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foto de Daniel Expósito Suárez |
30 jun 2012
27 jun 2012
LOGOS, PATHOS, ETHOS
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| Foto de Angoar. Plaza Vázquez de Molina |
El Renacimiento se enseñoreó, para siempre, de la Plaza. Declinó su “tema”, su radical prurito clásico, adoptando todas las desinencias estilísticas en la plural variedad arquitectónica. Así, el Palacio de las Cadenas representa un escueto nominativo de pureza, del más depurado corte greco-romano. Así, El Salvador exalta su fiebre pujante, morosa de reiteraciones, en los linderos casi de un narcisismo barroco. (Si el grecorromano fue el nominativo del Renacimiento, habrá que confirmar al barroco en función –¡oh embriaguez!– de vocativo). Así, el Palacio de Mancera –ablativo– complementa circunstancias de no muy directa, específica filiación; aunque siempre bellas dentro del Renacimiento.
Contemplar el Palacio de las Cadenas, trae aparejada una aquiescencia “lógica” del pensamiento ante la exigencia, teoremática, de la puntual armonía del edificio. Detenerse ante El Salvador propende a una “sugestión” del ánimo. Y... ¿ante el Palacio de Mancera? Una “inspiración”, un carisma, una elevación espiritual, late en este rincón silente de la Plaza que ha enmarcado tantas veces la emoción máxima de Úbeda en la mañana del Viernes Santo...
Inteligencia, Sugestión, Elevación moral; “logos”, “pathos”, “ethos”; Razón, Pasión, Espíritu. He aquí los tres módulos fundamentales en que se asienta la buena historia. El Renacimiento nos los ofrece en las fachadas del Palacio de las Cadenas, del templo de El Salvador, del Palacio del Marqués de Mancera.
(De la Biografía de Úbeda)
VIEJAS FUENTES
| Foto Diego Godoy Cejudo |
Esta estampa no es de ahora. Ahora el agua está completamente socializada en la ciudad. Es un «servicio». Entre el agua del grifo —procedente de la cañería— y la de la fuente, yo encuentro esa diferencia: la del grifo es ya un agua funcional. ¿Y la de la fuente? El agua de la fuente era, todavía, una gracia...
El agua socializada presta indudables servicios a la humanidad. ¿Cómo negarlo? Está bien, muy bien, civilizar el agua. Civilizar, ¿no es evitar ocios? El agua no puede costearse siempre —por ejemplo— el lujo de llegar al fin... Desde que nos dimos cuenta los hombres de que ella es una «materia prima», nada menos, ¡cómo le hemos hecho la libertad imposible! La hidráulica, la hidroeléctrica, los regadíos... Cada vez se está poniendo más cara, para el agua, la ilusión del mar.
Y es bueno, insistamos, que el hombre haya domesticado el agua, que la haya obligado a entrar, «conducida» disciplinariamente, a sus olivares y a sus haciendas; que la haya humillado hasta introducirla, sin protesta, en el propio hogar. La civilización, a fin de cuentas, no es sino la potenciación del servicio a domicilio. Desde la municipal cañería hasta la televisión, pasando por la nevera, el progreso ha ido salvando los obstáculos de una carrera encaminada a meternos el mundo completo dentro de las cuatro paredes del cuarto de estar.
Bien; pero el hombre tiene que pagar sus necesidades y sus comodidades. No caben ventajas gratuitas para el hombre. Así, a lo largo del épico progreso de la socialización del agua, ha habido que ir renunciando, poco a poco, a la lírica de su canción. Es la soldada que el agua cobra por su servicio. O es, quizá, su venganza...
¡Las canciones del agua! Cierto que todavía canta ella, rumorosa o brava, en los arroyos y en las torrenteras; cierto es que ahila aún su música en las fuentes de la sierra, entre el perfume montaraz del tomillo, del espliego y del cantueso. Pero la ciudad, esclavizada por nosotros, es, a lo más, «agua oculta que llora», que gime en silencio. (Porque, ¿vais a llamar canción al ruido del grifo abierto del lavabo?)
En los pueblos se van suprimiendo las fuentes: esos monumentos, chicos o grandes, que se levantaban al agua cuando ella tenía su prestigio, cuando ofrecía su caño libre como una dádiva; como una gracia , y no como un deber. ¿Recordáis? El pueblo se adensaba alrededor de la torre de la iglesia y, luego, casi en igualdad jerárquica, afirmaban su pujanza las demás instituciones: el Ayuntamiento, la escuela, la casa solariega, la fuente... Porque era eso la fuente: una institución. Ella, entre un realce casi litúrgico a veces de piedras labradas y gárgolas prosopopéyicas, regalaba muchas cosas además del agua. O, con el agua, regalaba muchas cosas. La poesía, siempre vagabunda, iba por las calles del pueblo en busca de sus temas y, de pronto, se acogía al patronazgo de la fuente. Musitaba el agua en la fuente su canción y, en seguida, su música imantaba la frágil risa de las mozas. Y los poemarios y los romanceros pedían metáforas prestadas a la fuente...
Desaparecen, sí, las viejas fuentes de los pueblos. Siempre la Civilización: un poco más de utilidad a cambio de otro poco menos de belleza. No hay derecho a quejarse. Porque el hombre está siempre abocado a preferir: es un animal que elige. Y elegir, ¿no es eliminar? La Civilización, en última instancia, resulta también, hasta cierto punto, un ejercicio ascético. Paradoja...
(ABC, 28 de junio de 1959)
21 may 2012
La Unión de Cofradías actuará en la torre de la iglesia de Santo Domingo
LUNES, 21 DE MAYO DE 2012 20:59 ALBERTO ROMÁN VÍLCHEZ
Iglesia de Santo Domingo. ROMÁN
El hecho es que los vecinos del entorno pusieron en conocimiento del Ayuntamiento que habían percibido el desprendimiento de cascotes desde la parte más alta, lo cual podía suponer un riesgo y significar la existencia de problemas en la cubierta.
Así, toda vez que el máximo órgano cofrade tiene la cesión del inmueble por parte del Obispado, para llevar allí a cabo su proyecto del futuro museo de Semana Santa, se le requirió que interviniera a la mayor brevedad posible para salvaguardar la seguridad y el mantenimiento de este templo desacralizado y protegido por su valor histórico y arquitectónico.
Unos 5.000 euros
Desde la Unión de Cofradías se encargó un proyecto de intervención que resulta bastante costoso, sobre todo por las dificultades de acceso a la torre y el elevado andamiaje que hay que montar. Se calcula que hacer las reparaciones pertinentes precisará una inversión cercana a los 5.000 euros, que serán aportados por las hermandades de cara a favorecer el proyecto de adecuación de Santo Domingo para montar el Museo de Semana Santa. Actualmente se están viendo opciones para realizar estas obras con carácter de urgencia.
1 may 2012
Malestar por el cobro de la entrada para ver Santa María
MARTES, 01 DE MAYO DE 2012 23:03 ALBERTO ROMÁN VÍLCHEZ
Desde hoy martes, una empresa se encarga de gestionar la entrada a la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda, una decisión tomada por los responsables del templo que, con esta concesión, pretenden que el monumental edificio permanezca abierto a la visita el mayor tiempo posible, algo que no resultaba fácil por la falta de recursos económicos y humanos. La idea es obtener fondos para compaginar los cultos y los recorridos turísticos, así como para el mantenimiento habitual de la iglesia.
La entidad en cuestión es Palacios y Museos (Aldeasa) que ya gestiona otros importantes centros turísticos y monumentos como el Palau de la Música de Barcelona, el Museo Arqueológico Nacional, la Biblioteca Nacional, las cuevas de Altamira y Nerja, los monasterios de El Escorial y del Valle de los Caídos, el Palacio Real de Madrid o las catedrales de Córdoba, Cuenca, Granada, Málaga, Santiago de Compostela, Sevilla y Toledo.
De esta forma, para entrar en Santa María los adultos deben pagar 4 euros, los pensionistas y jubilados 2,5 y los niños 1,5. Aunque estas tasas no se cobran en una serie de horarios establecidos para cultos y para visita de los fieles a las imágenes que allí se veneran. Además, el acceso a la capilla de la Virgen de Guadalupe durante la estancia de la patrona en Úbeda será gratuito, ya que dispone de una puerta lateral por la que se podrá acceder desde el claustro sin pasar por taquilla. De todo ello dará debida cuenta mañana miércoles el arcipreste de la ciudad, Juan Ignacio Damas, en una rueda de prensa convocada en el mismo templo.
Críticas
La idea del cobro de una entrada para acceder a Santa María no ha gustado entre los ubetenses. Son muchos los ciudadanos y colectivos que critican que, tras casi 30 años de cierre por unas interminables obras de restauración, ahora, después de tanta espera y cuando se ha cumplido un año de su reapertura al culto, haya restricciones en el acceso al emblemático templo.
Desde ciertos sectores no se entiende que haya que pagar una entrada cuando se han invertido muchos millones de euros (más de 6) procedentes del dinero público (sobre todo Junta de Andalucía), y ello porque se quiere convertir el templo en un producto turístico en el que además se han puesto a la venta diferentes artículos. Y se critica que ya no puedan acceder libremente y en el momento que quieran o les sea posible quienes quieran entrar unos minutos a rezarle, por ejemplo, a la Virgen de Guadalupe o a Jesús Nazareno, que cuentan con cientos de fieles. Incluso en internet, a través de las redes sociales, empieza a tomar forma un movimiento en contra de esta decisión que ya está promoviendo una campaña de recogida de firmas.
PA: gratis para los andaluces
Desde el ámbito político también ha habido alguna reacción. El PA ha solicitado que el acceso a Santa María sea gratuito para los andaluces, libremente y a cualquier hora, pues «han pagado con sus impuestos más de 6 millones de euros para su costosa rehabilitación». El portavoz de esta formación política, Paco Mendieta, dice no entender que el Obispado cobre 4 euros por la entrada al templo y que «haga negocio con el dinero de los ciudadanos».
«El alcalde debe mediar en este asunto, ya que es intolerable que se cobre dinero a los ubetenses por ir a visitar a la patrona de la ciudad», asegura, a la vez que considera «igualmente intolerable que el Obispado intente conseguir dinero gracias a una rehabilitación costosa en la que la Iglesia no aportó ni un sólo euro».
14 abr 2012
Patrimonio Recuperado Capilla de El Savador
Los precedentes de las sillerías corales la tenemos que buscar en los asientos que se colocaban en los ábsides de las basílicas romanas para el magistrado y los asientos corridos para sus asesores.
En las primitivas iglesias tanto orientales como occidentales, tras la mesa del altar, en el centro, se situaba la cátedra exenta del Obispo, realizada bien en piedra, bien en madera, y detrás de ella, adosados al ábside, los bancos corridos pétreos para los concelebrantes. Ejemplos significativos de estos coros primitivos lo tenemos en la Iglesia de Santa Irene de Constantinopla.
Con el desarrollo de la liturgia, los bancos corridos adosados al ábside entorpecían el normal desarrollo de las ceremonias, lo que dio pie por un lado, a la construcción de ábsides más profundos y por otro, al traslado de las sillerías coral bien a la capilla mayor, bien a la nave central, mermando en este caso el espacio disponible para los fieles.
Con la contrarreforma y tras el concilio de Trento, con el fin de acercar más el pueblo fiel al sacrificio de la misa, se fueron trasladando nuevamente las sillerías corales desde el primer tramo de la nave central al presbiterio, dando lugar como el caso francés a capillas más largas y profundas para acoger a un numero cada vez más elevado de canónigos. Sin embargo en la España de Felipe II se produce el caso contrario, la sillería pasa del presbiterio al primer tramo de la nave central.
La construcción de la tribuna es coetánea a la de la iglesia funeraria. Efectivamente el coro ocupa todo el ancho de la nave de salón de el Salvador y llega desde el hastial hasta la vertical del primer arco fajón de la bóveda del templo. Su ubicación responde al modelo constructivo de los Reyes Católicos. La colocación del coro a los pies del templo constituye una de las tres modalidades de emplazamiento más frecuente en los templos españoles. Si el coro de los pies está en lo alto, es usual disponer de otra sillería en la planta baja del templo, tal como antaño ocurrió en la ubetense capilla funeraria de el Salvador. Los casos de coro a los pies ya en la planta baja son abundantes en nuestro país. Así, tenemos, por ejemplo, los de los monasterio de los Jerónimos de Granada; Santo Tomás de Ávila…
Gracias a los estudios de Martínez Elvira se ha clarificado la autoría de tan magnifica sillería, desgraciadamente desmantelada en la Guerra Civil. Blas de Briñó fue el entallador de tan magna obra, comenzada en 1556. Doble sillería de madera de nogal; muy bien tallados con medallones, grutescos y molduras de excelente ejecución; los quince sitiales altos, en cuyos respaldos separados por balaustres estaban talladas figuras de Santos; Apostolado; Arcángeles San Miguel y San Gabriel. El sitial del Capellán Mayor simbolizaba la Encarnación de la Virgen María. El órgano obra de Javier Fernández del siglo XVIII, ha sido restaurado recientemente.
Desde 1998, la Fundación Casa Ducal Medinaceli, viene desarrollando obras de embellecimiento y mejora en el templo panteón de Francisco de los Cobos.
Entre los proyectos que ya se han desarrollado destaca la mejora del pavimento, restauración de la sacristía, bóveda de la antesacristía y antigua capilla del sagrario y recuperación de los frescos de la cúpula mayor y órgano, obras subvencionadas por el Ministerio de Cultura. Aún queda pendiente pintado y mejora de los muros y bóvedas de la nave y capillas, como la instalación de un Museo de arte Sacro de la Fundación; o la reconstrucción de la sillería alta…
Recientemente. desde el mes de Abril de 2012; ya se puede ver completado el montaje de un lateral de la Sillería del Coro alto de El Salvador de Úbeda. (Obra del entallador y ensamblador giennense Blas de Briño, esta sillería fue realizada entre 1556 y 1561 por encargo del Deán Ortega que actuaba en nombre de la viuda de don Francisco de los Cobos, Doña María de Mendoza. Desmontada para salvarla del expolio que la Capilla sufrió durante la Guerra Civil, la mayoría de sus piezas fundamentales, las de que tienen talla figurativa, se han conservado. Tras una paciente restauración de éstas y reconstrucción, con ayuda de fotografías y de la documentación original, de las piezas pérdidas que formaban su estructura, se ha podido reensamblar en la tribuna del Coro alto, el lateral del Evangelio de esta magnífica sillería renacentista).
Por ultimo, en cuanto al enlosado de la tribuna del coro alto, hemos de destacar su bello pavimento de cerámica formado por bellos dibujos de lacería mudéjar.
Fuente y foto: Casa Ducal de Medinaceli.
6 abr 2012
9 mar 2012
Artículo de Juan Ángel L. Barrionuevo para la Revista Columna 2012
Revista La Columna 2012. número: 17; páginas 33-37.
El crucero se cubre con una cúpula, sobre pechinas con representaciones de los evangelistas tallados en yeso por Carlos Vivero en 1701. La falta de recursos determinó que el templo no se prosiguiera con la suntuosidad con que se concibió. Esa pobreza se acusa en la nave central, cuyas algunas capillas aún se edificaban en 1640[1].
Debido al fallo de imprenta (Gráficas Minerva), de publicar mi articulo en la citada revista sin incluir mi nombre, me veo obligado a publicarlo en mi blog.
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| Puerta de La Luna. Foto Roisin. |
San Isidoro de Úbeda; Capilla del
Cristo de La Columna Capilla del Cristo de La Columna y La Puerta de La Luna.
Juan Ángel López Barrionuevo
Sobre el cerro de Úbeda, del que
recibe su nombre, y cercana a la corriente fluvial del Guadalquivir, se levanta
la señorial localidad andaluza de Úbeda, de la que Eugenio d’Ors elogiaba:
“Aquí se trata de arte. Y de arte
de lo mejor, del Renacimiento. Hasta el punto de creernos transportados a
Ferrara, a Bréscia, a alguna de aquellas ciudades menores del Norte de Italia,
puros santuarios de la universal estética devoción. ¿Dónde hemos visto,
inclusive, este elegantísimo detalle de la columna blanca en mármol o
alabastro, señalando la coyuntura media de un balcón en un ángulo de la fábrica
de áureos sillares? ¿A que opulento señorío nos transporta el palacio de Vela
de los Cobos? Pero el viejo monasterio de las Dominicas, hoy Casa del
Municipio, no muestra ya prestancia señorial, sino imperial.
¿Me atreveré a decir que aquí ni
siquiera me importa demasiado que haya desaparecido en las consabidas
destrucciones el altar de Berruguete, Donatello y Vandelvira? A escala mayor es
la hermosura con que Úbeda regala, a la vez que para nuestros ojos, eclécticos,
a nuestra jerárquica razón.”
Iglesia de San Isidoro.
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| Puerta del Sol Foto Diego Godoy. |
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| Foto de Nicolás Fernández del Castillo |
«Es posible que un fuerte
construido por los árabes para la defensa del recinto en la parte de Poniente,
estuviese situado en el lugar donde se levanta San Isidoro. Probablemente hubo
aquí una mezquita. Ya es indudable que, dieciséis años después de la
reconquista de Úbeda, existía nuestro templo, cuando gobernaba la diócesis el
Obispo Don Pasqual». J. PASQUAU. «Biografía de Úbeda». Pág.- 87.
Llamada también durante siglos –
Santisidro - . Debió estar emplazado en una fortaleza extramuros árabe que
defendía la ciudad por el Oeste y ser una mezquita, aunque cierto es que se le
cita ya como parroquia; siendo destruida más tarde por el saqueo de Pero Gil.
En la actualidad la parte
exterior del edificio es gótica, destacando la portada de Mediodía. Ambas
fueron construidas por el beneficiario Obispo de Jaén Don Alonso Suárez a
principios del siglo XVI.
En el lugar que hoy ocupa una
espadaña existía una torre que fue restaurada en numerosas ocasiones. En 1755
un terremoto la deteriora y en 1848, ante la amenaza de ruina y por denuncia,
es derribada.
Según nos afirma Arsenio Moreno,
es una iglesia de una sola nave, renacentista, incompleta, en que claramente se
aprecia que las dos portadas citadas portadas tardo góticas se representaron
tan sólo por necesidades técnicas en lo que pudo haber sido un impresionante
templo de tres naves y planta en cruz latina. Es incuestionable que Alonso
Barba, en principio, planteó como estructura general del templo fue una réplica
de la Catedral de Jaén. Una vez acabada la cabecera y el crucero, la vieja
fábrica gótica debía derribarse para continuar el fabuloso proyecto. Esta de
una grandiosidad comparable, aunque en menor escala, a la Catedral de Jaén,
empleándose estilizadas columnas corintias de fuste entrecortado.
Las capillas que, dobles, cierran
los extremos de su crucero, se adornan con representaciones de las Virtudes
sujetando cartelas. Sus bóvedas encasetonadas se decoran con protomes humanas y
rosetones; en los testeros se abren huecos de iluminación en una composición
serliana (una ventana de medio punto flanqueada por dos adinteladas) que,
nuevamente, vuelve a recordarnos al templo principal de Jaén.
El crucero se cubre con una cúpula, sobre pechinas con representaciones de los evangelistas tallados en yeso por Carlos Vivero en 1701. La falta de recursos determinó que el templo no se prosiguiera con la suntuosidad con que se concibió. Esa pobreza se acusa en la nave central, cuyas algunas capillas aún se edificaban en 1640[1].
Antigua Capilla del Sagrario o
Consultora. “Capilla Cristo de la Columna”.
Conocida también por capilla del
Sagrario o del Dulce Jesús, propia de la obra pía del Beaterio de la Plaza de
Toledo[2]. A
esta Capilla se le conoció también por “Capilla Consultora” o del “Consultor”,
por haber sido propia de don Antonio Jacinto de Molina, “El Consultor”, fue
consejero en efecto, de la Inquisición de Córdoba en Úbeda en 1646.
Antes de la Guerra Civil,
ostentaba una hermosa verja de madera. Poseía además tres altares con sus
respectivos retablos barrocos, con bellas esculturas como la Virgen del Olvido,
Ntra. Señora de la Paz y Virgen del Carmen. Y cuadros de buena hechura con la
representación de San Felipe de Neri y Crucifixión de Cristo[3]. En
la citada capilla, cuyo fondo sale del muro Norte de la nave y pilares, se
venera en la actualidad al Stmo. Cristo de la Columna y Virgen de la Caridad,
ambas imágenes son de Palma Burgos. Su interior muy sencillo en planta y
alzado: está formado por dos tramos, el primero se cubre por un sencillo
artesonado del siglo XVII y el segundo, correspondiente al testero de la
capilla está formado por pilastras adosadas en los ángulos y cúpula de media
naranja, sobre pechinas.
En el mes de enero de 1951[4] bajo
la presidencia de D. Manuel Torres Orozco, la Junta de Gobierno de la Hermandad
de La Columna acometió las obras de reconstrucción de la citada Capilla. Para
poder sufragar los cuantiosos gastos generados por estas obras, ejecutadas por
el constructor D. Gaspar Fernández Cobo, la Cofradía abrió una suscripción
popular.
El artista Francisco Palma Burgos el 14 de febrero del citado año
presentó a la Junta Directiva una memoria sobre la ejecución del Altar de la
Capilla.[5]
En 1952 continuaban las obras de acondicionamiento de la Capilla. El
pintor ubetense Fausto Campos Ramírez raspó las paredes y las empapeló de papel
adamascado rojo, limpió el zócalo de mármol y le dio aceite de linaza e incluso
pintó imitando a madera y a dorado las molduras. Consta que en el arreglo de la
Capilla colaboraron el constructor Santiago González Delgado, Gaspar Fernández
Cobo, Juan Alvarado Quesada y el marmolista Cristóbal Olivares Molina. Doña
Teresa Díaz, la esposa del Mayordomo Torres Orozco, donó los paños de altar y
las telas necesarias para el ornato de la Capilla. En el establecimiento ubetense
de Luis G. Salinas adquirimos una alfombra de esparto ubedí adaptada a la
misma.
En el año 1953 fue la solemne
bendición de la Capilla de nuestro Titular a cargo del P. Vicente L. Peña. Este
evento tan deseado tuvo lugar el domingo 22 de febrero a las doce de la mañana.
Después la Cofradía en pleno participó en una misa rezada en acción de gracias.
El proyecto del retablo y altar para esta imagen no se llegó a realizar hasta
el año 2007 por varios hermanos de la cofradía.
La Puerta de La Luna.
El plateresco, es un estilo
artístico español que floreció durante el primer tercio del siglo XVI, que se
corresponde con la primera fase del renacimiento. Aunque sus principales
manifestaciones son arquitectónicas, actualmente se estudia como un estilo ornamental
y no como un sistema constructivo o artístico con identidad propia. Durante los
últimos años del siglo XV y primeros del XVI la situación política española
—ausencia de una burguesía consolidada y escasa aceptación del humanismo—, el
auge del gótico final y la fuerza de la tradición mudéjar impidieron la
implantación del renacimiento italiano. Tan sólo se introdujeron ciertos
elementos ornamentales, que podían incorporarse sin dificultad a edificios de
tipología gótica.
El término plateresco fue acuñado
en el siglo XVII por el escritor español Ortiz de Zúñiga al comparar la
minuciosa decoración de este periodo con el oficio de los plateros y orfebres.
Sus elementos característicos son las formas ornamentales de candelieri,
grutescos, cresterías, bucráneos y putti (cupidos), las columnas abalaustradas
rematadas con capiteles corintios o compuestos decorados de modo fantástico,
los arcos de medio punto y también los carpaneles de tradición gótica, los
medallones con cabezas clásicas en las enjutas de los arcos,…
La primera aparición en Úbeda de
este estilo no se efectuará en la arquitectura civil, sino en la religiosa. Me
refiero a los primeros grutescos labrados en el intradós de la ojival puerta de
la Luna de San Isidoro, o en la puerta principal isabelina de San Pablo.
La puerta de la Luna de San
Isidoro es de un estilo muy sobrio, sigue el modelo de puerta pro plateresca,
con arco apuntado con varias arquivoltas, siendo enmarcada por pilarzotes con
baquetones, coronándose todo el conjunto por una diminuta cornisa decorada con
motivos vegetales y crestería. Con bellas gárgolas a los lados. Sin embargo, es
de destacar la presencia de decoración al grutesco entre la cardina gótica,
siendo una de las primeras manifestaciones pro renacimiento en la ciudad. Como
dato curioso, el que nos sugiere Montes Bardo, acerca de la decoración
carnavalesca de las arquivoltas a modo de cetrería.
La portada Sur de dicho templo,
al igual que la anterior, fue mandada ejecutar en 1509 por el Obispo de Jaén,
Obispo constructor por excelencia, Alonso Suárez de la Fuente del Sauce.
Pertenece al último gótico flamígero y es prácticamente gemela de la erigida
por el mismo titular de la diócesis en la parroquia de San Nicolás de Bari[6].
Su estructura es la siguiente:
Entre baquetones laterales, portada abocinada de concéntricos arcos ojivales.
Arquivoltas y decoración básicamente de cárdinas, rematándose en la clave con
florón. Corona miento de crestería con la imagen del Santo Titular en su
vértice central.
Como última curiosidad, la
ventana que hay a la izquierda de esta puerta tiene una artística reja de
hierro forjado cuya coronación ostenta un escudo de armas de la Ciudad, lo que
aprueba que el Cabildo ubetense también colaborara económicamente en las
dilatadas obras llevadas a cabo en este lugar de oración.[7]
[1]
Desde octubre de 2003, hasta septiembre de 2005, la iglesia permaneció
cerrada al culto por obras de restauración.
[2] Ginés Torres
Navarrete. Parroquias. Tomo IV.
[3] Miguel Ruiz
Prieto. Historia de Úbeda. Pág. 100.
[4] Fuente:
Archivo de la Cofradía de la Columna.
[5] «Estudio
Hermosilla, 135. Madrid. Memoria presupuesto que el escultor F. Palma Burgos
presenta a la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Columna de Úbeda.
Se trata de ejecutar
un altar para la Imagen Titular en la Iglesia de San Isidoro de Úbeda, con
arreglo al proyecto que se adjunta, de composición barroco renacentista y orden
corintio. Se compone de tres cuerpos ornamentales a saber; basamento (incluida
mesa de Altar y peana de la Imagen) columnas y cornisamento.
Las maderas a emplear
serán de primera calidad en pino seco y escogido, para aplicar en las tallas y
moldurajes así como en la parte de armar, para evitar deformaciones y alabeos,
y nogal de veta escogida y encerado para los paños del basamento.
Las columnas con fuste
de mármol del país pulimentado. Las bases y capiteles de madera descansarán
sobre pilares interiores y calculados.
Los dorados se
trabajarán bruñidos en todas sus partes e impermeabilizados con solución de
nitrocelulosa para evitar desperfectos por humedades y manoseos. El plazo de
ejecución de esta obra queda señalado en el máximo de tres meses.
El importe a que
asciende este presupuesto, totalmente terminado y montado en su Capilla
asciende a la suma total de pesetas TREINTA Y OCHO MIL SETECIENTAS, que se
descomponen de la siguiente forma: basamento pesetas VEINTISIETE MIL. Columnas
y cornisamento: ONCE MIL SETECIENTAS. Las condiciones de pago se tratarán por
separado resolviéndola de la manera que más convenga a los intereses de ambas
partes.
Este documento puede
ser válido en concepto de contrato si así se acuerda.
Úbeda a 14 de febrero
de 1951. El escultor F. Palma Burgos»
[6] Fuente: Úbeda Renacentista ©Arsenio
Moreno Mendoza, 1993
[7] Juan Barranco
Delgado. Pág. 267. ESCUDOS HERÁLDICOS DE ÚBEDA.
5 ene 2012
Salvemos La Románica Y Ruinosa Torre De San Millán.
Úbeda, se conquista algunos años más tarde que Baeza –siete años según Cristóbal Torres Delgado y en 1233 según Juan R. Martínez Elvira-. Una vez tomada la ciudad, su mezquita mayor, situada dentro del alcázar y una vez purificada, se consagra al culto cristiano, a la par que se fundan, bien sobre mezquitas o no, una serie de iglesias parroquiales.
Situada en el barrio y collación del mismo nombre; la iglesia de San Millán obra del siglo XVI; aunque aprovechando los materiales de la primera construcción, su torre, que a merced a su buena arquitectura, de un acento muy románico, fue aprovechada de la iglesia primitiva, se conserva intacta y no ha sufrido ninguna reforma a lo largo del tiempo. El antiguo templo parroquial, el noveno en el orden jerárquico eclesiástico, es de una sencillez extrema.
Para el historiador local, D.
Miguel Ruiz Prieto, la Parroquia de San Millán, fue una de las primeras
fundaciones cristianas en nuestra ciudad, así parece indicarlo su situación en
la parte más baja del pueblo, a extramuros ubicada en el denominado barrio alfarero
o barrio de San Millán…
Incluso el señor Ruiz Prieto
comenta en su obra, cómo el primer prior que tuvo esta iglesia, tras la
reconquista de Úbeda por el Rey Santo, solicitó la fundación en ella, de una
Colegiata, un hecho que llevó a la iglesia de Santa María de los Reales
Alcázares a mantener un largo pleito con San Millán, para ver quien se quedaba
con los derechos, pleito que ganó finalmente la iglesia de Santa María, según
nos relata el también historiador y cronista de las Villas de Sabiote y Torreperogil,
D. Ginés Torres Navarrete.
De la antigua fábrica de la
iglesia, apenas nada queda, pues el templo tal y como lo contemplamos en la
actualidad es el reformado a partir de los siglos XVI y XVII. Apunta el doctor
en filosofía y letras, D. Arsenio Moreno Mendoza, que de la actual fábrica, el
elemento más primitivo es su torre-campanario de planta cuadrada y enorme
grosor, realizada a finales del siglo XIII.
El templo, totalmente remodelado
en los siglos antes mencionados, presenta una nave única de salón estilo
mudéjar, cubierta con falsa bóveda.1 El proyecto podría haber sido de un
templo de tres naves…
Tanto las portadas exteriores
como la de acceso a la sacristía y una pequeña hornacina junto al altar mayor,
todas renacentistas, son los únicos elementos ornamentales que conserva la
iglesia.
Hablemos de la maltrecha torre.
La anchura de la torre es
desproporcionada en relación con su profundidad. Los cuatro vanos para cobijar
las campanas son muy simples y carecen de ornamentación. El tejado se dispone a
cuatro vertientes, la escalera de caracol se sitúa a la derecha y para darle
luz se abren en el muro, unas sencillas troneras, mientras en la otra mitad de
la torre, la de la izquierda, se intercalan una serie de dependencias añadidas.
El historiador Lázaro Gila Medina nos expone acerca de esta torre: “… nos encontramos ante una torre, donde para su primer cuerpo se aprovechó una construcción anterior –tal vez una torre adelantada de la musulmana muralla-, mientras el segundo fue creado y hecho en época posterior, marcándose la separación entre uno y otro a través de una amplia moldura en formas de caveto...”
Por lo tanto, la torre de San Millán, es el campanario más antiguo y humilde de Úbeda; una original torre que merece ser restaurada y así ponerla en valor y uso para la cultura ubedí.
El historiador Lázaro Gila Medina nos expone acerca de esta torre: “… nos encontramos ante una torre, donde para su primer cuerpo se aprovechó una construcción anterior –tal vez una torre adelantada de la musulmana muralla-, mientras el segundo fue creado y hecho en época posterior, marcándose la separación entre uno y otro a través de una amplia moldura en formas de caveto...”
Por lo tanto, la torre de San Millán, es el campanario más antiguo y humilde de Úbeda; una original torre que merece ser restaurada y así ponerla en valor y uso para la cultura ubedí.
Desde hace unos días, se cae la
cubierta de la torre y se necesitan unos 12.000€ para arreglarla. Esto es solo
para materiales. La mano de obra, como siempre, gratuita a cargo de los
Hermanos de la Virgen de la Soledad.
La cofradía de la Soledad busca
soluciones al torreón de la iglesia de San Millán. La construcción cobra
protagonismo por el desprendimiento de unas tejas de esta zona del templo, que
se encuentra bastante deteriorada, como ya he indicado.
Bajo mi modesta opinión la Venerable, popular y antiquísima Hermandad Sanmillánera Ntra. Sra. De la Soledad; gran benefactora de este sencillo y humilde templo; podría instalar en las dependencias de la torre, una vez restauradas; un Museo acerca de la Cofradía. Así mismo, las autoridades competentes deberían de restaurar la Torre, antes de que podamos lamentar su desaparición
Bajo mi modesta opinión la Venerable, popular y antiquísima Hermandad Sanmillánera Ntra. Sra. De la Soledad; gran benefactora de este sencillo y humilde templo; podría instalar en las dependencias de la torre, una vez restauradas; un Museo acerca de la Cofradía. Así mismo, las autoridades competentes deberían de restaurar la Torre, antes de que podamos lamentar su desaparición
29 nov 2011
Diez Años De Artículos Literarios Sobre Patrimonio Cultural, Por Mi Afecto A Úbeda.
Tengo entendido, que un artículo
es un texto que presenta la postura personal de un cronista frente a un
acontecimiento o un problema actual o de interés general. Mediante estos
textos, se pretende muchas veces influenciar la opinión de los lectores. Para
lograrlo el escritor emplea testimonios o razones que convenzan al lector, para
convencerlo o persuadirlo, acercándolo a su postura, respecto a un hecho o un
tema.
Este fatídico año de 2.011 (fatídico por la presente situación de crisis económica, moral y social, que estamos padeciendo), se cumple diez años, que empezó mi sencilla andadura de colaborar, con mi humilde pluma, en la sección Patrimonio de este semanario local ÚBEDA INFORMACIÓN,…
¿El motivo?… el motivo muy
sencillo, por el cariño que le tengo a mi pueblo, o mejor dicho, a mi ciudad,
que se llama Úbeda. A esta Úbeda, extendida sobre La Loma , entre el Valle del
Guadalquivir al sur, y al norte el Guadalimar, enmarcada en la lejanía por las
Sierras de Segura y Cazorla, es, como ya he dicho Úbeda, "asombrosa”.
Úbeda diferente según qué ojos y según qué oídos: es la Úbeda
"Recatada" de Eugenio D'Ors, que ni estorba ni contradice a la Úbeda
espléndida, cortesana y exquisita de un Renacimiento fastuoso de piedra y
bronce, de príncipes y artistas. Es la Úbeda que encontró Antonio Machado
"reina y gitana"... Es, en fin, Úbeda múltiple y única.
Y me doy la libertad de dar las
gracias al director del ÚBEDA
INFORMACIÓN: Juan Francisco Martínez y a su equipo de redacción; por ayudarme a
divulgar y ofertar mi trabajo literario. “LA IMAGEN RELIGIOSA ,
ARTE Y DEVOCIÓN EN ÚBEDA,...”, libro editado por GRUPO INFORMACIÓN, en el año
2.005;
Antes de terminar, con el actual artículo literario hablaré sobre una lamentable desaparición patrimonial en la ubetense calle Compañía de Úbeda.
Junto al Convento de
Debido a una mala vigilancia de
nuestro patrimonio, en el pasado siglo, se perdió tan bello edificio, que hoy
puede ser admirado en el sevillano barrio de la Santa Cruz , sita en la
calle Lope Rueda, 21 en la
Casa Palacio de los Pickman.
Barranco Delgado nos afirma:
“…construido en los albores del siglo XVI nos atrevemos a decir que quizás
fuese don Pedro de Aranda y Serrano u su esposa doña María de Molina y San
Martín, los mismos que fundaron la capilla de los Aranda, situada en el
claustro de Santa María…”
También se le ha conocido como
Casa de la Teda ,
y casa del médico de Rayos X, Luís López de Villalta, siendo este último
propietario, el que hizo desaparecer la fachada, en los años 1920.
La pérdida de esta casa junto a
otras y a la plaza de Aguardentería, ha ocasionado que este rincón ubetense,
pierda su identidad, monumentalidad e interés turístico.
“…Golpe a Golpe, piedra a piedra, pocos años después desaparecía del entorno para el que fue creada. Su nueva ubicación, para admirarla es Calle Lope de rueda 21. Sevilla...”
Como última curiosidad, traemos a esta página, el siguiente articulo escrito por Alfredo Cazabán, publicado en el mes de Diciembre de 1917, enla Revista Lope de Sosa.
“…una calleja ubetense con suave declive. Es una calle de los que formaban laberinto de estrechas vías, vecino al ex -convento de Santa Catalina, antigua residencia de los Padres dela
Compañía de Jesús. A la izquierda, la línea que corta
vetustos edificios, que inclinan sus muros, como los ancianos inclinan sus
cuerpos, al peso de los años…”
“…Y en el fondo, como precioso telón de la escena, el más apropiado en pueblo, donde el arte se revela espontáneo, en cada punto de vista, la severa casa del docto medico D. Luís López de Villalta, con su portada románica, su decoración plateresca y su ventanal partido, convertido en achatado balconcillo por las obligadas exigencias de la reforma interior; balconcillo que con esfuerzo y gran cariño a toda lo tradicional e histórico, habrá de restaurar el dueño de un monumento tan lindo…”
“…Golpe a Golpe, piedra a piedra, pocos años después desaparecía del entorno para el que fue creada. Su nueva ubicación, para admirarla es Calle Lope de rueda 21. Sevilla...”
Como última curiosidad, traemos a esta página, el siguiente articulo escrito por Alfredo Cazabán, publicado en el mes de Diciembre de 1917, en
“…una calleja ubetense con suave declive. Es una calle de los que formaban laberinto de estrechas vías, vecino al ex -convento de Santa Catalina, antigua residencia de los Padres de
“…Y en el fondo, como precioso telón de la escena, el más apropiado en pueblo, donde el arte se revela espontáneo, en cada punto de vista, la severa casa del docto medico D. Luís López de Villalta, con su portada románica, su decoración plateresca y su ventanal partido, convertido en achatado balconcillo por las obligadas exigencias de la reforma interior; balconcillo que con esfuerzo y gran cariño a toda lo tradicional e histórico, habrá de restaurar el dueño de un monumento tan lindo…”
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