31 oct 2026

«El místico del sur»: La huella dual de Jacinto Higueras entre la devoción y la escultura pública





 Por Juan Ángel López Barrionuevo

La Sacristía y la Sala Capitular de la Santa Iglesia Catedral de Jaén acogen la magna exposición «Jacinto Higueras. El místico del sur», enmarcada en la conmemoración del sesquicentenario de su nacimiento. Organizada con el respaldo institucional de entidades como la Universidad de Jaén y el Cabildo Catedralicio, esta muestra —tal como recogen medios especializados como Pasión en Jaén y portales de información provincial como Jaén24h— se alza como una cita imprescindible para adentrarse en la maestría de uno de los escultores e imagineros más brillantes de la España contemporánea.




De la pintura al bronce y la madera




Nacido en Santisteban del Puerto el 21 de febrero de 1877 y fallecido en Madrid en 1954, Jacinto Higueras Fuentes sintió desde su infancia una profunda inclinación hacia la pintura. Tras fijar su residencia en Madrid pensionado por la Diputación Provincial de Jaén para estudiar bajo la tutela de Federico Madrazo, el rumbo del artista experimentó un giro definitivo tras el deceso de su maestro. Apadrinado por la familia Segovia, pronto redirigió su vocación hacia la órbita de la estatuaria en el estudio del insigne escultor catalán Agustín Querol.

Su talento precoz le abrió con rapidez las puertas de la élite artística capitalina: un busto de José Senrado y Palacios supuso su carta de presentación, alcanzando la consagración en 1908 al ser galardonado con la primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su emblemático «San Juan de Dios». Consolidado en la cúspide artística junto a figuras de la talla de Mariano Benlliure, ingresó en 1948 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En el solar urbano de Jaén capital dejó una huella monumental indeleble con efigies históricas como las de Bernardo López, Bernabé Soriano o el célebre monumento a Las Batallas, además del sobrecogedor Cristo de la Buena Muerte custodiado en la propia Seo jiennense.



El eje territorial de la muestra conmemorativa

En el marco de la exposición «Jacinto Higueras. El místico del sur» —exhibida en las galerías altas de la S.I. Catedral de Jaén—, las localidades jiennenses de Sabiote, Los Villares y Úbeda articulan un dinámico eje historiográfico y territorial a través del préstamo y la contextualización de piezas capitales en la trayectoria del maestro:

  • Sabiote: Contribuye al discurso retrospectivo mediante el traslado temporal de la efigie de San Ginés de la Jara, patrón del municipio e imagen custodiada en su ermita homónima, cuya relevancia formal enriquece de manera notable el recorrido por la estatuaria hagiográfica del autor.




  • Los Villares: Aporta un testimonio fundamental en la producción de imaginería postbélica con el préstamo excepcional de Nuestro Padre Jesús Nazareno (1954), icono procesional de singular trascendencia devocional dentro del catálogo sacro del maestro santistebeño.



  • Úbeda: Se integra como catalizador historiográfico y geográfico en la comarca de La Loma, sirviendo de nexo ineludible entre el patrimonio renacentista provincial y las dinámicas socioculturales que moldearon el contexto creativo de Higueras y su proyección en el eje monumental Úbeda-Baeza-Jaén.

La vinculación del escultor con la ciudad patrimonial de Úbeda trasciende la mera delimitación geográfica para consolidar un legado escultórico de carácter dual, bifurcado armónicamente entre la imaginería procesional de estirpe pasionista y el monumento público de exaltación civil. Esta doble vertiente —ampliamente sistematizada en los estudios historiográficos de investigadores y cronistas locales como Juan Ángel López Barrionuevo y Ginés Torres— atestigua la versatilidad técnica de Higueras para dialogar simultáneamente con las demandas del fervor cofrade y las exigencias de la memoria edilicia.

Nuestro Padre Jesús Nazareno (1940)

Tal como detalla la memoria devocional de la cofradía y estudios especializados como los del Portal Cofrade Jesús Nazareno Úbeda, la imagen titular custodiada en la Real Iglesia Parroquial de Santa María de los Reales Alcázares vino a sustituir a la primitiva talla del Señor de las Aguas. Ejecutada en madera policromada a tamaño natural, se adscribe a la iconografía más tradicional dotándola de un intenso y sobrio dramatismo característico de la posguerra. Constituye la última gran obra que el autor legó a Úbeda, cuyo boceto original en barro de la cabeza se conserva con mimo en el Museo Jacinto Higueras de su localidad natal, Santisteban del Puerto.




El Monumento al General Leopoldo Saro Marín

Erigido como testimonio de gratitud ciudadana tras su nombramiento como Hijo Adoptivo de Úbeda en reconocimiento a su desempeño militar en la campaña del Rif, el Monumento al General Leopoldo Saro Marín —inaugurado en 1930— constituye un hito sobresaliente de la estatuaria pública de la primera mitad del siglo XX en la localidad. Concebido por el insigne escultor Jacinto Higueras, el conjunto articula un colosal grupo en bronce sobre un basamento pétreo que personifica alegóricamente al Ángel de la Victoria y al Ángel de la Paz, conjugando con maestría los postulados del clasicismo monumental con la sensibilidad conmemorativa de la época.

En el año 2000, el monumento hubo de ser desmontado con motivo de las obras de construcción del aparcamiento subterráneo en la emblemática Plaza de Andalucía. Tras un prolongado periodo de almacenamiento de siete años, la pieza retornó a su emplazamiento en 2007, año en el que fue sometida a una compleja intervención de restauración bajo la dirección técnica del artífice local Alfonso Cobo. Dicha actuación desencadenó un profundo debate en el ámbito de la crítica especializada, entre los colectivos de defensa del patrimonio, en la prensa local (como el periódico Úbeda Información) y en los foros y plataformas digitales de la época (como Úbeda en la Red), cuestionando la idoneidad de los criterios metodológicos aplicados.


El conjunto escultórico presentaba significativas alteraciones estructurales y morfologías alteradas como consecuencia directa de los enfrentamientos bélicos de la Guerra Civil (mutilaciones e impactos balísticos). La intervención acometida planteó una ambivalencia metodológica carente de un criterio unívoco:

  • Conservación selectiva del estrato bélico: La conservación deliberada de ciertos estigmas bélicos como estrato histórico superpuesto generó disparidad de criterios, siendo interpretada por un sector de la crítica como una solución formalmente discordante con la lectura estética global del bien patrimonial.

  • Integración volumétrica y discontinuidad de superficie: Por otro lado, la incorporación de aditamentos y parches volumétricos quebró la uniformidad táctil y cromática original del bronce y la piedra, evidenciando una notable discontinuidad en los tratamientos de superficie.


El punto de mayor fricción analítica recayó sobre la intervención practicada en el denominado Ángel protector (Ángel de la Victoria). La factura primigenia de Higueras, caracterizada por un refinado clasicismo anatómico y un estudiado ritmo en los paños, resultó menoscabada en el proceso de restitución volumétrica. El modelado subsiguiente adoleció de rigor en el vigor anatómico y de fluidez en la modulación de los pliegues, distanciándose de la sintaxis estética proyectada en 1928 y comprometiendo sensiblemente la autenticidad estilística de la obra.


La falta de cohesión en los tratamientos de consolidación se tradujo, a los pocos meses de su reinauguración en mayo de 2007, en una prematura aparición de desprendimientos y patologías superficiales en el elemento protector. Este fenómeno puso de manifiesto una deficiente estabilización material frente a los agentes atmosféricos y antrópicos, evidenciando la ineficacia a medio plazo de las soluciones técnicas adoptadas.

En suma, la hibridación de criterios —oscilando entre la reconstrucción mimética y la conservación arqueológica de los daños bélicos— alejó la intervención de los estándares de rigor filológico e historiográfico exigibles a una obra catalogada de Jacinto Higueras.

A las controversias metodológicas de 2007 se sumó una disfunción de orden constructivo y ambiental que aceleró de forma drástica la degradación material del monumento: su emplazamiento original en el interior de una fuente ornamental provista de una lámina de agua perimetral en la Plaza de Andalucía.

Esta solución arquitectónica mantuvo de manera continuada el basamento y el plano inferior de las esculturas en un régimen de humedad y saturación capilar permanente. Tal como advirtieron de manera reiterada investigadores locales y comisiones de patrimonio, la acción constante del agua y la consiguiente cristalización de sales produjeron procesos severos de descascarillamiento en la piedra y corrosión en los elementos metálicos. La ausencia de un zócalo de aislamiento o de una cota de desplante sobreelevada hizo inexcusable una actuación correctiva de índole estructural.

Como resolución definitiva a esta patología ambiental, el Ayuntamiento de Úbeda ejecutó en 2024 el desmantelamiento integral de la fuente y de la lámina de agua perimetral. Dicha intervención urbanística y conservadora ha permitido aislar físicamente el monumento frente a las filtraciones hídricas y los efectos salinos, saneando el entorno inmediato y garantizando la preservación material y la lectura estética del conjunto escultórico de Jacinto Higueras para el porvenir.

Conclusión

La exposición «Jacinto Higueras. El místico del sur» en la Catedral de Jaén no constituye un mero tributo retrospectivo, sino la articulación definitiva de un discurso historiográfico que reivindica la dimensión monumental y sacra de uno de los escultores más determinantes del siglo XX español. Al situar la Seo jiennense como epicentro articulador de las aportaciones de municipios clave como Sabiote, Los Villares y Úbeda, la muestra trasciende el formato expositivo convencional para ofrecer una relectura integral de su producción.

Asimismo, la cita conmemorativa pone de relieve la imperiosa necesidad de tutelar un patrimonio que dialoga de forma constante con el fervor popular y la memoria civil. A través del itinerario trazado entre las naves catedralicias y las obras dispersas por la provincia —marcado tanto por hitos devocionales como por complejas peripecias conservativas—, la exposición en la Catedral de Jaén reafirma la plena vigencia de Higueras, consagrando su autenticidad estilística y exigiendo un compromiso riguroso en la salvaguarda de su legado material para las generaciones futuras.


Bibliografía recomendada: Jacinto Higueras. El místico del sur

Bloque temático

Obras y documentos clave

Aporte principal al texto

Monografías del artista

• Gutiérrez Burón, J.: Jacinto Higueras: Escultor (1877-1954) (IEG).



• Pérez Villanueva, J.: El escultor Jacinto Higueras (CSIC).



• Catálogo del Museo Jacinto Higueras (Santisteban del Puerto). | Evolución académica, formación con Madrazo y Querol, Medalla de 1908 y conservación de bocetos en barro. | | Imaginería e historia local | • López Barrionuevo, J. Á. y Torres, G.: Estudios sobre patrimonio e imaginería en La Loma y Jaén.



• Memoria histórica: Cofradía de N.P. Jesús Nazareno de Úbeda.



• Publicaciones IEG: Imaginería religiosa de posguerra en Jaén. | Contexto del Nazareno de Úbeda (1940), el Nazareno de Los Villares (1954) y San Ginés de Sabiote. | | Escultura pública y restauración | • Almansa Moreno, J. M.: Urbanismo y escultura pública en Úbeda (UJA).






Prensa y catálogo oficial | • Catálogo oficial UJA / Cabildo: Jacinto Higueras. El místico del sur.



• Hemeroteca: Úbeda Información, Úbeda en la Red, Pasión en Jaén y Jaén24h. | Documentación de la magna exposición catedralicia y debate ciudadano sobre las intervenciones en el monumento. |


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