«Entonces he ganado yo, ellos no»
La escena en El Ministerio del Tiempo
La frase pertenece al capítulo 3 de la cuarta temporada («Bloody Mary»), en el que Julián lleva a Federico García Lorca al año 1979 para escuchar a Camarón de la Isla cantar su poema La leyenda del tiempo.
LORCA: «Ese es mi poema. ¿Tanto tiempo después, España se acuerda de mí? ¿Entonces...? He ganado yo. Ellos no».
Significado
Triunfo sobre el olvido: Al comprobar que su obra sigue viva décadas después de su asesinato, Lorca comprende que el arte y la memoria colectiva vencen a la represión de sus verdugos.
Aceptación del destino: Aunque sabe que va a morir, el poeta decide no cambiar la historia, asumiendo su inmortalidad literaria.
Introducción
Este verano de 2026, conmemoramos efemérides clave que nos obligan a un ejercicio de rigor y salud democrática. Frente a narrativas parciales que, desde ciertos espacios locales de redes sociales de Úbeda, difunden relatos hagiográficos reduciendo la figura del general Leopoldo Saro y Marín a la de un mero bienhechor local, es imperativo oponer la verdad histórica. Este revisionismo omite conscientemente su papel como pilar de la dictadura de Primo de Rivera, su complicidad en la supresión del Parlamento y su conspiración contra la II República, chocando frontalmente con los principios de la Ley de Memoria Democrática, que promueve la divulgación de los valores republicanos y el reconocimiento de las víctimas frente a cualquier intento de exaltación dictatorial.
Lejos de la mitificación castrense, el centenario de la Real Orden del 21 de julio de 1926, que impulsó el tren Baeza-Utiel, nos recuerda las consecuencias nefastas de los caprichos del poder. Aquella traza, forzada por la enorme influencia del General Saro cerca del rey Alfonso XIII para beneficiar intereses locales y caciquiles, ignoró la compleja orografía de La Loma de Úbeda. El resultado fue un desastre técnico y económico que disparó los costos y condenó a la infraestructura al fracaso del conocido "tren de los fantasmas". La soberbia de unos pocos terminó lastrando el verdadero desarrollo de nuestra tierra.
Por eso, es un deber cívico desviar la mirada hacia los verdaderos faros de nuestra cultura. Frente al ruido de sables y los intentos de blanquear el pasado autoritario, Úbeda brilla con luz propia gracias a vínculos mucho más luminosos, como el que unió a la ciudad con Federico García Lorca. Su huella en tierras ubetenses supuso un encuentro íntimo con el arte, la arquitectura renacentista y la amistad sincera, recordándonos aquella icónica frase inmortalizada en la ficción:
Juan Ángel López Barrionuevo.Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 - Víznar, Granada, 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, considerado una de las cumbres de la llamada Generación del 27 y una de las figuras más influyentes de la literatura universal del siglo XX. Su obra destaca por la fusión magistral de la tradición popular y la vanguardia, abordando temas universales como el amor, el deseo, la frustración y la muerte, fuertemente arraigados en el folclore andaluz y gitano.
Su vida y su brillante trayectoria literaria se truncaron de forma abrupta tras el estallido de la Guerra Civil española. En agosto de 1936, tras el golpe de Estado militar, fue detenido en Granada por los sublevados debido a su ideología progresista, su defensa de la libertad cultural, su condición de intelectual republicano y su homosexualidad. Fue asesinado cobardemente en la madrugada del 18 de agosto de 1936 en el barranco que media entre Víznar y Alfacar, convirtiéndose en el símbolo universal de todas las víctimas inocentes de la represión franquista.
Los viajes de juventud: El descubrimiento y la fascinación por Úbeda
Entre 1916 y 1917, un joven Federico —por entonces estudiante en la Universidad de Granada— recorrió Andalucía oriental en los célebres viajes pedagógicos organizados por el catedrático Martín Domínguez Berrueta. Aquella expedición, guiada por el espíritu renovador de la Institución Libre de Enseñanza, buscaba despertar la sensibilidad estética de los alumnos ante el patrimonio monumental, muy lejos de los adoctrinamientos dogmáticos que vendrían décadas más tarde.
A bordo de aquellos trayectos, que incluyeron la llegada en tranvía desde Baeza, Lorca quedó profundamente impresionado por la monumentalidad de Úbeda. Para el joven poeta, Úbeda se le reveló como el símbolo supremo de la magnificencia renacentista. Las calles silenciosas, los palacios nobiliarios y la piedra dorada de su casco histórico dejaron una marca indeleble en su imaginario, convirtiéndose en el gran referente estético de su periplo jiennense.
La huella machadiana y el alma jiennense: "Baeza, pobre y señora; Úbeda, reina y gitana"
La profunda conexión entre el paisaje monumental de la comarca y la sensibilidad de los poetas quedó consagrada para siempre gracias a Antonio Machado. Sería el propio autor sevillano quien sintetizó de manera magistral la esencia de ambas localidades vecinas en sus célebres versos:
Entre Úbeda y Baeza
—loma de las dos hermanas:
Baeza, pobre y señora;
Úbeda, reina y gitana.
Esta fórmula define a la perfección la dualidad con la que se percibía el territorio: por un lado, la "Reina" de Úbeda, que evoca el esplendor de su arquitectura nobiliaria y su grandilocuencia pétrea; por otro, el duende y la hondura popular que latían en sus rincones. Una visión que entroncaba directamente con el universo estético que el joven Federico admiraba en su descubrimiento ubetense.
El alma monumental: La fascinación de Lorca por Úbeda y el Palacio de las Cadenas
Para Federico García Lorca, Úbeda representaba la magnificencia arquitectónica hecha piedra, un escenario urbano donde la historia y la belleza plástica se fundían en una sola experiencia estética. Su mirada se detuvo con absoluta devoción en la contemplación de su joya civil más preclara: el Palacio de las Cadenas (actual sede del Ayuntamiento).
Con una prosa densa, evocadora y profundamente melancólica, el joven Federico contemplaba este tipo de insignes construcciones ubetenses destacando la severidad de sus líneas y el característico tono dorado de sus sillares, desgastados por el paso de los siglos. Su sensibilidad artística desmenuzaba con precisión los detalles arquitectónicos más notables del Palacio de las Cadenas:
Las rejas formidables: De hierro forjado, que protegen con aire defensivo y señorial los vanos de la planta baja.
Los balcones con frontones y elementos clásicos: Que aportan un ritmo solemne, rítmico y armónico a su fachada principal.
La suntuosidad de su traza y su galería alta: Abierta al cielo de la loma y decorada con elementos y escudos que recuerdan el linaje, la historia y el poderío de sus antiguos moradores.
Para Lorca, este palacio no era una mera acumulación de elementos artísticos fríos, sino un organismo vivo impregnado de melancolía, donde la piedra dorada dialogaba con el silencio de la tarde ubetense.
(En un segundo plano dentro de este itinerario de asombro monumental, el joven viajero también reparó en otros enclaves de la comarca vecina —como la impronta gótico-isabelina del Palacio de Jabalquinto en Baeza—, el cual servía como un sutil contrapunto arquitectónico en su cuaderno de impresiones, aunque sin eclipsar el protagonismo absoluto que la grandeza renacentista de Úbeda ejercía sobre su sensibilidad).
Las rejas formidables: De hierro forjado, que protegen con aire defensivo y señorial los vanos de la planta baja.
Los balcones con frontones y elementos clásicos: Que aportan un ritmo solemne, rítmico y armónico a su fachada principal.
La suntuosidad de su traza y su galería alta: Abierta al cielo de la loma y decorada con elementos y escudos que recuerdan el linaje, la historia y el poderío de sus antiguos moradores.
La piedra dorada frente a la nostalgia oscura: Mientras la monumental Úbeda deslumbra con su Renacimiento y algunos añoran silencios cómplices con el pasado dictatorial, la memoria de Federico García Lorca —y el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática para reparar a tantas víctimas silenciadas— recuerda que la verdadera historia no se borra con cunetas ni censuras. Frente a quienes quisieron apagar su voz, su vigencia y su triunfo cultural resuenan hoy más afilados que nunca, devolviéndonos la bofetada definitiva de su verso: «¿Tanto tiempo después, España se acuerda de mí? […] He ganado yo. Ellos no».
Amistades, acordes y el cruce de caminos con Antonio Machado
Aquellas visitas no fueron meramente turísticas; tejieron lazos humanos verdaderos. Lorca cultivó una estrecha amistad con el ubetense Lorenzo Martínez Fuset, a cuja casa solía acudir durante sus estancias en la ciudad. En la intimidad de aquel hogar ubetense, el poeta solía sentarse al piano para interpretar composiciones propias, fundiendo su genio musical y literario.
El afecto sincero hacia su amigo quedó inmortalizado para siempre en las páginas de su obra en prosa, donde incluyó una dedicatoria explícita en el texto titulado Albaicín: "A Lorenzo Martínez Fuset, gran amigo y compañero".
El punto de inflexión del 8 de junio de 1916
Más allá de sus vivencias en Úbeda, aquellos periplos propiciaron un acontecimiento capital en la vecina Baeza. El 8 de junio de 1916, Federico —en compañía de sus compañeros y profesores— se encontró con Antonio Machado.
Aquel encuentro marcó un profundo y definitivo cambio de rumbo en su trayectoria. Por entonces, las aspiraciones musicales de Lorca (estudiante de piano con Manuel de Falla) competían con su vocación literaria; tras los valiosos consejos de Machado, el joven granadino terminó por inclinarse de forma irreversible hacia la literatura, recordando aquella etapa en su correspondencia y en textos donde plasmó su recorrido por tierras jiennenses.
Nota de interés historiográfico: La profundidad de este cruce de caminos y la huella de los poetas en la comarca de Úbeda y Baeza han sido ampliamente estudiadas por especialistas como Rogelio Chicharro, José Luis Chicharro y Fany Rubio —autora de obras fundamentales como Baeza de Machado—, cuyos ensayos y publicaciones continúan iluminando esta etapa esencial de juventud lorquiana.
. Úbeda hoy: Memoria viva, calle dedicada y legado cultural
Frente a quienes en el pasado intentaron silenciar su memoria, Úbeda recuerda y homenajea hoy a Federico García Lorca como un símbolo indiscutible de la cultura, la libertad creativa y la democracia cultural.
La Calle Federico García Lorca: Como muestra de este reconocimiento permanente, la ciudad cuenta en su callejero con una vía dedicada a su memoria (Calle Federico García Lorca), integrando su nombre en el tejido urbano cotidiano de la localidad que tanto le fascinó en su juventud.
Programación cultural: El teatro municipal, los ciclos escénicos, las jornadas literarias y los proyectos culturales locales se nutren constantemente del universo dramático y lírico del poeta. Úbeda mantiene así encendida la llama de su patrimonio a través del recuerdo de quien supo elevar la belleza de sus piedras a la categoría de la universalidad, alejándose de los rescoldos del nacionalismo autoritario e intolerante que intentó borrar su legado.
Conclusión: Memoria, verdad y cultura frente al silencio autoritario
La historia de Úbeda no puede ni debe reducirse a una sola lectura, pero exige siempre un ejercicio de rigor y perspectiva democrática. Más allá de las luces y sombras de figuras históricas como el general Leopoldo Saro —cuyo peso político y los proyectos de su época, como el frustrado tren del Baeza-Utiel, dejaron una profunda huella material en la comarca—, la verdadera identidad de la ciudad renacentista resplandece con luz propia a través de su patrimonio cívico y cultural.
En este horizonte, la huella de Federico García Lorca en Úbeda representa el triunfo definitivo de la sensibilidad estética, la amistad sincera y la libertad creadora frente a cualquier forma de imposición u olvido. Hoy, al recorrer sus calles de piedra dorada y transitar vías como la que lleva el nombre del poeta, Úbeda reafirma su vocación democrática y abierta. Recordar a Lorca y abrazar su legado es ratificar la vigencia de aquella máxima universal: la cultura, la belleza y la memoria libre siempre terminan por prevalecer.
Bibliografía Consultada
- Audiovisual: Olivares, J. y Olivares, P. (Creadores). (2020). «Bloody Mary Hour» (Temporada 4, Episodio 3). El Ministerio del Tiempo. RTVE. Enlace al vídeo oficial (RTVE Play).
- Literatura: García Lorca, F. (1931). Así que pasen cinco años (Contiene el poema La leyenda del tiempo). Ediciones Cátedra (Ed. 1995). ISBN: 978-84-376-1352-9.
- Música: Camarón de la Isla. (1979). La leyenda del tiempo [Álbum]. PolyGram / Philips Records. (Reedición Libro-CD, 2007). ISBN: 978-84-9815-837-3.
Rubio, Fany. Baeza de Machado.
Chicharro, Rogelio, y José Luis Chicharro. Estudios e investigaciones sobre la presencia de los poetas en la comarca de Úbeda y Baeza, 2007.
- Nota de edición: Al tratarse de una autoedición no venal financiada por el padre del poeta en 1918, no posee ISBN original (el sistema ISBN se implantó en España a partir de 1972). Si utilizas una edición crítica posterior para tu estudio, la referencia con registro es: Impresiones y paisajes (Edición de Rafael Lozano Miralles), Madrid: Ediciones Cátedra, 1998. ISBN: 978-84-376-1050-4. [1, 2, 3, 4, 5]
- Nota de edición: Al ser un opúsculo universitario de principios del siglo XX, no cuenta con ISBN. Para enriquecer teóricamente este bloque, se suele contrastar con el estudio de referencia: Gallego Morell, Antonio. El renacimiento cultural de la Granada contemporánea: Los «viajes pedagógicos» de Berrueta, 1914-1919. Granada: Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 1989. ISBN: 978-84-404-4366-3. [1, 2, 3, 4]




