerpo: Presidido por una escultura de San Pablo a tamaño natural (aunque de escaso valor artístico según las crónicas de la época). Sobre ella colgaba un valioso lienzo antiguo que representaba la Conversión del Apóstol.

  • Coronamiento: Remataba el conjunto un Calvario con Cristo crucificado, acompañado al pie de la cruz por San Juan Evangelista y María Magdalena.

Nota histórica: Este retablo sustituyó a uno gótico o renacentista de comienzos del siglo XVI, obra realizada (o al menos pintada y dorada) por el artista local Pedro Medina, de la cual se custodiaban algunos restos en la sacristía.

2. La Ampliación Barroca (1665–1669)

Entre los años 1665 y 1669, el altar mayor se expandió hacia los lados con dos nuevos cuerpos de exquisita talla en madera, refinadas molduras y elegantes columnillas:

  • Lado Derecho (Evangelio): Se entronizó una imagen a tamaño natural de Nuestra Señora del Rosario. Esta sustituyó a la antigua advocación de la Virgen de la Paz, que fue trasladada a la Capilla de San Antonio. En la parte superior, lucía una pintura del Santo Entierro coronada por un Niño Jesús.

  • Lado Izquierdo (Epístola): Se colocó una imagen de la Purísima Concepción. El cuerpo superior mostraba un lienzo de Santiago Apóstol rematado por una pequeña escultura de San Miguel Arcángel.

  • Detalles ornamentales: El conjunto se enriquecía con pequeñas tallas de San Juan Bautista y San Sebastián, dos ángeles y un magnífico apostolado de veintidós pequeños cuadros pintados sobre cobre, distribuidos entre las ampliaciones y valorados por su notable mérito artístico.

La policromía y el dorado de esta gran ampliación fueron posibles gracias a la generosidad de Doña Catalina de Salazar, vecina de Úbeda, quien en 1689 donó cien ducados para sufragar los trabajos.

3. Modificaciones Decimonónicas y el Entorno de la Capilla

El Tabernáculo de 1856

En el siglo XIX, la estética del retablo sufrió una alteración drástica. El prior don Roque Latorre Chinel ordenó colocar por delante un gran tabernáculo procedente del desaparecido convento de San Francisco. Aunque útil para la liturgia, la estructura carecía del valor artístico del conjunto original y ocultó parcialmente el retablo barroco, si bien se reaprovecharon los frontales de los antiguos altares en sus tres frentes.

Tesoros en los Muros Laterales

La riqueza artística de la capilla no se limitaba al retablo. En los muros colaterales colgaban cuatro grandes lienzos donados por don Juan de Chaves:

  • La Adoración de los Reyes Magos

  • La Adoración de los Pastores

  • San Ildefonso

  • Una copia de El Pasmo de Sicilia de Rafael Sanzio.

También se exhibía una pintura de San Cayetano y un curioso exvoto que narraba el milagro de un obrero que sobrevivió a una caída durante las obras de ampliación, hecho atribuido a la intercesión de la Virgen de la Paz.



Reconstrucción visual del antiguo retablo mayor de San Pablo, Úbeda. Fotografía original: Archivo CTI-UMA (Gentileza de José Manuel Almansa). Optimización y mejora de nitidez por IA.



 Reconstrucción visual del antiguo retablo mayor de San Pablo (Úbeda). Fotografía original: Archivo CTI-UMA, gentileza de José Manuel Almansa. Optimización, coloreado y mejora por IA.





4. Orígenes y Memoria

El origen sagrado de este espacio se remonta a 1497, año en que el obispo fray Diego Deza concedió la capilla a don Juan Fernández de Biedma y a su esposa, doña María Fernández de la Cueva, como panteón familiar. Al programa artístico y litúrgico se sumaba un púlpito de piedra y forja construido en 1685 en el lado del Evangelio.

La pérdida del retablo en 1936 supuso un golpe irreparable para el patrimonio histórico-artístico de Úbeda. Sin embargo, la suma de las crónicas literarias y la recuperación de testimonios fotográficos como el del Archivo CTI-UMA permiten hoy reconstruir mentalmente y poner en valor la extraordinaria riqueza de un espacio que, durante siglos, fue el corazón devocional de la Iglesia de San Pablo.

Fuentes y Bibliografía

Fuentes documentales y gráficas

  • Archivo CTI-UMA (Centro de Tecnología de la Imagen de la Universidad de Málaga). Fotografía histórica de la Capilla Mayor de la Iglesia de San Pablo de Úbeda anterior a 1936. Reproducción facilitada por José Manuel Almansa.

  • Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Documentación relativa a la Iglesia de San Pablo de Úbeda, capellanías, obras y patronatos.

Bibliografía

  • Aranda Doncel, Juan. Úbeda. Historia de sus parroquias y templos. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

  • Galera Andreu, Pedro Antonio. Úbeda renacentista. Granada: Universidad de Granada, varias ediciones.

  • Molina Hipólito, Emilio. Úbeda monumental. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna.

  • Ruiz Prieto, Miguel. Historia de Úbeda. Edición facsímil. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna.

  • Torres Navarrete, Ginés de la Jara. Historia de Úbeda en sus documentos. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna.

  • VV. AA. Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

  • VV. AA. Úbeda y Baeza. Patrimonio de la Humanidad. Jaén: Diputación Provincial de Jaén.

Referencias específicas

La descripción del desaparecido retablo mayor procede fundamentalmente de las noticias recogidas por Miguel Ruiz Prieto en su Historia de Úbeda, complementadas por la evidencia gráfica conservada en el Archivo CTI-UMA. Estas fuentes permiten reconstruir la disposición arquitectónica del conjunto, las ampliaciones barrocas realizadas entre 1665 y 1669, así como las transformaciones introducidas durante el siglo XIX y la pérdida patrimonial sufrida en 1936.


31 may 2026

Mitos y realidades del expolio artístico en Úbeda: el caso de la Capilla de la Virgen del Amor

 


Foto 1. Altar Histórico de San Blas (1910) – Iglesia de la Santísima Trinidad, Úbeda
Recreación mediante Inteligencia Artificial de la antigua Capilla de San Blas, ubicada originalmente en la nave lateral del Evangelio. El espacio albergaba un retablo barroco con pinturas de santos y la devota imagen central de San Blas con su reliquia, patrimonio completamente destruido en 1936 al inicio de la Guerra Civil Española. En 1987, este enclave histórico fue cedido a la Hermandad de la "Borriquilla" para convertirse en la actual Capilla de Nuestra Señora del Amor, presidida por la imagen obra de José María Palma Burgos.



Juan Ángel López Barrionuevo. 

Cuando la historia se reduce a un eslogan (Foto 2).

Las redes sociales han democratizado la difusión del conocimiento, pero también han multiplicado la circulación de relatos simplificados que, repetidos una y otra vez, terminan sustituyendo a la propia investigación histórica. En Úbeda, uno de los ejemplos más evidentes de este fenómeno puede encontrarse en determinadas publicaciones del grupo "Fotos de Úbeda", donde con frecuencia se comparten imágenes antiguas acompañadas de interpretaciones que reducen episodios complejos de nuestra historia patrimonial a una única explicación ideológica.

Recientemente, la difusión de una fotografía histórica del desaparecido Cristo de la Caída iba acompañada de la afirmación de que la imagen fue destruida durante la Guerra Civil por "salvajes que odiaban todo lo religioso". Se trata de una interpretación tan emocional como insuficiente. Nadie puede negar la destrucción patrimonial que tuvo lugar durante aquellos años de violencia política y social, pero convertir ese episodio en la explicación universal de todas las pérdidas artísticas sufridas por Úbeda constituye una simplificación incompatible con el rigor histórico.

Resulta llamativo que algunos administradores y divulgadores aficionados muestren una enorme sensibilidad hacia los daños producidos en 1936, mientras guardan un silencio absoluto ante otros procesos de expolio, dispersión y destrucción patrimonial ocurridos antes y después de la Guerra Civil. La historia de la Capilla de la Virgen del Amor, en la Iglesia de la Santísima Trinidad, constituye un magnífico ejemplo para desmontar esa visión parcial.


Foto 2. Cronologías de indignación intermitente: Análisis visual de un sesgo historiográfico recurrente, donde la sensibilidad hacia la dispersión patrimonial local posee una ventana de activación exclusiva para el año 1936, permaneciendo convenientemente inmune ante los expolios previos y posteriores.


Una capilla que cuenta una historia incómoda

Las fotografías conservadas de este espacio permiten reconstruir con notable precisión la evolución de uno de los rincones más representativos del templo.

El altar original hacia 1910. (Foto 1).


Nos encontramos, por tanto, ante un conjunto artístico y devocional de notable coherencia, cuya evolución puede reconstruirse gracias a la fotografía histórica y, en la actualidad, mediante el empleo de herramientas de inteligencia artificial, que facilitan el análisis, la interpretación y la recreación virtual de sus elementos originales.

La documentación gráfica más antigua conservada revela un conjunto de gran interés artístico. La capilla estaba presidida por una elegante estructura de carácter clasicista, próxima a los modelos neoclásicos. Dos columnas de orden compuesto sostenían un entablamento coronado por un frontón curvo partido, rematado a su vez por una cruz central, configuración que confería monumentalidad, armonía y equilibrio al espacio litúrgico.

En el interior de la hornacina se desarrollaba una rica decoración de inspiración barroca, compuesta por motivos vegetales y elementos ornamentales que contrastaban con la sobriedad arquitectónica del conjunto exterior. La imagen titular representaba probablemente a un santo vinculado a una orden mendicante, mientras que el frontal del altar exhibía de forma inequívoca el escudo de la Orden Trinitaria, constituyendo un valioso testimonio de la identidad histórica del templo.

En consecuencia, las fotografías antiguas no solo documentan la apariencia original de la capilla, sino que permiten seguir las transformaciones experimentadas por el conjunto a lo largo del tiempo. Su estudio, complementado hoy por técnicas digitales de reconstrucción asistida por inteligencia artificial, abre nuevas posibilidades para comprender y recuperar virtualmente su configuración primitiva.


La adaptación para Nuestra Señora del Amor (Foto 3).



Adaptación para Nuestra Señora del Amor. Décadas más tarde, este espacio fue adaptado para albergar la imagen de la Virgen, modificando la decoración interior de la hornacina y simplificando sus elementos ornamentales. A pesar de la transformación en su función devocional, la estructura arquitectónica principal permaneció intacta: las columnas, el entablamento y el frontón continuaron ocupando su lugar original, logrando así que el conjunto histórico sobreviviera.



Décadas más tarde, el espacio fue adaptado para albergar la imagen de Nuestra Señora del Amor, obra de José María Palma Burgos.

La intervención modificó la decoración interior de la hornacina, simplificando parte de sus elementos ornamentales. Sin embargo, resulta fundamental señalar que toda la estructura arquitectónica principal permaneció intacta. Las columnas, el entablamento y el frontón continuaban ocupando su lugar original.

La transformación afectó a la función devocional del espacio, pero no supuso la destrucción de sus elementos más significativos.

En otras palabras: el conjunto histórico sobrevivió.

El estado actual desde el año 2009. (Foto 4).


Foto 4. Patrimonio mutilado. Estado actual de la Capilla de la Virgen del Amor. La desaparición de la portada neoclásica —una pieza clave de la estética interior de la Trinidad desde finales del siglo XIX hasta su desmontaje en 2009— representa una alteración irreversible de la lectura histórica del templo. Donde antes existía un conjunto arquitectónico completo, hoy el muro queda reducido a una simple hornacina desnudada de su identidad. ¿Evolución o destrucción?




La comparación con fotografías contemporáneas arroja una conclusión mucho más preocupante.

La totalidad de la portada neoclásica desapareció.

Las columnas fueron desmontadas.

El entablamento fue eliminado.

El frontón desapareció.

El conjunto quedó reducido a una simple hornacina de medio punto encastrada en el muro.

La intervención alteró de manera irreversible la lectura histórica de la capilla y eliminó un elemento que había formado parte de la imagen interior de la Trinidad durante más de un siglo.

Y aquí aparece la pregunta incómoda:

¿Quién destruyó realmente este patrimonio?



¡Hosanna al Hijo de Dios! María Santísima del Amor, imagen titular de la Real Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Primer plano de la dolorosa de la Trinidad, una de las grandes obras del patrimonio imaginero ubetense tallada/restaurada por J.M. Palma Burgos. 📸 N.H.D. Pedro José Millán Ruiz

El problema de la memoria selectiva



REFLEXIÓN FINAL: Frente a la "amnesia selectiva" de quienes reducen nuestra historia a consignas virales, la documentación es contundente. El expolio de la Trinidad no fue obra de "salvajes" en el 36, sino de decisiones unilaterales décadas después. Defender el patrimonio exige memoria completa e investigación rigurosa, no relatos de Facebook diseñados para confirmar prejuicios. Mirar toda la línea del tiempo es el único camino para la verdad.

Cuando determinados perfiles de redes sociales hablan de patrimonio suelen construir un relato extremadamente sencillo:

Todo lo que desapareció fue culpa de la Guerra Civil.

Todo lo anterior queda olvidado.

Todo lo posterior también.

Pero la realidad histórica es bastante más compleja.

La gran sangría del siglo XIX

Mucho antes de 1936, Úbeda ya había sufrido pérdidas patrimoniales de enorme magnitud.

La Desamortización del siglo XIX provocó el cierre de conventos, la dispersión de bibliotecas, la venta de bienes artísticos y el abandono de numerosos inmuebles religiosos.

Numerosas piezas desaparecieron sin dejar rastro.

Otras fueron vendidas.

Muchas acabaron destruidas por simple abandono.

Sin embargo, este proceso raramente aparece en los discursos simplificados que circulan por internet.

La protección del patrimonio durante la guerra

La investigación histórica desarrollada durante las últimas décadas ha permitido comprender que la realidad de la Guerra Civil fue mucho más compleja de lo que sugieren ciertos relatos militantes.

Junto a episodios de destrucción existieron también importantes esfuerzos de salvaguarda patrimonial impulsados desde organismos especializados. La labor de catalogación, incautación preventiva y protección de obras de arte permitió preservar miles de piezas que, de otro modo, se habrían perdido para siempre.

Las investigaciones del historiador del arte José Antonio Mesa Beltrán han contribuido de manera decisiva a documentar estos procesos en Andalucía Oriental, mostrando cómo tanto las actuaciones de protección como las pérdidas patrimoniales deben analizarse desde la documentación archivística y no desde los tópicos ideológicos.

Las pérdidas de la posguerra y del siglo XX

La historia tampoco terminó en 1939.

Durante décadas se produjeron reformas, sustituciones, ventas, traslados y desmontajes que alteraron significativamente el patrimonio religioso de numerosas localidades españolas.

Muchas actuaciones respondieron a criterios estéticos propios de cada época.

Otras obedecieron a necesidades litúrgicas.

Y algunas supusieron pérdidas patrimoniales cuya valoración crítica continúa abierta hoy en día.

Lo relevante es comprender que la desaparición de bienes históricos no fue un fenómeno exclusivo de la violencia revolucionaria ni de la guerra.


El caso de la Virgen del Amor: una cronología reveladora

La cronología de esta capilla resulta especialmente significativa.

La estructura neoclásica sobrevivió a la Guerra Civil.

Sobrevivió a la inmediata posguerra.

Sobrevivió al desarrollismo.

Sobrevivió a las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II.

Sobrevivió durante décadas.

Sin embargo, terminó desapareciendo en pleno siglo XXI.

Esta realidad desmonta cualquier intento de atribuir automáticamente toda pérdida patrimonial a los sucesos de 1936.

La evidencia fotográfica demuestra que el elemento histórico permaneció intacto durante generaciones para desaparecer en un contexto democrático y de plena normalidad institucional.

Por ello, la cuestión fundamental ya no es quién destruyó una imagen durante la guerra, sino por qué seguimos ignorando otras pérdidas patrimoniales mucho más recientes, perfectamente documentadas y ejecutadas ante la indiferencia general.

La importancia del rigor documental

El verdadero debate no debería girar en torno a consignas ideológicas ni a enfrentamientos heredados del pasado.

La cuestión esencial es otra: ¿estamos dispuestos a analizar nuestro patrimonio con criterios científicos?

Para ello resulta imprescindible acudir a archivos, inventarios, fotografías históricas, expedientes de restauración y estudios académicos.

En este sentido, las investigaciones del Dr. José Antonio Mesa Beltrán constituyen una referencia obligada para comprender los procesos de destrucción, protección, dispersión y conservación del patrimonio histórico-artístico andaluz durante la Guerra Civil y la posguerra. Su tesis doctoral demuestra que la realidad histórica fue mucho más compleja que los relatos simplificados que todavía circulan en determinados espacios de internet.

Conclusión

La Capilla de la Virgen del Amor es mucho más que un rincón devocional de la Trinidad. Es un caso de estudio que ilustra cómo el patrimonio puede desaparecer por causas muy diversas: guerras, desamortizaciones, reformas arquitectónicas, cambios de sensibilidad estética o decisiones adoptadas décadas después de los conflictos que suelen acaparar toda la atención.

Las fotografías históricas son contundentes. La portada neoclásica no desapareció en 1936. Permaneció en pie durante generaciones y fue eliminada mucho tiempo después.

Por eso conviene desconfiar de quienes reducen toda la historia a un eslogan. La defensa del patrimonio exige memoria completa, no memoria selectiva; investigación rigurosa, no consignas; documentación archivística, no relatos construidos para confirmar prejuicios ideológicos.

Porque el patrimonio histórico no pertenece a una ideología ni a una generación concreta. Pertenece a la sociedad en su conjunto. Y su conservación exige mirar toda la línea del tiempo, no únicamente aquellos episodios que resultan útiles para reforzar un determinado relato.


Bibliografía

  • Álvarez Lopera, José (1982). La política de bienes culturales de la Segunda República Española (1931-1939). Madrid: Ministerio de Cultura.
  • Merlos Romero, María del Mar (2003). «Efectos de la Desamortización de Mendizábal en el patrimonio de la provincia de Jaén». Senda de los Huertos, nº 24.
  • Mesa Beltrán, José Antonio (2024). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra. Tesis doctoral. Universidad de Jaén. Disponible en el Repositorio Institucional RUJA.
  • Mesa Beltrán, José Antonio. Diversos estudios sobre la salvaguarda, gestión y dispersión del patrimonio histórico-artístico de Jaén y Andalucía Oriental durante los siglos XIX y XX.

Nota: La tesis de Mesa Beltrán figura en los repositorios académicos de la Universidad de Jaén con fecha de defensa de 26 de abril de 2024, aunque su difusión y repercusión académica se ha consolidado durante 2025. 


El Retablo Desaparecido de la Capilla Mayor de la Iglesia de San Pablo de Úbeda

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