25 sept 2026

Entre el incienso y el Nirvana: Lo que la Iglesia de San Pablo de Úbeda comparte con el Budismo

 





Autor: Juan Ángel López Barrionuevo.



En el riguroso terreno de la historiografía crítica y la antropología comparada —ámbitos a menudo refractarios al peso del dogma local y a las inercias de la hagiografía beata—, pocas experiencias humanas comparten un simbolismo tan universal y transformador como el tránsito liminal de la noche al día. La institución histórica de la misa del Alba en la iglesia de San Pablo de Úbeda —fundada formalmente a principios del siglo XVII mediante las disposiciones testamentarias del linaje de los De la Torre— no constituye únicamente un hito archivístico de la religiosidad barroca andaluza que desafía los mitos del folclorismo beato, sino la manifestación occidental de un arquetipo antropológico profundo: la imperiosa necesidad de sacralizar el primer aliento de la jornada al margen de cualquier monopolio eclesial.

Al cruzar esta perspectiva documental y desmitificadora con el pensamiento oriental, se revela un sólido y sugerente paralelismo con la filosofía del budismo y su concepto axial de Bodhi o despertar. Tanto el tañido de la campana con el que el sacristán ubetense arrancaba metódicamente a los fieles de su letargo matutino como la severa práctica meditativa del alba en las tradiciones theravada y zen operan bajo un mismo principio metafísico y soteriológico: la ruptura drástica del sueño ordinario para disipar las sombras de la ignorancia (avidya) y acceder a una lucidez de la conciencia atenta (sati) que subvierte el automatismo dogmático. De este modo, la memoria archivística de Úbeda y la soteriología oriental convergen en un mismo umbral crítico, evidenciando ante el inmovilismo local que consagrar las primeras luces del día responde a una aspiración universal de renovación espiritual que trasciende con creces las estrecheces de la ortodoxia provincial.



De la Capilla de San Ildefonso a la Memoria del Alba


La documentación histórico-artística sitúa este fenómeno con absoluta precisión a comienzos del siglo XVII. En el templo renacentista y gótico de San Pablo existía la capilla de San Ildefonso, patronato estrechamente relacionado con el linaje de los De la Torre. El investigador y historiador del arte Antonio Almagro García, tras una rigurosa labor sobre los fondos del Archivo Histórico Municipal de Úbeda y los archivos parroquiales, identifica esta estancia como el núcleo devocional y familiar de los De la Torre. En la misma línea, el estudio académico de José Miguel Gámez Salas documenta la profunda transformación arquitectónica e iconográfica operada en el espacio a principios del Seiscientos bajo el impulso de Luis de la Torre y Ana de la Torre.


El dato documental definitivo descansa en las disposiciones testamentarias de Luis de la Torre Arredondo. Ginés de la Jara Torres Navarrete, en su monumental obra Historia de Úbeda en sus documentos, rescata el testamento otorgado en la ciudad el 27 de mayo de 1617 ante el escribano Pedro Rodríguez de Córdoba. En dicho documento se instituyó formalmente la celebración de la misa del Alba, obligando al sacristán de San Pablo a madrugar, abrir el templo a primera hora y tañer la campana para convocar a los fieles. No se trataba de un acto esporádico, sino de un rito fundacional diseñado para sacralizar el alba, el primer aliento de la jornada cotidiana.


La denominación arraigó de tal manera en el tejido social que el cronista Miguel Ruiz Prieto, en su Historia de Úbeda (1906), lo explica de forma diáfana al referirse a la capilla de San Ildefonso:


«Esta capilla se llamó del alba, porque a esta hora se decía en ella una misa».


Asimismo, Ruiz Prieto aporta un dato de gran valor cronológico: debido a unas reformas ejecutadas en el coro que redujeron el espacio disponible para los fieles, la celebración fue trasladada en 1759 al altar mayor del templo. Sin embargo, el peso de la tradición nominal sobrevivió al traslado espacial. Documentos del siglo XVIII —como el testamento de Lope Adriano Melgarejo Chirino de la Cueva (1775) o el de Jacinto de la Torre y Flores, regidor y patrono, fechado en 1787— continúan designando el recinto funerario como la «capilla del Alba».


Urbanismo y Tradición: El Tabladillo de San Pablo y los Auroros


Un aspecto fascinante de este enclave es su porosidad con el espacio público. La capilla se hallaba orientada hacia la antigua Plaza del Mercado (hoy Plaza Primero de Mayo). En este frente urbano se erigía el célebre Tabladillo de San Pablo, dotado de un balcón mirador desde el cual el patrono y los capellanes presenciaban los festejos taurinos y regocijos públicos que albergaba la plaza, fundiendo la liturgia privada con la sociabilidad barroca del concejo.


Con el devenir de los siglos, la historiografía contemporánea y el folclorismo comenzaron a utilizar de manera indistinta los nombres de San Ildefonso, de la Aurora y del Alba. Gámez Salas emplea esa doble nomenclatura al estudiar la iconografía musical de los templos ubetenses. Sin embargo, se impone una rigurosa distinción metodológica:


  • Lo históricamente documentado: La existencia de la misa del Alba, promovida por los De la Torre, sin rastro documental en San Pablo de hermandades de "auroros" con cantos callejeros de madrugada o instrumentación específica vinculada a este encargo concreto.


  • La tradición popular: La asimilación de la misa del Alba con las extendidas agrupaciones de auroros y campanilleros andaluces, un fenómeno de religiosidad popular muy vivo en Jaén que popularizó el término "de los Auroros" por el propio carácter matutino de la liturgia.



Una Perspectiva Filosófico-Comparada: La Misa del Alba y la Vía del Despertar (Budismo)





Desde una perspectiva hermenéutica y antropológica, la institución de una «misa del alba» en el amanecer del día guarda profundas y sorprendentes resonancias con las tradiciones orientales, en particular con la filosofía y la práctica del budismo.


En la tradición budista, el concepto de Bodhi (traducido habitualmente como «iluminación» o, de manera más precisa, como «despertar») constituye el núcleo soteriológico de la enseñanza. El inicio del día (el alba) no es meramente un marcador cronológico en Occidente ni un simple cambio de turno en Oriente; representa ontológicamente el tránsito de la oscuridad de la ignorancia (avidya) a la lucidez de la conciencia atenta (sati).


La ruptura del sueño ordinario

Tanto en la liturgia católica ubetense —donde el tañido de la campana del sacristán a primera hora arranca al fiel de su letargo nocturno— como en las prácticas meditativas del alba en los monasterios zen o theravada (pratipaksha / atención matutina), el amanecer funciona como un catalizador metafísico. El madrugar interrumpe el ciclo automático de los condicionamientos mundanos.


El espacio sagrado como mente

Del mismo modo que la capilla de San Ildefonso/del Alba fue esculpida, reformada y dotada de rentas materiales para albergar la presencia de lo trascendente al romper el día, la mente del practicante budista se cultiva en las horas matutinas ("el rocío de la mañana") cuando el mundo externo aún calla y las distracciones conceptuales son menores.


La memoria y la impermanencia

Los testamentos de los miembros de la familia De la Torre buscaban fijar la memoria eterna del alma a través de la plegaria matutina frente a la fugacidad del tiempo y la muerte. En el pensamiento budista, contemplar el alba de cada día es una meditación directa sobre la impermanencia (anicca): cada amanecer es un renacimiento que disuelve el pasado y recuerda la urgencia espiritual del presente.


Así, la misa del Alba de Úbeda y la noción budista del despertar convergen en un arquetipo universal: el tiempo liminal del alba como el momento propicio para reorientar el espíritu humano hacia lo eterno o lo absoluto, despojándose de las sombras del sueño material.


Conclusión

El análisis crítico de los documentos custodiados en los archivos ubetenses nos obliga a matizar el romanticismo de la tradición oral: la denominación rigurosa para la fundación de Luis de la Torre en la iglesia de San Pablo es la misa del Alba, siendo la etiqueta de «los Auroros» una cristalización folclórica posterior y legítima de la religiosidad popular andaluza. Lejos de restar valor al patrimonio inmaterial ubetense, esta precisión documental enriquece nuestra comprensión del siglo XVII jiennense. Al mismo tiempo, contemplar este rito a través del espejo de filosofías universales como el despertar budista nos recuerda que la obsesión humana por consagrar las primeras luces del día responde a una profunda necesidad antropológica: la búsqueda constante de claridad, renovación y trascendencia en el umbral de cada jornada.



Bibliografía y Fuentes Consultadas


  • Almagro García, Antonio: Arte y artistas en la sociedad ubetense del siglo XVII. Investigación basada en fondos del Archivo Histórico Municipal de Úbeda y Archivo Parroquial de San Pablo.


  • Gámez Salas, José Miguel: «La iconografía musical en la Úbeda eclesiástica», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, n.º 218, 2018, pp. 493-526.


  • Ruiz Prieto, Miguel: Historia de Úbeda, tomo II, Noticias y documentos de la historia eclesiástica de la ciudad. 1ª edición de 1906. Edición digital conmemorativa de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna (especialmente p. 64).


  • Torres Navarrete, Ginés de la Jara: Historia de Úbeda en sus documentos. Edición digital de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán Laguna (referencias a protocolos notariales y testamentos de Luis de la Torre Arredondo de 1617, Lope Adriano Melgarejo de 1775 y Jacinto de la Torre de 1787).


23 sept 2026

Herencia Pagana y Estructura Festiva: Un Estudio Histórico-Antropológico sobre el Patronazgo de San Miguel en Úbeda (29 de Septiembre)






 ¿Es la devoción a San Miguel Arcángel un dogma cerrado o el resultado de un milenario viaje antropológico? Si paseas por Úbeda durante su feria de septiembre, entre la solemnidad de la novena, la algarabía del ferial y la sangre del coso taurino, estás participando —sin saberlo— en un ritual que hunde sus raíces en el paganismo agrario, el equinoccio y los antiguos cultos a la tierra. 


Juan Ángel López Barrionuevo


Introducción: La Ilusión de la Exclusividad Dogmática



Para la ortodoxia devocional y el imaginario católico tradicional, la figura de San Miguel Arcángel suele presentarse como un constructo teológico unívoco, original y estricto: un ser celestial incausado por la tradición previa, instituido por la revelación para erigirse en capitán de las milicias celestiales y azote implacable de los demonios. No obstante, una indagación rigurosamente sustentada en la historia de las religiones, la antropología cultural y la exégesis comparada desvela una realidad de notable complejidad.


Lejos de constituir un arquetipo ex nihilo, la morfología, los atributos iconográficos y las funciones soteriológicas y guerreras de San Miguel son el resultado histórico de un dilatado proceso de sincretismo, homología cultural y apropiación simbólica. La institución eclesiástica, durante su expansión por el Mediterráneo antiguo, Europa y el continente americano, operó mediante la suplantación y resemantización de divinidades, mitologemas y cultos ancestrales previos. Al hacerlo, institucionalizó bajo un nuevo nombre una invariable necesidad psicológica y antropológica: la conjuración del caos, la justicia escatológica y el triunfo incesante de la luz sobre las tinieblas.


1. El Vencimiento del Dragón: Monomito y Continuidad Cosmogónica


El Arquetipo Ancestral

La estampa iconográfica del ser luminoso que abate con lanza o espada a una serpiente o un dragón carece de originalidad cristiana; responde al monomito universal del sol victorioso sobre las potencias de la noche y del orden instaurado frente al caos primordial (chaoskampf).


  • En el ámbito helénico, Apolo consuma la matanza de la serpiente Pitón en Delfos para fundar su oráculo.


  • En la mitología mesopotámica, Marduk decapita al monstruo primordial Tiamat para erigir el cosmos.


  • En la escatología nórdica, los mitos relatan la incesante lucha contra la serpiente Jörmungandr.


Perspectiva Histórico-Crítica


Reducir este motivo a un mero relato milagroso ignora su función mitopoética. San Miguel hereda la energía funcional de los dioses solares y ordenadores del cosmos. El "dragón" no es una entidad faunística real, sino la externalización arquetípica de las fobias colectivas a la anomia y la disolución, que toda civilización ha necesitado conjurar mediante mitos de hegemonía celeste.


2. La Balanza y el Juicio de las Almas (Psicostasia)


El Legado Egipcio y Grecorromano

Mucho antes de la consolidación del dogma cristiano, el pesaje post mortem de las almas constituía el núcleo de la soteriología egipcia en el Valle del Nilo. El dios Anubis, flanqueado por el psicopompo Hermes, pesaba el corazón del difunto frente a la pluma de la verdad (Maat).


Perspectiva Histórico-Crítica

La cristianización de esta función en la figura de San Miguel (la denominada psicostasia micaélica) evidencia que la angustia ante la justicia escatológica y el rendimiento de cuentas ético no es patente exclusiva de la revelación cristiana, sino un universal antropológico. San Miguel heredó de manera directa las funciones de los antiguos jueces e intermediarios del inframundo clásico y nilótico para dotar de certidumbre a la frágil transición del alma.


3. La Armadura, la Espada y el Guerrero Celestial (Conexión Transcultural)

De las Deidades Marciales a las Tradiciones Orientales


La indumentaria militar —coraza, grebas y espada ígnea— desciende tipológicamente de las divinidades guerreras de la antigüedad grecorromana, tales como Marte o Atenea. Sin embargo, el paralelo tipológico más rotundo se halla en el budismo Mahāyāna y Vajrayāna a través de Vajrapānī ("el portador del cetro de diamante"). Al igual que San Miguel, Vajrapānī actúa como protector colérico de la doctrina, el adalid espiritual que disipa los obstáculos cognitivos y secciona la ignorancia (avidya) con potencia inexorable.


Perspectiva Histórico-Crítica


Este paralelismo desmorona el monopolio soteriológico del guerrero celestial. La constante del "combatiente espiritual" subraya una metáfora universal: la pugna incesante del ser humano contra sus propias pasiones oscuras, cuya exteriorización en un ente celeste facilita la cohesión moral de los adeptos de diversas culturas.


4. El Vínculo Mesoamericano: Huitzilopochtli y el Dueño del Temporal


La Reinterpretación en el Nuevo Mundo

Tras el proceso de conquista de América, las poblaciones indígenas operaron mediante una estrategia de supervivencia cultural y resistencia pasiva: reinterpretaron el santoral católico bajo los vectores de sus propias estructuras sagradas:


  • Huitzilopochtli: El numen solar y bélico mexica fue fácilmente homologado con la naturaleza marcial y triunfal de San Miguel.


  • Tláloc y los Numinos Agrarios (San Miguelito): En múltiples demarcaciones rurales de Mesoamérica y los Andes, la festividad de San Miguel marca el final de la época de lluvias (fines de septiembre). Se le adora como "dueño del temporal", heredando las atribuciones de las deidades pluviales y agrarias encargadas de salvaguardar las cosechas frente a las granizadas.


Perspectiva Histórico-Crítica

Convertir a San Miguel en protector de la milpa evidencia cómo la religiosidad popular desborda la teología dogmática de despacho, reconciliando la fe con los ciclos materiales de la subsistencia agrícola, la tierra y el ciclo vital.


5. Las Raíces Paganas del 29 de Septiembre en Úbeda, la Conquista de 1233 y los Ciclos Agrarios


El Otoño y los Ritos Ancestrales


La elección del 29 de septiembre para la festividad litúrgica de San Miguel no obedece al azar biográfico ni a una revelación histórica directa, sino a su perfecta sincronía con el equinoccio de otoño y los arcaicos ritos estacionales del paganismo europeo. Tanto en el sustrato celta como en el romano, este intersticio temporal delimitaba la clausura de las recolecciones principales y el acopio de víveres ante la inminencia de la oscuridad invernal.


La Superposición Histórica del 29 de septiembre de 1233

Esta fecha adquirió una densa carga geopolítica e ideológica en la península ibérica al coincidir con el 29 de septiembre de 1233, fecha en la que las tropas de Fernando III el Santo culminaron la conquista de la ciudad de Úbeda. La consagración del espacio conquistado bajo la advocación micaélica en una jornada equinoccial no constituyó una casualidad cronológica: la estrategia de la Iglesia medieval consistió en superponer el triunfo militar, la soberanía monárquica y el marco teológico cristiano sobre un sustrato temporal que ya poseía una profunda sacralización telúrica y agraria de raíz pagana.


El Resabio Pagano en el Contexto Ubetense

En enclaves de honda raigambre histórica como Úbeda (Jaén), donde San Miguel ostenta la condición de patrono histórico de su emblemático barrio antiguo, las celebraciones contemporáneas de la Feria y Fiestas de San Miguel —que vertebran el tramo final de septiembre— condensan un sincretismo vivo donde la liturgia eclesiástica coexiste con el jolgorio popular, la novena devocional y los festejos taurinos.

Lejos de constituir compartimentos estancos, la simbiosis entre el fervor religioso y la celebración profana en el corazón de Úbeda destila claros vestigios de cultos pre-cristianos de raigambre ctónica y agraria:

  • La tauromaquia como pervivencia del sacrificio ritual: Las corridas de toros celebradas durante estos festejos guardan una relación antropológica directa con las antiguas inmolaciones taurinas y los juegos solsticiales del mundo mediterráneo e ibérico. El toro, arquetipo milenario de la fuerza vital, la fertilidad y la energía solar o ctónica, es lidiado en un ritual donde la muerte del animal en el coso funciona, de manera inconsciente, como propiciación y catarsis comunitaria que sella el fin del ciclo agrícola estival.

  • La Novena y la Procesión: El rigor de la novena y la solemne procesión de la imagen de San Miguel por las calles del barrio antiguo operan como el reverso sacralizado del rito. La comitiva procesional cristianiza el espacio urbano, delimitando y purificando la demarcación territorial de la ciudad en el umbral de la oscuridad invernal, heredando las funciones de las antiguas rogativas de protección frente a los elementos.

  • El Jolgorio, la Feria y el Fuego (o la Jarana): La algarabía colectiva, las ferias y el bullicio etílico y festivo desbordan el ascetismo teológico para reconectarse con las antiguas ferias ganaderas y los banquetes comunales del equinoccio. Estas celebraciones secularizadas permiten a la comunidad ubetense conjurar la melancolía de la pérdida de las horas solares mediante el exceso controlado, la música y el encuentro vecinal.

Para el creyente anclado en la literalidad dogmática, contemplar la feria ubetense bajo esta luz puede resultar incosteable; sin embargo, para la perspectiva histórico-crítica, la feria de San Miguel en Úbeda se revela como un magnífico fósil viviente: un espacio donde el ser humano sigue celebrando, exactamente igual que lo hacían sus antepasados íberos y romanos, la culminación de la cosecha, el tránsito estacional y la victoria efímera de la luz mediante el vino, el toro, la música y la devoción comunitaria.



Conclusión


Una aproximación histórico-crítica e historiográfica a la figura de San Miguel Arcángel disuelve las pretensiones de exclusividad dogmática que sostienen los sectores más inmovilizados del culto devocional eiconolátrico. Lejos de depreciar la creencia, el descubrimiento de estas raíces sincréticas —que transitan desde el chaoskampf mesopotámico y el Anubis egipcio hasta el Vajrapānī asiático y las liturgias agrarias ubetenses— otorga a la figura una dimensión antropológica infinitamente más vasta.


Demuestra que la humanidad, a lo largo de las eras y en cualquier latitud, ha proyectado en los cielos su aspiración perenne de justicia, amparo y trascendencia frente a la adversidad. Reducir esta rica herencia al fetichismo material de imágenes de yeso y devociones cerradas supone empobrecer un mito milenario que pertenece, por derecho propio, a la historia universal de la cultura.


Bibliografía Consultada

  • Eliade, Mircea. Tratado de historia de las religiones. Ediciones Cristiandad, 2000.


  • Frazer, James George. La rama dorada: Magia y religión. Fondo de Cultura Económica, 2011.


  • Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 2001.


  • Biedermann, Hans. Diccionario de símbolos. Ediciones Paidós, 1993.


  • Ladero Quesada, Miguel Ángel. La España de los Reyes Católicos. Alianza Editorial, 1999. (Para el análisis de la sacralización del espacio urbano y la conquista castellana).


  • Caro Baroja, Julio. Las estaciones: (meses y ritos populares). Ediciones Istmo, 1979.

21 sept 2026

Derechos ciudadanos y patrimonio común: la ley frente a los cercados privados de la memoria ubetense




El patrimonio monumental e histórico de Úbeda no es el cortijo privado de quienes pretenden acapararlo mediante la exclusiva digital o el expolio testimonial de sus archivos históricos. La propensión de ciertos círculos locales a apropiarse del pasado con ínfulas señoriales —actuando como si el legado ubetense fuera una concesión feudal y no un bien común— representa una regresión caciquil inaceptable. Reducir la memoria secular de una ciudad renacentista a un trofeo de vanidad en las redes sociales o a una herramienta de control informativo denota una absoluta ignorancia tanto del derecho como del respeto debido a lo colectivo. La grandeza de Úbeda exige altura de miras y generosidad intelectual, no la mezquindad provinciana de quienes pretenden privatizar el pasado para convertirlo en su feudo particular.

1. El sustrato caciquil y el fenómeno del "cortijo digital" en el asociacionismo local



Históricamente, las ciudades con un rico pasado monumental se enfrentan de manera recurrente a una tensión latente: la disputa entre la concepción democrática y abierta del patrimonio y la inercia de élites locales que intentan ejercer un monopolio simbólico sobre la cultura. En la Úbeda contemporánea, esta patología sociológica ha encontrado un vehículo de expresión insospechado en las plataformas digitales y, de manera muy acusada, en la gestión privada de los grupos de redes sociales dedicados a la fotografía histórica (como los principales foros y comunidades de Facebook de imágenes antiguas de la ciudad).

En estos espacios virtuales, la figura de determinados administradores locales —con especial mención a aquellos que operan como segundos administradores o comisarios autoritarios de dichos foros— ha degenerado en un ejercicio de neo-caciquismo cibernético. Lejos de concebir el grupo como un repositorio abierto para el intercambio cultural y la investigación ciudadana, actúan bajo el síndrome del "archivero de cortijo": censuran aportaciones ajenas, exigen marcas de agua abusivas sobre documentos que no les pertenecen, se apropian de fondos gráficos ajenos y tratan la memoria visual de Úbeda como un patrimonio estamental de su propiedad exclusiva. Esta historiografía de salón, sustentada en el postureo digital y el aplauso fácil, sustituye el rigor científico por el clientelismo virtual, convirtiendo la historia local en un escaparate de vanidades particulares.

2. El marco normativo: el dominio público y la caducidad de los derechos sobre la fotografía histórica

Frente a las ínfulas de propiedad de quienes pretenden erigirse en señores feudales del píxel, el ordenamiento jurídico español y europeo establece barreras infranqueables que desactivan cualquier intento de privatización de los fondos gráficos seculares.

A) El régimen de propiedad intelectual y el dominio público (Ley de Propiedad Intelectual)

Conforme al Real Decreto Legislativo 1/1996, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), los derechos de explotación económica de una obra fotográfica están sujetos a plazos temporales estrictos.

  • Tratándose de instantáneas históricas realizadas hace más de ochenta años, los derechos patrimoniales de sus autores originales se encuentran extinguidos desde hace décadas debido al transcurso de los plazos legales de protección post mortem auctoris.

  • Del mismo modo, las denominadas "meras fotografías" (fotografías simples sin el carácter de creación artística singular) que superan con creces los plazos de vigencia restringida caen de forma irrevocable en el dominio público. Ningún administrador de redes sociales ni autodenominado "custodio" puede reclamar derechos de autor sobre negativos, postales o copias gráficas seculares cuyo monopolio legal ha expirado hace tiempo.

B) La doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la digitalización

Un argumento recurrente en el discurso de este caciquismo digital consiste en pretender que el acto técnico de escanear o digitalizar una fotografía antigua otorga una suerte de "propiedad intelectual sobre el archivo digital". A este respecto, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha zanjado la cuestión con contundencia: la mera digitalización de una obra bidimensional que ya se encuentra en el dominio público no genera nuevos derechos de autor ni de propiedad intelectual. Una copia escaneada de una fotografía histórica de Úbeda sigue perteneciendo al dominio público; por ende, su apropiación comercial, su secuestro documental o la coacción a otros usuarios para impedir su libre difusión carece de todo respaldo en el derecho positivo.

C) La protección institucional del Patrimonio Documental

Asimismo, la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, y la normativa autonómica en materia de archivos sitúan los fondos gráficos bajo la tutela de la función pública y de la investigación rigurosa. La documentación histórica no puede ni debe ser instrumentalizada para configurar cotos privados de información ni redes de influencia parroquial.

3. Conclusión: por una recuperación democrática y crítica del archivo ubetense

La memoria visual de Úbeda no puede ni debe quedar a merced de dinámicas inquisitoriales ni del ego desmedido de quienes gestionan los espacios de divulgación histórica como si de cortijos particulares se trataran. El rigor académico y el respeto a la verdad histórica exigen desterrar el postureo, la censura arbitraria y la apropiación indebida de los documentos gráficos. La historia de Úbeda es el resultado del devenir colectivo de sus gentes; pertenece a la ciudadanía y a la investigación libre, no a los arbitrios de quienes confunden la custodia de la memoria con el privilegio feudal.

Referencias bibliográficas y normativas consultadas

  • España. Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia. Boletín Oficial del Estado, núm. 97, de 22 de abril de 1996.

  • España. Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Boletín Oficial del Estado, núm. 155, de 29 de junio de 1985.

  • Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Sentencia de 12 de septiembre de 2019 (Asunto C-683/17, Cotecna / Wikimedia o doctrina sobre la imposibilidad de proteger con derechos de autor reproducciones fieles de obras en dominio público).

  • Dirección General de Bellas Artes y Archivos. Normativa básica de archivos históricos y régimen de acceso a los documentos públicos y privados de interés cultural. Ministerio de Cultura.

Entre el incienso y el Nirvana: Lo que la Iglesia de San Pablo de Úbeda comparte con el Budismo

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