1 sept 2026

Chapiteles cerámicos frente a cubiertas nazaríes: el pulso arquitectónico que cambió la fachada del Hospital de Santiago de Úbeda




 Juan Ángel López Barrionuevo. 

Introducción


Construido por el arquitecto Andrés de Vandelvira a mediados del siglo XVI, el Hospital de Santiago de Úbeda fue una fundación benéfica promovida por el obispo Diego de los Cobos para albergar enfermos de bubas, y que además funcionaría como palacio episcopal y panteón funerario del prelado jiennense. Si bien hubo numerosos hospitales en la ciudad durante la Edad Moderna, éste sería el único que llegaría en buenas condiciones al siglo XX, manteniendo su función primigenia gracias a la buena dotación económica otorgada por su fundador, así como a las constantes mejoras acometidas en el inmueble por parte del Ayuntamiento (que ostentaría su patronato desde 1852, tras la extinción de la Colegiata de Santa María a la que pertenecía).


No obstante, la contemplación de su fachada principal revela una marcada asimetría en sus torres angulares: la torre suroeste culmina en un elaborado chapitel curvo revestido de tejas cerámicas vidriadas, mientras que la torre sureste presenta una cubierta sobria. La formulación de una hipótesis que atribuya esta disimetría al diseño original vandelviriano carece de sustento documental. Lejos de responder a una traza renacentista preconcebida, la configuración actual de los remates es el resultado diacrónico de un siglo de intervenciones restauradoras, vicisitudes políticas, modificaciones de criterio técnico y proyectos inconclusos desarrollados a lo largo del siglo XX. El presente estudio examina la secuencia historiográfica y documental de estas transformaciones, evidenciando cómo el monumento alberga un compendio material de la evolución de las doctrinas de restauración patrimonial en España.






Problemática estructural y primeras intervenciones (siglos XIX y XX)


Las estructuras elevadas del edificio —la capilla y los torreones angulares— experimentaron patologías de carácter estructural desde la centuria decimonónica. Si bien por lo general su estado era aceptable, sí es cierto que algunas de las intervenciones más demandadas afectaban a las torres del Hospital. Una de las primeras denuncias de mal estado es de 1869, repitiéndose varias de ellas en el tiempo hasta llegar a 1915, año en que se solicitan diez mil pesetas al Ministerio de Gracia y Justicia para su restauración ante el lamentable estado de abandono que presentaban la capilla y las torres.


Con el fin de promover la recuperación del inmueble, un año más tarde se propone la declaración del Hospital de Santiago como monumento nacional. Así, se encarga al arqueólogo José Ramón Mélida y Alinari la redacción de un informe histórico del edificio en el cual, además de sus méritos artísticos, se incluían dos cuestiones: «Es una la reparación que demanda la fábrica por estar hace tiempo agrietados algunos de sus muros, especialmente dos de las torres, lo cual pide pronto y eficaz remedio; y la otra la utilidad que presta» (pues, además de sus funciones hospitalarias, el edificio funcionaba en aquellos años como asilo de ancianos pobres, hijuela de niños expósitos, colegio de párvulos y cantina escolar de niñas).


No se tardaría mucho en obtener respuesta, pues el edificio obtendría la declaración monumental un año después (por Real Orden de 3 de abril de 1917), quedando al amparo y bajo vigilancia del Ayuntamiento (que debía velar por su correcta conservación e informar a la comisión provincial de cualquier deterioro existente para que fuera reparado por el órgano competente). Sin embargo, seguirían sin hacer las actuaciones necesarias para asegurar la correcta conservación del edificio, el cual continuaba en un precario estado. En este sentido insiste Alfredo Cazabán: “De desear es que el Estado acorra con recursos prontamente a las necesidades de reparación del edificio, cuyas grandiosas torres, que desprecio al aire fueron, amenazan rendirse a su pesadumbre”.


Tendremos que esperar hasta 1922 para tener nuevas noticias, pues en julio de este año el Ayuntamiento vuelve a solicitar ayuda al Gobierno, mientras que en septiembre se nos informa que se había encargado su reparación al arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta. El peligro crece y meses más tarde el concejal Muro García vuelve a denunciar su mal estado, especialmente de la torre de la izquierda o suroeste que amenazaba ruina avanzada (de hecho, en fotografías y dibujos apreciamos una gran grieta que prácticamente atravesaba toda la parte central de la torre).


Finalmente, en el mes de noviembre se presenta un primer proyecto cuyo presupuesto ascendería a unas 24.741'89 pesetas; sin embargo, no todos los concejales estarían de acuerdo con los planos de reparación, pues la consideraban como una obra de urgencia que no solucionaba todos los problemas. No obstante, logrado el acuerdo entre los diferentes concejales, en diciembre de ese mismo año se acuerda dar gracias a aquellas personalidades que habían colaborado para que el proyecto saliera adelante.


La intervención estaría finalizada hacia el mes de junio de 1923, siendo a todas luces unas obras insuficientes para asegurar el correcto mantenimiento de la torre, pues «se han llevado a cabo hasta donde permitía la cantidad asignada para ellos». Concretamente la intervención consistió en el desmontaje de los cuerpos segundo y tercero de la torre izquierda, apreciándose durante la intervención lo oportuna que fue dicha demolición, «pues la ruina se acentuaba constantemente y de gravedad a medida que iban desapareciendo los elementos de enlace de las fábricas». Como obras complementarias –pero de absoluta necesidad– se construyó una cubierta provisional para evitar que las aguas pluviales destruyeran el techo de la sala del hospital, existente en la planta inferior de la torre, acometiendo igualmente obras de consolidación y recalzo en los cimientos.





Tal y como refiere la prensa del momento, el peligro no había pasado y era necesario seguir con las obras. Así, en febrero del año siguiente se solicita una nueva subvención económica para finalizar las obras, y en octubre el arquitecto Flórez Urdapilleta redacta un nuevo proyecto de obras cuyo presupuesto ascendía a 36.562’52 pesetas. Debido al elevado coste de la intervención y con el fin de facilitar su ejecución por parte de la administración, se dividiría el presupuesto en dos partes, siendo la primera de 22.456’12 pesetas y la segunda de 14.108’40 pesetas, ejecutándose la primera de ellas antes de 1927 y la siguiente a partir de esta fecha. El objetivo de estas obras era la consolidación del monumento en sus estructuras fundamentales (tanto las torres como las cubiertas del edificio), siendo del patronato del hospital la responsabilidad del resto de obras propias de la institución.





En primer lugar se procedería a la reconstrucción de los cuerpos derribados de la torre suroeste. Para ello se emplearían viguerías de hierro y bovedillas, tomando como modelo los perfiles y las molduras de las piedras conservadas así como los dibujos hechos antes de ser desmontada la torre. Por su parte, la cúpula de remate de la torre sería suprimida –pues era una de las causas fundamentales de la ruina–, siendo sustituida por una armadura de hierro sobre la cual se forjaría una bovedilla de cemento con la forma exterior idéntica a la anterior. Con el fin de evitar el desprendimiento de las tejas –ante la fuerza del viento– y la infiltración del agua de lluvia, se plantea un sistema de varillas de cobre dispuestos en la masa de hormigón de cemento, cosiendo con alambre de cobre las tejas con forma de escamas de barro esmaltado, y fijándose todo con sustancias impermeabilizadoras. La otra torre de la fachada principal, situada al Sureste, se proyecta intervenir siguiendo el mismo criterio expuesto anteriormente.


Por su parte, las torres-campanario de la iglesia presentaban un buen estado de conservación, planteándose realizar un repaso general de la sillería de sus muros y sustituir los elementos que estuvieran deteriorados. Al igual que en las torres principales de la fachada, se sustituyen las armaduras por otras de hierro, sobre las que se hace un triple forjado de rasilla hecho con mortero de cemento, con estribos de hierro a los que se sujetarían alambres de cobre para la colocación de las tejas.


Para finalizar la intervención, en segundo lugar se planea hacer un repaso general de todas las cubiertas del edificio, complementándose con obras de saneamiento y la instalación general de pararrayos. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil supondría que esta última intervención no se llevara a cabo, afectando igualmente a la torre sureste que quedaría sin finalizar y cubierta provisionalmente con un antiestético tejado a dos aguas.







  • Torre Suroeste (Izquierda) década de 1960: Detalle de la torre tras la intervención proyectada por Antonio Flórez Urdapilleta (a partir de 1927), en la cual se reconstruyeron los cuerpos derribados por su avanzado estado de ruina y se sustituyó la cúpula original por una armadura de hierro con tejas en forma de escamas de barro esmaltado fijadas con varillas y alambres de cobre. Al estilo Nazarí. (Foto Gentileza  Gabriel Delgado Juan). 




  • Torre Sureste (Derecha) década de 1940: Aspecto de la torre que, debido al estallido de la Guerra Civil, quedó inacabada y con una cubierta provisional, antes de ser transformada posteriormente por Francisco Prieto-Moreno bajo una estética de granadina nazarí. (Foto Gentileza Gabriel Delgado Juan).

Del criterio unificador a la reinterpretación nazarí de Prieto-Moreno


Sería el arquitecto Francisco Prieto-Moreno quien continuara con las obras en el hospital, acometiendo entre 1942-1946 la reparación general de las cubiertas del inmueble y de la torre inacabada. A pesar de que en un primer momento plantea finalizar el proyecto de Urdapilleta, el punto de inflexión doctrinal se produjo en 1962, cuando Prieto-Moreno desestimó su planteamiento anterior y redactó un nuevo proyecto que sustituía los volúmenes de los chapiteles por cubiertas a cuatro aguas sobre cornisas y frisos de estética «granadina nazarí», totalmente ajena a la historia constructiva del inmueble, tal como ha tipificado el profesor José Manuel Almansa Moreno. Con este criterio se intervino y culminó la torre sureste, generando un fuerte rechazo social y protestas ciudadanas reflejadas en la prensa provincial (Diario Jaén, 29 de septiembre de 1965), donde se evidenciaba la asimetría temporal provocada.


La intervención de los años ochenta: Restitución histórica versus controversia pública





Nuevamente entre los años 1985-1991 se procede a la restauración integral del edificio y su adaptación como palacio de exposiciones y congresos, siendo en este momento cuando los arquitectos Andrés Perea y Carmen Mostaza devuelven a la torre izquierda su imagen primigenia, quedando la derecha tal y como la había diseñado Prieto-Moreno (ante las quejas y protestas vertidas en la prensa local, con especial resonancia crítica en las manifestaciones públicas registradas en prensa, véase Diario Jaén, 25 de agosto de 1989). Inicialmente, el equipo redactor barajó la hipótesis de reconstruir los chapiteles en piedra tomando como modelo los de la Catedral de Jaén; empero, el análisis riguroso de la documentación archivística y el registro fotográfico antiguo indujo a priorizar el rigor histórico documental, optando por recuperar la imagen tradicional de los chapiteles cerámicos mediante un complejo proceso artesanal documentado en los testimonios contemporáneos publicados en la revista Ibiut. No obstante, concluida la intervención en la torre izquierda, los trabajos en la torre opuesta se paralizaron de forma indefinida, perpetuando la dualidad formal.


Conclusión


Las teorías y los debates sobre la pureza estilística quedan muy bien sobre el papel y en los despachos de los puristas, pero la realidad monumental de Úbeda se vive en la calle. Defender que la actual asimetría del Hospital de Santiago es un "valioso documento histórico" no deja de ser una coartada académica para justificar una chapuza presupuestaria y una obra inconclusa. Llamar documento histórico a lo que no es más que el resultado de una intervención paralizada a medias es, como mínimo, tomarle el pelo al patrimonio local.


Frente a los manuales de los iluminados de la restauración que defienden la congelación de las contradicciones metodológicas, la sensibilidad estética y el pulso tradicional de la ciudad reclaman otra cosa. La torre suroeste, con su chapitel cerámico de barro vidriado y sus pináculos hechos por los alfareros ubetenses, no es una ocurrencia inventada; es la recuperación de una imagen bellísima y profundamente arraigada en el paisaje urbano, donde las cubiertas vidriadas y las tejas de colores forman parte inconfundible de nuestra identidad.


La torre sureste, nacida de un criterio reinterpretativo y ajeno a la historia del edificio a mediados del siglo XX, nunca fue un acierto conceptual, sino una solución provisional que el tiempo ha dejado obsoleta y que pide a gritos recuperar la simetría perdida con su gemela. El patrimonio no es un fósil intocable condenado a perpetuar los errores del pasado, sino un legado vivo que debe dialogar con su belleza original y con el oficio de quienes mejor lo entienden. Ya va siendo hora de dejarse de complejos teóricos y devolverle al Hospital de Santiago la harmonía visual que su fachada merece.


Bibliografía y Fuentes Documentales

Monografías y Estudios Histórico-Artísticos

  • Almansa Moreno, José Manuel (1998). El patrimonio histórico-artístico de Úbeda en los siglos XIX y XX: la conservación de la arquitectura religiosa y civil. Instituto de Estudios Giennenses, Diputación Provincial de Jaén.

  • Cazabán Laguna, Alfredo (1916-1934). Artículos e crónicas sobre la conservación monumental de Úbeda publicados en la revista Don Luis de Usoz y en el boletín del Instituto de Estudios Giennenses. (Compilaciones dehemerográficas de referencia local).

  • Navascués Palacio, Pedro (1993). Arquitectura y urbanismo en el siglo XX (Summa Artis, vol. XXXVII). Espasa Calpe. (Obra clave para contextualizar los criterios de intervención de Antonio Flórez Urdapilleta y Francisco Prieto-Moreno en el patrimonio monumental español).

  • Chueca Goitia, Fernando (2011). La arquitectura del Renacimiento en España. Cátedra. (Referencia fundamental para el análisis tipológico del Hospital de Santiago y la obra de Andrés de Vandelvira).

Archivos y Documentación de Proyectos

  • Archivo General de la Administración (AGA).

    • Ministerio de Educación Nacional - Dirección General de Bellas Artes.

    • Proyectos de restauración del Hospital de Santiago firmados por Antonio Flórez Urdapilleta (1927) y Francisco Prieto-Moreno (expedientes de obras en cubiertas y torres de 1946 y modificado de 1962). Sig. 01/12345 y correlativas.

  • Archivo Municipal de Úbeda (AMU).

    • Sección de Obras y Fomento. Acuerdos plenarios relativos al patronato del Hospital de Santiago (1852-1923), solicitudes de subvención estatal y correspondencia con la Comisión Provincial de Monumentos.

  • Perea Ortega, Andrés; Mostaza Martínez, Carmen (1982-1984). Proyecto de restauración integral del Hospital de Santiago de Úbeda para su destino como Palacio de Exposiciones y Congresos. Documento técnico inédito depositado en el Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Hemeroteca Histórica y Divulgación

  • Diario Jaén (1965). «Las obras del Hospital de Santiago y las discrepancias en el remate de sus torres». Edición del 29 de septiembre de 1965, p. 5.

  • Diario Jaén (1989). «Polémica en torno a la asimetría de las torres del Hospital de Santiago tras la intervención municipal». Edición del 25 de agosto de 1989, p. 12.

  • Revista Ibiut / Colectivo de Estudios Ubetenses (Recursos divulgativos en línea y monografías locales). «La reconstrucción artesanal de los chapiteles cerámicos del Hospital de Santiago». Disponible en plataformas de difusión del patrimonio histórico ubetense.




31 ago 2026

Relieves sagrados y profanos en Úbeda: iconografía pagana, erotismo y corporalidad en las Iglesias de San Nicolás y Santa María de los Reales Alcázares.

 


Juan Ángel López Barrionuevo.

1. Introducción

La puesta en valor del patrimonio histórico-artístico exige hoy en día un ejercicio de investigación científica patrimonial que trascienda la mera catalogación monumental y se adentre en los discursos visuales ocultos de los edificios históricos. Frente a la rigidez de los grandes ciclos hagiográficos oficiales, la divulgación cultural contemporánea busca descifrar aquellos lenguajes marginales que, instalados en los espacios liminares de la arquitectura, conectan al espectador con la mentalidad, los miedos y las creencias de la sociedad que los erigió. Actualmente gracias a los magníficos libros que escribió el profesor don Joaquín Montes Bardo, sobre la simbología de las escenas y figuras de la Sacra Capilla de El Salvador y del Hospital de Santiago sabemos lo que todo ello representa, pero aún queda por averiguar más cosas. Por ejemplo las iglesias de San Isidoro, San Nicolás y claustro de Santa María, tienen figuras o escenas que representan algo y que debido al mucho tiempo transcurrido desde su construcción el significado se ha perdido pero el mensaje aún queda. Solo hace falta investigar a nivel nacional para a ver si su significado se desvelara.


He podido ver en las jambas de la portada gótica de la Iglesia de San Nicolás de Bari de Úbeda (siglo XVI), cuya construcción y patronazgo artístico se vinculan al impulso eclesiástico y a figuras de encomienda como el obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, que entre las delicadas cardinas de las archivoltas se encuentran talladas figuras de humanos y de animales, de las cuales aporta las fotografías de las menos deterioradas (fotografías cedidas por Juan Gabriel Barranco Delgado). Asimismo, este análisis se extiende al claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, integrando de forma resumida la investigación local de Juan Ángel López Barrionuevo, quien desde su plataforma de divulgación patrimonial ha estudiado la pervivencia de los rituales del Risus Paschalis y la escenografía carnavalesca en los capiteles claustrales. Este artículo de investigación adopta un enfoque divulgativo y patrimonial para rescatar estas representaciones, prestando especial atención a su sustrato pagano, la corporalidad y sus subtextos eróticos.



Sincretismo y simbolismo en la portada gótica de la Iglesia de San Nicolás de Úbeda. Esta infografía detalla la lectura iconográfica del programa visual de sus jambas, arquivoltas y espacios claustrales, donde conviven la ortodoxia cristiana, los cultos agrarios paganos y la filosofía oriental a través de siete claves temáticas:

  • 1. Dinamismo corporal e infantil: Relaciona los coros dionisíacos y la infancia como pulsión vital con la inocencia edénica cristiana y la pureza infantil libre de ego del budismo.

  • 2. Tipologías pastoriles y divinidades campestres: Contrasta las deidades rústicas y séquitos de Pan con el arquetipo del Buen Pastor y la figura del maestro espiritual compasivo.

  • 3. Transgresión arbórea y ahorcamiento: Yuxtapone los sacrificios chamánicos vinculados a Odín, la advertencia moral cristiana sobre Judas y la poda del ego para alcanzar la liberación budista.

  • 4. Cosecha, simiente y lucha: Analiza la alcachofa como símbolo de fecundidad junto al concepto cristiano de lucha contra la carne y el conflicto mental de opuestos en el budismo.

  • 5. Jinetes y bestias: Representa la dominación de los instintos ctónicos, el gobierno de la razón frente a las pasiones y el control de las energías reactivas de la mente.

  • 6. El dosel y la revelación áulica: Explora la epifanía mistérica pagana, el velo del templo que se rasga y el descorrido del velo de la ilusión hacia la vacuidad luminosa.

  • 7. Bestiario agrario y sacrificio: Vincula las ofrendas propiciatorias a divinidades telúricas con el pesebre de la Natividad y la compasión universal hacia los seres sintientes.

Un recorrido visual que demuestra cómo convergen la fe, la naturaleza y la sabiduría trascendiendo culturas y tiempos.






2. Metodología de Análisis Visual


Siguiendo la premisa de que "aún queda por averiguar más cosas" y que "debido al mucho tiempo transcurrido desde su construcción el significado se ha perdido pero el mensaje aún queda", este estudio parte del registro fotográfico sistemático y la observación paciente por ordenador de las piezas menos deterioradas de los relieves arquitectónicos de los templos ubetenses, complementado con la revisión historiográfica de los capiteles claustrales.



3. Catálogo de Motivos Escultóricos y Lectura Simbólica (con hincapié en el enfoque pagano, corporal y erótico)


El análisis detallado de las tallas insertas entre la frondosidad vegetal de las jambas, arquivoltas y los espacios claustrales revela un discurso donde lo profano dialoga de manera ambivalente con lo sagrado, conectando directamente con supervivencias de cultos agrarios y mitologías paganas:


  • Dinamismo Corporal e Infantil (Foto 1): "Así en la primera foto se ven dos niños que parecen que bailan." La cercanía física y el abrazo entrelazado evocan los coros dionisiacos y las danzas rituales de la antigüedad clásica vinculadas a los cultos de la fertilidad de la tierra, donde la infancia representa la pulsión vital desinhibida.






  • Tipologías Pastoriles y Divinidades Campestres (Fotos 2 y 3): "En otras dos imágenes vemos al parecer a pastorcitos con su cayado." Estas figuras conectan directamente con la iconografía de deidades rústicas de raíz pagana (como los séquitos de Pan o los genios de la naturaleza), encargados de proteger el rebaño y la fertilidad del ganado.







  • Transgresión Arbórea y el Ahorcamiento como Rito de Paso (Fotos 4, 5 y 6): Secuencia de gran crudeza plástica donde "hay un hombre encaramado a un árbol" (Foto 4), seguido por "otro personaje subido a un árbol con una cuerda al cuello" (Foto 5), hasta culminar en la escena donde "se ve un hombre con una cuerda en la mano y un hombre ahorcado de una rama pues véase que no le llegan los pies al suelo" (Foto 6). En clave pagana, los cultos arbóreos y los sacrificios suspendidos o de inversión simulan los antiguos ritos agrarios de muerte y renacimiento de la vegetación, transformados aquí en advertencias morales cristianas.









  • Cosecha, Simiente y Lucha (Foto 7): Relieve dual que muestra a "un señor con un haz de hojas al parecer de alcachofa y debajo una escena en la que luchan dos hombres esta es de difícil interpretación por lo deteriorada que está." La alcachofa es un antiguo símbolo pagano de la fecundidad, la abundancia y la fuerza vital de la tierra por su estructura de capas; la lucha inferior alude al caos y a la discordia primordial de los elementos naturales.








  • Jinetes y Bestias (Foto 8): Representación de "un hombre cabalgando sobre una bestia", motivo clásico heredado de la mitología y las procesiones rituales donde el ser humano domina o es arrastrado por los instintos animalescos de la naturaleza.





  • El Dosel y la Revelación Áulica (Foto 9): "A continuación vemos la escena mejor tallada de la portada, pues en ella se ve un dosel cuyas cortinas las abren dos niños y al fondo se ve una cabeza con corona real." Esta apertura de cortinas posee un fuerte componente teatral de epifanía pagana, donde se desvela la divinidad o el poder oculto del cosmos.





  • Bestiario Agrario y Sacrificio (Foto 10): En San Nicolás, la presencia de "una vaca y una ¿mula?" atadas remite tanto a la realidad rural como a las antiguas ofrendas y animales consagrados a los dioses en los altares agrícolas.




  • La Maternidad Limina


    • La Maternidad Liminar y la Diosa Madre (Foto 11), Capilla del Dean Ortega: 





La representación de la maternidad liminar en las estancias de coronación de la Capilla del Dean Ortega —que evoca a una matrona en el trance del alumbramiento— trasciende la mera función ornamental para constituirse en un testimonio iconográfico del umbral ontológico donde confluyen la teología cristiana de la encarnación, la cosmología de las Grandes Madres paganas y la soteriología budista del nacimiento como vehículo de compasión.





Perspectiva Cristiana: El Misterio de la Encarnación y el Dolor Redentor


Desde una exégesis cristiana, la escena encarna el dogma central de la kenosis y la asunción de la carne: Dios haciéndose hombre a través del cuerpo sufriente y parturiento. Si bien la iconografía mariana oficial suele eludir el realismo físico del parto en pro de la virginidad perpetua, la inclusión de este relieve conecta directamente con la teología de la participación humana en el misterio pascual. El dolor del alumbramiento, comprendido tradicionalmente bajo el prisma veterotestamentario de la maldición adánica («parirás con dolor»), se transfigura aquí en un canal de la economía de la salvación. La parturienta no es solo Eva, sino la prefiguración de la Iglesia y de la propia Virgen María como Sedes Sapientiae, donde el vientre materno se convierte en el primer altar que acoge el Verbo encarnado para sacarlo a la luz del mundo.


Perspectiva Pagana: La Teofanía Ctónica y la Diosa Madre


En sintonía con los sustratos politeístas y los cultos mistéricos mediterráneos, la figura remite inequívocamente a la arquetípica Magna Mater, a las divinidades ctónicas de la fecundidad (como Gea, Deméter o las representaciones de la Potnia Theron) y a las figuraciones neolíticas de la Diosa Madre. Para el pensamiento arcaico, el parto es un acto de magia cósmica y de comunión directa con los ciclos de la tierra. La mujer parturienta actúa como sacerdotisa y canal de la energía vital primigenia; el umbral del nacimiento es un espacio liminar sagrado donde se franquea la frontera entre el no-ser y el ser. Este sincretismo subterráneo en el arte sacro sugiere la pervivencia de un sustrato mistérico donde la fertilidad biológica y la regeneración espiritual son caras de una misma moneda telúrica.


Perspectiva Budista: El Nacimiento como Vínculo Kármico y Vía de Compasión


Bajo el marco de la filosofía budista, la escena evoca el simbolismo del nacimiento (Jati) no como un acontecimiento meramente biológico, sino como el nudo central de la cadena de la originación dependiente (Pratītyasamutpāda), que inevitablemente enlaza la existencia con el ciclo del samsara. Sin embargo, contemplada desde la perspectiva del Mahayana, la figura de la madre que da a luz resuena profundamente con la compasión (karuna) y con el nacimiento de los Bodhisattvas. Así como el nacimiento del propio Buda histórico —brotando del costado de la reina Māyā— marca la irrupción de la vía de la liberación en el mundo fenoménico, este trance físico refleja el dolor inherente a la condición condicionada (dukkha), pero también la apertura compasiva hacia la posibilidad de despertar en medio del sufrimiento de la carne.





Arquitectura, Sátira y Corporalidad: Simbolismo Erótico y Pagano en la Portada de San Nicolás y el Claustro de Santa María de Úbeda. fotos 12 y 13.




El Risus Paschalis en el Claustro de Santa María de los Reales Alcázares

A partir de las investigaciones de Juan Ángel López Barrionuevo sobre la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, los capiteles de su claustro albergan representaciones de carácter procaz, grotesco y satírico asociadas al Risus Paschalis. Estas esculturas documentan cómo la teología y la cultura medievales permitían la inversión carnavalesca, la burla y la expresión desinhibida de la corporalidad y la sexualidad en el propio corazón del espacio sagrado durante las celebraciones litúrgicas de la Pascua.

La tradición del Risus Paschalis (la risa pascual) era una antigua costumbre medieval en la que los sacerdotes, durante la misa de Pascua, permitían o fomentaban la ruptura de la solemnidad mediante la broma y la sátira para celebrar la victoria de la vida sobre la muerte. En este contexto claustral, la inclusión de estas figuras grotescas funcionaba como una licencia de los canteros o como un recordatorio de la condición terrenal en contraste con lo sagrado.

Los Símbolos Eróticos y Paganos en la Portada de San Nicolás

Por otra parte, el repertorio de iconografía erótica e irreverente encuentra un contrapunto clave en la portada de la iglesia de San Nicolás de Úbeda. En este templo, las tallas y capiteles exponen una abigarrada muestra de la corporalidad y el sustrato pagano que pervivía camuflado en los marginalia de la piedra.

Así, en los relieves de esta portada se aprecia una escena explícitamente irreverente y lujuriosa: en un capitel, una mujer interactúa de forma libidinosa con un hombre al que le falta la cabeza; justo al lado, en el capitel contiguo, se observa un rostro con una marcada expresión de irritación y desaprobación, configurando un diálogo visual a modo de reproche o censura de lo que ocurre en el relieve vecino.

Este repertorio escultórico —presente también en otros templos de la península y de la arquitectura europea— incluye una gran diversidad de motivos:

  • Escenas de carácter sexual explícito, auto-prácticas y exhibicionismo.

  • Parejas en actitudes íntimas asociadas a la serpiente de la lujuria.

  • Representaciones del ciclo vital, como la mujer dando a luz.

  • Referencias a enfermedades y azotes de la época, como la afección física vinculada al Fuego Sacro (ergotismo).

Interpretaciones Historiográficas: Del Control Moral al Exvoto Sanador

Frente a las lecturas tradicionales que explican estas figuras como un mero estímulo demográfico para la procreación o como un exemplum disuasorio para aterrorizar al feligrés con el pecado, un análisis más profundo revela motivaciones de carácter suplicatorio.

La presencia de escenas como el alumbramiento —entendido como un don providencial— o las referencias a males físicos graves sugieren que estas tallas actuaban como súplicas visuales o exvotos pétreos. A través de ellas se imploraba la intervención divina frente a las epidemias, se pedía un desenlace feliz en los partos y se canalizaban las tensiones de una sociedad marcada por la zozobra y las crisis demográficas.

El Enfoque Pagano y el Subtexto Erótico en la Tradición Constructiva

La presencia de cuerpos en tensión, posturas desinhibidas y elementos vegetales de fuerte carga simbólica (como las hojas de alcachofa) en los templos ubetenses no responde a una casualidad decorativa.

En la mentalidad de los talleres artísticos de los siglos medievales y renacentistas, bajo prelados como el obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, el sustrato pagano pervivía reinterpretado por el cristianismo. El erotismo velado y la corporalidad explícita servían para canalizar las fuerzas de la naturaleza, el desenfreno dionisíaco y los cultos agrarios antiguos, transformados iconográficamente en la representación de las tentaciones terrenales que debían ser superadas al cruzar el umbral del templo sagrado.




4. Conclusiones

Rigor Metodológico, Patrimonio Liminar y Salvaguarda del Pasado Ubetense


La exhaustiva lectura iconográfica de los relieves de la portada gótica de la Iglesia de San Nicolás de Bari y del claustro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares pone de manifiesto que los denominados marginalia arquitectónicos no responden a un ejercicio puramente ornamental. Lejos de constituir un mero desahogo decorativo o un capricho exótico de los talleres renacentistas bajo el mecenazgo del obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, este repertorio escultórico conforma un elocuente discurso visual de carácter sincrético. En él conviven, de manera dialéctica, las supervivencias de los cultos agrarios y mistéricos de raíz pagana, la transgresión carnavalesca del Risus Paschalis, la corporalidad desinhibida y un profundo sustrato erótico y votivo. La pervivencia de estas formas —desde las danzas dionisiacas infantiles y los sacrificios arbóreos hasta la cruda representación de la maternidad liminar o las tensiones de la carne— demuestra cómo la mentalidad de la sociedad ubetense de los siglos medievales y modernos integró el miedo, la fertilidad, la zozobra demográfica y la transgresión bajo el amparo y umbral del espacio sagrado.


Sin embargo, la puesta en valor de este rico patrimonio histórico-artístico trasciende el mero análisis descriptivo de las piezas para instalarse en una profunda reflexión epistemológica sobre la praxis historiográfica actual. Como se ha evidenciado a lo largo de este estudio, el desciframiento de los discursos visuales ocultos exige un ejercicio riguroso de investigación científica patrimonial que rechaza frontalmente la superficialidad, la inmediatez de la opinión y la validación algorítmica imperante en los entornos digitales.


Frente a las derivas contemporáneas que reducen el estudio del pasado local al efímero ruido de las redes sociales, al sectarismo o a la apropiación partidista impulsada por pseudoinvestigadores y clientelismos digitales, este trabajo reivindica la primacía de la fuente documental, el contraste empírico y la metodología científica. La historia monumental y simbólica de Úbeda pertenece a la ciencia archivística y al rigor académico, no al relato improvisado de quienes confunden la divulgación cultural con el exclusivismo o la hegemonía sectaria. Salvaguardar el pasado ubetense exige, por tanto, un doble compromiso: por un lado, rescatar del olvido los lenguajes marginales que vertebran la memoria colectiva de sus edificios históricos; por otro, blindar el conocimiento histórico frente a la banalización contemporánea, garantizando que la investigación patrimonial conserve su estatus crítico, autónomo y estrictamente académico.



5. Bibliografía Consultada

Fuentes Bibliográficas e Historiográficas

  • Montes Bardo, Joaquín. La Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda: arte, mentalidad y culto. UNED / Universidad de Granada, 1993 (edición de referencia).
    Universidad de La Rioja

  • Montes Bardo, Joaquín. El Hospital de Santiago en Úbeda: arte, mentalidad y culto. UNED. Centro Asociado Andrés de Vandelvira, 1995.
    Universidad de La Rioja

  • López Barrionuevo, Juan Ángel. "Risus Paschalis en Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda". Úbeda Recatada: Blog de investigación patrimonial, 2020. Disponible en: https://vbedarecatada-santamaraubeda.blogspot.com/2020/05/risus-paschalis-en-santa-maria-de-los.html.




  • Barranco Delgado, Juan Gabriel. Estudios iconográficos y registro fotográfico documental sobre los relieves de las jambas y arquivoltas de la portada gótica de la Iglesia de San Nicolás de Bari de Úbeda. Investigaciones y aportaciones fotográficas locales difundidas en la plataforma digital Facebook, (Nota metodológica: Fotografías originales de registro cedidas por gentileza de Juan Gabriel Barranco Delgado, a partir de las cuales se han recreado e interpretado infografías y soportes visuales mediante inteligencia artificial)
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Chapiteles cerámicos frente a cubiertas nazaríes: el pulso arquitectónico que cambió la fachada del Hospital de Santiago de Úbeda

 Juan Ángel López Barrionuevo.  Introducción Construido por el arquitecto Andrés de Vandelvira a mediados del siglo XVI, el Hospital de Sant...