Úbeda, 1926. Detalle del altar y Retablo Mayor de la Iglesia de San Pedro profusamente adornado. Fotografía de Emilio Talavera, edición Imprenta "La Loma". Una ventana al pasado de nuestro archivo documental que nos recuerda la riqueza histórica de la ciudad hace un siglo.
Juan Ángel López Barrionuevo.
Introducción
El patrimonio cultural no se monopoliza; se protege, se difunde y se comparte.
Infografía explicativa con el resumen de las precisiones técnicas y jurídicas sobre el uso legítimo de fotografías históricas en dominio publico (1879), abordadas en profundidad en nuestro artículo de la Revista Carmelo (núm. 24, marzo de 2026). Una aclaración necesaria frente a las acusaciones infundidas difundidas recientemente en redes.
Nota al margen: Recordemos que el hecho de localizar una fotografía histórica en un archivo determinado —o de que alguien la comparta por primera vez en redes sociales etiquetándola como "inédita"— no otorga la propiedad intelectual de la obra ni anula su condición de dominio público. Eso sí: el rigor académico y la cortesía profesional siempre aconsejan citar la procedencia de la localización, pero confundir eso con un monopolio de derechos es jurídicamente insostenible.
Ante las descalificaciones y manifestaciones vertidas hacia mi persona y hacia mi labor colaborativa en mi último artículo publicado en las páginas 48-58 Revista Carmelo núm 24, Marzo 2026 de la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura, difundidas el pasado 8 de abril de 2026 en el grupo de Facebook "Fotos de Úbeda" por su administrador, es imperativo realizar las siguientes precisiones técnicas y jurídicas. La labor investigadora que sustenta mi colaboración en esta revista como en muchas otras de Úbeda y en mis blogs, se alinea con el compromiso de poner en valor la memoria colectiva de nuestra ciudad, una tarea que, por su propia naturaleza pública, trasciende cualquier intento de apropiación privada o censura.
La Revista Carmelo constituye un espacio de difusión patrimonial donde la evidencia documental prevalece sobre los intereses particulares. Al integrar las fotografías de archivo consultadas (datadas en 1879 y 1926 y obra de Miguel Campos Ruiz), mi labor no solo cumple con un fin divulgativo esencial, sino que se ampara estrictamente en la normativa vigente:
Dominio Público (Ley de Propiedad Intelectual): Las fotografías publicadas, al contar con una antigüedad superior a los 80 años, se encuentran fuera del plazo de protección de los derechos de explotación. Según el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, al haber transcurrido los plazos legales, estas piezas han pasado al dominio público, permitiendo su libre reproducción, distribución y comunicación pública.
Ausencia de derechos sobre la digitalización: La mera digitalización o custodia física de una obra de dominio público no genera nuevos derechos de propiedad intelectual, al no poseer la originalidad creativa exigida por la ley para considerar la copia como una obra nueva. La posesión de un archivo no confiere titularidad exclusiva sobre la difusión del contenido.
Legitimidad del derecho de cita y procedencia: La utilización de estas imágenes se ajusta al artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual, que ampara la reproducción con fines de investigación o divulgación, siempre que se indique la fuente. La correcta atribución al Archivo de Natalio Rivas, tal como figura en nuestra publicación, garantiza el cumplimiento riguroso de las buenas prácticas documentales.
Calificación de las acusaciones: Las descalificaciones que equiparan la difusión del patrimonio común con un acto de "robo" o "impunidad" carecen de tipicidad jurídica. La labor realizada es un ejercicio legítimo de preservación de la historia de Úbeda, ajeno a pretensiones de control personal sobre el patrimonio documental.
La rigurosidad de mi metodología es el mejor antídoto frente a las tentativas de desvirtuar una investigación realizada con el máximo respeto por la verdad histórica y la transparencia.
A quienes confunden la custodia de un cartapacio con la patente de corso sobre la historia ubetense, conviene recordarles que el patrimonio histórico no es propiedad particular de quien lo atesora en un cajón ni de quien administra un grupo de internet, sino el latido común de una ciudad que se niega a ser secuestrada por complejos de exclusividad. La investigación seria se defiende con datos, leyes y luz pública; el ruido de las redes, por el contrario, se disipa siempre solo ante la contundencia de los hechos consumados y firmados en el papel impreso.
La Guerra Civil española dejó una huella profunda y compleja en el patrimonio histórico del país, un proceso de fractura donde la violencia iconoclasta, la reorganización institucional y la memoria fragmentada se entrelazan de manera a menudo contradictoria. Lejos de constituir un relato lineal de destrucción fulminante, la realidad de los bienes culturales durante la contienda respondió a una secuencia prolongada de asaltos, incautaciones y transformaciones de los espacios sagrados.
Infografía 2. De la postal a la historia: Para profundizar en la imagen de 1926 que compartimos anteriormente, esta infografía interactiva nos ayuda a descifrar la arquitectura y la evolución de la Capilla Mayor de San Pedro. Un recorrido visual por sus bóvedas, sus capillas funerarias nobiliarias (como la de los Rivera o los marqueses de La Rambla) y las claves de su reforma arquitectónica contemporánea.
Este artículo toma como eje analítico el emblemático caso de la iglesia de San Pedro y su capilla mayor en Úbeda, partiendo de las investigaciones de Agustín Palacios Martínez y Mesa Beltrán. A través de la confrontación entre los testimonios orales de la intemperie cotidiana —como el rastro de la chiquillería jugando entre escombros o las hogueras de la Plaza de San Pedro— y la documentación oficial de las incautaciones republicanas, se propone una revisión crítica que supera las lecturas simplificadoras.
Asimismo, el estudio matiza la violencia de los primeros meses contra poniéndola a los esfuerzos institucionales de salvaguarda, ejemplificados en la labor de la Subjunta del Tesoro Artístico y de figuras locales como Miguel Campos Ruiz. Examinar la ruina y la profunda alteración de San Pedro no solo permite reconstruir un episodio clave de la historia urbana ubetense, sino que interpela de manera directa nuestra responsabilidad cívica ante la gestión y la frágil pervivencia de la memoria histórica.
LA TRAGEDIA PATRIMONIAL DE SAN PEDRO
Úbeda durante la Guerra Civil española y la tardía intervención del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN)
El Asalto y la Destrucción del Templo
Durante los trágicos sucesos desatados en Úbeda en el contexto de la Guerra Civil española, el patrimonio religioso y cultural sufrió una devastación sin precedentes. Específicamente en la iglesia de San Pedro, las turbas procedentes del Paseo Bajo irrumpieron violentamente en la Plaza de San Pedro. El corazón del templo y su mobiliario sagrado fueron convertidos en combustible para una hoguera gigantesca, alimentada con santos, reclinatorios, paños de altares y todo cuanto la horda destructora encontró a su paso.
La desolación del edificio no se limitó a este primer ataque incendiario y vandálico. Con el paso de los meses, el vaciamiento institucional y la falta de control propiciaron que la iglesia quedara completamente desmantelada. Testimonios de la época recogen de manera lacerante cómo el interior del templo pasó a ser un espacio lúdico improvisado donde los niños entraban a jugar entre los escombros, los restos de muebles destruidos y las piedras caídas de las bóvedas y muros. La degradación funcional del lugar llegó a tal extremo que en el propio templo llegaron a vivir de manera precaria dos familias, los García y los Sevillita, transformando un espacio sagrado e histórico en vivienda improvisada.
La Burocracia y el Expolio Administrativo
El despojo del patrimonio eclesiástico también adoptó formas administrativas formalizadas. El 25 de noviembre de 1937, el secretario del Ayuntamiento de Úbeda dio cuenta oficial de los propietarios de fincas urbanas a los que se les había aplicado la medida de incautación. En este listado de bienes intervenidos figuraba explícitamente la Capellanía de San Pedro, evidenciando que la pérdida del patrimonio no solo respondía a la furia iconoclasta inicial, sino a un proceso sistemático de absorción y desmembración de los bienes eclesiásticos por parte del consistorio local.
EL SERVICIO DE DEFENSA DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO NACIONAL (SDPAN)
Ante la magnitud de los destrozos y la rapiña que sufrían los monumentos históricos en la retaguardia republicana, se instituyó el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN). Sin embargo, su despliegue y capacidad operativa efectiva llegaron trágicamente tarde a enclaves periféricos como Úbeda, de modo que, por desgracia, en el caso de la iglesia de San Pedro llegó demasiado tarde para evitar el desastre.
Cuando los delegados e inspectores del SDPAN intentaron articular medidas de salvaguarda, inventario y recogida de los bienes muebles que aún pudieran restarse del fuego o del pillaje, la iglesia de San Pedro ya no era más que un cascarón vacío y ruinoso. La lentitud burocrática, la escasez de recursos y la tardanza en la toma de control sobre el terreno impidieron que este organismo pudiera evitar la pérdida irreparable del ajuar artístico y la degradación material del templo.
El caso de la iglesia de San Pedro en Úbeda representa un paradigma doloroso de la ineficacia protectora estatal durante los primeros y más violentos compases del conflicto bélico. La tardanza del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) en hacer acto de presencia y asegurar el patrimonio supuso que su intervención, por desgracia llegada tarde en este enclave, naciera condenada a la irrelevancia práctica, limitándose a certificar ruinas y vacíos en un solar arquitectónico e histórico que ya había sido devorado por el fuego y el olvido.
Análisis Histórico-Artístico de la Capilla Mayor
Iglesia de San Pedro de Úbeda: Permanencia Protogótica, Transformaciones y Entorno Funerario
1. Introducción y Contexto Arquitectónico
La Iglesia de San Pedro de Úbeda, catalogada como uno de los templos más antiguos de la localidad y vinculada en sus orígenes a la reorganización parroquial posterior a la Reconquista del siglo XIII, se erige como un palimpsesto arquitectónico donde conviven las trazas medievales primigenias con intervenciones de los siglos posteriores. La capilla mayor del templo destaca de forma sobresaliente por fusionar de manera singular los elementos de la fábrica primitiva de raigambre tardorrománica y protogótica con profundas reformas acometidas en época barroca y neogótica.
Estructuralmente, el presbiterio se resuelve mediante una solución espacial de gran interés transicional: se cubre con una bóveda de cuarto de esfera de clara herencia románica, la cual aparece sutilmente articulada y decorada con nervios góticos incipientes, enlazando directamente con una bóveda de crucería ojival en su tramo adyacente. Esta dualidad formal manifiesta el momento de mutación constructiva del siglo XIII en el Alto Guadalquivir.
2. Evolución Histórica y Fábrica Primitiva
El espacio original de la cabecera responde a un ábside poligonal fechado en la segunda mitad del siglo XIII, característico del estilo protogótico de la zona. No obstante, el devenir histórico del templo estuvo marcado por episodios violentos —como la destrucción parcial del edificio en 1368 por las huestes de Pero Gil y Zatico— y por sucesivas modernizaciones estéticas que alteraron sustancialmente la fisonomía interior del presbiterio.
Nota tipológica: El ábside conserva en sus paramentos exteriores contrafuertes y vanos ojivales que atestiguan su filiación medieval original, mientras que el interior sufrió sucesivas ocultaciones y reestructuraciones ornamentales.
3. El Retablo Histórico y la Memoria Documental
En el plano decorativo y litúrgico antiguo, la capilla mayor albergaba un retablo de raigambre histórica documentado en fuentes locales y catálogos patrimoniales. Tal como se consigna en el texto descriptivo e histórico analizado (véase en la infografia 2), esta cabecera contaba con una configuración retablistica muy concreta:
El retablo del altar estaba compuesto originalmente por doce cuadros que representaban figuras de pontífices, obispos y santos. La valoración crítica de la época catalogaba dichas piezas pictóricas como obras de no mucho mérito artístico, presidiendo el conjunto una hornacina o nicho central que albergaba la efigie de Nuestra Señora de la Aurora.
4. La Intervención de 1967 y la Transformación del Altar
El aspecto que hoy documenta la historiografía del altar mayor de San Pedro quedó condicionado de manera drástica por la intervención acometida en el año 1967. En dicha fecha se modificó sustancialmente la fisonomía del testero absidal con la apertura de un total de cinco ventanas u hornacinas de factura neogótica: tres de ellas dispuestas en el eje central del presbiterio para cumplir funciones expositivas o de hornacina, y dos laterales que optaron por ser cegadas o reconfiguradas incorporando materiales de acarreo histórico.
Un aspecto relevante de esta remodelación de 1967 fue el aprovechamiento de elementos descontextualizados: para el cerramiento y articulación de los vanos laterales se utilizaron fragmentos recuperados de la antigua reja del coro de la insigne Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, integrando así un testimonio de cerrajería gótica/renacentista ajeno al templo original pero asimilado en su nuevo discurso neogótico y ecléctico.
5. El Entorno Funerario y las Capillas Nobiliarias
El presbiterio de la Iglesia de San Pedro no se comprende de manera aislada, sino como el núcleo articulador de un complejo de capillas funerarias promovidas por las familias oligárquicas y nobiliarias ubetenses entre los siglos XIV y XVI. Flanqueando el altar mayor se abren diversos espacios devocionales y panteones familiares que reflejan el patronato nobiliario:
La Capilla de los Rivera: Situada de forma destacada en el flanco derecho del altar mayor, constituyó un importante enclave de enterramiento y patronazgo aristocrático.
La Capilla de los Marqueses de La Rambla: Ubicada en las proximidades inmediatas de la cabecera, enriqueciendo el flanco septentrional con trazas bajomedievales y modernas.
Estas capillas, junto con otras advocaciones como la de los Zambrana o la del Rosario, configuran una planta de carácter señorial destinada a salvaguardar la memoria y los restos de los linajes locales, consolidando la función de la iglesia como panteón gentilicio.
Conclusión e Investigación sobre la Iglesia de San Pedro
La investigación histórica y patrimonial en torno a enclaves como la iglesia de San Pedro en Úbeda exige trascender los relatos superficiales de destrucción para adentrarse en la complejidad de sus transformaciones físicas, litúrgicas y sociales a lo largo de los siglos. Tal como se expone en la introducción de los estudios sobre el templo, la comprensión de estos espacios sagrados no se limita a registrar sus pérdidas, sino a interpelar la responsabilidad cívica ante la gestión de la memoria colectiva y el patrimonio histórico. La cabecera y la capilla mayor de San Pedro se erigen como un testamento arquitectónico y devocional de gran valor transicional, donde conviven las fábricas tardorrománicas y protogóticas del siglo XIII con las profundas modificaciones estéticas y estructurales acometidas en épocas posteriores.
En el plano litúrgico y artístico, la memoria documental de la capilla mayor destaca por la presencia de un retablo histórico documentado en los catálogos patrimoniales. Este conjunto devocional primitivo estaba compuesto originalmente por doce cuadros que representaban a pontífices, obispos y santos, piezas catalogadas en su época como obras de valor artístico moderado y presididas por una hornacina central con la efigie de Nuestra Señora de la Aurora. La fisonomía de este espacio quedaría alterada de forma definitiva por intervenciones posteriores, como la remodelación de 1967, que reconfiguró el testero absidal e integró elementos heterogéneos como fragmentos de la reja del coro de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Reconstruir la intemperie de su ruina, los avatares de la Guerra Civil y las posteriores transformaciones permite dimensionar la frágil pervivencia del patrimonio ubetense.
Bibliografía Consultada y Fuentes Documentales
Mesa Beltrán, José Antonio (2024). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra (Tesis doctoral). Jaén: Universidad de Jaén.
Historia de Úbeda por D. Miguel Ruiz Prieto, Tomo II (Edición digital conmemorativa del centenario de su publicación: 1906-2006).
Palacios Martínez, Agustín. El asalto a iglesias y conventos en la guerra civil española en Úbeda. 2015.
Revista Carmelo 2026 núm 24, de la Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura.
Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual.








