8 jul 2026

La destrucción y memoria del patrimonio ubetense: Análisis crítico, el caso de San Pedro y su desaparecido Retablo mayor

 



Úbeda, 1926. Detalle del altar y Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro profusamente adornado. Fotografía de Emilio Talavera, edición Imprenta "La Loma". Una ventana al pasado de nuestro archivo documental que nos recuerda la riqueza histórica de la ciudad hace un siglo.




Juan Ángel López Barrionuevo. 


Introducción



  • El patrimonio cultural no se monopoliza; se protege, se difunde y se comparte.

    Infografía explicativa con el resumen de las precisiones técnicas y jurídicas sobre el uso legítimo de fotografías históricas en dominio publico (1879), abordadas en profundidad en nuestro artículo de la Revista Carmelo (núm. 24, marzo de 2026). Una aclaración necesaria frente a las acusaciones infundidas difundidas recientemente en redes.

    Nota al margen: Recordemos que el hecho de localizar una fotografía histórica en un archivo determinado —o de que alguien la comparta por primera vez en redes sociales etiquetándola como "inédita"— no otorga la propiedad intelectual de la obra ni anula su condición de dominio público. Eso sí: el rigor académico y la cortesía profesional siempre aconsejan citar la procedencia de la localización, pero confundir eso con un monopolio de derechos es jurídicamente insostenible.




Ante las descalificaciones y manifestaciones vertidas hacia mi persona y hacia mi labor colaborativa en mi último artículo publicado en las páginas 48-58 Revista Carmelo  núm 24, Marzo 2026 de la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura, difundidas el pasado 8 de abril de 2026 en el grupo de Facebook "Fotos de Úbeda" por su administrador, es imperativo realizar las siguientes precisiones técnicas y jurídicas. La labor investigadora que sustenta mi colaboración en esta revista como en muchas otras de Úbeda y en mis blogs,  se alinea con el compromiso de poner en valor la memoria colectiva de nuestra ciudad, una tarea que, por su propia naturaleza pública, trasciende cualquier intento de apropiación privada o censura.




La Revista Carmelo constituye un espacio de difusión patrimonial donde la evidencia documental prevalece sobre los intereses particulares. Al integrar las fotografías de archivo consultadas (datadas en 1879 y 1926 y obra de Miguel Campos Ruiz), mi labor no solo cumple con un fin divulgativo esencial, sino que se ampara estrictamente en la normativa vigente:


  • Dominio Público (Ley de Propiedad Intelectual): Las fotografías publicadas, al contar con una antigüedad superior a los 80 años, se encuentran fuera del plazo de protección de los derechos de explotación. Según el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, al haber transcurrido los plazos legales, estas piezas han pasado al dominio público, permitiendo su libre reproducción, distribución y comunicación pública.


  • Ausencia de derechos sobre la digitalización: La mera digitalización o custodia física de una obra de dominio público no genera nuevos derechos de propiedad intelectual, al no poseer la originalidad creativa exigida por la ley para considerar la copia como una obra nueva. La posesión de un archivo no confiere titularidad exclusiva sobre la difusión del contenido.


  • Legitimidad del derecho de cita y procedencia: La utilización de estas imágenes se ajusta al artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual, que ampara la reproducción con fines de investigación o divulgación, siempre que se indique la fuente. La correcta atribución al Archivo de Natalio Rivas, tal como figura en nuestra publicación, garantiza el cumplimiento riguroso de las buenas prácticas documentales.


  • Calificación de las acusaciones: Las descalificaciones que equiparan la difusión del patrimonio común con un acto de "robo" o "impunidad" carecen de tipicidad jurídica. La labor realizada es un ejercicio legítimo de preservación de la historia de Úbeda, ajeno a pretensiones de control personal sobre el patrimonio documental.


La rigurosidad de mi metodología es el mejor antídoto frente a las tentativas de desvirtuar una investigación realizada con el máximo respeto por la verdad histórica y la transparencia.

A quienes confunden la custodia de un cartapacio con la patente de corso sobre la historia ubetense, conviene recordarles que el patrimonio histórico no es propiedad particular de quien lo atesora en un cajón ni de quien administra un grupo de internet, sino el latido común de una ciudad que se niega a ser secuestrada por complejos de exclusividad. La investigación seria se defiende con datos, leyes y luz pública; el ruido de las redes, por el contrario, se disipa siempre solo ante la contundencia de los hechos consumados y firmados en el papel impreso.

La Guerra Civil española dejó una huella profunda y compleja en el patrimonio histórico del país, un proceso de fractura donde la violencia iconoclasta, la reorganización institucional y la memoria fragmentada se entrelazan de manera a menudo contradictoria. Lejos de constituir un relato lineal de destrucción fulminante, la realidad de los bienes culturales durante la contienda respondió a una secuencia prolongada de asaltos, incautaciones y transformaciones de los espacios sagrados.



Infografía 2. De la postal a la historia: Para profundizar en la imagen de 1926 que compartimos anteriormente, esta infografía interactiva nos ayuda a descifrar la arquitectura y la evolución de la Capilla Mayor de San Pedro. Un recorrido visual por sus bóvedas, sus capillas funerarias nobiliarias (como la de los Rivera o los marqueses de La Rambla) y las claves de su reforma arquitectónica contemporánea.


Este artículo toma como eje analítico el emblemático caso de la iglesia de San Pedro y su capilla mayor en Úbeda, partiendo de las investigaciones de Agustín Palacios Martínez y Mesa Beltrán. A través de la confrontación entre los testimonios orales de la intemperie cotidiana —como el rastro de la chiquillería jugando entre escombros o las hogueras de la Plaza de San Pedro— y la documentación oficial de las incautaciones republicanas, se propone una revisión crítica que supera las lecturas simplificadoras.


Asimismo, el estudio matiza la violencia de los primeros meses contra poniéndola a los esfuerzos institucionales de salvaguarda, ejemplificados en la labor de la Subjunta del Tesoro Artístico y de figuras locales como Miguel Campos Ruiz. Examinar la ruina y la profunda alteración de San Pedro no solo permite reconstruir un episodio clave de la historia urbana ubetense, sino que interpela de manera directa nuestra responsabilidad cívica ante la gestión y la frágil pervivencia de la memoria histórica.



LA TRAGEDIA PATRIMONIAL DE SAN PEDRO


Úbeda durante la Guerra Civil española y la tardía intervención del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN)


El Asalto y la Destrucción del Templo


Durante los trágicos sucesos desatados en Úbeda en el contexto de la Guerra Civil española, el patrimonio religioso y cultural sufrió una devastación sin precedentes. Específicamente en la iglesia de San Pedro, las turbas procedentes del Paseo Bajo irrumpieron violentamente en la Plaza de San Pedro. El corazón del templo y su mobiliario sagrado fueron convertidos en combustible para una hoguera gigantesca, alimentada con santos, reclinatorios, paños de altares y todo cuanto la horda destructora encontró a su paso.


La desolación del edificio no se limitó a este primer ataque incendiario y vandálico. Con el paso de los meses, el vaciamiento institucional y la falta de control propiciaron que la iglesia quedara completamente desmantelada. Testimonios de la época recogen de manera lacerante cómo el interior del templo pasó a ser un espacio lúdico improvisado donde los niños entraban a jugar entre los escombros, los restos de muebles destruidos y las piedras caídas de las bóvedas y muros. La degradación funcional del lugar llegó a tal extremo que en el propio templo llegaron a vivir de manera precaria dos familias, los García y los Sevillita, transformando un espacio sagrado e histórico en vivienda improvisada.


La Burocracia y el Expolio Administrativo


El despojo del patrimonio eclesiástico también adoptó formas administrativas formalizadas. El 25 de noviembre de 1937, el secretario del Ayuntamiento de Úbeda dio cuenta oficial de los propietarios de fincas urbanas a los que se les había aplicado la medida de incautación. En este listado de bienes intervenidos figuraba explícitamente la Capellanía de San Pedro, evidenciando que la pérdida del patrimonio no solo respondía a la furia iconoclasta inicial, sino a un proceso sistemático de absorción y desmembración de los bienes eclesiásticos por parte del consistorio local.


EL SERVICIO DE DEFENSA DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO NACIONAL (SDPAN)

Ante la magnitud de los destrozos y la rapiña que sufrían los monumentos históricos en la retaguardia republicana, se instituyó el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN). Sin embargo, su despliegue y capacidad operativa efectiva llegaron trágicamente tarde a enclaves periféricos como Úbeda, de modo que, por desgracia, en el caso de la iglesia de San Pedro llegó demasiado tarde para evitar el desastre.


Cuando los delegados e inspectores del SDPAN intentaron articular medidas de salvaguarda, inventario y recogida de los bienes muebles que aún pudieran restarse del fuego o del pillaje, la iglesia de San Pedro ya no era más que un cascarón vacío y ruinoso. La lentitud burocrática, la escasez de recursos y la tardanza en la toma de control sobre el terreno impidieron que este organismo pudiera evitar la pérdida irreparable del ajuar artístico y la degradación material del templo.


El caso de la iglesia de San Pedro en Úbeda representa un paradigma doloroso de la ineficacia protectora estatal durante los primeros y más violentos compases del conflicto bélico. La tardanza del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) en hacer acto de presencia y asegurar el patrimonio supuso que su intervención, por desgracia llegada tarde en este enclave, naciera condenada a la irrelevancia práctica, limitándose a certificar ruinas y vacíos en un solar arquitectónico e histórico que ya había sido devorado por el fuego y el olvido.



Análisis Histórico-Artístico de la Capilla Mayor

Iglesia de San Pedro de Úbeda: Permanencia Protogótica, Transformaciones y Entorno Funerario


1. Introducción y Contexto Arquitectónico


La Iglesia de San Pedro de Úbeda, catalogada como uno de los templos más antiguos de la localidad y vinculada en sus orígenes a la reorganización parroquial posterior a la Reconquista del siglo XIII, se erige como un palimpsesto arquitectónico donde conviven las trazas medievales primigenias con intervenciones de los siglos posteriores. La capilla mayor del templo destaca de forma sobresaliente por fusionar de manera singular los elementos de la fábrica primitiva de raigambre tardorrománica y protogótica con profundas reformas acometidas en época barroca y neogótica.


Estructuralmente, el presbiterio se resuelve mediante una solución espacial de gran interés transicional: se cubre con una bóveda de cuarto de esfera de clara herencia románica, la cual aparece sutilmente articulada y decorada con nervios góticos incipientes, enlazando directamente con una bóveda de crucería ojival en su tramo adyacente. Esta dualidad formal manifiesta el momento de mutación constructiva del siglo XIII en el Alto Guadalquivir.


2. Evolución Histórica y Fábrica Primitiva


El espacio original de la cabecera responde a un ábside poligonal fechado en la segunda mitad del siglo XIII, característico del estilo protogótico de la zona. No obstante, el devenir histórico del templo estuvo marcado por episodios violentos —como la destrucción parcial del edificio en 1368 por las huestes de Pero Gil y Zatico— y por sucesivas modernizaciones estéticas que alteraron sustancialmente la fisonomía interior del presbiterio.


Nota tipológica: El ábside conserva en sus paramentos exteriores contrafuertes y vanos ojivales que atestiguan su filiación medieval original, mientras que el interior sufrió sucesivas ocultaciones y reestructuraciones ornamentales.


3. El Retablo Histórico y la Memoria Documental


En el plano decorativo y litúrgico antiguo, la capilla mayor albergaba un retablo de raigambre histórica documentado en fuentes locales y catálogos patrimoniales. Tal como se consigna en el texto descriptivo e histórico analizado (véase en la infografia 2), esta cabecera contaba con una configuración retablistica muy concreta:


El retablo del altar estaba compuesto originalmente por doce cuadros que representaban figuras de pontífices, obispos y santos. La valoración crítica de la época catalogaba dichas piezas pictóricas como obras de no mucho mérito artístico, presidiendo el conjunto una hornacina o nicho central que albergaba la efigie de Nuestra Señora de la Aurora. 


4. La Intervención de 1967 y la Transformación del Altar


El aspecto que hoy documenta la historiografía del altar mayor de San Pedro quedó condicionado de manera drástica por la intervención acometida en el año 1967. En dicha fecha se modificó sustancialmente la fisonomía del testero absidal con la apertura de un total de cinco ventanas u hornacinas de factura neogótica: tres de ellas dispuestas en el eje central del presbiterio para cumplir funciones expositivas o de hornacina, y dos laterales que optaron por ser cegadas o reconfiguradas incorporando materiales de acarreo histórico.

Un aspecto relevante de esta remodelación de 1967 fue el aprovechamiento de elementos descontextualizados: para el cerramiento y articulación de los vanos laterales se utilizaron fragmentos recuperados de la antigua reja del coro de la insigne Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, integrando así un testimonio de cerrajería gótica/renacentista ajeno al templo original pero asimilado en su nuevo discurso neogótico y ecléctico.


5. El Entorno Funerario y las Capillas Nobiliarias


El presbiterio de la Iglesia de San Pedro no se comprende de manera aislada, sino como el núcleo articulador de un complejo de capillas funerarias promovidas por las familias oligárquicas y nobiliarias ubetenses entre los siglos XIV y XVI. Flanqueando el altar mayor se abren diversos espacios devocionales y panteones familiares que reflejan el patronato nobiliario:

  • La Capilla de los Rivera: Situada de forma destacada en el flanco derecho del altar mayor, constituyó un importante enclave de enterramiento y patronazgo aristocrático.

  • La Capilla de los Marqueses de La Rambla: Ubicada en las proximidades inmediatas de la cabecera, enriqueciendo el flanco septentrional con trazas bajomedievales y modernas.


Estas capillas, junto con otras advocaciones como la de los Zambrana o la del Rosario, configuran una planta de carácter señorial destinada a salvaguardar la memoria y los restos de los linajes locales, consolidando la función de la iglesia como panteón gentilicio.

Conclusión e Investigación sobre la Iglesia de San Pedro

La investigación histórica y patrimonial en torno a enclaves como la iglesia de San Pedro en Úbeda exige trascender los relatos superficiales de destrucción para adentrarse en la complejidad de sus transformaciones físicas, litúrgicas y sociales a lo largo de los siglos. Tal como se expone en la introducción de los estudios sobre el templo, la comprensión de estos espacios sagrados no se limita a registrar sus pérdidas, sino a interpelar la responsabilidad cívica ante la gestión de la memoria colectiva y el patrimonio histórico. La cabecera y la capilla mayor de San Pedro se erigen como un testamento arquitectónico y devocional de gran valor transicional, donde conviven las fábricas tardorrománicas y protogóticas del siglo XIII con las profundas modificaciones estéticas y estructurales acometidas en épocas posteriores.

En el plano litúrgico y artístico, la memoria documental de la capilla mayor destaca por la presencia de un retablo histórico documentado en los catálogos patrimoniales. Este conjunto devocional primitivo estaba compuesto originalmente por doce cuadros que representaban a pontífices, obispos y santos, piezas catalogadas en su época como obras de valor artístico moderado y presididas por una hornacina central con la efigie de Nuestra Señora de la Aurora. La fisonomía de este espacio quedaría alterada de forma definitiva por intervenciones posteriores, como la remodelación de 1967, que reconfiguró el testero absidal e integró elementos heterogéneos como fragmentos de la reja del coro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Reconstruir la intemperie de su ruina, los avatares de la Guerra Civil y las posteriores transformaciones permite dimensionar la frágil pervivencia del patrimonio ubetense.

Bibliografía Consultada y Fuentes Documentales

  • Mesa Beltrán, José Antonio (2024). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra (Tesis doctoral). Jaén: Universidad de Jaén. 

  • Historia de Úbeda por D. Miguel Ruiz Prieto, Tomo II (Edición digital conmemorativa del centenario de su publicación: 1906-2006).

  • Palacios Martínez, Agustín. El asalto a iglesias y conventos en la guerra civil española en Úbeda. 2015.

  • Revista Carmelo 2026 núm 24,  de la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura.

  • Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual.


1 jul 2026

El Hospital de Santiago de Úbeda y el destino de su patrimonio artístico durante la Guerra Civil y la posguerra (1936-1945). El caso del retablo mayor en el contexto de la protección del Tesoro Artístico

 Autor: Juan Ángel López Barrionuevo.

Pinchando en la palabra enlace, puedes descargarte el articulo en PDF.


Resumen


Tras leer con atención el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" (Anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa, 2026), me resulta sorprendente cómo, en pleno 2026, aún se persiste en confundir la labor del historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos. Mi análisis de este texto revela una construcción narrativa que, bajo la apariencia de una crónica local, instrumentaliza el archivo personal para sostener una visión maniquea y simplista de la Guerra Civil en Úbeda.

Como autor de esta réplica, mi postura se sustenta en los siguientes ejes críticos:

  • La denuncia de la amnesia selectiva: Considero un error de base que el autor ignore los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936. Omitir estas evidencias para favorecer un relato unidireccional de "bárbaros" contra "mártires" no es hacer historia, es aplicar un filtro nostálgico que distorsiona la realidad documental.

  • La complejidad de la pérdida patrimonial: Frente a la tesis del artículo, defiendo un análisis multicausal. Basándome en investigaciones recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán, expongo que la pérdida de bienes —como los del Hospital de Santiago— no puede reducirse a un acto de destrucción deliberada. Fue el resultado de una suma de factores: la violencia anticlerical, las necesidades materiales de una población en guerra, las labores de incautación para protección institucional (como el depósito en la Sacristía del Salvador) y, muy especialmente, la desidia y mala gestión administrativa durante décadas de posguerra.

  • Una llamada al rigor académico: Insisto en la necesidad de distinguir entre "incautación para la salvaguarda" y "expolio ideológico". Confundir estas categorías es un desconocimiento técnico grave. Mi propuesta es clara: debemos dejar de lado los relatos de "brocha gorda" y apostar por una investigación seria que consulte expedientes y archivos, asumiendo la autocrítica sobre cómo, desde la posguerra hasta hoy, hemos permitido la degradación de nuestro patrimonio por negligencia propia, no sólo por causas ajenas.


Palabras clave: Hospital de Santiago, Úbeda, Guerra Civil Española, patrimonio artístico, Tesoro Artístico, SDPAN, Andrés de Vandelvira.



Foto 1. Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente: el esfuerzo institucional republicano logró salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. Esta infografía expone cómo la investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, reconociendo la protección inicial y señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

1. Introducción

He tenido el placer —y el asombro— de leer el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" publicado en el último anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa. Es fascinante observar cómo, en pleno 2026, todavía hay quien confunde la labor de historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos.

El texto es un ejercicio de gimnasia mental notable. Se nos presenta la figura del cronista Miguel Campos Ruiz con la reverencia debida a un prócer, para terminar convirtiendo su archivo personal en un arma arrojadiza contra la historia. El autor, con la parsimonia de quien cree haber descubierto la pólvora al encontrar una foto en una caja, nos narra la destrucción del patrimonio en el 36 con un maniqueísmo de película de sobremesa: los "bárbaros" por un lado y el "mártir" —la cofradía y sus bienes— por el otro.

Sin embargo, hay que agradecerle al autor su sinceridad involuntaria. En su esfuerzo por blindar el relato de la "barbarie" unidireccional, ha cometido el error de ignorar que el papel, incluso en los anuarios, tiene memoria:

  • La amnesia selectiva como metodología: Es, cuanto menos, curioso que un investigador que se precia de consultar archivos tan "valiosos e inéditos" sufra una ceguera temporal tan selectiva cuando se trata de la II República. ¿De verdad, en todo ese archivo, no encontró ni un solo documento sobre los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936? ¿O es que mencionar que el Estado republicano fue el primero en intentar frenar el expolio le estropeaba el argumento al autor?

  • La "erudición" de postal: El artículo nos regala detalles sobre el trono de Meneses y el rostrillo de oro, pero cuando toca hablar de la complejidad de la guerra, el rigor se esfuma y volvemos al "pues me han dicho", al "bulo de las sábanas" y a la épica de manual. Señor autor, la historia no es un cuento de hadas donde unos son los buenos y otros los demonios; es una disciplina académica que requiere rigor, no esa nostalgia de filtros sepia que tanto le gusta aplicar a la realidad.

  • El archivo no es un juguete: Utilizar el legado de Miguel Campos Ruiz para construir una historia de Úbeda "a medida" no es honrar al cronista; es instrumentalizarlo. Si el objetivo del Anuario es divulgar la historia, igual convendría contratar a alguien que sepa distinguir entre una crónica de parte y la realidad histórica documentada.

Para la próxima edición de Imagen y Palabra, sugiero al autor que, antes de volver a escribir sobre la "fiebre salvaje" de 1936, se tome la molestia de consultar algo más que el álbum de fotos del abuelo. La historia, a diferencia de su artículo, no se puede editar con tijeretazos para que encaje en una ideología trasnochada. La fotografía es, efectivamente, histórica. Lástima que el texto que la acompaña pertenezca a otra época que, afortunadamente, ya no debería tener cabida en la historiografía de nuestra ciudad.

Frente a esta visión sesgada, resulta necesario contrastar los hechos con un análisis que trascienda la anécdota nostálgica. El Hospital de Santiago de Úbeda, joya del Renacimiento español y obra cumbre de Andrés de Vandelvira, sufrió una profunda transformación funcional durante la Guerra Civil al convertirse en hospital de sangre y centro de acogida. Lejos de las simplificaciones maniqueas, este trabajo propone analizar el destino de su retablo mayor y sus bienes muebles integrando la historiografía clásica con las aportaciones documentales recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán sobre la gestión del patrimonio en Andalucía Oriental.

El estudio demuestra que la pérdida patrimonial del Hospital no puede explicarse exclusivamente bajo el prisma de la destrucción revolucionaria o la política franquista, sino que responde a un proceso multicausal donde confluyeron la violencia anticlerical, las necesidades materiales de la población, la gestión de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, la intervención del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) y décadas de abandono administrativo. Es, en última instancia, una invitación a sustituir el "filtro sepia" por el rigor documental que nuestra historia merece.


Foto 2. Desaparecido Retablo Mayor de la Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda. Esta joya del Renacimiento andaluz, proyectada bajo las directrices de Andrés de Vandelvira, fue tallada entre 1575 y 1577 por los maestros escultores Blas de Briño y Luis de Zayas, contando con el trabajo pictórico de Pedro de Raxis y Gabriel Rosales. Imagen capturada hacia el año 1910, antes de su desmantelamiento preventivo y posterior pérdida durante el periodo de guerra y posguerra.

📸 Fuente: Archivo Gabriel Delgado Juan





2. El Hospital de Santiago antes de la Guerra Civil

Construido entre 1562 y 1575 bajo la dirección de Andrés de Vandelvira por encargo del obispo Diego de los Cobos y Molina, el Hospital de Santiago representó uno de los grandes proyectos asistenciales del Renacimiento español.

Su arquitectura respondía a un doble carácter: hospitalario y religioso. La capilla constituía el núcleo espiritual del conjunto, presidida por un importante retablo de madera policromada acompañado por diversos altares laterales y abundante mobiliario litúrgico.

Hasta comienzos del siglo XX el edificio había conservado buena parte de su patrimonio original, aunque algunas reformas decimonónicas ya habían modificado parcialmente su configuración interior.


3. El patrimonio religioso de Úbeda en 1936

Mesa Beltrán sitúa Úbeda entre las ciudades jiennenses donde el patrimonio religioso sufrió mayores pérdidas durante el verano de 1936.

Su investigación distingue tres fases claramente diferenciadas:

  • una primera etapa de registros y asaltos tras el golpe militar;

  • una segunda fase caracterizada por episodios de iconoclastia pública y destrucción simbólica;

  • una tercera fase marcada por demoliciones, reutilizaciones de edificios religiosos e incautaciones irregulares de bienes artísticos.

Esta periodización permite superar la interpretación simplificadora que reduce todo el proceso a una única oleada destructiva.


4. El Hospital de Santiago durante la Guerra Civil

A diferencia de muchos conventos clausurados, el Hospital de Santiago continuó siendo un edificio útil para la administración republicana.

Fue destinado a hospital de sangre y centro de refugiados.

Las prioridades cambiaron radicalmente.

Las salas fueron adaptadas para enfermos.

Los espacios conventuales albergaron desplazados.

La escasez de combustible durante los inviernos convirtió la madera en un recurso imprescindible.

Diversos testimonios locales indican que parte de la estructura del retablo mayor terminó utilizándose como leña para calefacción.

Aunque este extremo aparece repetidamente en la tradición oral ubetense, la documentación conservada no permite cuantificar con exactitud la magnitud de dichas pérdidas, por lo que debe tratarse con prudencia metodológica.


Foto 3, . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta impactante escena muestra las labores de desmontaje preventivo del retablo del Hospital de Santiago, un testimonio visual del esfuerzo institucional republicano por salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. La investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la fotografía analógica original del Archivo Gabriel Delgado Juan.





5. La protección del Tesoro Artístico

Uno de los mayores avances de la historiografía reciente consiste en demostrar que la destrucción del patrimonio convivió con importantes esfuerzos institucionales destinados a salvar miles de obras.

Mesa Beltrán documenta la creación de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, encargada de inventariar, requisar y custodiar bienes muebles procedentes de iglesias y conventos.

La finalidad de estas actuaciones era impedir nuevos saqueos y concentrar las piezas en depósitos seguros.


6. La Subjunta de Úbeda

En 1938 se organizó una Subjunta del Tesoro Artístico en Úbeda, dependiente de la Junta Provincial de Jaén.

Su existencia demuestra que la ciudad desempeñó un papel relevante dentro del sistema republicano de protección patrimonial.

No todas las obras permanecieron en sus edificios originales.

Muchas fueron trasladadas para garantizar su conservación.


Foto 4, El rigor del S.D.P.A.N. frente a la rapiña posterior. En esta fotografía histórica, los miembros del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional trabajan en el embalaje y etiquetado sistemático del retablo del Hospital de Santiago. Contra el mito popular de la destrucción total que se difunde en foros locales como Fotos de Úbeda, las cajas marcadas y los expedientes oficiales (como el nº 27/37 visible en la imagen) demuestran que las obras de Briño, Zayas y Raxis sobrevivieron a la contienda. El vaciado real de este tesoro ubetense fue obra de la negligencia y el expolio durante la posguerra franquista.

📸 Origen: Imagen restaurada y recreada mediante IA a partir de los fondos del Archivo Gabriel Delgado Juan.



7. La Sacra Capilla del Salvador como depósito artístico

Uno de los datos más importantes aportados por Mesa Beltrán es la utilización de la Sacristía de la Sacra Capilla del Salvador como depósito oficial del Tesoro Artístico entre junio de 1938 y agosto de 1939. Asimismo, conserva referencia al inventario realizado el 20 de enero de 1939.

Este hecho modifica profundamente la interpretación tradicional.

Las autoridades republicanas no solo requisaron patrimonio.

También desarrollaron una política sistemática de catalogación y conservación.


Foto 5. . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta escena muestra a los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. en plena labor de embalaje, protección y encajonado de las valiosas tallas del retablo del Hospital de Santiago. Este registro visual es el testimonio definitivo de un esfuerzo institucional republicano meticuloso para salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado que devoró lo que el rigor histórico había logrado salvar de las bombas.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la documentación original del Archivo de Rosa G. Pasquau. 





8. El final de la guerra y el SDPAN

Tras la ocupación franquista comenzó una nueva etapa.

El Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional asumió la gestión de los bienes recuperados.

Se organizaron devoluciones, nuevos inventarios y traslados.

No obstante, la investigación demuestra que numerosos objetos nunca regresaron a sus lugares originales, permaneciendo dispersos entre depósitos, museos, colecciones particulares y organismos oficiales.


9. El caso del retablo del Hospital de Santiago

El retablo mayor representa uno de los ejemplos más elocuentes de las pérdidas patrimoniales sufridas por Úbeda.

Su estructura original desapareció en gran medida.

Parte de sus elementos decorativos fueron desmontados.

Otros desaparecieron durante la guerra.

La documentación conservada permite afirmar que el proceso no respondió únicamente a un acto de destrucción deliberada, sino a una combinación de reutilización material, desmontajes de protección, traslados administrativos y pérdidas posteriores.


10. La desaparición de otros retablos en el siglo XX

El patrimonio mueble del Hospital de Santiago siguió disminuyendo durante las décadas posteriores a la guerra.

Diversos altares, retablos secundarios y elementos litúrgicos desaparecieron o fueron desmontados durante las reformas efectuadas en la segunda mitad del siglo XX.

En relación con las actuaciones desarrolladas en la década de 1980, la documentación publicada hasta el momento resulta insuficiente para atribuir con certeza responsabilidades concretas. La existencia de pérdidas materiales durante ese periodo ha sido señalada por diversos investigadores y por la memoria local, pero requiere todavía un estudio sistemático basado en inventarios, expedientes del Obispado de Jaén y documentación administrativa antes de poder establecer conclusiones definitivas.



Más allá del mito: el documento y la ciencia que callan la nostalgia. Frente a los discursos sesgados y las leyendas de destrucción total que  repite sin rigor el administrador del  grupo de Fotos de Úbeda, las investigaciones definitivas del doctor en patrimonio José Antonio Mesa Beltrán silencian cualquier rumor popular. Basándose en un estudio exhaustivo de las actas de incautación y los diarios de la época, su trabajo científico demuestra de forma irrebatible lo que esta escena ilustra: los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. realizando un meticuloso traslado del relieve del retablo en la puerta del Hospital de Santiago. Esta imagen —una fiel recreación digital por IA fundamentada en el Archivo analógico de Gabriel Delgado Juan— inmortaliza la realidad material. Las obras de Briño y Zayas sobrevivieron intactas a la contienda gracias a la salvaguarda institucional republicana; su trágica desaparición masiva no ocurrió bajo el fuego, sino debido al mercado negro y al expolio descontrolado de la posguerra, tal y como la documentación histórica de Mesa Beltrán ha sacado a la luz. La investigación científica desarmó para siempre el mito



11. Conclusiones

Conclusión: Hacia una memoria histórica sin filtros

La pretensión de reducir el complejo proceso de pérdida patrimonial en Úbeda a un relato maniqueo de "buenos y malos" constituye un ejercicio de anacronismo que la historiografía actual no puede permitirse. La insistencia en convertir el archivo personal en un instrumento de propaganda nostálgica, ignorando la documentación oficial, no es una forma de honrar la historia, sino un intento fallido de reescribirla.

La realidad histórica del Hospital de Santiago y del patrimonio ubetense durante la Guerra Civil es profundamente poliédrica. En este sentido, el trabajo de investigación de Agustín Palacios Martínez resulta fundamental para desmitificar relatos simplistas. A través de su análisis, Palacios Martínez demuestra que la historia local no admite generalizaciones: frente a la narrativa de "fiebre salvaje" aplicada a todos los centros religiosos por igual, su estudio sobre el Hospital de Santiago revela una casuística distinta, condicionada por la función asistencial del edificio y la necesidad de mantenerlo operativo como hospital de sangre.

Las aportaciones de Palacios Martínez son cruciales por varios motivos:

  • Rigor frente a la especulación: El autor subraya la ausencia de pruebas sobre un asalto violento o la quema de mobiliario en la capilla, señalando que razones sanitarias y funcionales habrían desaconsejado tal proceder.

  • Complejidad de los hechos: Al documentar que el deterioro del mobiliario pudo producirse de manera paulatina —a través de testimonios sobre el derribo de retablos e imágenes con sogas—, el autor aleja el suceso de la imagen de una turba incontrolada y lo sitúa en un contexto de transformación institucional y administrativa forzada por el conflicto.

  • Desmitificación individualizada: Su examen sobre figuras como Miguel Molina Sánchez ("Brazazos"), donde distingue entre la ejecución de labores de trabajo forzado para el mantenimiento del hospital y la responsabilidad directa en actos de iconoclasia, ejemplifica cómo el archivo es capaz de desmontar prejuicios y señalamientos sin base documental.

Sostener hoy que toda pérdida patrimonial es achacable exclusivamente a un bando es un desconocimiento técnico grave. Mientras algunos se aferran a "filtros sepia" de relatos heredados, investigaciones como las de Palacios Martínez —en sintonía con otros historiadores como Mesa Beltrán— obligan a una autocrítica honesta: el patrimonio de Úbeda no fue solo víctima del estallido bélico, sino también de la negligencia, la desidia administrativa y los cambios funcionales traumáticos que marcaron el siglo XX.

El verdadero respeto por nuestra memoria no se encuentra en el blindaje de mitos ideológicos, sino en la valentía de abordar, como lo hace Agustín Palacios Martínez, la complejidad de nuestro pasado mediante el examen minucioso de expedientes y testimonios. Los archivos son, afortunadamente, mucho más tozudos que la nostalgia.





Bibliografía
Fuentes documentales


Archivo Histórico Nacional (AHN). Causa General. Provincia de Jaén.


Archivo Histórico Provincial de Jaén.


Archivo Histórico Municipal de Úbeda.


Archivo Histórico Diocesano de Jaén.


Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Fondos fotográficos e inventarios del Tesoro Artístico.


Ministerio de Cultura. Inventarios de bienes recuperados durante la Guerra Civil.
Bibliografía

Mesa Beltrán, José Antonio (2023). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra (1936-1945). Tesis doctoral. Universidad de Jaén.


Palacios Martínez, Agustín. El asalto a iglesias y conventos en la Guerra Civil Española en Úbeda. Úbeda, 2015.


Linage Conde, Antonio; Tarifa Fernández, Adela. Crónica de un convento de clausura en Úbeda durante la Guerra Civil. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses.


Galera Andreu, Pedro Antonio. Andrés de Vandelvira y la arquitectura del Renacimiento andaluz.


Ulierte Vázquez, María Luz de. Estudios sobre patrimonio artístico giennense.


Cabañas Bravo, Miguel. Estudios sobre la protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil.


Carbonell Esteller, Eduard. Trabajos sobre legislación patrimonial de la Segunda República.


Instituto de Estudios Giennenses. Diversos números dedicados al patrimonio histórico de Úbeda y Baeza.


IPCE. Catálogos e inventarios del Tesoro Artístico Español.



La destrucción y memoria del patrimonio ubetense: Análisis crítico, el caso de San Pedro y su desaparecido Retablo mayor

  Úbeda, 1926. Detalle del altar y Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro profusamente adornado. Fotografía de Emilio Talavera, edición Im...