21 jul 2026

Úbeda como musa eterna, refugio musical y victoria cultural de Federico García Lorca

 



«Entonces he ganado yo, ellos no»


La escena en El Ministerio del Tiempo

La frase pertenece al capítulo 3 de la cuarta temporada («Bloody Mary»), en el que Julián lleva a Federico García Lorca al año 1979 para escuchar a Camarón de la Isla cantar su poema La leyenda del tiempo.

LORCA: «Ese es mi poema. ¿Tanto tiempo después, España se acuerda de mí? ¿Entonces...? He ganado yo. Ellos no».

Significado

  • Triunfo sobre el olvido: Al comprobar que su obra sigue viva décadas después de su asesinato, Lorca comprende que el arte y la memoria colectiva vencen a la represión de sus verdugos.

  • Aceptación del destino: Aunque sabe que va a morir, el poeta decide no cambiar la historia, asumiendo su inmortalidad literaria.



Úbeda, el refugio y la eternidad de Lorca: Esta infografía recorre los espacios de paz que Úbeda ofreció a Federico. Una serenidad que, a pesar de su trágico final, se convierte en su triunfo definitivo frente a la barbarie, tal como resume su frase en El Ministerio del Tiempo: «¿Tanto tiempo después, España se acuerda de mí? […] He ganado yo. Ellos no».

Introducción

Este verano de 2026, conmemoramos efemérides clave que nos obligan a un ejercicio de rigor y salud democrática. Frente a narrativas parciales que, desde ciertos espacios locales de redes sociales de Úbeda, difunden relatos hagiográficos reduciendo la figura del general Leopoldo Saro y Marín a la de un mero bienhechor local, es imperativo oponer la verdad histórica. Este revisionismo omite conscientemente su papel como pilar de la dictadura de Primo de Rivera, su complicidad en la supresión del Parlamento y su conspiración contra la II República, chocando frontalmente con los principios de la Ley de Memoria Democrática, que promueve la divulgación de los valores republicanos y el reconocimiento de las víctimas frente a cualquier intento de exaltación dictatorial.

Lejos de la mitificación castrense, el centenario de la Real Orden del 21 de julio de 1926, que impulsó el tren Baeza-Utiel, nos recuerda las consecuencias nefastas de los caprichos del poder. Aquella traza, forzada por la enorme influencia del General Saro cerca del rey Alfonso XIII para beneficiar intereses locales y caciquiles, ignoró la compleja orografía de La Loma de Úbeda. El resultado fue un desastre técnico y económico que disparó los costos y condenó a la infraestructura al fracaso del conocido "tren de los fantasmas". La soberbia de unos pocos terminó lastrando el verdadero desarrollo de nuestra tierra.

Por eso, es un deber cívico desviar la mirada hacia los verdaderos faros de nuestra cultura. Frente al ruido de sables y los intentos de blanquear el pasado autoritario, Úbeda brilla con luz propia gracias a vínculos mucho más luminosos, como el que unió a la ciudad con Federico García Lorca. Su huella en tierras ubetenses supuso un encuentro íntimo con el arte, la arquitectura renacentista y la amistad sincera, recordándonos aquella icónica frase inmortalizada en la ficción:

Juan Ángel López Barrionuevo.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 - Víznar, Granada, 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, considerado una de las cumbres de la llamada Generación del 27 y una de las figuras más influyentes de la literatura universal del siglo XX. Su obra destaca por la fusión magistral de la tradición popular y la vanguardia, abordando temas universales como el amor, el deseo, la frustración y la muerte, fuertemente arraigados en el folclore andaluz y gitano.

Su vida y su brillante trayectoria literaria se truncaron de forma abrupta tras el estallido de la Guerra Civil española. En agosto de 1936, tras el golpe de Estado militar, fue detenido en Granada por los sublevados debido a su ideología progresista, su defensa de la libertad cultural, su condición de intelectual republicano y su homosexualidad. Fue asesinado cobardemente en la madrugada del 18 de agosto de 1936 en el barranco que media entre Víznar y Alfacar, convirtiéndose en el símbolo universal de todas las víctimas inocentes de la represión franquista.

. Los viajes de juventud: El descubrimiento de Úbeda

Entre 1916 y 1917, un joven Federico —por entonces estudiante en la Universidad de Granada— recorrió Andalucía oriental en los célebres viajes pedagógicos organizados por el catedrático Martín Domínguez Berrueta. Aquella expedición, guiada por el espíritu renovador de la Institución Libre de Enseñanza, buscaba despertar la sensibilidad estética de los alumnos ante el patrimonio monumental, muy lejos de los adoctrinamientos dogmáticos que vendrían décadas más tarde.

A bordo de aquellos trayectos, que incluyeron la llegada en tranvía desde Baeza, Lorca quedó profundamente fascinado por la monumentalidad de Úbeda. Las calles silenciosas, los palacios nobiliarios y la piedra dorada del Renacimiento dejaron una marca indeleble en su imaginario. Estas vivencias sirvieron de germen para su primer libro en prosa, Impresiones y paisajes (1918), donde volcó la emoción de aquellos días de descubrimiento juvenil.

Úbeda, Reina y Gitana: El latido renacentista y jondo en la prosa lorquiana

La huella imborrable que Úbeda dejó en Federico García Lorca traspasó los límites de su prosa juvenil, consagrando una visión lírica muy particular de esta joya monumental de la provincia de Jaén. Fruto de una profunda y duradera conexión emocional y estética con el paisaje jiennense es su famosa y evocadora fórmula con la que bautizó a la localidad: "Úbeda, Reina y Gitana".


La dualidad estética: Nobleza de piedra y duende popular


A través de esta potente y sugerente construcción metafórica, Lorca logró sintetizar con absoluta maestría el alma dual que define a la ciudad:


  • La "Reina": Representa la imponente arquitectura nobiliaria, señorial y regia. Es la materialización del esplendor del Renacimiento andaluz, esculpido en una inconfundible piedra dorada que brilla bajo la luz de Andalucía, evocando un pasado de palacios, linajes y grandilocuencia pétrea.

  • Lo "Gitano": Encarna el duende, el misterio, el pulso popular, la hondura flamenca y la raíz ancestral que palpita con fuerza en sus rincones recónditos, callejones laberínticos y plazuelas silenciosas.


Esta mirada premonitoria y profundamente intuitiva anticipa ya el universo estético que el poeta granadino desarrollaría más tarde de manera magistral en obras cumbre de la literatura universal como el Romancero gitano. Úbeda se convierte así en un territorio de tránsito donde confluyen la alta cultura monumental y el alma jonda del pueblo.



La piedra dorada frente a la nostalgia oscura: Mientras la monumental Úbeda deslumbra con su Renacimiento y algunos añoran silencios cómplices con el pasado dictatorial, la memoria de Federico García Lorca —y el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática para reparar a tantas víctimas silenciadas— recuerda que la verdadera historia no se borra con cunetas ni censuras. Frente a quienes quisieron apagar su voz, su vigencia y su triunfo cultural resuenan hoy más afilados que nunca, devolviéndonos la bofetada definitiva de su verso: «¿Tanto tiempo después, España se acuerda de mí? […] He ganado yo. Ellos no».



Impresiones y paisajes (1918): La evocación melancólica del Palacio de las Cadenas


En su primer libro en prosa, Impresiones y paisajes (1918), Federico García Lorca rinde un tributo inolvidable a la majestuosidad de la arquitectura ubetense, deteniéndose con especial devoción en la contemplación del Palacio de las Cadenas (actual sede del Ayuntamiento).


Con una prosa densa, evocadora y profundamente melancólica, el joven Federico describe el edificio destacando la severidad de sus líneas y el característico tono dorado de sus sillares, desgastados por el paso inexorable de los siglos. Su pluma desmenuza con sensibilidad pictórica los detalles arquitectónicos más insignes:


  • Las rejas formidables: De hierro forjado, que protegen con aire defensivo y señorial los vanos de la planta baja.

  • Los balcones con frontones jónicos: Que aportan un ritmo clásico, solemne y armónico a la fachada principal.

  • La galería alta: Abierta al cielo jiennense y finamente decorada con escudos nobiliarios que recuerdan el linaje y el poderío histórico de sus antiguos moradores.


Para Lorca, este palacio no es una mera acumulación de elementos artísticos fríos, sino un organismo vivo impregnado de melancolía. La piedra dorada dialoga con el silencio de la tarde, transformando el espacio urbano en un escenario poético donde la historia, la belleza plástica y la emoción subjetiva del caminante se funden en una sola experiencia estética inolvidable.


. Amistades y acordes en la ciudad renacentista

Aquellas visitas no fueron meramente turísticas; tejieron lazos humanos verdaderos. Lorca cultivó una estrecha amistad con el ubetense Lorenzo Martínez Fuset, a cuya casa solía acudir durante sus estancias. En la intimidad de aquel hogar, el poeta solía sentarse al piano para interpretar composiciones propias, fundiendo su genio musical y literario.

El afecto sincero hacia su amigo quedó inmortalizado para siempre en las páginas de Impresiones y paisajes, donde incluyó una dedicatoria explícita en la prosa titulada Albaicín: "A Lorenzo Martínez Fuset, gran amigo y compañero". Además, aquellos periplos jiennenses propiciaron también su legendario encuentro con Antonio Machado en la vecina Baeza, un auténtico cruce de caminos para las letras hispanas y el pensamiento libre.

. Úbeda hoy: Memoria viva, calle dedicada y legado cultural

Frente a quienes en el pasado intentaron silenciar su memoria, Úbeda recuerda y homenajea hoy a Federico García Lorca como un símbolo indiscutible de la cultura, la libertad creativa y la democracia cultural.

  • La Calle Federico García Lorca: Como muestra de este reconocimiento permanente, la ciudad cuenta en su callejero con una vía dedicada a su memoria (Calle Federico García Lorca), integrando su nombre en el tejido urbano cotidiano de la localidad que tanto le fascinó en su juventud.

  • Programación cultural: El teatro municipal, los ciclos escénicos, las jornadas literarias y los proyectos culturales locales se nutren constantemente del universo dramático y lírico del poeta. Úbeda mantiene así encendida la llama de su patrimonio a través del recuerdo de quien supo elevar la belleza de sus piedras a la categoría de la universalidad, alejándose de los rescoldos del nacionalismo autoritario e intolerante que intentó borrar su legado.

Conclusión: Memoria, verdad y cultura frente al silencio autoritario


La historia de Úbeda no puede ni debe reducirse a una sola lectura, pero exige siempre un ejercicio de rigor y perspectiva democrática. Más allá de las luces y sombras de figuras históricas como el general Leopoldo Saro —cuyo peso político y los proyectos de su época, como el frustrado tren del Baeza-Utiel, dejaron una profunda huella material en la comarca—, la verdadera identidad de la ciudad renacentista resplandece con luz propia a través de su patrimonio cívico y cultural.


En este horizonte, la huella de Federico García Lorca en Úbeda representa el triunfo definitivo de la sensibilidad estética, la amistad sincera y la libertad creadora frente a cualquier forma de imposición u olvido. Hoy, al recorrer sus calles de piedra dorada y transitar vías como la que lleva el nombre del poeta, Úbeda reafirma su vocación democrática y abierta. Recordar a Lorca y abrazar su legado es ratificar la vigencia de aquella máxima universal: la cultura, la belleza y la memoria libre siempre terminan por prevalecer.



Bibliografía Consultada




  • Audiovisual: Olivares, J. y Olivares, P. (Creadores). (2020). «Bloody Mary Hour» (Temporada 4, Episodio 3). El Ministerio del Tiempo. RTVE. Enlace al vídeo oficial (RTVE Play).
  • Literatura: García Lorca, F. (1931). Así que pasen cinco años (Contiene el poema La leyenda del tiempo). Ediciones Cátedra (Ed. 1995). ISBN: 978-84-376-1352-9.
  • Música: Camarón de la Isla. (1979). La leyenda del tiempo [Álbum]. PolyGram / Philips Records. (Reedición Libro-CD, 2007). ISBN: 978-84-9815-837-3.

  • García Lorca, Federico. Impresiones y paisajes. Granada: Imprenta de Paulino Ventura Traveset, 1918.
    • Nota de edición: Al tratarse de una autoedición no venal financiada por el padre del poeta en 1918, no posee ISBN original (el sistema ISBN se implantó en España a partir de 1972). Si utilizas una edición crítica posterior para tu estudio, la referencia con registro es: Impresiones y paisajes (Edición de Rafael Lozano Miralles), Madrid: Ediciones Cátedra, 1998. ISBN: 978-84-376-1050-4. [1, 2, 3, 4, 5]
  • Gibson, Ian. Federico García Lorca. 1: De Fuente Vaqueros a Nueva York (1898-1929). Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1985. ISBN: 978-84-253-1674-6. [1, 2, 3, 4]
  • Domínguez Berrueta, Martín. Viajes pedagógicos por Andalucía oriental. Granada: Universidad de Granada, 1917.
    • Nota de edición: Al ser un opúsculo universitario de principios del siglo XX, no cuenta con ISBN. Para enriquecer teóricamente este bloque, se suele contrastar con el estudio de referencia: Gallego Morell, Antonio. El renacimiento cultural de la Granada contemporánea: Los «viajes pedagógicos» de Berrueta, 1914-1919. Granada: Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 1989. ISBN: 978-84-404-4366-3. [1, 2, 3, 4]
  • Archivo Municipal de Úbeda. Fondo de estudios locales sobre el influjo de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) en la provincia de Jaén. Úbeda: Ayuntamiento de Úbeda, sin año (s.a.).

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