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1 jul 2026

El Hospital de Santiago de Úbeda y el destino de su patrimonio artístico durante la Guerra Civil y la posguerra (1936-1945). El caso del retablo mayor en el contexto de la protección del Tesoro Artístico

 Autor: Juan Ángel López Barrionuevo.

Pinchando en la palabra enlace, puedes descargarte el articulo en PDF.


Resumen


Tras leer con atención el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" (Anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa, 2026), me resulta sorprendente cómo, en pleno 2026, aún se persiste en confundir la labor del historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos. Mi análisis de este texto revela una construcción narrativa que, bajo la apariencia de una crónica local, instrumentaliza el archivo personal para sostener una visión maniquea y simplista de la Guerra Civil en Úbeda.

Como autor de esta réplica, mi postura se sustenta en los siguientes ejes críticos:

  • La denuncia de la amnesia selectiva: Considero un error de base que el autor ignore los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936. Omitir estas evidencias para favorecer un relato unidireccional de "bárbaros" contra "mártires" no es hacer historia, es aplicar un filtro nostálgico que distorsiona la realidad documental.

  • La complejidad de la pérdida patrimonial: Frente a la tesis del artículo, defiendo un análisis multicausal. Basándome en investigaciones recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán, expongo que la pérdida de bienes —como los del Hospital de Santiago— no puede reducirse a un acto de destrucción deliberada. Fue el resultado de una suma de factores: la violencia anticlerical, las necesidades materiales de una población en guerra, las labores de incautación para protección institucional (como el depósito en la Sacristía del Salvador) y, muy especialmente, la desidia y mala gestión administrativa durante décadas de posguerra.

  • Una llamada al rigor académico: Insisto en la necesidad de distinguir entre "incautación para la salvaguarda" y "expolio ideológico". Confundir estas categorías es un desconocimiento técnico grave. Mi propuesta es clara: debemos dejar de lado los relatos de "brocha gorda" y apostar por una investigación seria que consulte expedientes y archivos, asumiendo la autocrítica sobre cómo, desde la posguerra hasta hoy, hemos permitido la degradación de nuestro patrimonio por negligencia propia, no sólo por causas ajenas.


Palabras clave: Hospital de Santiago, Úbeda, Guerra Civil Española, patrimonio artístico, Tesoro Artístico, SDPAN, Andrés de Vandelvira.



Foto 1. Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente: el esfuerzo institucional republicano logró salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. Esta infografía expone cómo la investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, reconociendo la protección inicial y señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

1. Introducción

He tenido el placer —y el asombro— de leer el artículo "Una fotografía histórica para el recuerdo" publicado en el último anuario de la Unión de Cofradías de Semana Santa. Es fascinante observar cómo, en pleno 2026, todavía hay quien confunde la labor de historiador con la de un "editor de recuerdos" selectivos.

El texto es un ejercicio de gimnasia mental notable. Se nos presenta la figura del cronista Miguel Campos Ruiz con la reverencia debida a un prócer, para terminar convirtiendo su archivo personal en un arma arrojadiza contra la historia. El autor, con la parsimonia de quien cree haber descubierto la pólvora al encontrar una foto en una caja, nos narra la destrucción del patrimonio en el 36 con un maniqueísmo de película de sobremesa: los "bárbaros" por un lado y el "mártir" —la cofradía y sus bienes— por el otro.

Sin embargo, hay que agradecerle al autor su sinceridad involuntaria. En su esfuerzo por blindar el relato de la "barbarie" unidireccional, ha cometido el error de ignorar que el papel, incluso en los anuarios, tiene memoria:

  • La amnesia selectiva como metodología: Es, cuanto menos, curioso que un investigador que se precia de consultar archivos tan "valiosos e inéditos" sufra una ceguera temporal tan selectiva cuando se trata de la II República. ¿De verdad, en todo ese archivo, no encontró ni un solo documento sobre los decretos de protección del patrimonio emitidos por el gobierno republicano en 1936? ¿O es que mencionar que el Estado republicano fue el primero en intentar frenar el expolio le estropeaba el argumento al autor?

  • La "erudición" de postal: El artículo nos regala detalles sobre el trono de Meneses y el rostrillo de oro, pero cuando toca hablar de la complejidad de la guerra, el rigor se esfuma y volvemos al "pues me han dicho", al "bulo de las sábanas" y a la épica de manual. Señor autor, la historia no es un cuento de hadas donde unos son los buenos y otros los demonios; es una disciplina académica que requiere rigor, no esa nostalgia de filtros sepia que tanto le gusta aplicar a la realidad.

  • El archivo no es un juguete: Utilizar el legado de Miguel Campos Ruiz para construir una historia de Úbeda "a medida" no es honrar al cronista; es instrumentalizarlo. Si el objetivo del Anuario es divulgar la historia, igual convendría contratar a alguien que sepa distinguir entre una crónica de parte y la realidad histórica documentada.

Para la próxima edición de Imagen y Palabra, sugiero al autor que, antes de volver a escribir sobre la "fiebre salvaje" de 1936, se tome la molestia de consultar algo más que el álbum de fotos del abuelo. La historia, a diferencia de su artículo, no se puede editar con tijeretazos para que encaje en una ideología trasnochada. La fotografía es, efectivamente, histórica. Lástima que el texto que la acompaña pertenezca a otra época que, afortunadamente, ya no debería tener cabida en la historiografía de nuestra ciudad.

Frente a esta visión sesgada, resulta necesario contrastar los hechos con un análisis que trascienda la anécdota nostálgica. El Hospital de Santiago de Úbeda, joya del Renacimiento español y obra cumbre de Andrés de Vandelvira, sufrió una profunda transformación funcional durante la Guerra Civil al convertirse en hospital de sangre y centro de acogida. Lejos de las simplificaciones maniqueas, este trabajo propone analizar el destino de su retablo mayor y sus bienes muebles integrando la historiografía clásica con las aportaciones documentales recientes, como la tesis doctoral de José Antonio Mesa Beltrán sobre la gestión del patrimonio en Andalucía Oriental.

El estudio demuestra que la pérdida patrimonial del Hospital no puede explicarse exclusivamente bajo el prisma de la destrucción revolucionaria o la política franquista, sino que responde a un proceso multicausal donde confluyeron la violencia anticlerical, las necesidades materiales de la población, la gestión de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, la intervención del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) y décadas de abandono administrativo. Es, en última instancia, una invitación a sustituir el "filtro sepia" por el rigor documental que nuestra historia merece.


Foto 2. Desaparecido Retablo Mayor de la Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda. Esta joya del Renacimiento andaluz, proyectada bajo las directrices de Andrés de Vandelvira, fue tallada entre 1575 y 1577 por los maestros escultores Blas de Briño y Luis de Zayas, contando con el trabajo pictórico de Pedro de Raxis y Gabriel Rosales. Imagen capturada hacia el año 1910, antes de su desmantelamiento preventivo y posterior pérdida durante el periodo de guerra y posguerra.

📸 Fuente: Archivo Gabriel Delgado Juan





2. El Hospital de Santiago antes de la Guerra Civil

Construido entre 1562 y 1575 bajo la dirección de Andrés de Vandelvira por encargo del obispo Diego de los Cobos y Molina, el Hospital de Santiago representó uno de los grandes proyectos asistenciales del Renacimiento español.

Su arquitectura respondía a un doble carácter: hospitalario y religioso. La capilla constituía el núcleo espiritual del conjunto, presidida por un importante retablo de madera policromada acompañado por diversos altares laterales y abundante mobiliario litúrgico.

Hasta comienzos del siglo XX el edificio había conservado buena parte de su patrimonio original, aunque algunas reformas decimonónicas ya habían modificado parcialmente su configuración interior.


3. El patrimonio religioso de Úbeda en 1936

Mesa Beltrán sitúa Úbeda entre las ciudades jiennenses donde el patrimonio religioso sufrió mayores pérdidas durante el verano de 1936.

Su investigación distingue tres fases claramente diferenciadas:

  • una primera etapa de registros y asaltos tras el golpe militar;

  • una segunda fase caracterizada por episodios de iconoclastia pública y destrucción simbólica;

  • una tercera fase marcada por demoliciones, reutilizaciones de edificios religiosos e incautaciones irregulares de bienes artísticos.

Esta periodización permite superar la interpretación simplificadora que reduce todo el proceso a una única oleada destructiva.


4. El Hospital de Santiago durante la Guerra Civil

A diferencia de muchos conventos clausurados, el Hospital de Santiago continuó siendo un edificio útil para la administración republicana.

Fue destinado a hospital de sangre y centro de refugiados.

Las prioridades cambiaron radicalmente.

Las salas fueron adaptadas para enfermos.

Los espacios conventuales albergaron desplazados.

La escasez de combustible durante los inviernos convirtió la madera en un recurso imprescindible.

Diversos testimonios locales indican que parte de la estructura del retablo mayor terminó utilizándose como leña para calefacción.

Aunque este extremo aparece repetidamente en la tradición oral ubetense, la documentación conservada no permite cuantificar con exactitud la magnitud de dichas pérdidas, por lo que debe tratarse con prudencia metodológica.


Foto 3, . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta impactante escena muestra las labores de desmontaje preventivo del retablo del Hospital de Santiago, un testimonio visual del esfuerzo institucional republicano por salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado. La investigación y la memoria democrática desmontan las versiones populares, señalando la responsabilidad directa de quienes, tras 1939, permitieron que la rapiña se llevara lo que el rigor histórico había salvado.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la fotografía analógica original del Archivo Gabriel Delgado Juan.





5. La protección del Tesoro Artístico

Uno de los mayores avances de la historiografía reciente consiste en demostrar que la destrucción del patrimonio convivió con importantes esfuerzos institucionales destinados a salvar miles de obras.

Mesa Beltrán documenta la creación de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Jaén, encargada de inventariar, requisar y custodiar bienes muebles procedentes de iglesias y conventos.

La finalidad de estas actuaciones era impedir nuevos saqueos y concentrar las piezas en depósitos seguros.


6. La Subjunta de Úbeda

En 1938 se organizó una Subjunta del Tesoro Artístico en Úbeda, dependiente de la Junta Provincial de Jaén.

Su existencia demuestra que la ciudad desempeñó un papel relevante dentro del sistema republicano de protección patrimonial.

No todas las obras permanecieron en sus edificios originales.

Muchas fueron trasladadas para garantizar su conservación.


Foto 4, El rigor del S.D.P.A.N. frente a la rapiña posterior. En esta fotografía histórica, los miembros del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional trabajan en el embalaje y etiquetado sistemático del retablo del Hospital de Santiago. Contra el mito popular de la destrucción total que se difunde en foros locales como Fotos de Úbeda, las cajas marcadas y los expedientes oficiales (como el nº 27/37 visible en la imagen) demuestran que las obras de Briño, Zayas y Raxis sobrevivieron a la contienda. El vaciado real de este tesoro ubetense fue obra de la negligencia y el expolio durante la posguerra franquista.

📸 Origen: Imagen restaurada y recreada mediante IA a partir de los fondos del Archivo Gabriel Delgado Juan.



7. La Sacra Capilla del Salvador como depósito artístico

Uno de los datos más importantes aportados por Mesa Beltrán es la utilización de la Sacristía de la Sacra Capilla del Salvador como depósito oficial del Tesoro Artístico entre junio de 1938 y agosto de 1939. Asimismo, conserva referencia al inventario realizado el 20 de enero de 1939.

Este hecho modifica profundamente la interpretación tradicional.

Las autoridades republicanas no solo requisaron patrimonio.

También desarrollaron una política sistemática de catalogación y conservación.


Foto 5. . Más allá del mito: el rigor histórico frente a la nostalgia. Frente a los discursos tradicionales y los relatos de nostalgia que suelen leerse en espacios como el grupo de Fotos de Úbeda, la documentación histórica revela una realidad muy diferente. Esta escena muestra a los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. en plena labor de embalaje, protección y encajonado de las valiosas tallas del retablo del Hospital de Santiago. Este registro visual es el testimonio definitivo de un esfuerzo institucional republicano meticuloso para salvaguardar piezas clave durante la guerra. La verdadera pérdida masiva de este patrimonio no se debió al conflicto en sí, sino que ocurrió después, bajo el amparo de la posguerra y un expolio descontrolado que devoró lo que el rigor histórico había logrado salvar de las bombas.

🎨 Nota: Recreación y restauración digital con IA basada en la documentación original del Archivo de Rosa G. Pasquau. 





8. El final de la guerra y el SDPAN

Tras la ocupación franquista comenzó una nueva etapa.

El Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional asumió la gestión de los bienes recuperados.

Se organizaron devoluciones, nuevos inventarios y traslados.

No obstante, la investigación demuestra que numerosos objetos nunca regresaron a sus lugares originales, permaneciendo dispersos entre depósitos, museos, colecciones particulares y organismos oficiales.


9. El caso del retablo del Hospital de Santiago

El retablo mayor representa uno de los ejemplos más elocuentes de las pérdidas patrimoniales sufridas por Úbeda.

Su estructura original desapareció en gran medida.

Parte de sus elementos decorativos fueron desmontados.

Otros desaparecieron durante la guerra.

La documentación conservada permite afirmar que el proceso no respondió únicamente a un acto de destrucción deliberada, sino a una combinación de reutilización material, desmontajes de protección, traslados administrativos y pérdidas posteriores.


10. La desaparición de otros retablos en el siglo XX

El patrimonio mueble del Hospital de Santiago siguió disminuyendo durante las décadas posteriores a la guerra.

Diversos altares, retablos secundarios y elementos litúrgicos desaparecieron o fueron desmontados durante las reformas efectuadas en la segunda mitad del siglo XX.

En relación con las actuaciones desarrolladas en la década de 1980, la documentación publicada hasta el momento resulta insuficiente para atribuir con certeza responsabilidades concretas. La existencia de pérdidas materiales durante ese periodo ha sido señalada por diversos investigadores y por la memoria local, pero requiere todavía un estudio sistemático basado en inventarios, expedientes del Obispado de Jaén y documentación administrativa antes de poder establecer conclusiones definitivas.



Más allá del mito: el documento y la ciencia que callan la nostalgia. Frente a los discursos sesgados y las leyendas de destrucción total que  repite sin rigor el administrador del  grupo de Fotos de Úbeda, las investigaciones definitivas del doctor en patrimonio José Antonio Mesa Beltrán silencian cualquier rumor popular. Basándose en un estudio exhaustivo de las actas de incautación y los diarios de la época, su trabajo científico demuestra de forma irrebatible lo que esta escena ilustra: los técnicos y miembros del S.D.P.A.N. realizando un meticuloso traslado del relieve del retablo en la puerta del Hospital de Santiago. Esta imagen —una fiel recreación digital por IA fundamentada en el Archivo analógico de Gabriel Delgado Juan— inmortaliza la realidad material. Las obras de Briño y Zayas sobrevivieron intactas a la contienda gracias a la salvaguarda institucional republicana; su trágica desaparición masiva no ocurrió bajo el fuego, sino debido al mercado negro y al expolio descontrolado de la posguerra, tal y como la documentación histórica de Mesa Beltrán ha sacado a la luz. La investigación científica desarmó para siempre el mito



11. Conclusiones

Conclusión: Hacia una memoria histórica sin filtros

La pretensión de reducir el complejo proceso de pérdida patrimonial en Úbeda a un relato maniqueo de "buenos y malos" constituye un ejercicio de anacronismo que la historiografía actual no puede permitirse. La insistencia en convertir el archivo personal en un instrumento de propaganda nostálgica, ignorando la documentación oficial, no es una forma de honrar la historia, sino un intento fallido de reescribirla.

La realidad histórica del Hospital de Santiago y del patrimonio ubetense durante la Guerra Civil es profundamente poliédrica. En este sentido, el trabajo de investigación de Agustín Palacios Martínez resulta fundamental para desmitificar relatos simplistas. A través de su análisis, Palacios Martínez demuestra que la historia local no admite generalizaciones: frente a la narrativa de "fiebre salvaje" aplicada a todos los centros religiosos por igual, su estudio sobre el Hospital de Santiago revela una casuística distinta, condicionada por la función asistencial del edificio y la necesidad de mantenerlo operativo como hospital de sangre.

Las aportaciones de Palacios Martínez son cruciales por varios motivos:

  • Rigor frente a la especulación: El autor subraya la ausencia de pruebas sobre un asalto violento o la quema de mobiliario en la capilla, señalando que razones sanitarias y funcionales habrían desaconsejado tal proceder.

  • Complejidad de los hechos: Al documentar que el deterioro del mobiliario pudo producirse de manera paulatina —a través de testimonios sobre el derribo de retablos e imágenes con sogas—, el autor aleja el suceso de la imagen de una turba incontrolada y lo sitúa en un contexto de transformación institucional y administrativa forzada por el conflicto.

  • Desmitificación individualizada: Su examen sobre figuras como Miguel Molina Sánchez ("Brazazos"), donde distingue entre la ejecución de labores de trabajo forzado para el mantenimiento del hospital y la responsabilidad directa en actos de iconoclasia, ejemplifica cómo el archivo es capaz de desmontar prejuicios y señalamientos sin base documental.

Sostener hoy que toda pérdida patrimonial es achacable exclusivamente a un bando es un desconocimiento técnico grave. Mientras algunos se aferran a "filtros sepia" de relatos heredados, investigaciones como las de Palacios Martínez —en sintonía con otros historiadores como Mesa Beltrán— obligan a una autocrítica honesta: el patrimonio de Úbeda no fue solo víctima del estallido bélico, sino también de la negligencia, la desidia administrativa y los cambios funcionales traumáticos que marcaron el siglo XX.

El verdadero respeto por nuestra memoria no se encuentra en el blindaje de mitos ideológicos, sino en la valentía de abordar, como lo hace Agustín Palacios Martínez, la complejidad de nuestro pasado mediante el examen minucioso de expedientes y testimonios. Los archivos son, afortunadamente, mucho más tozudos que la nostalgia.





Bibliografía
Fuentes documentales


Archivo Histórico Nacional (AHN). Causa General. Provincia de Jaén.


Archivo Histórico Provincial de Jaén.


Archivo Histórico Municipal de Úbeda.


Archivo Histórico Diocesano de Jaén.


Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Fondos fotográficos e inventarios del Tesoro Artístico.


Ministerio de Cultura. Inventarios de bienes recuperados durante la Guerra Civil.
Bibliografía

Mesa Beltrán, José Antonio (2023). El patrimonio histórico-artístico de Andalucía Oriental durante la Guerra Civil Española y la posguerra (1936-1945). Tesis doctoral. Universidad de Jaén.


Palacios Martínez, Agustín. El asalto a iglesias y conventos en la Guerra Civil Española en Úbeda. Úbeda, 2015.


Linage Conde, Antonio; Tarifa Fernández, Adela. Crónica de un convento de clausura en Úbeda durante la Guerra Civil. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses.


Galera Andreu, Pedro Antonio. Andrés de Vandelvira y la arquitectura del Renacimiento andaluz.


Ulierte Vázquez, María Luz de. Estudios sobre patrimonio artístico giennense.


Cabañas Bravo, Miguel. Estudios sobre la protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil.


Carbonell Esteller, Eduard. Trabajos sobre legislación patrimonial de la Segunda República.


Instituto de Estudios Giennenses. Diversos números dedicados al patrimonio histórico de Úbeda y Baeza.


IPCE. Catálogos e inventarios del Tesoro Artístico Español.



19 jun 2025

La Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda, en el Recuerdo, de la Hermandad de la Oración en El Huerto



La Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda, en el Recuerdo, de la Hermandad de la Oración en El Huerto.

Juan Ángel López Barrionuevo


Hace unos meses,  aparecieron en el grupo Fotos de Úbeda de la red social de Facebook, (como todos sabemos este  mismo fue creado por el historiador local cofrade don Rafael Merelo), dos inéditas fotos del interior de la Capilla del Hospital de Santiago, en los años de su desacralización. Ambas fotos gentileza del historiador don  José Manuel Almansa Moreno.


Una de las fotos muestra el antiguo altar donde la imagen titular mariana de la Esperanza,  recibió culto hasta la clausura de la citada capilla.  La otra muestra la antigua Capilla de los Caídos por la Guerra Civil de 1936.





Planta General de la Capilla del Hospital de Santiago, después de la Guerra Civil desde 1943 hasta 1979. 1. Altar Mayor, Retablo realizado con restos de la sillería del  Coro. A los lados cuadros de Santiago Matamoros y Jesús Camino Monte Calvario. 2 y 3. Capillas Tapiadas. 4. Capilla de la Oración en el Huerto y Altar Virgen de la Esperanza. 5. Acceso a la Sacristía y cuadro Educación de la Virgen Niña. 6. Cripta de Don Diego de los Cobos Molina. 7. Púlpito y Capilla de la Virgen  de la Esperanza. 8. Capilla de los Caídos. 9. Capilla de la Virgen de las Angustias  y de la Inmaculada  10. Cripta de las Hermanas de la Caridad. 11. Almacén de tronos.



Acerca de La Oración en el Huerto y la capilla del Hospital de Santiago en Úbeda, fueron hasta el año 1979 dos elementos clave en la Semana Santa de Úbeda. La Oración en el Huerto es un momento central en la pasión de Jesús, recordado y celebrado a través de procesiones y misas. El Hospital de Santiago, con su capilla, fue un lugar de culto y peregrinación, donde se conmemoraba a Jesús y se rezaba por la salud y el bienestar de los enfermos.





Foto 1. Fachada principal del Hospital de Santiago. Durante la Restauración de la década de 1980. Foto de José Manuel Almansa Moreno.


La Cofradía de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza se fundó en la ciudad de Úbeda (Jaén), el día 3 de Julio de 1.943, siendo sus socios fundadores un grupo de personas relacionadas, en su mayoría, con el antiguo Hospital de Santiago. Por esto quedó la Cofradía ubicada en la Capilla del referido Hospital. Dicha Capilla pertenecía a la parroquia de San Isidoro.


La mencionada Hermandad de Pasión, está establecida (tras su paso por la Sacra Capilla de El Salvador) en la parroquia de Santa María y San Pablo, de Úbeda, por haberse destinado a auditorio municipal la Capilla del Hospital de Santiago. la cofradía de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza se fundó en el citado edificio en 1943 y allí recibió culto y devoción hasta la Semana Santa de 1979, fecha en la que se trasladó de manera provisional a la Sacra Capilla del Salvador para después ir en el año 1995, definitivamente a su sede canónica actual en la iglesia de San Pablo, como ya he dicho.







Foto 2. Año 1979, Última salida procesional de la Oración en el Huerto, desde el Hospital de Santiago. Foto Archivo PEMA.


En cuanto a la Capilla,  esta fue  mandada construir  por Don Diego de los Cobos, obispo de Jaén, iglesia-panteón del Hospital de Santiago. Se accede a ella desde el patio. En el eje de la puerta principal se levanta la Capilla - Panteón, a la que se accede por una imponente reja de tres puertas, diseñada por Vandelvira en 1573, siguiendo una modalidad propia de estos años de reja-puerta de gran solidez. El obispo Don Diego de los Cobos, por último, dictaminó cómo debía ser el sepulcro, compuesto por una cripta que se construyó en la capilla (donde permanece enterrado). Esta capilla ofrece gran originalidad debido a su planta en forma de H, con las dos torre desplazadas al centro del templo. El espacio abovedado queda conformado por dos grandes bóvedas vaídas, rodeadas de cañón. La decoración de las bóvedas es a base de elementos que siguen la ley de su forma geométrica, marcados por molduras: recuadros, casetones, círculos que albergan escenas pictóricas de pasajes bíblicos, virtudes, apóstoles, cartelas con inscripciones… Los muros aparecen con desornamentación, lisos, probablemente para ser cubiertos con pinturas al fresco, como en las bóvedas. En un lateral hay una doble pared donde se encuentran los restos de unos presos que fusilaron durante la guerra civil española. 




Foto 3.   Aspecto que presentaba en la década de 1980 los pies de la Capilla. .  Andrés Perea, acerca de la Capilla del Hospital de Santiago,

                          nos dice: “…Cuando en el año 1981, iniciamos el proyecto de Restauración.

                                             El edificio hasta aquí descrito se encontraba degradado. Oculto o, lo que es peor,

 mixtificado por añadidos que desvirtúan sus valores. Costó un tiempo descubrir que el coro de la Iglesia (en forma de U), con capillas bajo las alas laterales, ocultaba el gran coro-balcón original y sobre todo ocultaba la planta en “H” hasta convertirla en clásica planta de cruz eclesial…”. 


A los pies se sitúa el coro alto, siguiendo el modelo de iglesia de los Reyes Católicos.  Antes de la Restauración de 1982, donde se observa la baranda del Coro Alto.  Andrés Perea, acerca de la Capilla del Hospital de Santiago, nos dice: “…Cuando en el año 1981, iniciamos el proyecto de restauración. El edificio hasta aquí descrito se encontraba degradado. Oculto o, lo que es peor, mitificado por añadidos que desvirtúan sus valores. Costó un tiempo descubrir que el coro de la Iglesia (en forma de U), con capillas bajo las alas laterales, ocultaba el gran coro-balcón original y sobre todo ocultaba la planta en “H” hasta convertirla en clásica planta de cruz eclesial…”.


En el frontal del altar mayor actualmente hay una recomposición, a modo de retablo, con las tablas de la sillería del coro de esta capilla y de la de El Salvador. Desde ella se puede acceder a la Sacristía.



Como dije anteriormente, el día 3 de Julio de 1.943, se funda la Cofradía de la Oración en el Huerto; siendo sus socios fundadores un grupo de personas relacionadas, en su mayoría, con el antiguo Hospital de Santiago. Por esto quedó la Cofradía ubicada en la Capilla del referido Hospital. El primer Presidente y punto de apoyo para la fundación de la Cofradía fue D. Julio Corzo León, prestigioso cirujano del Hospital de Santiago. En la fundación jugó un papel de especial importancia la comunidad de religiosas «Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl» cuyas monjas desempeñaban tareas sanitarias en el hospital. Citaremos, de modo especial, el enorme esfuerzo en pro de la Cofradía realizado por Sor Patrocinio Saldaña que, durante muchos años, fue el alma mater de la Hermandad y que siempre será recordada por su trabajo en beneficio de la misma. Desfiló procesionalmente por primera vez en la Semana Santa del año 1.946 con un solo paso, el de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto.


El grupo escultórico de la Oración en el Huerto, realizado por el escultor madrileño D. Federico Coullaut -Valera, y su trono obra de D.Alfredo Lerga Victoria, está situado en el lado del evangelio (izquierdo), del primer crucero. Colateral estaba el púlpito en la esquina del lado izquierdo.


Años después, en 1955,  Federico Coullaut- Valera, realizó  para la Cofradía de la Oración, la talla de candelería de Nuestra. Sra. de La Esperanza y es colocado en el ángulo bajo el altar de la tribuna, del lado del evangelio (izquierda), próxima al púlpito.


En el Capítulo IV, pp.208-209, de la Historia de Úbeda  de Don Miguel Ruiz Prieto, vemos una descripción detallada, realizada a finales del siglo XIX, de las imágenes y altares de la Capilla, del que sólo citaré el lugar, donde recibió veneración  años después las imágenes titulares de la Oración en el Huerto: “...En el crucero, al lado del evangelio, hay los altares siguientes, cuyos retablos proceden de la Iglesia de Santo Tomás: Altar de San Rafael, cuya antigua imagen procede del extinguido convento de San Juan de Dios; encima hay un cuadro grande que se trajo de las Cadenas. Altar de la Purísima a los lados; en el testero, hay dos cuadros grandes: uno con la imagen de Jesús Nazareno y otro con la de San Clemente papa, pintado por Juan Esteban; otro cuadro de un santo en oración hay colgado encima del retablo. (Los dos primeros proceden también de las Cadenas)...”.


“...En la nave y lado del Evangelio se halla el altar de Nuestra Señora de las Angustias, el retablo que fue de las Cadenas; encima de él hay una espaciosa tribuna con baranda de madera. Colateral a este altar, hay una capilla con un retablo, es de igual procedencia que el anterior y tiene un cuadro de la Inmaculada, y otro pequeño en lo alto que nos parece muy antiguo…”



Acerca del Asalto de la Capilla del Hospital de Santiago, durante la Guerra Civil de 1936, por el historiador Agustin Palacios, en su obra, EL ASALTO A IGLESIAS Y

CONVENTOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN ÚBEDA, sabemos lo siguiente: 





Foto 4, Aspecto que presentaba la Capilla, tras el asalto durante la Guerra Civil. Foto Rosa G. Pasquau.


“...No he encontrado datos directos de la destrucción del mobiliario religioso de la Capilla del Hospital de Santiago. Donde se perdió el bonito retablo entre otras cosas, tengo la impresión que tratándose de un hospital en activo, donde había enfermos, no se produciría una asalto como en los otros centros religiosos y creo, que tampoco se haría una hoguera para quemarlos, por la cuestión antes citada de que se trataba de un hospital, al que en este periodo se le cambió el nombre religioso de Santiago, para ponerle uno más apropiado para estos tiempo como era <<Hospital de Sangre>>.


Una idea de lo que pudo ocurrir, nos la da la ficha de alguien apodado <<Brazazos>, natural de Úbeda, trabajador del campo y miembro de U.G.T. que al comenzar la guerra trabajaba en la limpia de árboles, hasta que se creó el Cuerpo de Guardias de Etapa, donde ingresó voluntario para no ir al Frente de Guerra, este hombre tampoco participó en desmanes ni asaltos, aunque se dice de él: << …y únicamente se sabe que como cortador que era le obligaron a ir a la iglesia de Santiago a hacer leña para el Hospital, sin que se sepa destrozara imágenes>> Lo que está claro que en la iglesia de Santiago, no había árboles para hacer leña ¿ a que le mandaron allí? –porque leña para un hospital con pinturas y barnices no creo que la utilizaran por cuestiones sanitarias. Es posible que el destrozo de la Capilla lo hiciesen poco a poco.


Foto 5. Aspecto de la Capilla durante la década de 1980.


Finalizada la Guerra Civil, se restaura el recinto sagrado; en el frontal del altar mayor, se realiza un nuevo retablo, con las tablas salvadas de la sillería del coro de esta iglesia, de la Capilla de El Salvador, y de la iglesia de Santa María.


En agosto de 1939, se reorganiza la Cofradía de las Angustias, con el esfuerzo de antiguos cofrades y la tutela de D. Bonifacio Ordoñez Quesada.


En 1942, D. Nicolás Prados López, realiza el grupo escultórico actual de Nuestra Señora de las Angustias, que es bendecida el domingo 6 de septiembre de 1942 por el predicador D. Teodoro Molina Escribano, Chantre de Málaga.


El citado grupo escultórico de las Angustias, fue colocado en su trono bajo el altar de la Virgen de la Inmaculada (Este cuadro se conserva en la actualidad en el Ayuntamiento, en su antiguo lugar de origen), del lado del evangelio. (Lado izquierdo). Años después, Francisco Palma Burgos, realiza un proyecto de altar –retablo, para la Virgen de las Angustias; de este solo se realizó, la mesa altar.


La obra antigua de las Angustias nos la ubica en la capilla Ruiz Prieto en 1906, indicándonos que se encontraba en un retablo del desacralizado convento de Madre de Dios de las Cadenas.


Fotos 6 y 7. Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, años 1950, en el Hospital de Santiago. Foto Gentileza de Gabriel Delgado Juan, .


Como dije anteriormente, La Cofradía de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza se fundó en la ciudad de Úbeda (Jaén), el día 3 de Julio de 1.943, siendo sus socios fundadores un grupo de personas relacionadas, en su mayoría, con el antiguo Hospital de Santiago. Por esto quedó la Cofradía ubicada en la Capilla del referido Hospital. Dicha Capilla pertenecía a la parroquia de San Isidoro.El primer Presidente y punto de apoyo para la fundación de la cofradía fue D. Julio Corzo León, prestigioso cirujano del Hospital de Santiago.En la fundación jugó un papel de especial importancia la comunidad de religiosas «Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl» 


Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl llegaron a Úbeda en los años sesenta del Siglo XIX, bajo la petición del Ayuntamiento de Úbeda, quien solicitó a la Junta Provincial de Beneficencia que trasladarse hasta la ciudad a monjas de esta congregación para hacerse cargo de la asistencia del Hospital de Santiago y del control de las 'amas de lactancia' de los 'Niños Expósitos'.


Una petición que se realizó en 17 de julio de 1857 y que culminó con la fundación en Úbeda de cinco Hermanas de la Caridad con destino al Hospital de Santiago y de la Casa Cuna. Una labor que ya fue apreciada en aquella época, puesto que desde el Ayuntamiento se solicitó en 1863 que se incrementara el número de hermanas para atender la demanda de los servicios de atención sanitaria y social que prestaban en la ciudad.


Una labor que se extendió durante más de un siglo y que, presumiblemente se amplió también al Una labor que se extendió durante más de un siglo y que, presumiblemente se amplió también al ámbito educativo. De hecho, la primera aparición documentada del Colegio de La Milagrosa constaría en los años 1956 y 1957 a través de unos gastos realizados para la presumible adaptación de dependencias del Hospital de Santiago y diez años después como 'nuevo' Colegio la

Milagrosa para la educación de 'maternales', párvulos y Educación General Básica.



En 1965 se construyó el actual Colegio de la Milagrosa, siendo la primera directora Sor Ventura Luaces, y después de estar muchas décadas, al servicio del Hospital de Santiago; las Hermanas de la Caridad abandonó en 1967, dicho edificio y se instaló en el nuevo Colegio.


Tras su marcha, la Capilla hospitalaria, pasa a depender de la parroquia de San Isidoro. En 1975; y tras 400 años de funciones hospitalarias, se cierra el Hospital de Santiago; tras la inauguración del moderno Hospital de San Juan de la Cruz.


El Jueves y Viernes Santo del año 1979; las Cofradías de la Oración y la Virgen de las Angustias, realizan sus últimas salidas procesionales, desde el Hospital de Santiago, ya que como dije anteriormente, el 13 de Abril Viernes Santo de 1979, se cerró  al culto, la Capilla de Don Diego de los Cobos, dicha capilla tenía solo un capellán, dependía de la parroquia de San Isidoro y estaba abandonada.


Por el historiador don Pablo Jesús Lorite, en artículo titulado  UNA APROXIMACIÓN A LA DISTRIBUCIÓN DE LA CAPILLA DEL HOSPITAL DE SANTIAGO DE ÚBEDA ANTES DE SU DESACRALIZACIÓN…, sabemos Indica Torres Navarrete que el 9 de noviembre de 1977 el ayuntamiento de Úbeda deja extinguidos los servicios médicos del Hospital de Santiago, momento en que la ciudad ya contaba desde 1975 con el actual hospital público de San Juan de la Cruz, a funcionar sólo con dos plantas (de las cinco gen procedía de la casa de un particular que muy posi-

que posee), paritorios y cirugía. Como indicaba Juan Pasquau, en las postrimerías de su turno en la tierra, el  empleo del Hospital era el de un monumento que se propone destinar a otros fines nobles. Algo que tardó mucho tiempo, pues no se inauguró como centro cultural hasta el 7 de abril de 1990…”


“...Es sucintamente en 1979 cuando ya es imposible que las dos hermandades sigan en la capilla (el Hospital era ya de titularidad municipal y se proyectaba un 

palacio de exposiciones y congresos) y toman como fecha tope su salida procesional, así el jueves santo (12 de abril de 1979) la Oración del Huerto partiría y no volvería quedando desde el viernes santo en El Salvador, mismo día en que las Angustias abandonaría para encerrarse en la parroquia de San Isidoro. Concretamente el último acto religioso fue la salida de esta hermandad a las cinco de la tarde del 13 de abril de 197914, permaneciendo desde ese momento la capilla hospitalaria sin culto alguno y el edificio cerrado en un período de oscuridad del que se sabe muy poco hasta 1990, concretamente 11 años exactos…”.


Así el 19 de Marzo de 1979, fue la última Fiesta Principal de la Cofradía de la Oración en el Huerto


De 1981 a 1989,  se realizan obras generales de restauración y rehabilitación para nuevos usos, por los arquitectos Andrés Perea y Carmen Mostaza.


El arquitecto responsable de la restauración, Andrés Perea, acerca de la Capilla del Hospital de Santiago, nos dice: “…Cuando en el año 1981, iniciamos el proyecto de restauración. El edificio hasta aquí descrito se encontraba degradado. Oculto o, lo que es peor, mixtificado por añadidos que desvirtúan sus valores. Costó un tiempo descubrir que el coro de la Iglesia (en forma de U), con capillas bajo las alas laterales, ocultaba el gran coro-balcón original y sobre todo ocultaba la planta en “H” hasta convertirla en clásica planta de cruz eclesial…”.





Foto 8.  Fachada Principal de la Capilla del Hospital de Santiago,  en la década de 1980, Foto Archivo Gabriel Delgado Juan.


“...A  mediados de la década de 1980, en la restauración del Hospital de Santiago, ,.

Consideramos que fue un grave error histórico, conceptual y de restauración: ya que al completar hasta terminar en pico el tímpano del frontón que remata a la iglesia. El arquitecto que hizo esa intervención se tomó la licencia de "terminar", creyendo que el tímpano en forma de trapecio que dibuja la cornisa no era correcto y que estaba incompleto (o por lo menos no al gusto contemporáneo). Le enmendó la plana a Vandelvira y a las proporciones del patio. Un grave error de lectura y que demuestra una vez más el escaso control que se efectúa en las intervenciones del patrimonio jiennense.


Comos podemos ver en la foto, anterior a la última restauración de la fachada superior de la capilla del Hospital de Santiago, se apreciaba que  partir de la parte superior del frontón trapezoidal salía un faldón de tejas y ya en un plano posterior aparecía el testero de la cubierta de la nave.


Este hábil e inteligente recurso lo hace Vandelvira precisamente para introducir las torres dentro del patio y que no se vea el pico de la cubierta. La constatación de este factor (además de encontrar fotos del patio cercanas anteriores a los años 80) es, además, muy fácil: basta con tapar con una hoja ese nuevo tímpano y darse cuenta que la composición desde dentro del patio funciona mucho mejor. Hay que destacar que este aspecto visual, basado en la perspectiva, que era inminente en todos los trabajos del renacimiento, se hace siempre pensando en la altura del viandante o espectador los arquitectos renacentistas para componer lo hacían teniendo en cuenta esa visión, jamás la visión lejana o de alzados frontales que estamos acostumbrados a valorar.


El frontón trapezoidal es un recurso manierista que Vandelvira empleó para valorar y meter mejor dentro de la visual y de la composición del patio las dos torres posteriores (que eran una novedad en las iglesias del momento). Con la línea horizontal del tímpano, las torres traseras cogen protagonismo y se introducen en el patio. Es un recurso claramente manierista, no un olvido de Vandelvira (si hubiera sido un olvido o se hubiera dejado sin completar no habría cornisa en la parte superior del trapecio). Al completar el tímpano en la actualidad la jerarquía se invierte, el triángulo central es más grande y ocupa una posición preponderante con lo que las torres pierden importancia (aparecen un triangulo y otros dos más pequeños detrás) se rompe la unidad compositiva y la jerarquía original.


Acerca de la última Fiesta Principal de la Oración en el Huerto, en el Hospital de Santiago, por el historiador cofrade don Pedro Mariano Herrador Marín,  en su obra Nuestras cofradías en el siglo XX sabemos lo siguiente: “... Puestos al hablar con el director espiritual don Robustiano Gallego Muñoz, le ofrecieron la cátedra sagrada que ocupó dignamente en la mañana del día de San José, de 1979. Esta sería la última fiesta que la hermandad celebraría en el emblemático centro sanitario del Hospital de Santiago, pues al año siguiente se celebraría en la Sacra Capilla del Salvador. Para la ocasión intervino la banda de cornetas y tambores de la cofradía. ( Aunque el orador sagrado de la fiesta fue el párroco de San Isidoro, la cofradía pagó religiosamente al capellán de| Hospital de Santiago, don Vicente Sanz Merino las 500 ptas., por los derechos de la fiesta del día 19 y la misa de difuntos celebrada en el propio Hospital el día 20 de marzo)...”.


Fotos 9 y 10. Interior de la Capilla del Hospital, en el año 1979, días después de su desacralización. Fotos gentileza de José Manuel Almansa Moreno


Por último os comparto, las fotos que ya os comente gentileza del archivo de José Manuel Almansa. En la primera, es la capilla bajo la tribuna del lado izquierdo de la capilla del Hospital de Santiago, donde recibió culto la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza. En la segunda foto,  muestra la capilla bajo la Tribuna del lado derecho, esta fue la capilla de los Caídos en la Guerra Civil, actualmente la mesa altar de esta citada capilla se encuentra en la Iglesia de San Lorenzo, además estaba adornado con tablas de la desaparecida sillería del coro del Hospital de Santiago y  se observa la baranda del Coro Alto, que llegaba hasta aquí. 



Foto 11. Imagen de la Virgen de la Esperanza delante de la Capilla de los

Caídos inhumados en el Hospital de Santiago.

Fuente:Archivo PEMA.



Foto 12. Oración en el huerto colocada en el lado del evangelio del

presbiterio mayor para su fiesta.

Fuente:Archivo PEMA..



Dos placas recuerdan en Úbeda la vinculación de la Oración en el Huerto y las Angustias con La Capilla del  Hospital de Santiago, actualmente Auditorio.



Según nos cuenta Alberto Román, el pasado 3 de noviembre del año 2023; Las cofradías de Nuestra Señora de las Angustias y Descendimiento de Cristo y Nuestro Señor de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza, haciendo honor a sus titulares, celebraron un acto conjunto para recordar la fundación y estancia de ambas hermandades en la capilla del Hospital de Santiago, donde fueron veneradas sus respectivas imágenes.


Con este motivo, se procedió al descubrimiento de dos placas que dejan constancia de dicho hecho histórico y que han sido colocadas en un lateral de la parte trasera de lo que actualmente es el auditorio del centro cultural. Ambas placas, talladas en piedra, han sido elaboradas por el cantero ubetense José Muñoz.


La alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares, estuvo acompañando a las hermanas mayores de ambas cofradías, Josefa de la Cruz y Concha Cobo,durante un acto en el que además intervino el historiador José RamónMartínez Elvira, quien habló del origen de las dos hermandades y su estrecha vinculación con el Hospital de Santiago. «Se trata de dejar un testigo visual a quienes visitaópn el edificio, tanto ubetenses como turistas,para poner en valor la historia y el simbolismo de este lugar, así como de nuestra Semana Santa», dijo Olivares.




Juan Ángel López Barrionuevo. Junio de 2025.

Fuentes Consultadas: 


Agustín Palacios Martínez; .EL ASALTO A IGLESIAS Y CONVENTOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN ÚBEDA.  Trabajo Inédito. 2015


LÓPEZ BARRIONUEVO, Juan Ángel, IGLESIA DEL HOSPITAL DE SANTIAGO. TRAS LOS 40 AÑOS DE SU DESACRALIZACIÓN. (1979- 2019). https://vbedarecatada.blogspot.com/2019/06/iglesia-del-hospital-de-santiago-de.html.Junio de 2019.


MARTÍNEZ ELVIRA, Juan Ramón. Semana Santa en Úbeda. Unión de cofradías de Semana Santa,


HERRADOR MARÍN, Pedro Mariano. Nuestras Cofradías en el siglo XX. Tomos 2 y 3. Úbeda, 2011. Editado por el autor. Úbeda, 2003 y 2014.


Pablo Jesús Lorite Cruz;  UNA APROXIMACIÓN A LA DISTRIBUCIÓN DE LA CAPILLA DEL HOSPITAL

DE SANTIAGO DE ÚBEDA ANTES DE SU DESACRALIZACIÓN, ASÍ COMO UN

ESTUDIO DE SUS TERNOS CONSERVADOS EN LAS CAJONERAS DEL

SANTUARIO DEL GAVELLAR. Lorite Cruz (2019)

Argentaria, 21: 055-072.



Alberto Roman. Ideal Úbeda Digital. Dos placas recuerdan en Úbeda la vinculación de la Oración en el Huerto y las Angustias con el Hospital de Santiago. Año 2023.


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